Trasplante pulmonar: actualización sobre indicaciones, manejo y complicaciones

20 marzo 2025

 

AUTORES

  1. Cristina Alexandra Romero Espinosa. Residente de 4º año de Neumología en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  2. Isabel Jiménez Gonzalo. Residente de 4º año de Neumología en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  3. Humberto Rey Gutama. Residente 4º año de Cirugía Torácica en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Luisa Margarita Cabrera Pimentel. FEA de Neumología en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  5. Pablo Junior Pérez Pérez. FEA de Medicina Familiar y Comunitaria. España.
  6. Laura Martín Biel. Residente de 4º año de Neumología en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El trasplante pulmonar representa una opción terapéutica para pacientes con enfermedades pulmonares terminales en quienes las intervenciones médicas y quirúrgicas convencionales han resultado insuficientes, siempre que sean seleccionados cuidadosamente. A pesar de los avances en las técnicas quirúrgicas, el manejo postoperatorio y la inmunosupresión, el procedimiento sigue presentando desafíos significativos, como la disfunción crónica del injerto (CLAD), infecciones oportunistas y complicaciones inmunológicas. Esta revisión resume las indicaciones actuales para el trasplante pulmonar, el proceso de selección de candidatos, el manejo postoperatorio y las principales complicaciones, basándose en la literatura científica más reciente y las guías internacionales.

PALABRAS CLAVE

Trasplante pulmonar, disfunción crónica del injerto (CLAD), síndrome de bronquiolitis obliterante (BOS). síndrome restrictivo del injerto (RAS), complicaciones postrasplantes pulmonar, selección de candidatos.

ABSTRACT

Lung transplantation represents a therapeutic option for patients with end-stage lung disease in whom conventional medical and surgical interventions have proven insufficient, provided they are carefully selected. Despite advances in surgical techniques, postoperative management, and immunosuppression, the procedure continues to present significant challenges, such as chronic lung allograft dysfunction (CLAD), opportunistic infections, and immunological complications. This review summarizes the current indications for lung transplantation, the candidate selection process, postoperative management, and major complications, based on the latest scientific literature and international guidelines.

KEY WORDS

Lung transplantation, chronic lung allograft dysfunction (CLAD), bronchiolitis obliterans syndrome (BOS), restrictive allograft syndrome (RAS), post-transplant complications, candidate selection.

DESARROLLO DEL TEMA

El trasplante pulmonar ha evolucionado en las últimas seis décadas, consolidándose como una estrategia terapéutica clave para enfermedades pulmonares avanzadas con mal pronóstico. Desde el primer trasplante exitoso en 1983, los avances en la técnica quirúrgica, la preservación del injerto y la inmunosupresión han mejorado la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes1.

Sin embargo, a diferencia de otros órganos trasplantados, el pulmón presenta una mayor susceptibilidad a complicaciones inmunológicas e infecciosas, lo que limita su supervivencia a largo plazo. La disfunción crónica del injerto (CLAD) sigue siendo la principal causa de mortalidad a partir del primer año postrasplante. Además, las infecciones oportunistas, como las provocadas por citomegalovirus (CMV) y microorganismos fúngicos, representan un reto constante1,2.

Esta revisión proporciona una actualización sobre las indicaciones para el trasplante pulmonar, los avances en el manejo postoperatorio y las estrategias para prevenir y tratar sus complicaciones más frecuentes.

Criterios de selección del paciente y manejo pretrasplante:

La selección adecuada del candidato a trasplante pulmonar es fundamental para optimizar los resultados y reducir el riesgo de complicaciones. Dada la escasez de órganos, se prioriza a pacientes con un alto riesgo de mortalidad a corto plazo y mayores probabilidades de supervivencia a largo plazo tras el procedimiento.

Los principales criterios de selección incluyen:

  • Enfermedades pulmonares terminales (fibrosis pulmonar idiopática, EPOC, hipertensión arterial pulmonar, fibrosis quística). En el anexo 1 se detallan las recomendaciones de SEPAR basadas en los criterios de la ISHLT para derivación de candidatos a trasplante pulmonar.
  • Deterioro progresivo de la función pulmonar a pesar del tratamiento óptimo.
  • Supervivencia esperada menor a 2 años sin trasplante y probabilidad de supervivencia mayor al 80% a los 5 años postrasplante.

 

La evaluación debe ser multidisciplinaria, involucrando neumólogos, cirujanos torácicos, especialistas en cuidados críticos, psicólogos y trabajadores sociales. Se analizan factores como la función de órganos extrapulmonares, estado nutricional, reserva física y salud mental3.

Factores de riesgo y manejo preoperatorio:

  • Fragilidad y composición corporal: Se ha identificado como predictor independiente de peores resultados tras el trasplante. Se recomienda su evaluación mediante la prueba de caminata de 6 minutos, junto con mediciones de sarcopenia y obesidad visceral4.
  • Estado inmunológico y cribado de infecciones: Es fundamental detectar infecciones latentes y condiciones inmunológicas que puedan comprometer el trasplante. Se recomienda cribado para citomegalovirus (CMV), hepatitis y otras infecciones oportunistas1.
  • Rehabilitación pulmonar pretrasplante: Mejora la capacidad funcional y reduce el riesgo de complicaciones postoperatorias, siendo especialmente útil en pacientes con debilidad muscular o baja capacidad aeróbica1,4.

 

Contraindicaciones:

Existen contraindicaciones absolutas, que excluyen completamente al paciente del trasplante, y contraindicaciones relativas, que deben evaluarse individualmente según el balance riesgo-beneficio​.

Contraindicaciones absolutas

  • Neoplasia maligna activa o reciente (excepto algunos tipos de cáncer cutáneo no melanomas adecuadamente tratados).
  • Infección incontrolable o activa (por ejemplo, tuberculosis diseminada o sepsis no resuelta).
  • Disfunción multiorgánica irreversible (fallo hepático, renal o cardíaco grave no transplantable).
  • Enfermedad psiquiátrica grave no controlada, que afecte la adherencia al tratamiento.
  • Adicción activa a sustancias (tabaco, alcohol, drogas ilícitas).
  • Falta de soporte social adecuado, que comprometa el seguimiento postrasplante y la adherencia al tratamiento inmunosupresor.

 

Contraindicaciones relativas:

Estas condiciones no excluyen automáticamente al paciente, pero requieren una evaluación cuidadosa y, en algunos casos, optimización antes del trasplante:

  • Edad avanzada (>70 años): No es una contraindicación estricta, pero la selección se basa en la reserva fisiológica y la ausencia de comorbilidades significativas.
  • Obesidad grave (IMC >35 kg/m²): Se asocia con peor supervivencia y complicaciones postoperatorias. Se recomienda pérdida de peso previa al trasplante.
  • Osteoporosis severa: Aumenta el riesgo de fracturas por el uso de corticoides postrasplante. Debe optimizarse antes del procedimiento.
  • Historia de cáncer previa: Se recomienda un período libre de enfermedad antes de la lista de espera, dependiendo del tipo y estadío del cáncer.
  • Infecciones crónicas (VIH, hepatitis B o C): No excluyen el trasplante si están bien controladas y sin afectación orgánica significativa.
  • Enfermedades autoinmunes sistémicas activas: Requieren evaluación específica del grado de afectación extrapulmonar y su impacto en el pronóstico postrasplante.

 

La toma de decisiones en pacientes con contraindicaciones relativas debe ser individualizada y basada en una evaluación multidisciplinaria que valore la probabilidad de éxito del trasplante y la calidad de vida esperada. Una estrategia de referencia temprana permite corregir factores modificables, como el estado nutricional, el control de enfermedades cardiovasculares y la función renal, antes de la inclusión en la lista de espera​1,3.

Técnica quirúrgica y cuidados postoperatorios inmediatos:

El trasplante pulmonar puede realizarse como un procedimiento unipulmonar, bipulmonar o en bloque corazón-pulmón, dependiendo de la patología subyacente y del estado del receptor. La técnica quirúrgica implica la anastomosis de las estructuras bronquiales, vasculares y atriales para asegurar la adecuada perfusión y oxigenación del injerto​. El éxito del procedimiento depende de una estricta preservación del injerto durante la fase preimplantación y del manejo intraoperatorio del paciente. El uso de dispositivos de soporte vital extracorpóreo (ECMO) ha mejorado significativamente las tasas de éxito en pacientes críticos, permitiendo estabilizar la hemodinamia y el intercambio gaseoso durante el procedimiento​. En el postoperatorio inmediato, el monitoreo intensivo es fundamental para prevenir la disfunción primaria del injerto (PGD), que sigue siendo la principal causa de mortalidad temprana tras el trasplante1.

Inmunosupresión tras el trasplante pulmonar:

El manejo inmunosupresor en el trasplante pulmonar es uno de los pilares para prevenir el rechazo del injerto y debe adaptarse a las características del paciente. Los regímenes estándar incluyen una combinación de:

  • Inhibidores de la calcineurina (tacrolimus, ciclosporina).
  • Antimetabolitos (micofenolato mofetil, azatioprina).
  • Corticoides.

 

Además, en casos seleccionados se utilizan inhibidores de mTOR (sirolimus, everolimus) o anticuerpos monoclonales dirigidos contra linfocitos T (basiliximab, alemtuzumab) para modulación o depleción linfocitaria​. La personalización del régimen inmunosupresor es clave para minimizar los efectos secundarios, como nefrotoxicidad e infecciones oportunistas, mientras se mantiene la eficacia en la prevención del rechazo​1.

Complicaciones tras el trasplante pulmonar:

1. Disfunción crónica del injerto (CLAD): La disfunción crónica del injerto (Chronic Lung Allograft Dysfunction, CLAD) es la principal causa de morbilidad y mortalidad a largo plazo tras el trasplante pulmonar, afectando aproximadamente al 50% de los receptores dentro de los primeros 5 años​. Se caracteriza por un deterioro persistente de la función pulmonar (≥20% de disminución del FEV1 respecto al mejor valor postoperatorio), no atribuible a otras causas​.

Fenotipos de la CLAD:

  • Síndrome de bronquiolitis obliterante (BOS): Forma más frecuente (70%), de patrón obstructivo. Se manifiesta clínicamente con disnea progresiva y sibilancias, correlacionándose histológicamente con bronquiolitis obliterante​.
  • Síndrome restrictivo del injerto (RAS): Menos común, con un patrón restrictivo. Se asocia a cambios fibróticos y pleurales visibles en la tomografía computarizada (TC), como opacidades persistentes y reducción de la capacidad pulmonar total (TLC)​.

 

El tratamiento incluye la intensificación del régimen inmunosupresor y terapias específicas como el uso de macrólidos (azitromicina), terapias inmunodeplecionantes (alemtuzumab, globulina antitimocitos) y irradiación linfática total​. En casos avanzados, el re-trasplante puede ser la única opción terapéutica1,5.

2. Complicaciones infecciosas:

Las infecciones son una complicación frecuente y potencialmente mortal tras el trasplante pulmonar debido a la inmunosupresión prolongada (6,7). Su incidencia y tipo varían según el tiempo postrasplante:

  • Primer mes postoperatorio: Infecciones bacterianas y fúngicas, como neumonía bacteriana y aspergilosis​.
  • Entre 1 y 6 meses: Mayor riesgo de infecciones virales (citomegalovirus, virus respiratorios), infecciones oportunistas fúngicas (Pneumocystis jirovecii) y parasitarias​.
  • A largo plazo: Riesgo de infecciones recurrentes y desarrollo de enfermedades linfoproliferativas asociadas al virus de Epstein-Barr (EBV)​.

 

Prevención y manejo:

  • Profilaxis antimicrobiana: Uso de valganciclovir para CMV y trimetoprim-sulfametoxazol para Pneumocystis jirovecii​.
  • Monitoreo virológico: Detección temprana de replicación viral mediante PCR cuantitativa.
  • Modificación de la inmunosupresión: Reducción temporal en casos de infecciones graves​.

 

3. Complicaciones quirúrgicas: Dehiscencia de la anastomosis bronquial, estenosis bronquial, broncomalacia y complicaciones vasculares como estenosis de la arteria pulmonar​. La TC de tórax es clave para la detección temprana y el manejo guiado por broncoscopia​1.

4. Neoplasias: El riesgo de cáncer aumenta significativamente tras el trasplante, especialmente linfomas relacionados con el EBV y carcinomas cutáneos. La vigilancia oncológica es esencial para la detección precoz y el tratamiento oportuno​1.

CONCLUSIONES

El trasplante pulmonar ha demostrado ser una opción terapéutica eficaz para pacientes con enfermedades pulmonares terminales, mejorando su supervivencia y calidad de vida. Sin embargo, sigue siendo un procedimiento complejo, con una alta incidencia de complicaciones a corto y largo plazo, destacando la disfunción crónica del injerto (CLAD) y las infecciones oportunistas​​.

En los últimos años, la optimización de la selección de candidatos, el avance en las técnicas quirúrgicas y la personalización de la inmunosupresión han mejorado los resultados. El futuro del trasplante pulmonar pasa por el desarrollo de nuevas estrategias inmunomoduladoras, terapias dirigidas para prevenir el rechazo crónico y técnicas innovadoras de preservación del injerto​​.

Además, la integración de herramientas para evaluar la fragilidad y la composición corporal puede permitir una mejor predicción de resultados y una selección más precisa de los candidatos​.

En este contexto, el trasplante pulmonar continuará evolucionando como una terapia de alta complejidad, con el reto constante de mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes trasplantados.

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXO

Anexo 1: Recomendaciones de SEPAR para derivación de candidatos a trasplante pulmonar según su patología de base.

 

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