AUTOR
- María del Mar Cardona Ortiz. Enfermera especialista en pediatría. Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud. Santander. España.
RESUMEN
La plagiocefalia posicional es una deformidad craneal secundaria a la aplicación continuada de fuerzas externas sobre la región occipital del lactante durante el periodo prenatal, perinatal o posnatal. Desde que se recomendó poner a dormir a todos los bebés en decúbito supino para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, la incidencia ha aumentado notablemente. La combinación de factores de riesgo y la falta de información en las familias favorece su aparición. En esta actualización se revisan las principales estrategias educativas dirigidas a promover hábitos posturales saludables desde el nacimiento.
PALABRAS CLAVE
Plagiocefalia, plagiocefalia no sinostótica, prevención primaria, lactante.
ABSTRACT
Positional plagiocephaly is a cranial deformity secondary to the continuous application of external forces on the infant’s occipital region during the prenatal, perinatal, or postnatal period. Since the recommendation to place all infants in the supine position for sleep to reduce the risk of sudden infant death syndrome, its incidence has increased markedly. The combination of risk factors and lack of parental awareness contributes to its development. This update reviews key educational strategies aimed at promoting healthy postural habits from birth.
KEY WORDS
Plagiocephaly, plagiocephaly, nonsynostotic, primary prevention; infant.
DESARROLLO DEL TEMA
El término plagiocefalia hace referencia a las deformidades craneales caracterizadas por la asimetría de la cabeza. Se conocen dos tipos principales: las plagiocefalias sin sinostosis, generadas por la fusión prematura de una o más suturas craneales; y las posicionales, secundarias a fuerzas externas aplicadas de forma continua sobre un lado de la cabeza, generalmente en la región occipital, lo que provoca un aplanamiento del cráneo sin cierre precoz de las suturas.
La plagiocefalia posicional es la deformidad craneal más frecuente en la infancia y suele aparecer durante los primeros meses de vida, aunque también puede desarrollarse intraútero o durante el parto. Esta alteración está influenciada principalmente por la posición de la cabeza del bebé, sobre todo en un periodo en el que los huesos craneales son muy maleables1,2.
Cuando se produce el aplanamiento en una zona del cráneo, existe una tendencia natural de la cabeza a girar hacia ese mismo lado, pudiendo ocasionar una plagiocefalia occipital unilateral. En casos más graves, pueden observarse asimetrías faciales que afectan a la posición de la oreja, la mandíbula inferior y la fosa palpebral, lo que, a su vez, puede derivar en problemas visuales o de oclusión mandibular. Pese a ello, se considera un problema principalmente estético que, según su gravedad, puede persistir en la edad adulta y conllevar repercusiones psicosociales, como inseguridad o timidez condicionada por la apariencia física1.
En 1992, la Academia Americana de Pediatría (AAP) lanzó la campaña Back to Sleep, recomendando colocar a los bebés en decúbito supino durante el sueño para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, lo que permitió disminuir la mortalidad alrededor de un 40%. No obstante, como efecto colateral, se observó un aumento significativo, de aproximadamente un 600%, en la incidencia de plagiocefalia posicional, alcanzando una prevalencia mundial del 46,6%3,4.
Aunque en la mayoría de los casos la deformidad tiende a corregirse de forma espontánea a medida que el bebé adquiere movilidad, cambia de posición durante el sueño y comienza a mantenerse erguido, la presencia de factores de riesgo y la falta de información de padres y cuidadores pueden favorecer su aparición o progresión1.
Por tanto, es imprescindible implementar medidas preventivas centradas en la educación de las familias desde las primeras consultas en Atención Primaria, donde la enfermera pediátrica desempeña un papel fundamental al detectar de forma precoz los factores de riesgo de deformidad y promover hábitos posturales saludables2.
Factores de riesgo:
La plagiocefalia posicional afecta más a varones y al lado derecho. Se han identificado como factores de riesgo obstétrico/perinatal: ser primogénito, prematuridad, embarazo múltiple, parto instrumental (fórceps o ventosa) o trabajo de parto prolongado, entre otros.
No obstante, esta deformidad se asocia más fuertemente a la posición y la movilidad de la cabeza tras el nacimiento. Por tanto, durante los primeros meses de vida, deben considerarse otros factores que pueden incrementar el riesgo:
- Sueño en decúbito supino.
- Uso prolongado de dispositivos, como hamacas o carritos.
- Restricción de movimientos de la cabeza (tortícolis).
- Preferencia por un lado.
- Alimentación con biberón sin alternancia en la posición del bebé.
- Falta de tiempo boca abajo durante los periodos de vigilia.
- Retrasos en el desarrollo psicomotor.
- Obesidad.
El riesgo es especialmente alto en presencia de tortícolis congénita, ya que limita la movilidad espontánea del lactante y favorece una postura preferencial de la cabeza, dificultando la distribución uniforme de la presión sobre el cráneo5.
Estrategias de prevención primaria:
Considerando que la plagiocefalia es mínima al nacer y aumenta durante los primeros meses de vida, el manejo más importante es la prevención. Se ha demostrado que, con sólo dar recomendaciones a las familias sobre la plagiocefalia, disminuye el riesgo de aparición. Estas medidas resultan más efectivas cuando se inician de forma precoz, idealmente desde el nacimiento. En las sucesivas visitas al centro de salud, padres y cuidadores deben recibir información verbal y escrita, adaptada a su nivel de comprensión, sobre estrategias cotidianas para favorecer el desarrollo simétrico del cráneo.
- Evitar el posicionamiento fijo de la cabeza: se recomienda establecer una rutina desde el nacimiento para alternar la posición de la cabeza hacia ambos lados durante el decúbito supino, así como cambiar la orientación de la cuna cada noche. A medida que el lactante vaya percibiendo sonidos y movimientos, tenderá a girar la cabeza hacia diferentes direcciones.
- Reducir el tiempo en dispositivos que mantengan la posición supina: Es aconsejable limitar el uso de sillitas para el coche, hamacas y otros sistemas de retención que favorecen la posición invariable de la cabeza.
- Uso del portabebés: El porteo puede ser beneficioso, ya que permite mantener al bebé en posición erguida y reduce la presión constante sobre el cráneo. Para evitar daños en la columna vertebral y las caderas, es importante portear al niño de cara a la persona adulta, con las rodillas ligeramente más elevadas de la zona genital, en posición de ranita.
- Uso de cojines de soporte del cráneo: Los cojines ergonómicos diseñados para homogeneizar los puntos de apoyo sobre el cráneo hasta los cinco meses. Existe controversia respecto a su uso, siendo desaconsejados por diferentes guías, pues iría en contra de las recomendaciones de prevención de muerte súbita. No obstante, podría considerarse en casos en los que el lactante no mantiene una postura preventiva adecuada, siempre que garanticen la circulación del aire y la correcta distribución de la presión, sin interferir con la movilidad ni la seguridad del bebé durante el sueño.
- Fomentar el tummy time desde el nacimiento. Es importante recordar a los padres la recomendación de la posición del bebé en decúbito supino para dormir y realizar tummy time cuando esté despierto. Esta práctica consiste en colocar al niño en decúbito prono durante el juego, siempre con vigilancia. El objetivo es minimizar posibles deformidades craneales y evitar lados preferenciales, además de activar la musculatura cervical y de la espalda, preparándolo así para el gateo.
- Por lo general, se recomienda que el lactante pase al menos cinco minutos en decúbito prono, más de tres veces al día. Aunque es común que al principio no le resulte agradable, con el tiempo se adaptará, permitiendo tanto el juego como la creación del vínculo con sus cuidadores.
Para aumentar el tiempo en esta posición, pueden utilizarse las siguientes estrategias:
- A partir del primer mes, colocar una toalla enrollada o una almohada bajo el pecho del bebé, ya sea en el suelo o sobre la pierna de los padres.
- A partir del tercer mes, situarlo frente a un espejo o utilizar juguetes con sonidos y luces para fomentar la estimulación sensorial y el mantenimiento de la postura boca abajo.
- A cualquier edad, aprovechar momentos de juego sobre el abdomen o las piernas del adulto para evitar el decúbito supino prolongado.
- Coger al bebé en brazos con frecuencia durante el día. El contacto físico no solo promueve el vínculo afectivo, sino que también reduce el tiempo que el bebé pasa apoyado sobre la parte posterior de la cabeza.
- Evitar ejercer presión sobre el mismo lado de la cabeza. Al sostener al bebé o alimentarlo con biberón, alternar la cabeza hacia ambos lados.
En las sucesivas revisiones de salud infantil en Atención Primaria, es fundamental examinar la forma del cráneo, además del rango de movilidad cervical de todos los bebés, con el fin de observar posibles restricciones que favorezcan la postura preferencial de la cabeza. En caso de detectar una tortícolis congénita, será necesario el tratamiento con fisioterapia, además de las medidas mencionadas, ya que la corrección postural por sí sola no resulta eficaz si no se resuelve previamente la limitación del movimiento2,56.
CONCLUSIÓN
Las medidas de prevención aplicadas desde el ámbito de Atención Primaria es la mejor forma de reducir la incidencia de plagiocefalia posicional, donde es clave la figura de la enfermera pediátrica. La educación de padres y cuidadores sobre intervenciones sencillas dirigidas al correcto posicionamiento y el fomento del decúbito prono y de la simetría craneal, proporcionando información verbal y escrita, se considera suficiente para reducir el riesgo.
BIBLIOGRAFÍA
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