Cuidados enfermeros en la hipertensión arterial

8 julio 2025

AUTORES

  1. Jorge Fle Usón. Graduado en Enfermería. Aragón, España.
  2. Jaime Sahún Calavia. Graduado en Enfermería. Aragón, España.
  3. María Calejero Martínez. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
  4. Manuel Piazuelo Guíu. Graduado en Enfermería. Aragón, España.
  5. Alba García Varona. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
  6. Cristina Antón Gutiérrez. Graduada en Enfermería. Aragón, España.

 

RESUMEN

La hipertensión, es una patología arterial definida como un nivel de presión arterial en el cual los beneficios del tratamiento superan los riesgos asociados. A pesar de que estos valores elevados pueden variar en función de la fuente donde se obtenga esta información, todos la relacionan con un mayor riesgo de enfermedades y daños cardiovasculares y orgánicos.

En España aproximadamente el 43% de la población adulta es hipertensa, siendo más frecuente en hombres (50%) que en mujeres (37%), y presentándose con mayor incidencia en personas con diabetes. El mayor problema de la hipertensión es el elevado número de casos sin diagnosticar, llegando a alcanzar cifras de un 37%.

El tratamiento farmacológico es el principal tratamiento escogido entre los hipertensos (88%), tan solo llegando a conseguir unas adecuadas cifras de tensión arterial el 30% de los mismos, atribuyendo dicha cifra a la baja adherencia al tratamiento farmacológico entre otras causas.

El abordaje incluye de la misma manera medidas no farmacológicas como pueden ser cambios en la dieta o ejercicio físico, pese a ser una opción de tratamiento menos común y efectiva respecto a la opción del tratamiento farmacológico con fármacos como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o los antagonistas de los receptores de angiotensina ll.

PALABRAS CLAVE

Cuidados enfermeros, hipertensión arterial.

ABSTRACT

Hypertension is an arterial condition defined as a blood pressure level at which the benefits of treatment outweigh the associated risks. Although these elevated values ​​can vary depending on the source of information, all sources associate it with an increased risk of cardiovascular and organ disease and damage.

In Spain, approximately 43% of the adult population is hypertensive, with the condition being more common in men (50%) than in women (37%), and occurring more frequently in people with diabetes. The biggest problem with hypertension is the high number of undiagnosed cases, reaching figures as high as 37%.

Drug treatment is the primary treatment of choice among hypertensive patients (88%), with only 30% achieving adequate blood pressure levels, which is attributed to poor adherence to drug treatment, among other causes.

The approach also includes non-pharmacological measures such as dietary changes or physical exercise, although these are less common treatment options, and effective measures compared to pharmacological treatment with drugs such as angiotensin-converting enzyme inhibitors or angiotensin II receptor antagonists.

KEY WORDS

Nursing care, high blood pressure.

DESARROLLO DEL TEMA

La hipertensión arterial (HTA) se considera como el nivel de presión arterial (PA) para el cual los beneficios de iniciar un tratamiento mediante modificaciones en el estilo de vida y/o medicamentos, superan los posibles riesgos asociados del mismo. Los valores de referencia límites en los que se basan la mayoría de las revistas científicas para determinar la hipertensión, son bastante útiles a la hora de determinar su diagnóstico y elegir la estrategia terapéutica más adecuada. Aunque como se mencionó anteriormente, estos valores pueden variar en función de la fuente donde se obtiene la información, todos están bastante relacionados con el riesgo de enfermedades, complicaciones y daños a órganos2,3,7,9.

En cuanto a sus valores epidemiológicos, se estima que a nivel nacional, en torno a un 43% de la población mayor de edad, padece de hipertensión, siendo estos valores aproximados por sexo los siguientes (50% en los hombres y nun 37% de las mujeres). Esta patología adquiere mayor presencia en pacientes con otras patologías como las diabetes (79% de pacientes con diabetes son hipertensos). El mayor problema epidemiológico que reflejan los estudios, es la cantidad de pacientes con hipertensión sin diagnosticar pese a padecer dicha patología, rondando estos mismos el 37% del total. Otro dato a destacar epidemiológicamente es la cantidad de hipertensos en tratamiento con distintos fármacos (88% del total), consiguiendo que tan solo un 30% de los mismos tengan unos valores de tensión arterial controlados en el tiempo, debiéndose esto mismo en su mayoría a una mala o irregular adherencia al tratamiento farmacológico y por otro lado a los necesarios cambios en el estilo de vida.

En cuanto al tratamiento de esta patología destacan medidas tanto farmacológicas como no farmacológicas, siendo las más comunes entre estas alguna de las siguientes principalmente: reducción de peso, seguimiento de una dieta con correcta distribución de macronutrientes, algunas otras recomendaciones dietéticas como restricciones del aporte de algunos nutrientes como el sodio, potasio o calcio; reducción de la ingesta alcohólica, tabaco o bebidas cafeinadas y finalmente otra de las medidas no farmacológicas con mayor repercusión en el tratamiento de estas patologías, es la implementación del ejercicio físico diario. Por otro lado, está el tratamiento farmacológico, en el que se dispone de distintos grupos farmacológicos, que abordarán el tratamiento de esta patología mediante distintos mecanismos funcionales, así como los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECAs), que son los fármacos de primera elección, los antagonistas de los receptores de angiotensina ll (ARA II) o los diuréticos tiazidicos entre otros1,2,3,7. En primer lugar destacar los criterios de evaluación para el diagnóstico de la hipertensión, ya que pese a no ser unos criterios unificados y ciertamente variables en función del profesional y la fuente, todos siguen un mismo proceso, consistente en el establecimiento del diagnóstico de hipertensión arterial y su grado; el descarte de una posible hipertensión arterial secundaria a alguna patología o tratamiento farmacológico y finalmente la valoración del riesgo cardiovascular y detección precoz de los posibles efectos ya ocasionados4,11.

Para el diagnóstico de la hipertensión arterial se debe comprobar el mantenimiento de una cifra de tensión arterial elevada durante unas tres semanas, realizando una toma de la misma, al menos una vez por semana. La medición, debe realizarse en condiciones óptimas y siguiendo siempre unos mismos criterios, evitando el ejercicio físico previo o posibles factores externos que pudiesen alterar estos valores como podría ser el síndrome de la bata blanca, si estas medidas se realizan en el centro de salud correspondiente.

A su vez se deben descartar posibles factores de riesgo, analizando detenidamente sus determinantes de salud, características demográficas o sus hábitos de vida. Teniendo en cuenta que las cifras de tensión arterial, se pueden ver alteradas en función del sexo, la edad, antecedentes familiares o situaciones de extres. A su vez, también se puede ver influida por el consumo de tabaco o bebidas alcohólicas así como bebidas cafeinadas, haciendo estos mismos que estas cifras se vean notablemente aumentadas. Otro de los factores de riesgo, es la alimentación y el IMC de la persona, ya que las personas que tengan sobrepeso/obesidad, tendrán una mayor probabilidad de tener unas cifras de tensión más elevadas6,7,10.

El tratamiento farmacológico de la hipertensión se divide en tres grandes posibilidades. Los IECAs, quienes disminuyen la actividad simpática y la vasoconstricción, consiguiendo que se dilaten los vasos arteriales y así se disminuya la tensión arterial. Otra opción son los ARA ll, estos fármacos se unen a los receptores AT1, impidiendo así su activación por la angiotensina 2, consiguiendo inhibir de esta manera el aumento de la secreción de aldosterona, el tono simpático y a su vez la vasoconstricción. Dejando libres los receptores AT2, que favorecen a su vez los efectos vasodilatadores. Otros grupos farmacológicos también utilizados en el tratamiento de la hipertensión, aunque menos comunes, son los diuréticos tiazídicos o los antagonistas del calcio entre otros.

Finalmente destacar la importancia del tratamiento no farmacológico, ya que cobre una gran importancia en el control de la hipertensión con medidas como el control dietético, orientado en la pérdida de peso, con el correcto reparto de los macronutrientes, siendo el 55% de los mismos hidratos de carbono, el 30% grasa y finalmente el 15% proteínas. Esto unido a una actividad física diaria, puede ayudar a controlar las cifras de tensión arterial elevadas. Con el único inconveniente respecto al tratamiento farmacológico, de problemas de adherencia, puesto que en la mayoría de casos implica un cambio en el estilo de vida muy drástico, haciendo preferible la elección del tratamiento farmacológico debido a la falta de adaptación al cambio 5,11.

 

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