AUTORES
- Alba Alares Montesinos. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria. Huesca. España
- Carlos Sánchez Allueva. Graduado en Enfermería. Atención Primaria. Departamento de Sagunto. Valencia. España
- María Cristina Sáenz Martínez-Portillo. Diplomada en Enfermería. Unidad de ICTUS. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España
- Mónica Anicuta Hila. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria Calatayud. Zaragoza. España
- Ana Belén Piedrafita Embid. Diplomada en Enfermería. Unidad de Neumología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España
RESUMEN
Actualmente, la alimentación de los hijos durante los primeros años de vida se erige como uno de los principales focos de discusión social, como consecuencia de la pérdida de la cultura de amamamiento, la introducción masiva de los lácteos de fórmula y la llegada femenina a la esfera laboral. Este escenario desencadena “sentimientos de culpa, vergüenza o presión en aquellas madres que deciden prolongar la lactancia materna más allá de los 2 años de vida”, hasta el punto de considerarse uno de los estigmas sociales a los que se tiene que enfrentar la mujer de nuestra era.
En el momento actual nadie pone en duda las múltiples ventajas de la lactancia materna frente a la artificial. Sin embargo, el tiempo óptimo durante el que se debe mantener la lactancia materna no está bien establecido.
No se ha encontrado base científica que justifique ningún tipo de prejuicio respecto a amamantar durante varios años. A esto habría que sumar toda la evidencia sobre los diferentes beneficios de la lactancia materna para la salud de la madre y el bebé, beneficios que claramente se prolongan cuanto mayor sea la duración de la lactancia. La lactancia materna es una fuente de salud presente y futura. A mayor duración mayor es su beneficio potencial
PALABRAS CLAVE
Lactancia prolongada, beneficios.
ABSTRACT
Currently, the feeding of children during the first years of life stands as one of the main focuses of social discussion, as a consequence of the loss of the breastfeeding culture, the massive introduction of formula dairy products and the arrival of women to the work sphere. This scenario triggers “feelings of guilt, shame or pressure in those mothers who decide to prolong breastfeeding beyond 2 years of life,” to the point of being considered one of the social stigmas that mothers have to face. our era.
At present, no one doubts the many advantages of breastfeeding over artificial breastfeeding. However, the optimal duration of breastfeeding is not well established.
No scientific basis has been found to justify any type of prejudice regarding breastfeeding for several years. To this we must add all the evidence on the different benefits of breastfeeding for the health of the mother and baby, benefits that clearly extend the longer the duration of breastfeeding. Breastfeeding is a source of present and future health. The longer the duration, the greater the potential benefit.
KEY WORDS
Long-term breastfeeding, benefits.
INTRODUCCIÓN
En las primeras etapas de la humanidad, la lactancia materna era la única forma disponible de alimentar a los bebés. No existían alternativas y la supervivencia de los recién nacidos dependía completamente de la capacidad de la madre para amamantarlos. En este contexto, la lactancia se prolongaba durante varios años, hasta que los niños eran capaces de consumir otros alimentos.
En las civilizaciones antiguas, la lactancia materna continuaba siendo la principal fuente de nutrición para los bebés. Sin embargo, ya desde este periodo surgieron los primeros indicios de alternativas, como la contratación de nodrizas. Las nodrizas eran mujeres que amamantaban a los hijos de otras, generalmente pertenecientes a familias de clases altas.
Durante la Edad Media, la práctica de utilizar nodrizas se mantuvo, especialmente en Europa. Las mujeres nobles y de la realeza a menudo no amamantaban a sus hijos y preferían dejar esa tarea a las nodrizas.
Durante el Renacimiento, el uso de nodrizas continuó entre las élites, pero la lactancia materna aún se veía como la mejor opción para el bebé. A partir del siglo XVII, las madres de las clases altas en Europa empezaron a distanciarse más de la lactancia directa y contratar nodrizas se volvió más común. Las nodrizas no solo proporcionaban leche, sino que también se encargaban del cuidado general de los niños.
Durante el siglo XIX, con la Revolución Industrial y el aumento de la urbanización, muchas mujeres se incorporaron al trabajo fuera del hogar. Esto redujo la frecuencia de la lactancia materna y aumentó la demanda de nodrizas y alternativas a la leche materna. En respuesta a esta demanda, comenzaron a desarrollarse sustitutos de la leche materna, como los primeros preparados de leche artificial.
Al principio del siglo XX, las fórmulas comerciales para bebés comenzaron a popularizarse, especialmente en los países industrializados. Estas fórmulas fueron vistas como una opción moderna y, en algunos casos, superior a la lactancia materna, lo que llevó a un descenso en las tasas de lactancia. Las campañas de marketing de las compañías de leche en polvo promovían sus productos como soluciones más convenientes y científicamente avanzadas.
Sin embargo, a mediados del siglo XX, particularmente en las décadas de 1960 y 1970, surgió un movimiento en favor de la lactancia materna, influenciado por investigaciones que demostraban los beneficios para la salud del bebé y la madre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF comenzaron a promover la lactancia materna como la mejor fuente de nutrición para los bebés. En 1981, la OMS adoptó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna para regular la promoción de las fórmulas infantiles y proteger la lactancia materna4,5,6.
Sin embargo, la lactancia materna sigue siendo un tema polémico en muchos lugares. Aunque es ampliamente recomendada, factores sociales, económicos y culturales a menudo dificultan que las madres puedan amamantar. La incorporación de las mujeres al mercado laboral, la falta de apoyo en los lugares de trabajo, la sexualización de los senos y la presión social para utilizar fórmulas infantiles han contribuido a que las tasas de lactancia varíen en todo el mundo1,5.
En la actualidad, la lactancia materna es promovida como la mejor opción para la salud del bebé Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, Asociación Española de Pediatría (AEP), American Academy of Pediatrics (AAP), Australian Breastfeeding Association (ABA), Canadian Pediatric Association (CPS), American Association of Family Physicians (AAFP), American Dietetic Association (ADA) , National Association of Pediatric Nurse (NAPNAP), American Public Health Association (APHA) recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementar con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. No hay establecido un límite superior para finalizar la lactancia. Según la AEP Se recomienda mantener la lactancia tanto tiempo como madre e hijo deseen5,6.
Aunque se conocen las múltiples ventajas de la lactancia materna frente a la artificial, el tiempo óptimo durante el que se debe mantener la lactancia materna no está bien establecido. De hecho, mientras la OMS y UNICEF recomiendan mantenerla al menos 2 años, la Asociación Americana de Pediatría establece su recomendación en más de 1 año. Como se ve estas recomendaciones no tienen un máximo, y es que hasta la fecha no se conocen perjuicios producidos por mantener la lactancia materna siempre y cuándo se acompañe de otros alimentos a partir de los 6 meses ó incluso de 1 año2,5,6.
La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales3,5.
Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años, y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado, y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida. Por último, se han descrito numerosas ventajas para la madre que amamanta. A más tiempo total de lactancia, menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio
Es necesario añadir, que hasta la fecha no se han descrito efectos negativos en la madre ni en el niño por la lactancia materna prolongada, salvo casos anecdóticos de déficit neurológico por carencia de vitamina B12 en hijos de madres vegetarianas estrictas1,2,6.
El término «lactancia materna prolongada», aunque muy extendido, puede llevar a confusión. Prolongar significa hacer que algo dure más tiempo de lo normal o establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año se considera como algo que está «más allá de las recomendaciones», cuando en realidad es un objetivo en salud materno-infantil1,2,3.
Según la AEP Se recomienda mantener la lactancia tanto tiempo como madre e hijo deseen. Cuando una mujer cree que ha llegado el momento de destetar, se aconseja no hacerlo bruscamente ni con engaños. La mejor estrategia es la del destete gradual, sin ofrecer ni negar el pecho, pudiendo negociar las condiciones con el niño3,6.
La lactancia materna es una fuente de salud presente y futura. A mayor duración mayor es su beneficio potencial. Se recomienda mantenerla hasta los 12-24 meses y posteriormente todo el tiempo que madre e hijo deseen. Es importante que las decisiones y necesidades de cada familia se vean respetados, sea cual sea la opción que elijan1,2,3.
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