Trastorno por consumo de anfetaminas

25 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Elías Rafael Herrera Ruiz. Enfermero en Medicina Interna, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Ana María Barceló Labuena. Enfermera en Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Joaquín Juste Giménez. Enfermero 061 Aragón.
  4. Miriam Artal Rillo. Enfermera en Quirófano Materno Infantil, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. María García Magán. Enfermera en Instituto de Evaluaciones Médicas IDEM.
  6. Nuria Durán Artigas. Enfermera en Cardiología, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

En la actualidad, el consumo de estimulantes como el café, bebidas energéticas y anfetaminas se ha vuelto común en nuestra sociedad. Estas sustancias tienen efectos activadores en nuestro organismo, manteniéndonos despiertos, activos y mejorando nuestro estado de ánimo. Aunque inicialmente fueron diseñadas para uso médico, las anfetaminas se utilizan ilegalmente con fines recreativos, en ambientes de fiesta o para mejorar el rendimiento en el trabajo, estudios o deporte. El consumo prolongado de estos estimulantes puede generar tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia al intentar dejar de consumirlos. Además, pueden tener efectos perjudiciales para la salud, llegando a ser letales si no se controla su consumo. Los efectos agudos del consumo de anfetaminas incluyen euforia, aumento de energía, mejora en la concentración y atención, disminución del cansancio y apetito, entre otros. Sin embargo, el consumo crónico puede llevar a problemas como pérdida de peso, trastornos del sueño, alteraciones emocionales, problemas cardiorrespiratorios, alucinaciones, psicosis y hasta la muerte. El tratamiento de la intoxicación aguda por anfetaminas se basa en medidas generales como mantener la permeabilidad de la vía aérea, realizar resucitación cardiopulmonar si es necesario, evacuación gástrica y mantener un ambiente tranquilo. No existe un tratamiento específico para la abstinencia de anfetaminas, siendo el tratamiento sintomático con fármacos como benzodiacepinas, antidepresivos y antipsicóticos. En España, existen programas y organizaciones como el Plan Nacional sobre Drogas, la Estrategia Nacional sobre Adicciones y centros como la ‘Asociación Érguete’ o ‘Cruz Roja’ que trabajan en la prevención, reducción del consumo.

PALABRAS CLAVE

Anfetaminas, tratamiento, dependencia, síndrome de abstinencia.

ABSTRACT

Currently, the consumption of stimulants such as coffee, energy drinks, and amphetamines has become common in our society. These substances have activating effects on our bodies, keeping us awake, active, and improving our mood. Although initially designed for medical use, amphetamines are illegally used for recreational purposes, in party environments or to enhance performance at work, studies, or sports. Prolonged consumption of these stimulants can lead to tolerance, dependence, and withdrawal syndrome when trying to stop using them. Additionally, they can have harmful effects on health, potentially becoming lethal if their consumption is not controlled. The acute effects of amphetamine consumption include euphoria, increased energy, improved concentration and attention, decreased fatigue and appetite, among others. However, chronic consumption can lead to issues such as weight loss, sleep disorders, emotional disturbances, cardiopulmonary problems, hallucinations, psychosis, and even death. The treatment of acute amphetamine intoxication is based on general measures such as maintaining airway permeability, performing cardiopulmonary resuscitation, if necessary, gastric evacuation, and maintaining a calm environment. There is no specific treatment for amphetamine withdrawal; symptomatic treatment with drugs such as benzodiazepines, antidepressants, and antipsychotics is used. In Spain, there are programs and organizations such as the National Drug Plan, the National Strategy on Addictions, and centers like ‘Asociación Érguete’ or ‘Red Cross’ that work on prevention and reducing consumption.

KEY WORDS

Amphetamines, treatment, dependence, abstinence syndrome.

DESARROLLO DEL TEMA

En la actualidad, el consumo de productos estimulantes se ha convertido en una práctica habitual en nuestra sociedad. Las sustancias como el café o bebidas energéticas, que usamos de forma diaria, producen este efecto activador en nuestro organismo, haciendo que nos mantengamos más despiertos y activos durante el día, además de aumentar nuestro estado de ánimo1.

Las anfetaminas producen el mismo efecto que puede producir estos productos, pero con una potencia mucho mayor que ellos. Inicialmente, se diseñaron estas drogas para uso médico, pero finalmente se están utilizando de forma ilegal para fines recreativos, consumiéndose normalmente en ambientes de fiesta. Muchas personas las suelen consumir también para mantenerse despiertos en trabajos, para rendir más en los estudios o en el deporte. Un uso muy habitual en el pasado era consumirlas entre los estudiantes para mantenerse despiertos y aumentar más el tiempo de estudio, mejorando su rendimiento2,3.

El consumo reiterado y prolongado de estos estimulantes puede llegar a generar tolerancias y dependencias, incluyendo síndrome de abstinencia al querer abandonar su consumo, que tienen que ser tratados con determinados fármacos. Además, también produce una larga serie de efectos perjudiciales para el organismo, pudiendo llegar a ser letales si no se tiene control sobre el consumo1,4.

CARACTERÍSTICAS DE SUSTANCIAS (Abuso y dependencia).

Las anfetaminas son sustancias estimulantes del Sistema Nervioso Central. Se trata de compuestos químicos sintéticos, que pueden ser utilizados de manera legal para tratar afecciones médicas como son la obesidad, narcolepsia o el déficit de atención/hiperactividad, o de manera ilegal siendo objeto de abuso. El consumo de anfetaminas puede llegar a ser adictivo, por eso son considerados “drogas”1,2.

Podemos encontrar distintos tipos de anfetaminas, entre ellas tenemos2,4:

  • La anfetamina: speed, whiz, etc.
  • La metanfetamina la encontramos en forma de cristal sólido (base, cristal, hielo, meta o speed) o en forma líquida (sangre de leopardo, rojo líquido, sangre de buey o speed rojo).
  • Dextroanfetamina (fármaco utilizado para el trastorno de hiperactividad por déficit de atención usado ilegalmente): dexies, kiddie-speed, pep pills.

 

Las anfetaminas podemos consumirlas en distintas presentaciones, las más comunes son en pastillas y cápsulas, también se consumen en polvo o pasta, cristal y líquido. La vía de administración de estas sustancias es por vía oral, esnifadas (inhaladas por la nariz), inyecciones intravenosas, frotadas contra encías y fumadas2,4.

Respecto a la prevalencia del consumo de anfetaminas, en los últimos años se ha podido observar un ascenso del consumo de estas sustancias (Anexo 1). Sin embargo, los porcentajes de su consumo en los últimos 12 meses y los últimos 30 días se han mantenido estables con consumos muy residuales, y con una mayor incidencia en hombres que en mujeres. Además, el rango de edades entre las que se localiza este consumo residual es 15-24 años, siendo la edad media de inicio de consumo 21 años5.

Con respecto al inicio de tratamiento de la dependencia de las anfetaminas, los gráficos han mostrado un aumento considerablemente durante estos últimos años (Anexo 2), produciéndose en los hombres, con mayor frecuencia, el inicio de este tratamiento, representando el 80% del total de pacientes que lo comienzan5.

 

EFECTOS PSICOPATOLÓGICOS.

En el primer momento de consumo de anfetaminas, el individuo experimenta una sensación de euforia, está más alerta y físicamente activo. Sus efectos agudos más habituales son:

  • Pensamientos más claros.
  • Euforia y aumento de energía, con un ánimo expansivo y desinhibido.
  • Aumento del nivel de conciencia, atención y concentración, mejorando el rendimiento intelectual.
  • Disminución del cansancio, sueño y apetito.
  • El consumidor tiene ganas de socializar.
  • Autoconfianza, sensación de tener más control y seguridad en uno mismo.
  • A nivel cardiovascular y respiratorio, producen un aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, y presión arterial2.

 

Los efectos que produce el consumo de estas sustancias se inician una hora después de su administración, siendo máximos entre 1 y 3 horas, y pudiendo durar hasta 8-12 horas después. Cuando desaparecen los efectos agradables, se produce una sensación de bajón con disforia, cansancio, depresión, irritabilidad, somnolencia3.

Cuando se empieza a consumir de manera crónica y prolongada las anfetaminas, lleva a cabo efectos más perjudiciales que los que se experimentan al principio:

  • Disminución del apetito y pérdida de peso.
  • Problemas de sueño con dificultad para conciliar y mantener el sueño por la sobreestimulación cerebral, por lo que hay a menudo insomnio.
  • Alteraciones gastrointestinales, estreñimiento o diarrea.
  • Problemas emocionales, pasando de alegría a tristeza muy fácilmente, y pueden llegar a causar ansiedad o depresión, incluso ideas suicidas.
  • Alteraciones motoras, llegando a producir debilidad y enlentecimiento, o agitación y temblores. En casos de intoxicación grave, pueden originar crisis epilépticas.
  • Problemas cardiorrespiratorios, aumentando la presión sanguínea. En intoxicaciones graves, puede producir taquicardia, sudoración y aumento de presiones pudiendo causar parada cardiorrespiratoria.
  • Temperatura corporal alta, enrojecimiento de la piel, aparición de úlceras, y también deterioro de los dientes.
  • Alucinaciones continuas e incapacidad para identificar qué es lo real.
  • Psicosis paranoide con delirios de persecución, ideas de referencia (los acontecimientos cotidianos tienen una relevancia personal para el paciente) y sentimientos de omnipotencia.
  • Muerte 2,3.

 

La adicción a estas sustancias desarrolla tolerancia, es decir, cada vez se necesita una dosis mayor para sentir las mismas sensaciones que al principio del consumo, aunque la tolerancia a las anfetaminas se desarrolla lentamente. Su uso crónico y repetido va a provocar dependencia, y al dejar de consumirlas, su cuerpo y mente pueden tener reacciones, lo que llamamos, el síndrome de abstinencia, como pueden ser:

  • Deseos intensos de consumir anfetaminas.
  • Cambios de humor, desde depresión a agitación y ansiedad.
  • Cansancio.
  • Pérdida de concentración.
  • Alucinaciones visuales y auditivas.
  • Reacciones físicas como dolor de cabeza, dolores y malestares, aumento del apetito y problemas del sueño2.

 

Las anfetaminas a dosis altas (sobredosis) provocan intoxicaciones agudas, con efectos como:

  • Síntomas digestivos: náuseas, dolor abdominal cólico, diarreas
  • Síntomas cardiovasculares: hipertensión arterial, taquicardia, arritmias ventriculares, signos de isquemia miocárdica en ECG, síndrome coronario.
  • Agitación y agresividad.
  • Vértigo y trastornos del equilibrio.
  • Rigidez muscular, temblor y disquinesias.
  • Sequedad de boca y transpiración abundante.
  • Alucinaciones.
  • Ansiedad e insomnio.
  • Midriasis.

 

En intoxicaciones más graves, se desarrolla el síndrome simpaticomimético: pudiendo aparecer convulsiones de difícil control. La taquicardia, hipertensión arterial y la vasoconstricción pueden provocar:

  • Accidente cerebrovascular (ACV) isquémico o hemorrágico.
  • Hemorragia subaracnoidea.
  • Infarto de miocardio.
  • Disección de aorta.
  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
  • Isquemia intestinal.
  • Muerte fetal en embarazadas.

 

Estos efectos que produce la intoxicación grave de anfetaminas pueden ocasionar la muerte, sobre todo la hipertermia corporal, arritmias y hemorragia5.

PREVENCION, PROMOCION Y EDUCACION PARA LA SALUD:

Las actividades de prevención y de promoción de la salud tienen que ir encaminadas a prevenir o demorar el inicio del consumo en una población. La educación sanitaria también se realizará para evitar la iniciación al consumo, sobre todo en adolescentes. Para todo ello, se adoptarán medidas como:

  • Evitar el consumo de otras drogas legales como el tabaco o el alcohol, que conducen a la progresión del consumo de otras sustancias ilegales.
  • Programas preventivos en personas con vulnerabilidad o con problemas familiares, sociales, laborales… para que desarrollen habilidades y capacidades que reduzcan la vulnerabilidad frente al consumo de sustancias adictivas.
  • Promover conductas y hábitos de vida saludables, fomentando las actividades de ocio sanas.
  • Educación para la salud sobre los riesgos y daños que provocan las drogas y adicciones, para que sean conscientes de ello, y aumenten la percepción del riesgo que conlleva el consumo.
  • Limitar el acceso de los consumidores, sobre todo de los menores, a las drogas.
  • Contactar con profesionales si hay sospecha o confirmación del consumo, para detectarlo precozmente y prevenir los consumos de mayor riesgo (por los menores, embarazadas, durante la conducción…) 6.

 

ABORDAJE TERAPÉUTICO:

1. DIAGNÓSTICO Y CLINIMETRÍA:

El diagnóstico de consumo, intoxicación o dependencia a anfetaminas suele hacerse mediante:

a) Clínica relacionado con síntomas de intoxicación: agitación, ansiedad, insomnio, agresividad, alucinaciones, midriasis, bruxismo, transpiración abundante, sequedad de boca, náuseas, dolor abdominal cólico, diarrea, vértigo, trastornos del equilibrio, rigidez muscular, temblor, disquinesias, taquicardia, arritmias ventriculares, hipertensión, síndrome coronario, en ECG posibles signos de isquemia miocárdica.

En intoxicaciones más graves se observa agresividad y violencia, y se desarrolla el denominado síndrome simpaticomimético: pueden aparecer convulsiones recurrentes de difícil control. La taquicardia, la hipertensión arterial y la vasoconstricción pueden provocar: ACV (isquémico o hemorrágico), hemorragia subaracnoidea, infarto de miocardio, disección de aorta, isquemia intestinal, en embarazadas podría ocasionar muerte fetal.

Las causas más frecuentes de muerte son hipertermia corporal, arritmias ventriculares y hemorragia intracraneal2,7.

b) Revisar Historia Clínica en busca de antecedentes de consumo de drogas, tóxicos…

c) Entrevista con el paciente, con la familia, con entorno cercano

d) Cuando no está claro el antecedente de consumo de drogas se realizan pruebas complementarias:

  • Identificación de anfetaminas en orina (no valora la gravedad ni sirve monitorizar la evolución de la intoxicación)
  • Pruebas de laboratorio para identificar alteraciones metabólicas (gasometría arterial (acidosis metabólica), concentración de electrólitos (hipopotasemia), glucosa (hipoglucemia)
  • ECG (monitorización)
  • TAC craneal (sin alteraciones neurológicas para descartar otras causas)8.

 

Otra forma para establecer el diagnóstico es la cumplimentación de criterios diagnósticos según el DSM5/CIE19:

Criterios para el diagnóstico de F15.00 Intoxicación por anfetamina (292.89)

A. Consumo reciente de anfetamina o sustancias afines (p. ej., metilfenidato).

B. Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (p. ej., euforia o embotamiento afectivo; cambios de la sociabilidad; hipervigilancia; sensibilidad interpersonal; ansiedad, tensión o cólera; comportamiento estereotipado; deterioro de la capacidad de juicio o de la actividad social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de anfetamina o sustancias afines.

C. Dos (o más) de los siguientes signos y síntomas, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de anfetaminas o sustancias afines:

  1. Taquicardia o bradicardia.
  2. Dilatación pupilar.
  3. Tensión arterial aumentada o disminuida.
  4. Sudoración o escalofríos.
  5. Náuseas o vómitos.
  6. Pérdida de peso demostrable.
  7. Agitación o retraso psicomotores.
  8. Debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor en el pecho o arritmias cardíacas.
  9. Confusión, crisis comiciales, discinesias, distonías o coma.

D. Los síntomas no se deben a una enfermedad médica y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Nota de codificación: Codificar F15.04 si con alteraciones perceptivas.

 

Criterios para el diagnóstico de F15.3 Abstinencia de anfetamina (292.0).

Interrupción (o disminución) del consumo de anfetamina (o sustancias afines) después de su consumo prolongado y en grandes cantidades.

B. Estado de ánimo disfórico y dos (o más) de los siguientes cambios fisiológicos, que aparecen horas o días después del Criterio A:

  1. Fatiga.
  2. Sueños desagradables.
  3. Insomnio o hipersomnia.
  4. Aumento del apetito.
  5. Retraso o agitación psicomotores.

 

C. Los síntomas del Criterio B causan un malestar clínicamente significativo o un deterioro laboral o social, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Otros trastornos inducidos por anfetaminas.

· Intoxicación por anfetamina.

· Intoxicación por anfetamina, con alteraciones perceptivas.

· Abstinencia de anfetamina.

· Delirium por intoxicación por anfetamina.

· Trastorno psicótico inducido por anfetamina.

· Trastorno de ansiedad inducido por anfetamina.

· Trastorno del sueño inducido por anfetamina.

· Trastorno sexual inducido por anfetamina.

· Trastorno del estado de ánimo inducido por anfetamina.

· Trastorno relacionado con anfetamina no especificado.

 

2. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO Y PSICOLÓGICO 9,10

Anfetaminas. El tratamiento del uso/abuso de anfetaminas está actualmente mucho menos desarrollado que el tratamiento de otros tipos de drogas.

Tratamiento de la intoxicación aguda. Medidas generales: Se basa en los siguientes puntos:

  1. Mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea.
  2. Realizar, si es preciso, la resucitación cardiopulmonar.
  3. Traslado urgente a centro hospitalario en casos graves.
  4. Evacuación gástrica.

 

Si está consciente y no han transcurrido 6 horas de la ingestión oral: administrar carbón activado (50 g), junto con sorbitol en dosis de 1-2mg/kg de una solución al 70 % (1 g/kg peso). Observación 12-24 horas.

Si está en coma se realiza lavado gástrico, previa intubación endotraqueal, seguida de administración de carbón activado a través de la sonda de lavado.

  1. Debe evitarse la acidificación de la orina para aumentar la eliminación de la droga absorbida.
  2. Debe de mantenerse en un ambiente tranquilo y evitar los estímulos y movimientos bruscos.

 

No existen antagonistas específicos, por lo que el tratamiento de la intoxicación será sintomático intentando regular la hiperestimulación simpática

Tratamiento de la abstinencia:

Actualmente, ningún fármaco ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la abstinencia de anfetamina.

Sin embargo, aunque no exista un fármaco específico, el tratamiento es sintomático. Los síntomas que ocurren durante la abstinencia de anfetaminas pueden durar de 4 días hasta meses. Estos síntomas se agrupan en tres factores: de hipervigilancia (necesidad de consumir, agitación…); vegetativo (necesidad de reposo, apetito) y de ansiedad (con anhedonia). Además, el estado de ánimo depresivo es un síntoma prevalente.

Se utiliza un tratamiento inespecífico y sintomático con fármacos que aumentan la actividad de dopamina y serotonina:

  • Benzodiacepinas para aliviar la ansiedad por abstinencia y evitar recaídas
  • Antidepresivos síntomas depresivos
  • Antipsicóticos como el haloperidol para agitación al ingreso y psicosis inducida por anfetaminas

 

Tratamiento de la dependencia:

La terapia cognitiva-conductual (una forma de psicoterapia) es eficaz en algunos pacientes.

Debido a que las anfetaminas no actúan uniéndose a un receptor específico, no se ha logrado sintetizar un fármaco que antagonice su acción.

Sin embargo, se ha comprobado clínicamente que algunos pacientes se benefician de tratamientos similares a los de la dependencia a cocaína como agonistas dopaminérgicos, antidepresivos tricíclicos e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y precursores de estos neurotransmisores como el triptófano.

MANTENIMIENTO DE LA ABSTINENCIA Y PREVENCIÓN DE CAÍDAS:

Las anfetaminas se utilizan para el tratamiento de algunas enfermedades como la obesidad o el Trastorno del Déficit de Atención Humana (TDAH). Sin embargo, la sensación de euforia que producen estos psicoestimulantes ha hecho que se utilicen para el uso recreativo.

En lo que respecta a la abstinencia que produce dicha droga psicoactiva:

  • Las terapias individuales específicas, como la consulta con el psicólogo, mejoran la adherencia al tratamiento y tienen más capacidad para evitar una recaída debido a que se basan en la persona como un todo y no solo como una persona adicta a una sustancia12.
  • Hoy en día, ningún medicamento resulta eficaz para el tratamiento de abstinencia de anfetaminas. Sin embargo, en algunos casos se emplea la amineptina (antidepresivo) para reducir la probabilidad de interrupción del tratamiento y mejorar la clínica del paciente13.
  • Las intervenciones del manejo de contingencias (proporcionarle un incentivo a cambio de participar en el tratamiento) también ha demostrado su alta eficacia.

 

En definitiva, cualquier intervención psicosocial mejora en la persona y ayuda a tratar la abstinencia durante más tiempo14.

PROGRAMAS DE REDUCCIÓN DE RIESGOS Y DAÑOS:

Existen numerosos proyectos que tienen como objetivo ayudar a la reducción de daños y que son efectivos y eficientes mediante métodos empíricos. Algunos ejemplos serían las salas de consumo supervisado o la prevención de sobredosis entre personas que consumen entre iguales. Estos programas se realizan en ambientes donde haya un mayor número de poblaciones diana15.

Sin embargo, en España aún no se llevan a cabo debido a que la incidencia de consumo de anfetaminas es mucho menor en comparación a otras drogas adictivas (como heroína o cocaína).

DISPOSITIVOS DE AYUDA DISPONIBLES EN ESPAÑA:

En España, existe el Plan Nacional sobre Drogas, que cada 7 años realiza unas estrategias para conseguir una reducción del consumo de sustancias y conseguir una sociedad más sana y segura.

Hoy en día, se realiza la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024 en el que se centra más en las condiciones sociales que promueven el consumo (accesibilidad y promoción) mediante programas de prevención ambiental del consumidor.

Estos programas son adaptados de acuerdo a cada CCAA.

En Aragón existe el III Plan de Adicciones 2018-2024 que tiene como objetivo la base propuesta por el Ministerio de Sanidad de España.

Además, hay centros y organizaciones como la ‘Asociación Érguete’ o ‘Cruz Roja’, cuya función es la prevención y reducción del consumo de drogas adictivas, así como la rehabilitación en el mercado laboral y social de personas que han consumido.

BIBLIOGRAFÍA

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  10. Lloret J. Intoxicación aguda por MDMA: manejo inicial en el servicio de urgencias. Elsevier. 2006; 8(1): 6-13. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-trastornos-adictivos-182-articulo-intoxicacion-aguda-por-mdma-manejo-13087270
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  15. Bosque-Prous M, Brugal MT. Intervenciones de reducción de daños en usuarios de drogas: situación actual y recomendaciones. Gac Sanit. 2016; 30:99–105.

 

ANEXO

Anexo 1. Prevalencia consumo de anfetaminas

Anexo 2. Inicio del consumo de anfetaminas

 

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