AUTORES
- Alexandra Campillos Acín. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
- Luisa María Adán Muro. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
- Elsa Castellano Pallarés. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
- Alba Remacha Monedero. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
- Ana Carmen Jiménez Morales. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
- Ana Cristina Bachiller Calvo. Enfermera. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”. Zaragoza. España.
RESUMEN
Las úlceras por presión son un hallazgo frecuente en el medio extra e intrahospitalario. Existen diferentes recursos para la curación de las mismas, aunque el ideal sería aquel cuyo coste fuese totalmente asumible, su efecto en el tratamiento eficaz y de fácil acceso. El azúcar cumple todos estos requisitos.
PALABRAS CLAVE
Úlcera, tratamiento, glucosa, miel, sacarosa, azúcar, lesiones, presión.
ABSTRACT
Pressure ulcers are a frequent finding in the extra and in-hospital environment. There are different resources for curing them, although the ideal would be one whose cost was completely affordable, its effect on effective treatment and easy Access. Sugar metes all those requirements.
KEY WORDS
Ulcer, treatment, glucose, honey, sucrose, sugar, injuries, pressure
INTRODUCCIÓN
Las lesiones por presión exigen una atención directa y diaria para evitar su aparición y/o conseguir su curación, así como la dedicación de los cuidadores ya que un 95% de estas son evitables. Estas actuaciones terapéuticas elevan considerablemente las cargas asistenciales y generan un aumento de los costes, tanto directos como indirectos.
La Organización Mundial de la Salud las considera como un indicador de la calidad asistencial, en definitiva, de la calidad de los cuidados que se prestan. Una úlcera por presión es cualquier lesión de origen isquémico provocada por la presión, la fricción, la cizalla o la combinación de las mismas sobre un plano o prominencia ósea, que da lugar a un bloqueo sanguíneo en el tejido subyacente, y como consecuencia de la isquemia se produce una degeneración rápida de los tejidos1.
Las lesiones por presión pueden producirse por:
- Presión directa: presión ejercida de forma perpendicular entre la piel y las prominencias óseas.
- Fricción: ejercida paralelamente al paciente sobre un plano duro o semiduro, ocasionando erosiones por el arrastre del paciente.
- Cizallamiento: se produce por la unión de la presión directa y tangencial ocasionando al paciente un desgarro interno de los tejidos.
La presión mantenida sobre piel y tejidos blandos produce un aumento de la presión intersticial con obstrucción de vasos sanguíneos (formación de microtrombos) y linfáticos, que conduce a autolisis y acúmulo de residuos tóxico-metabólicos. La isquemia local prolongada conduce a necrosis y posterior ulceración de tejidos, tanto a nivel de piel como planos profundos.
La presión hidrostática de los capilares cutáneos oscila entre 16 y 32 mmHg. Toda presión que supere estas cifras disminuye el flujo sanguíneo y puede producir daño isquémico incluso en menos de dos horas.
Cuando la presión cutánea es superior a la presión capilar, 33 mm de Hg en individuos sanos, se produce una isquemia local en la que pueden observarse signos como edema, eritema, erosión, úlcera, pueden estar presentes o no dos signos intermedios que son la presencia de flictena y la escara.
Existen factores de riesgo que podemos clasificar en dos tipos:
- Factores intrínsecos: trastornos neurológicos, alteraciones nutricionales, tratamiento con inmunosupresores, tratamiento con sedantes…
- Factores extrínsecos: incontinencia, malos cuidados por falta de higiene, superficies de apoyo no adecuadas, imposibilidad de cambios posturales1.
Las localizaciones más frecuentes en adultos son:
- Sacro o coxis donde encontramos el 36% de las úlceras.
- En las caderas sobre el trocánter un 16%.
- En las nalgas sobre el isquion el 15%.
- En los talones el 12%.
- En el tobillo sobre los maléolos el 7%
- El 13% restante se da en otras partes como el occipital2.
En niños las LPP más frecuentes se encuentran en:
- La región occipital y orejas (menores de 3 años).
- La zona sacra y los talones (mayores de 3 años)3.
Al paciente con lesiones por presión es necesario realizarle una valoración para conocer el estado en el que se encuentran y así determinar la forma de actuación. La forma de valorarlo será mediante diferentes escalas como puede ser la escala Norton.
La escala Norton incluye cinco aspectos a valorar, estado físico general, estado mental, actividad, movilidad e incontinencia. Los valores que se dan van de 4 hasta 20, según el rango se determina que el riesgo es mínimo, que existe o que es elevado.
El enfoque del tratamiento de las lesiones por presión debe ser dinámico y multidisciplinar, debe de conseguir la cicatrización en el menor tiempo posible, evitando al máximo las complicaciones, requiere la valoración previa en tres áreas de interés: estado del paciente, entorno socio-familiar, y de la lesión.
En cuanto a la valoración de la lesión, determinaremos el estado de la piel basándonos en la clasificación de grados según su profundidad, que pueden ir desde el estadio I (eritema que no palidece al ejercer presión).
Puede presentar frio/calor, dolor, escozor…) al estadio IV (pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructuras).
Las características de la lesión deben describirse con parámetros previamente consensuados entre los profesionales implicados para permitir verificar la evolución y disminuir la variabilidad en la práctica.
Una vez clasificada la úlcera, y valorado el paciente, se establecerá un plan individualizado de cuidados de la lesión.
El plan de cuidados lo estableceremos según la fase de cicatrización en la que se encuentre. Estas fases son inflamatoria, proliferativa y contracción o maduración.
La fase inflamatoria, desasimilativa o catabólica consiste en una vasoconstricción y una extravasación de la sangre que da lugar a la agregación plaquetaria, formando un coágulo. Esta fase tiene lugar en las primeras 72 horas. Tras este proceso se produce la fagocitosis de bacterias y elementos extraños formándose tejido fibroso.
La fase proliferativa, asimilativa o anabólica es la formación de tejido de granulación a partir del tejido fibroso existente. Este tejido de granulación está constituido por la acumulación de fibroblastos, colágeno y elastina, y se forma alrededor del quinto día.
La neovascularización se produce gracias a los vasos sanguíneos adyacentes y la reepitelización debido a los queratinocitos de los bordes.
La fase de contracción o maduración consiste, como su propio nombre indica, en la contracción de la herida, por medio de los depósitos de colágeno, para aproximar los bordes.
Los cuidados de este tipo de úlcera siguen un patrón común, que consiste en limpieza, (desbridamiento), hidratación, control de exceso de humedad, control de carga bacteriana, estimulación de la cicatrización y control de la infección.
La limpieza consiste en el lavado de la herida con suero fisiológico a presión para arrastrar sin lesionar.
El desbridamiento se realiza cuando hay tejido necrótico, ya que éste puede facilitar la proliferación bacteriana e impide el proceso de curación. Por esto, es necesario eliminarlo y lo haremos mediante distintos tipos de desbridamientos en función del estado del paciente y las características del tejido necrótico:
- Desbridamiento quirúrgico: Se retira completamente el tejido necrótico y parte del sano. Se realiza en quirófano con anestesia o sedación y está indicado en lesiones extensas, en escaras gruesas o en localizaciones especiales y con signos de celulitis o sepsis.
- Desbridamiento cortante: Se aplica en tejido necrótico seco o con exudado abundante con sospecha de gran carga bacteriana o signos de infección. Se realiza por planos y en varias sesiones, de forma que se comienza por la zona central y se sigue hasta liberar uno de los bordes y hallar tejido viable. Se aplica un anestésico tópico.
- Desbridamiento enzimático: Lo usamos cuando el paciente no tolera el desbridamiento cortante y consiste en la aplicación de enzimas exógenas con el fin de favorecer el crecimiento del tejido de granulación en la zona lesionada.
- Desbridamiento autolítico: Se basa en la cura en ambiente húmedo buscando la autodigestión de los tejidos desvitalizados. Es recomendable combinarlo con el enzimático y/o con el cortante, ya que su acción es más lenta y, además, puede producir maceración de la piel periulceral.
- Desbridamiento osmótico: Se basa en el intercambio de fluidos de distinta densidad.
- Desbridamiento mecánico: Consisten en apósitos de húmedos a secos, irrigación continua a presión, baño de remolino y frotamiento del lecho ulceral. Actúan mediante abrasión mecánica.
- Desbridamiento larval: Se usa para el desbridamiento de lesiones cavitadas y de difícil acceso que no pueden ser tratadas quirúrgicamente. Se pretende reducir la carga bacteriana con la aplicación de larvas estériles de una mosca (Lucilia Sericata)4,5,6.
También existen tratamientos coadyuvantes como la estimulación eléctrica, que es la única terapia adicional que puede recomendarse. Se podrá plantear en lesiones por presión en estadio III y IV que no hayan respondido al tratamiento convencional.
Se hará únicamente con un equipo adecuado y personal cualificado que seguirá un protocolo cuya eficacia y seguridad haya sido demostrada en ensayos clínicos controlados.
En la hidratación se trata de hidratar la piel perilesional, evitando la maceración de la misma, utilizando crema hidratante o ácidos grasos hiperoxigenados.
Para controlar el exceso de humedad se utilizan apósitos tipo foam. Se colocan evitando los espacios muertos, para que no se formen abscesos o se cierre en falso. Se deben evitar las curas oclusivas si hay exposición de huesos y tendones.
La carga bacteriana la controlamos mediante antibióticos sistémicos a pacientes con bacteriemia, sepsis, celulitis avanzada u osteomielitis.
Para estimular la cicatrización utilizaremos apósitos de cura en ambiente húmedo si la lesión presenta tejido de granulación y en lesiones poco profundas. Sin embargo, cuando se trate de lesiones que presentan tejido de granulación pero profundas, se estimulará con ácido hialurónico, polvos de colágeno y relleno con alginato o hidrofibra como apósito primario para continuar con espumas o hidrocoloides como apósitos secundarios.
Por último, debemos controlar la infección para evitar un empeoramiento de la lesión. Para ello las curas serán lo más estériles posibles, si hay varias úlceras empezaremos por la menos contaminada y no utilizaremos antisépticos de forma sistemática4,5,6.
Las úlceras pueden desarrollar gran cantidad de complicaciones puesto que se trata de heridas colonizadas. A continuación explicamos algunas de ellas.
La celulitis es una infección que afecta a partes blandas profundas y que se extiende rápidamente. Provoca eritema, dolor, calor y puede aparecer incluso fiebre. Debido a la celulitis puede aparecer linfangitis ascendente y afectación de los ganglios linfáticos.
Si la infección se agrava puede dar lugar a vesículas, pústulas, ulceración y necrosis en la fascia muscular y la musculatura.
Otra complicación infecciosa es la osteomielitis, que afecta al hueso cercano a la lesión. Es más frecuente en casos de lesiones que una vez limpias y desbridadas, no cicatrizan. Dicha osteomielitis puede producirse por extensión directa desde la herida o por diseminación hemática.
Cuando en una úlcera por presión de largo tiempo de evolución se visualiza el hueso, es muy probable que se desarrolle esta infección. Los organismos que con más frecuencia causan osteomielitis son el S. aureus, Bacteroides fragilis, P. mirabilis, E.coli, especies de Klebsiella y de pseudomonas, estreptococos y enterococos.
Los pacientes pueden desarrollar una sepsis, cuyos síntomas son fiebre, taquicardia, hipotensión, anorexia, desorientación y letargo. Esta complicación es de gran importancia y deberá ser tratada inmediatamente.
El dolor es otra de las complicaciones y debemos controlarlo tratando la causa subyacente y tratando los factores que favorecen la aparición del dolor, como son la isquemia, infección, sequedad o edema y maceración de la piel perilesional.
Si las curas son dolorosas debe valorarse administrar un analgésico 30 minutos antes de realizarlas6.
La metodología enfermera que utilizaremos es la relativa a las necesidades de higiene, aunque también debemos tener en cuenta la movilidad, la eliminación y la alimentación. Por tanto, utilizaremos diagnósticos (NANDA), intervenciones (NIC) y objetivos (NOC).
Las interrelaciones más frecuentes son:
- Riesgo de deterioro de la integridad cutánea (47) r/c puntuación < a 14 en la escala de Norton.
- Deterioro de la integridad cutánea (46) r/c factores mecánicos (presión, fricción y cizalla) m/p la aparición de lesiones por presión de estadío I y II.
- Deterioro de la integridad tisular (44) r/c factores mecánicos (presión, fricción y cizalla) m/p aparición de lesiones por presión de estadío III yIV1,4,5.
HIPÓTESIS
Hipótesis: El uso de la glucosa en el tratamiento de lesiones por presión favorece la cicatrización y evita los daños en la zona perilesional.
JUSTIFICACIÓN
Hemos optado por desarrollar este tema ya que la aparición de úlceras por presión es una lesión muy común y hay evidencias sobre la eficacia de la glucosa en el tratamiento.
Esto nos ha resultado interesante ya que se trata de un producto muy accesible, incluso en países en vías de desarrollo, en los cuales los recursos sanitarios son deficientes y, con esto, se podría seguir un adecuado tratamiento de este tipo de lesión sin los apósitos adecuados.
MATERIAL Y MÉTODO
Para realizar esta revisión bibliográfica hemos consultado las bases de datos de Cuiden, Cuiden Plus, Elsevier y Scielo.
En ellas hemos introducido las palabras úlcera and tratamiento (Cid M, García J, Martínez J, Alcón C. Una buena alternativa en el tratamiento de las úlceras por presión de larga duración. Utilización de sacarosa en 6 casos.), úlceras and azúcar (Cid M, García J, Martínez J, Sánchez I, Alcón C. Evidencia científica sobre el uso del azúcar en las heridas.), úlceras y azúcar (Cid M. Eficacia de la sacarosa en el tratamiento de las heridas.), úlceras y glucosa (González R, Del Dedo P. Actualización sobre el uso de miel en el tratamiento de úlceras y heridas.), úlceras y sacarosa (Zamora S, Flamana M, Rivero Y. Experiencia en la cura de úlceras por presión con sacarosa.), heridas and azúcar and vitamina (Merchán E, Ferry C, Melero E. Cura de heridas infectadas post-implantación de catéter peritoneal mediante tratamiento tópico con azúcar y Vitamina C.).
A la hora de escoger artículos hemos establecido un límite en el tiempo de ocho años, siendo el artículo más antiguo del 2002.
Como resultado hemos obtenido un total de 163 artículos, de los cuales hemos seleccionado seis porque son los que más se ajustan a la hipótesis planteada.
RESULTADOS
- Según el artículo de Manuel Carlos Cid González y Juan Antonio García Viveros, Evidencia científica del uso de azúcar en la cura de heridas (2002) el azúcar actuaría como desbridante, antibacteriano, antiséptico, desodorante, regenerador del tejido vascular perilesional y cicatrizante, debe usarse para unos mejores resultados en forma de pasta y no en su forma comercial para evitar que los gránulos caigan en la parte más declive de la herida. El azúcar contribuiría al mantenimiento de la herida en un estado nutrido e hidratado. Para llegar a dichas conclusiones se realizaron algunos estudios: los estudios en Fase I, realizados a un total de 5 personas, estaban basados en la osmolaridad que presenta el azúcar a 36º C pusieron en evidencia la capacidad de absorción de líquidos que esta tiene; en un estudio en fase II, en una persona, se realizó un estudio comparativo de antisépticos y pasta de azúcar, realizada con polietilenglicol 400 y H2 O2, definen la efectividad y el menor coste económico del tratamiento con pasta de azúcar, destacando la realizada con polietilenglicol y con povidona yodada7.
- El artículo de Manuel Carlos Cid González, Juan Antonio García Viveros at. “Una buena alternativa en el tratamiento de las úlceras por presión de larga duración. Utilización de sacarosa en 6 casos” (2003) es un estudio prospectivo cuyo objetivo es lograr la mejora de una úlcera por presión mediante el tratamiento con azúcar. Para ello, parte de 6 pacientes con úlceras por decúbito en sacro, talones, trocánteres y costados. Dichos pacientes parten de una patología de base, que puede ser: alzhéimer, accidente cerebrovascular, paraplejía, diabetes, hipertensión y párkinson. Este tratamiento consistió en la aplicación de azúcar después del lavado con suero fisiológico y, en las zonas declives se aplicó una pasta hecha con 100 g de azúcar glas, 50 g de polietilenglicol 400, y 0,4 g de peróxido de hidrógeno al 30%.
- El tratamiento fue un éxito puesto que se curaron el 46,6 % y el resto mejoraron notablemente. De esta forma, los autores concluyen que el uso de azúcar común en el tratamiento de las úlceras por presión resulta tan beneficioso como cualquier otro antiséptico utilizado tanto para microorganismos aerobios como anaerobios8.
- En el artículo de Manuel Carlos Cid González “evidencia de la sacarosa en el tratamiento de las heridas” (2002) se plantea la hipótesis de que la sacarosa y las pastas de azúcar (una mezclado con polietilenglicol y agua oxigenada y la otra con silvederma) tienen propiedades tales, que ayudan a curar las heridas con cicatrización tórpida. Este estudio fue realizado porque desde 1980 el azúcar ha sido usado como un arma de tratamiento tópico para las úlceras, y la miel desde que se tienen noticias escritas y textos sobre medicina, se le reconoce actividades desbridante, antibacteriana y cicatrizante frente a las heridas. Para el estudio se seleccionó una muestra de 14 pacientes captados en visitas domiciliarias y en la sala de curas del centro de salud, los cuales tenían úlceras en sacro, trocánteres, talones, úlceras vasculares y en zona subescapular-costal y heridas en las piernas. Estas heridas se habían tratado durante 15 días sin haber empeorado. La población estudiada padecía las siguientes patologías de base: hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia vascular periférica, hemiplejía, accidente vascular cerebral, cardiopatía, parkinson, insuficiencia renal, Alzheimer. Tras el tratamiento se concluyó que la utilización del azúcar y la pasta de azúcar en heridas tórpidas y de cualquier extensión es favorable, mejorando y acelerando la curación. La sacarosa actúa como antibacteriana, antiexudativa, desedematizante, desodorante y potenciadora de la formación de nuevos capilares y de la regeneración del tejido en formación, sin ningún efecto secundario, presentando el solo efecto adverso de picazón o escozor pasajero en el momento de la aplicación9.
- Según los autores Zamora Castro, Susana; Flamana Franco, María Josefina; Rivero Acosta, Yolaisy, del artículo “Experiencia en la cura de úlceras por presión con sacarosa” (2006) el uso de la sacarosa en el tratamiento de las lesiones por presión es un “método muy eficaz”, ya que, además de poseer propiedades antisépticas, antibacterianas y bacteriostáticas, actúa como antiinflamatorio y cicatrizante. Para comprobar dicha teoría, se realizó un estudio descriptivo, prospectivo en 50 pacientes ingresados en el servicio de cuidados intermedios monovalente de cerebrovascular que presentaron lesiones por presión. Dicho estudio se elaboró en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico “Saturnino Lora Torres” de Santiago de Cuba, en un período de tiempo comprendido desde el 2001 a 2004. En los pacientes seleccionados predominaban aquellos con lesiones en fases III y IV, con 22 y 20 casos respectivamente. A todos los pacientes se les realizó cura con sacarosa según la fase que presentaba la lesión. Se utilizó dos variantes, en su forma granulada -tal como se obtiene en el comercio- para las lesiones fase I y II, o en solución sobresaturada – preparada con 1000 g de azúcar y 400 mL de agua con calentamiento y enfriamiento reglados para las lesiones III y IV. Se aplicó el procedimiento tras obtener el consentimiento del familiar o del paciente. Como resultados del estudio se obtuvieron los siguientes:
— El olor característico de ese tipo de lesión se eliminó a las 24 h.
— El enrojecimiento desapareció gradualmente en todas las fases.
— El tejido de granulación en la fase III y IV apareció al cabo de los 7 días en todos los pacientes.
Como conclusión se afirmó que el 90 % (45 casos) fue eficaz el tratamiento con sacarosa y en un 10 % (5 casos) fue aceptable, lo que nos indica que, en mayor o menor medida, el tratamiento con sacarosa en las úlceras por presión es eficaz, incluso si el grado de la lesión es III o IV, lo que viene a confirmar la hipótesis de este trabajo10.
- En el artículo de González Gascón, R., Del Dedo Torre, P. “actualización sobre el uso de miel en el Tratamiento de úlceras y heridas. Caso clínico” (2004) que tenía como objetivo comprobar la utilidad de la miel en el tratamiento de las heridas y úlceras por presión. Para ello se seleccionó una paciente diabética (tipo II) de 83 años con tres úlceras de grado IV y una de grado II.
Tras el seguimiento del tratamiento con miel pura tópica, de esta paciente se verificó que no sufría reacciones adversas ni presentaba signos de infección. Con esto, se comprobaron ciertas propiedades atribuidas a la miel como son la antibacteriana, antifúngica, antiinflamatoria y analgésica. A su vez, se demostró la estimulación de la granulación, inmunidad a nivel local, epitelización y angiogénesis; la reducción del mal olor, edema y exudado (previniendo la maceración), y las cicatrices hipertróficas; y su importante efecto desbridante.
Por todo ello ha quedado demostrado que el uso de miel en el tratamiento de úlceras y heridas es una buena alternativa a las terapias tradicionales. Además, al ser un producto natural, económico y que está presente en casi todas las culturas, puede ser beneficiosa su utilización en el tercer mundo11.
- El artículo de Esteban Merchán Mayado Carmen Ferry Osset y Esperanza Melero Rubio “cura de heridas infectadas post-implantación de catéter peritoneal mediante el tratamiento tópico con azúcar y vitamina C” (2006) es una revisión bibliográfica en la que se demuestra que las ventajas del uso de miel y azúcar en las lesiones por presión (así como en otras lesiones) serían: la rápida acción antibacteriana, promueven la formación de tejido y epitelialización, aceleran la cicatrización de la herida, evita el uso de antibiótico sistémico a menos que exista bacteriemia, en 2 a 4 días las heridas generalmente están limpias (5 a 7 días en las severamente infectadas) y no hay reacciones adversas. Además, se trata de un tratamiento de bajo coste y de una gran facilidad de uso.
Los autores concluyen que el uso de azúcar sería una alternativa eficaz en el tratamiento de heridas tanto infectadas como no, dando resultados rápidos y evitando la proliferación bacteriana, obteniendo de esta manera una herida limpia, libre de infección y con formación, posteriormente, de una cicatriz resistente12.
DISCUSIÓN
Todos los artículos consultados coinciden en los beneficios que tiene el empleo de azúcar en las heridas debido a sus propiedades desbridantes, antibacterianas, antisépticas, desodorantes y regeneradoras del tejido vascular perilesional y cicatrizante. El artículo de Zamora S, Flamana M, Rivero Y adjudica además una acción antiinflamatoria a este producto.
Coinciden también en la forma de aplicarlo, siempre tópica, aunque en el artículo de Cid M, García J, Martínez J y Alcón C se usa la forma comercial, excepto en zonas de declives, donde se realiza en forma de pasta.
Este tipo de aplicación se emplea, casi exclusivamente, en los artículos de Cid M y de Cid M, García J, Martínez J, Sánchez I, Alcón C, donde además se unía a polietilenglicol, povidona yodada e incluso a Silvederma.
Sólo en los artículos de González R, Del Dedo P y el de Merchán E, Ferry C, Melero E se usaba la miel, menos unciforme según los artículos de Cid M, García J, Martínez J, Sánchez I, Alcón C y de Cid M. Además, éstos añaden que el azúcar cuenta con la ventaja de salir de fábrica totalmente estéril y ser el único alimento que no tiene fecha de caducidad.
El artículo de Zamora S, Flamana M, Rivero Y coincide con el de Cid M, García J, Martínez J, Alcón C en la aplicación del azúcar en forma granulada, tal como se obtiene en el comercio.
Tanto en el artículo de Cid M, García J, Martínez J, Alcón C como en el de Cid M, se parte de enfermos con accidentes cerebrovasculares, diabetes, HTA, insuficiencia vascular periférica, cardiopatías, párkinson, insuficiencia renal y alzhéimer; todos ellos, en general, mejoraron, aunque depende del tipo de herida que el enfermo presente, algunas de ellas presentaron incluso la curación.
CONCLUSIONES
- Al tratarse de un recurso natural, es de fácil acceso para todo tipo de sistemas sanitarios independientemente de su nivel económico.
- Debido a su rapidez de actuación, abarata notablemente el coste del tratamiento al obtenerse los resultados antes que con los tradicionales.
- Al ser absorbida únicamente a nivel intestinal, su uso tópico es factible también para personas diabéticas.
- Debido a que es un producto natural y poco agresivo su uso no presenta reacciones adversas excepto un ligero picor en la zona afectada.
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