AUTORES
- Begoña Soler Lázaro. Graduada en Enfermería. Centro Asistencial de Calatayud, Calatayud (Zaragoza).
- Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias en Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
- Mikel Monteagudo Marugan. Graduado en Enfermería. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
- Juan Lorenzo Sanz. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario de Navarra, Pamplona (Navarra).
- María García Sabroso. Graduada en Enfermería. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
- Nerea Fernández Guitlein. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
La flebitis derivada de la inserción de un catéter intravenoso periférico es una de las complicaciones más prevalentes a la hora de administrar medicación intravenosa. Las consecuencias para el sistema sanitario son amplias, como el trabajo extra que supone o el gasto de materiales de más. No son menos importantes las consecuencias para la persona que lo sufre, ya que provoca una serie de sintomatología incluyendo dolor, inflamación y enrojecimiento muy molesta para quien la padece, e incluso puede cambiar la percepción de los cuidados dispensados por parte del personal sanitario. Es por ello, que las estrategias preventivas a la hora de administrar los medicamentos más irritantes y las terapéuticas cuando ya ha ocurrido la flebitis son la clave para solucionar esta complicación nosocomial. Retirar el catéter cuando ya existe una flebitis es el primer paso antes de decidir la estrategia. Después, se decidirá dentro de los tipos de terapias: las físicas, las farmacológicas y las fitoterapéuticas, y aunque la literatura no determina la mejor, se está viendo que una de las mejores es el uso de heparina sódica en gel y el de glicerina ichthammol para reducir los daños. Además, para reducir el dolor, el aceite de sésamo ha demostrado ser el más efectivo.
PALABRAS CLAVE
Flebitis, catéter intravenoso periférico, tratamiento.
ABSTRACT
Phlebitis related to peripheral venous catheter insertion is one of the most prevalent complications in administering intravenous medication. Medical system consequences such as extra work or using extra materials are extensive. People’ harms are not less important, since phlebitis causes symptoms like pain, swelling and redness that may be very annoying, it can even change the perspective of the care planning discharged by healthcare professionals. It is thus essential to manage preventive strategies when administering irritating drugs and therapeutic ones when phlebitis has already happened in order to solve this nosocomial complication. Catheter ablation when there is a phlebitis is the first step before deciding the main strategy. After that, the decision may be between physical, pharmacological, or phytotherapeutic therapies, and in spite of not having the best one recommended by literature, sodic heparin ointment and ichthammol glycerine may be the best ones to minimize injuries. Moreover, for the purpose of easing pain, sesame oil has been demonstrated to be the most useful.
KEY WORDS
Phlebitis, peripheral venous catheter, treatment.
DESARROLLO DEL TEMA
La flebitis es una de las complicaciones más frecuente de la administración de fármacos intravenosos por vía de un catéter. Concretamente, es muy específica de los catéteres periféricos, ya que las venas periféricas son más susceptibles a ser dañadas que las centrales1. Este problema se puede encontrar en la práctica clínica de hospitales y demás centros sanitarios en los que se lleva a cabo este procedimiento, y perjudica directamente al paciente, a su adherencia y la continuidad del tratamiento1,2. Además, el gran problema que conlleva es que está tan normalizado el hecho de sufrir una flebitis después de un tratamiento intravenoso que no se le da la importancia necesaria a las secuelas que sufren los pacientes y al gasto y trabajo extra que suponen para el sistema sanitario2.
Los síntomas más habituales de la flebitis causada por la administración de fármacos por vía periférica intravenosa son dolor, escozor, enrojecimiento, edema, aumento de la temperatura local y sensibilidad al tacto de la zona, además de empeorar la vivencia de la persona afectada y evaluar con peor calidad los cuidados aportados1. Además, la causa principal de las flebitis es la administración de ciertos fármacos irritantes o abrasivos para el endotelio de las venas, como pueden ser ciertos antibióticos, la nutrición parenteral por su alto contenido en glucosa, y en general fármacos con un pH bajo (ácidos) o con una alta osmolaridad3,4.
Es por esta razón, por la que es muy importante que haya una misma intervención multidisciplinar a la hora tanto de prevenirla como de tratarla, puesto que según un estudio en el que se evaluaron las opiniones de varios expertos de diferentes países, existe una gran variabilidad de opiniones respecto a las acciones a llevar a cabo ante una flebitis, y se demostró que si el equipo es multidisciplinar, favorecía directamente al paciente y a la eficacia del tratamiento, además de estar más basado en la evidencia1.
En noviembre de 2015 Di Nisio M et al. estudiaron cuál era el mejor tratamiento para la tromboflebitis superficial en miembro superior, y llegaron a la conclusión de que no había evidencia suficiente y la que había era de baja calidad. Sin embargo, sí que parecía que empezaba a ganar apoyo científico el tratamiento tópico, uso sistémico de anticoagulantes y con antiinflamatorios no esteroideos (AINES)5.
En cuanto a la prevención, según una revisión sistemática de ensayos clínicos aleatorizados realizada en 2020 en los que se comparó el efecto entre AINES tópicos, aceite de sésamo, pomadas de heparina sódica, pomadas con camomila y pomadas de aceite esencial de romero sobre la zona de la piel con flebitis, concluyeron que necesitaban más información y datos específicos para poder determinar si alguno de estos tratamientos tópicos es superior en relación a tiempos de curación, costes y eficacia en prevenir o curar las flebitis (6). En otro estudio realizado en 2021 en el que se probó la eficacia de la pomada herbal china Chahuang a base de cúrcuma entre otras hierbas, en catéteres centrales de acceso periférico, se concluyó que tiene un efecto protector y de prevención ante flebitis, afirmando que su uso es efectivo y seguro7.
Por otro lado, a lo largo de los años se han ido probando diferentes tratamientos para hacer frente a esta complicación, y se pueden dividir en tres tipos de estrategias, las físicas, las farmacológicas y la fitoterapéuticas. Sin embargo, lo que sí que está claro y que se ha de realizar en todos los casos cuando se detecta la flebitis es la ablación del catéter y la interrupción del tratamiento al menos en esa vena o en caso de afección a una parte más proximal, en esa extremidad. A pesar de que se vea tan claro, el diagnóstico o la valoración de la flebitis también es un problema, ya que no existe ningún método, como las escalas, específico común para todos que se utilicen para identificar siempre dichas lesiones8.
Dentro de las estrategias físicas están los masajes, la aplicación de frío o calor y el vendaje, en las estrategias farmacológicas podemos encontrar las pomadas con heparina sódica, con diclofenaco, o con nitroglicerina, y por la parte fitoterapéutica se aplica alcohol con compresas y también existen pomadas con hierbas como la camomila, el aloe vera o el ginseng8,9.
En la revisión realizada por García-Expósito J. et al. en 2022 se determinó que ninguna en concreto es mejor que las otras, pero que algunas destacaban sobre el resto en cierta característica. Por ejemplo, las medidas físicas son las más económicas pero a su vez las que parece ser menos efectivas, mientras que dentro de las fitoterápicas parece haber mucho potencial, pero el gran problema es que no están a la venta como productos de uso sanitario en muchos países y en lo que respecta a los productos farmacológicos parece ser que el sulfato de magnesio tiene un gran poder antiinflamatorio, incluso mejores que los productos con heparina sódica, aunque estos últimos ganan en capacidad antitrombótica8. Un año después, el mismo grupo de autores realizaron un metaanálisis en relación a este mismo tema9. y concluyeron que los productos más eficaces, teniendo en cuenta que los estudios clínicos tienen muchos sesgos y faltas de información, parecieron ser para el alivio del dolor el aceite de sésamo y la una cicatrización más rápida el glicerina ichthammol y los productos con heparina.
De hecho, según la empresa fundada por enfermeros “Enfermería Evidente” basada en la evidencia científica reciente10 recomienda la heparina sódica en gel junto a un masaje leve como el mejor tratamiento posible a aplicar en concreto en España en base a la disponibilidad que hay, ya que posee propiedades anticoagulantes, antiinflamatorias y por consiguiente, analgésicas. Su aplicación estaría indicada cada 8-24 horas y en personas que no presenten reacciones alérgicas al fármaco y ni a los excipientes del medicamento.
CONCLUSIÓN
La flebitis se puede abordar desde tres tipos de estrategias diferentes: las físicas, las fitoterapéuticas y las farmacológicas, aunque la primera medida a tomar antes de decidir el tratamiento es la ablación del catéter y la interrupción del tratamiento si es preciso. Dada la gran variedad de tratamientos probados a lo largo del tiempo, existe un amplio abanico de opciones, pero todo parece indicar que la heparina sódica y la glicerina ichthammol reducen de manera más efectiva la sintomatología de la flebitis que los demás productos, además de que el aceite de sésamo reduce el dolor significativamente. Sin embargo, se requiere de más estudios con mejor calidad informativa y comparativa para obtener una respuesta más clara.
BIBLIOGRAFÍA
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