Valoración geriátrica integral y familiar en un paciente adulto mayor: un estudio de caso clínico

18 agosto 2025

 

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.21.90.001

 

 

AUTORES

  1. Diana Laura Prince Arano. Estudiante del programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa., México. Coordinadora de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica Perioperatoria del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud CIDOCS de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Orcid: https://orcid.org/0009-0007-4622-1529
  2. Graciela Morales Ojeda. Estudiante del programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa., México. Instituto Mexicano del Seguro Social. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-0714-4387
  3. ME. Leticia Yoshoky Cordero Corona. Maestra en Enfermería. Coordinación de Maestría en Enfermería. Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Orcid: https://orcid.org/0009-0001-2706-4800
  4. Dra. Miriam Gaxiola Flores. Coordinadora de investigación y posgrado. Profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Orcid: https://orcid.org/0000-0003-3378-7404
  5. Dr. Roberto Joel Tirado Reyes. Coordinador de posgrado, Doctor en Educación. Profesor investigador de tiempo completo. Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa, México; Unidad Familiar, #55, Culiacán, Sinaloa, México, Instituto Mexicano del Seguro Social. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-1492-7507
  6. Dra. María Isabel Santos Quintero. Secretaria académica. Profesor Investigador de Tiempo Completo. Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Orcid. https://orcid.org/0000-0002-5069-9951

 

RESUMEN

Introducción: El envejecimiento poblacional representa un reto creciente para los sistemas de salud, especialmente en la atención de personas mayores con condiciones de vulnerabilidad funcional y emocional. La valoración geriátrica integral permite identificar de forma temprana riesgos y necesidades del adulto mayor, favoreciendo un cuidado personalizado y humanizado. Objetivo: Analizar el estado de salud físico, funcional, emocional y familiar de una paciente adulta mayor institucionalizada, mediante la aplicación del modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson y la Cédula de Valoración Geriátrica Integral del IMSS y desarrollar una intervención educativa de enfermería orientada a favorecer el autocuidado, mejorar la funcionalidad y promover la participación activa de la familia en el proceso de atención. Metodología: Estudio de caso con enfoque clínico y familiar. La paciente fue valorada en dos escenarios: intramuros (consulta médica) y extramuros (visita domiciliaria). Se aplicaron instrumentos validados para evaluar funcionalidad (Katz, Barthel, Lawton y Brody), estado cognitivo (Mini Mental), riesgo de caídas (Tinetti), estado emocional (Yesavage) y afrontamiento familiar. Resultados: La paciente presenta diagnóstico de hipertensión arterial sistémica, antecedentes de depresión leve y dependencia parcial para las actividades de la vida diaria. Mostró riesgo moderado de caídas y limitaciones auditivas. Su entorno familiar se configura como una familia nuclear incompleta, en la que su hijo asume el rol de cuidador principal. Se priorizaron dos diagnósticos de enfermería: deterioro de la movilidad física y afrontamiento familiar comprometido. Conclusión: La valoración integral permitió identificar necesidades prioritarias y establecer un plan de cuidado centrado en conservar la funcionalidad, fortalecer el vínculo cuidadora-paciente y brindar acompañamiento emocional. El caso evidencia la importancia de integrar el contexto familiar y psicosocial en la atención geriátrica.

PALABRAS CLAVE
Servicios de salud para ancianos, anciano, atención de enfermería, visita domiciliaria, familia.

ABSTRACT

Introduction: Population aging represents a growing challenge for healthcare systems, particularly in the care of older adults with functional and emotional vulnerability. Comprehensive Geriatric Assessment (CGA) enables early identification of risks and needs in older adults, promoting personalized, holistic, and humanized care. Objective: To analyze the physical, functional, emotional, and family health status of an institutionalized older adult female patient through the application of Virginia Henderson’s 14 Basic Needs Model and the Comprehensive Geriatric Assessment Form from the Mexican Social Security Institute (IMSS); and to develop a nursing educational intervention aimed at strengthening self-care, improving functionality, and promoting active family involvement in the care process. Methodology: Case study with a clinical and family-centered approach. The patient was assessed in two settings: intramural (medical consultation) and extramural (home visit). Validated instruments were used to assess functionality (Katz Index, Barthel Index, and Lawton and Brody Scale), cognitive status (Mini-Mental State Examination), fall risk (Tinetti Scale), emotional status (Yesavage Geriatric Depression Scale), and family coping. Results: The patient was diagnosed with systemic arterial hypertension, with a history of mild depression and partial dependence for activities of daily living. A moderate risk of falls and hearing limitations were identified. Her family setting consists of an incomplete nuclear family, with her son acting as the primary caregiver. Two nursing diagnoses were prioritized: impaired physical mobility and ineffective family coping. Conclusion: The comprehensive assessment enabled the identification of priority needs and the development of a care plan focused on preserving functionality, strengthening the caregiver–patient bond, and providing emotional support. This case highlights the importance of integrating the family and psychosocial context into geriatric care to improve the quality of life of older adults.

KEY WORDS

Health services for the elderly, old man, nursing care, home visit, family.

INTRODUCCIÓN

En el contexto del envejecimiento poblacional, la atención a las personas adultas mayores exige una perspectiva amplia que reconozca la complejidad de esta etapa vital. Desde la enfermería de familia, la valoración geriátrica integral se convierte en una herramienta clave para comprender no solo el estado clínico del paciente, sino también su funcionalidad, entorno social y dinámicas familiares. Esta mirada permite anticipar riesgos, identificar necesidades reales y latentes, y diseñar intervenciones centradas en la conservación de la autonomía y la calidad de vida (ver anexo 1 y 2). A través del acompañamiento cercano y continuo, el profesional de enfermería actúa como un vínculo entre el paciente, su familia y los distintos niveles del sistema de salud, promoviendo cuidados personalizados, sostenibles y humanizados. Así, la valoración geriátrica deja de ser un acto técnico aislado para convertirse en un proceso colaborativo que fortalece el tejido familiar como soporte fundamental en el cuidado cotidiano.

En este sentido, el proceso de envejecimiento ha adquirido un papel protagónico en la agenda sanitaria mundial debido al aumento sostenido de la esperanza de vida y la disminución de las tasas de natalidad. Esta transición demográfica ha provocado un crecimiento significativo en el número de personas adultas mayores, muchas de las cuales enfrentan condiciones crónicas, deterioro funcional y dependencia progresiva. Se estima que para el año 2050 habrá más de 2100 millones de personas mayores de 60 años en el mundo, lo que representa casi el doble respecto a los 1000 millones registrados en 20201.

Relacionado a lo anterior, el cuidado de la persona adulta mayor requiere una mirada integral que contemple no solo los aspectos físicos, sino también los factores emocionales, funcionales y familiares que influyen en su calidad de vida2. La valoración geriátrica integral permite identificar tempranamente riesgos, establecer diagnósticos de enfermería pertinentes y diseñar intervenciones centradas en la conservación de la funcionalidad y la autonomía del paciente3.

A fin de estructurar esta valoración de forma coherente con los principios del cuidado enfermero, se recurre a modelos conceptuales que integren las dimensiones humanas del paciente; en este sentido el modelo de las 14 necesidades fundamentales de Virginia Henderson4 representa una guía útil para estructurar dicha valoración desde la disciplina de enfermería, permitiendo identificar áreas clave como la movilidad, la comunicación, el descanso, la interacción familiar, entre otras. Este artículo presenta el estudio de caso de una paciente adulta mayor institucionalizada, valorada en dos niveles de atención: hospitalario y domiciliario, mediante instrumentos estandarizados, con el fin de establecer un plan de cuidado orientado al abordaje humanizado y al fortalecimiento del entorno familiar como eje del acompañamiento terapéutico.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo un estudio de caso con un enfoque clínico y familiar5, donde se identificaron alteraciones en la movilidad y la red de apoyo primaria, lo que orientó la planificación de cuidados conjuntos para fortalecer la funcionalidad y el autocuidado compartido en el domicilio. centrándose en la valoración geriátrica integral de una paciente adulta mayor institucionalizada. La recolección de datos sobre la paciente se realizó en dos contextos de atención: intramuros, durante una consulta en el servicio de salud familiar, y extramuros, mediante una visita domiciliaria realizada por estudiantes y docentes en formación en enfermería geriátrica.

Para el abordaje clínico, se empleó la Cédula de Valoración Geriátrica Integral del Instituto Mexicano del Seguro Social6, un instrumento estandarizado que permite explorar de manera sistemática los dominios físicos, funcionales, mentales y sociales del adulto mayor. Esta valoración se complementó con la aplicación de diversas escalas específicas que facilitaron el análisis detallado de las capacidades funcionales y de los riesgos asociados al proceso de envejecimiento. Los instrumentos aplicados permitieron obtener una visión detallada de su estado funcional, cognitivo y emocional.

Relacionado con lo anterior, se emplearon los índices de Katz y de Lawton7 y Brody8 para evaluar la independencia en actividades básicas e instrumentales, respectivamente, así como la Escala de Barthel10 para valorar la funcionalidad global. El Mini-Mental State Examination (MMSE)6 se utilizó para detectar posibles deterioros cognitivos, mientras que la Escala de Yesavage11 permitió identificar síntomas depresivos leves, y la Escala de Tinetti8 se aplicó para estimar el riesgo de caídas en el entorno cotidiano.

Asimismo, se integró el modelo de las 14 necesidades fundamentales de Virginia Henderson4 como marco teórico de referencia para organizar la información de enfermería y detectar necesidades reales y potenciales. Esta metodología permitió emitir diagnósticos de enfermería, priorizar intervenciones y establecer metas centradas en la funcionalidad, el autocuidado y el fortalecimiento del entorno familiar.

La intervención fue no invasiva, además, se llevó a cabo mediante el proceso enfermero basado en las taxonomías NANDA, NIC, NOC3 sin implicación farmacológica, y se desarrolló en un ambiente éticamente protegido, con el consentimiento informado de la paciente. Toda la información recolectada fue tratada con confidencialidad, respetando los principios de beneficencia, autonomía y dignidad humana13.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente femenino, adulta mayor de 77 años de edad, afiliada a una Unidad de Medicina Familiar en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. Se encuentra incorporada al programa de Atención Preventiva Integral (API) en el consultorio número 3, donde fue identificada como paciente con necesidades de valoración geriátrica, no por demanda espontánea, sino a través de la observación clínica y la encuesta dirigida por parte del personal de enfermería. Se detectó que presenta signos de dependencia funcional leve y factores de riesgo psicosocial en el contexto familiar.

Su estado civil es viuda, con escolaridad primaria trunca y religión católica. Su ocupación de toda la vida fue ama de casa, y actualmente reside con una de sus hijas, quien funge como cuidadora principal. La familia se clasifica como nuclear incompleta, con vínculo afectivo adecuado, pero con signos de sobrecarga no verbalizada por parte de la cuidadora.

Durante la valoración intramuros, se realizó una primera aproximación clínica con toma de signos vitales: frecuencia cardiaca (FC) de 62 latidos por minuto, frecuencia respiratoria (FR) de 18 respiraciones por minuto, presión arterial (T/A) de 140/96 mmHg, temperatura corporal (TC) de 36.2 °C grados centígrados y saturación de oxígeno (SP02) del 98 %. Posteriormente, durante la visita domiciliaria (extramuros), se complementó la valoración mediante la aplicación de la Cédula de Valoración Geriátrica Integral (VGI) del IMSS6 y escalas estandarizadas.

En cuanto a la somatometría se registró un peso de 68 kg y una talla de 1.66 m, con un índice de masa corporal (IMC) de 24.68 kg/m², considerado dentro del rango normal14. Circunferencia braquial de 25 cm y circunferencia de pantorrilla de 33 cm. No se observaron signos de desnutrición, pero sí limitación funcional moderada. Durante la exploración cefalocaudal no se hallaron lesiones en piel ni signos clínicos de deterioro agudo.

La paciente cuenta con diagnóstico médico de hipertensión arterial sistémica controlada. En su historia clínica refiere antecedentes de episodios de tristeza, diagnosticados como depresión leve. Su estado emocional se percibe estable, con ligera tendencia a la melancolía, pero sin indicadores clínicos de depresión severa. A nivel cognitivo, se encuentra orientada en tiempo, espacio y persona, con una puntuación en Mini-Mental (10) dentro del rango normal.

Se aplicaron instrumentos complementarios que reflejaron dependencia leve para actividades básicas de la vida diaria (índice de Katz)7 y disminución moderada en actividades instrumentales (Lawton y Brody)7,8. El índice de Barthel9 fue de 85/100, clasificándola como funcional con supervisión. En la escala de Tinetti12, se identificó riesgo moderado de caídas, y en Yesavage11 se evidenció un estado emocional congruente con depresión leve.

Desde la dimensión familiar, se identificó un sistema de apoyo centrado en un solo hijo, con quien convive, lo que ha generado una sobrecarga silenciosa. Se priorizó el diagnóstico de enfermería «Afrontamiento familiar comprometido», junto con «Deterioro de la movilidad física»15, que impactan directamente en su calidad de vida. Ambos diagnósticos fueron abordados con estrategias dirigidas a conservar su funcionalidad, promover el autocuidado y fortalecer el vínculo cuidadora-paciente dentro de un enfoque humanista y gerontológico.

RESULTADOS

De acuerdo con la valoración teórica basada de las 14 necesidades fundamentales de Virginia Henderson4, se identificaron múltiples áreas de afectación que permitieron comprender el estado funcional, emocional y social de la paciente en su contexto domiciliario.

La necesidad número 4: moverse y mantener una postura adecuada, presentó un compromiso significativo. La paciente manifestó dificultad para mantener estabilidad al caminar, acompañada de lentitud y sensación de inseguridad, lo que se refleja en la puntuación obtenida en la escala de Tinetti, con riesgo moderado de caídas. Esta alteración se asocia a debilidad muscular relacionada con el proceso natural de envejecimiento y al uso poco frecuente de apoyos funcionales.

La necesidad número 6: vestirse y desvestirse evidenció dependencia parcial. Aunque la paciente realiza esta actividad con autonomía relativa, refiere molestias articulares que le impiden hacerlo con la misma facilidad que antes, por lo que ocasionalmente requiere apoyo de su hija cuidadora.

En cuanto a la necesidad número 8: mantener la higiene corporal y la integridad de la piel y mucosas, no se identificaron lesiones activas, sin embargo, la paciente presenta piel seca, especialmente en extremidades inferiores, asociada a una ingesta hídrica limitada. Se identificó también riesgo leve de deterioro tisular.

La necesidad número 10: comunicarse con los demás, se observó preservada a nivel verbal y afectivo. Sin embargo, la paciente presenta hipoacusia bilateral, lo que genera dificultades en la comprensión auditiva, principalmente en ambientes con ruido ambiental, limitando su interacción espontánea.

Respecto a la necesidad número 12: realización personal, la paciente verbaliza sentimientos de frustración al no poder realizar actividades que antes disfrutaba, como caminar al aire libre o cocinar, debido a su nivel funcional actual. Refiere tristeza esporádica por la pérdida de autonomía.

La necesidad número 14: recreación y ocio, también mostró afectación, dado que la paciente no cuenta con espacios ni dinámicas de recreación activa. Su rutina diaria se limita a tareas básicas y conversaciones con su hija, lo que contribuye al aislamiento y al estado emocional vulnerable.

En la aplicación de instrumentos específicos, se obtuvieron los siguientes resultados:

En primer lugar, el Índice de Katz7 evidenció independencia total en las actividades básicas de la vida diaria, al obtener un puntaje de 6, mientras que el Índice de Lawton7,8 y Brody8 arrojó 4 puntos, lo que indica una dependencia moderada en actividades instrumentales. En cuanto a la funcionalidad global, la Escala de Barthel9 registró un resultado de 100 puntos, lo que confirma un nivel de autonomía adecuado para su edad. Por su parte, la evaluación cognitiva mediante el Mini-Mental State Examination (MMSE)10 mostró un puntaje de 25, sugiriendo posibles alteraciones leves que ameritan seguimiento clínico. En el ámbito emocional, la Escala de Yesavage11 reflejó la presencia de síntomas depresivos leves con un puntaje de 5, lo que subraya la necesidad de vigilancia afectiva. Finalmente, la Escala de Tinetti12 arrojó 24 puntos, indicando un riesgo bajo de caídas, aunque se recomienda reforzar medidas preventivas. Estos hallazgos permiten establecer un plan de cuidados individualizado, centrado en la conservación de la funcionalidad, el acompañamiento emocional y el fortalecimiento del entorno familiar.

Durante las intervenciones de enfermería extramuros, se reforzó la comunicación con la cuidadora principal y se ofrecieron recomendaciones centradas en el fortalecimiento de la red familiar de apoyo. Se abordaron temas de autocuidado, estimulación emocional y prevención de caídas; además, se propusieron ejercicios de movilidad segura y medidas para fomentar la autonomía progresiva de la paciente dentro del entorno domiciliario16.

VALORACIÓN DE LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON4

Necesidad de respirar: se identificó que la paciente mantiene una respiración dentro de parámetros normales, sin manifestaciones de disnea, fatiga o dificultad al hablar o movilizarse, encontrándose con 18 respiraciones por minuto y 98% de saturación de oxígeno.

Necesidad de comer y beber: se observa que su dieta es equilibrada y suficiente; no obstante, refiere un bajo consumo de líquidos, especialmente agua simple, lo cual se ha reflejado en signos de sequedad cutánea. Respecto a la necesidad de eliminación: se mantiene un patrón conservado tanto en la función intestinal como urinaria, sin presencia de incontinencia o estreñimiento.

En relación con moverse y mantenimiento postural: la paciente presenta lentitud al caminar, cierta inestabilidad y dificultad para sostener una postura erguida por periodos prolongados, hallazgos que se relacionan con un riesgo moderado de caídas. En lo que respecta a la necesidad de dormir y descansar: la paciente refiere tener un patrón de sueño adecuado, sin interrupciones significativas ni episodios de insomnio.

Al abordar la necesidad de vestirse y desvestirse: se identificó que requiere apoyo parcial, particularmente al manipular prendas ajustadas o con botones, debido a episodios ocasionales de rigidez articular en las manos. Por otra parte, la necesidad de la temperatura corporal: se encuentra dentro de rangos fisiológicos, sin alteraciones aparentes. En cuanto a la necesidad de mantener la higiene personal y la integridad de piel y mucosas: se evidencia sequedad, sobre todo en las extremidades inferiores. Aunque no se detectan lesiones activas, se considera que presenta un riesgo leve de deterioro cutáneo relacionado con la escasa hidratación y los cambios propios de la edad. En el ámbito de la necesidad de evitar peligros: vive con su hija cuidadora, lo que ha evitado eventos adversos, se mantiene un riesgo latente de caídas y no se han realizado todas las adaptaciones necesarias en el entorno domiciliario.

La necesidad de comunicarse se encuentra parcialmente comprometida por una hipoacusia bilateral, que compensa mediante la lectura labial. A pesar de ello, su expresión verbal es clara y mantiene una relación de confianza con su hija y con el personal de salud. En cuanto a la necesidad de valores y creencias: manifiesta una profunda fe católica, la cual representa un elemento de consuelo emocional. Desde la perspectiva de la realización personal, ha dejado de participar en actividades que antes disfrutaba, situación que le provoca sentimientos de pérdida y tristeza, ligados a su dependencia funcional. En cuanto a la necesidad del ocio y la recreación: sus momentos de esparcimiento se han limitado a ver televisión y conversar con su hija, sin participación en actividades fuera del hogar. Por último, en lo referente a la necesidad de aprender, la paciente mantiene una actitud receptiva y muestra disposición para adquirir conocimientos relacionados con su cuidado, participando activamente en las decisiones sobre su salud, sin que se identifiquen alteraciones cognitivas que interfieren con este proceso.

La aplicación del modelo conceptual de las 14 necesidades de Virginia Henderson4, en conjunto con la valoración geriátrica integral, permitió construir una comprensión profunda del estado actual de la paciente, considerando no sólo su condición física, sino también sus dimensiones emocionales, funcionales y sociales. A partir de esta exploración, se lograron identificar necesidades específicas que afectan su autonomía y calidad de vida, las cuales fueron traducidas en diagnósticos de enfermería pertinentes mediante la taxonomía NANDA-I15. Esta base diagnóstica facilitó la selección de resultados esperados a través de la clasificación NOC17, así como el diseño de intervenciones individualizadas conforme a la taxonomía NIC18. De esta manera, fue posible orientar un plan de cuidados centrado en la preservación de capacidades, el fomento del autocuidado y el fortalecimiento de los vínculos familiares como ejes fundamentales del acompañamiento terapéutico.

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA

(00085) Deterioro de la movilidad física15:
Dominio: 4. Actividad/Reposo.
Clase: 2. Actividad/ejercicio.
Definición: Limitación del movimiento físico independiente, intencionado, del cuerpo o de una o más extremidades.

 

Factores relacionados:

  • Disminución de la fuerza muscular.
  • Alteraciones del equilibrio.
  • Proceso de envejecimiento.

 

Características definitorias:

  • Dificultad para deambular.
  • Lentitud en los movimientos.
  • Riesgo moderado de caída.

 

 

NOC (0208) Ambular17:
Dominio: 2. Salud fisiológica.
Clase: Función neuromusculoesquelética.

Indicadores:

(021702) Flexión de 130°.
Escala de medición: Likert de 1 a 4.

(021706) Hiperextensión de 15°.

Escala de medición: Likert de 1 a 4.

Puntuación Diana:

Mantener a: 2

Aumentar a: 4

Mantener a: 2

Aumentar a: 4

NIC (0221) Terapia de ejercicios: ambulación18:
Dominio: 4. Seguridad.
Campo: Control del riesgo.

 

Actividades:

  • Supervisar la tolerancia al ejercicio.
  • Enseñar técnicas de marcha segura.
  • Fomentar el uso de apoyo si es necesario (bastón, barandal).
  • Asegurar un ambiente sin obstáculos durante la marcha.

 

(00062) Afrontamiento familiar comprometido15.
Dominio: 7. Rol y relaciones.
Clase: 2. Relaciones.
Definición: Apoyo familiar insuficiente, incapacidad para gestionar eficazmente las demandas del entorno.

Factores relacionados:

  • Carga del cuidado.
  • Estructura familiar limitada.
  • Ausencia de red ampliada.

 

Características definitorias:

  • Cuidadora única con señales de sobrecarga.
  • Paciente dependiente para algunas actividades.

 

NOC (2602) Afrontamiento familiar17:
Dominio: 7. Familia.
Clase: Función familiar.

Indicadores:

(260202) Capacidad de la familia para resolver problemas.
Escala de medición: Likert de 1 a 5.

(2608) Implicación familiar en los cuidados de salud.

Escala de medición: Likert de 1 a 5.

Puntuación Diana:

Mantener a: 2

Aumentar a: 4

Mantener a: 2

Aumentar a: 4

NIC (7140) Apoyo a la familia18:
Dominio: 7. Familia.
Campo: Funcionamiento de la familia.

Actividades:

  • Establecer comunicación efectiva con la cuidadora.
  • Validar sus sentimientos de sobrecarga.
  • Fomentar el acceso a redes de apoyo formales o informales.
  • Educar sobre el autocuidado del cuidador.

 

DISCUSIÓN

El envejecimiento es un proceso fisiológico complejo que conlleva múltiples cambios biopsicosociales, los cuales pueden generar deterioro funcional, dependencia progresiva y mayor vulnerabilidad en la salud del adulto mayor. En este caso clínico, la paciente mostró compromiso en aspectos clave como la movilidad, la autonomía en las actividades de la vida diaria y la adaptación familiar ante el rol de cuidado, hallazgos consistentes con la literatura actual.

La presencia de deterioro de la movilidad física fue uno de los principales hallazgos durante la valoración, lo cual coincide con estudios que indican que hasta un 33% de los adultos mayores experimentan algún grado de limitación funcional para la marcha o el equilibrio, aumentando su riesgo de caídas, dependencia y aislamiento social19. Por otro lado, la aplicación de la escala de Tinetti12 permitió identificar un riesgo moderado de caídas, lo cual justificó la priorización de intervenciones orientadas a la seguridad y a la promoción de la independencia física.

En relación con el diagnóstico de afrontamiento familiar comprometido, la evidencia sugiere que las familias que asumen el cuidado principal de adultos mayores dependientes, especialmente cuando este recae en un solo miembro, tienden a experimentar sobrecarga emocional, fatiga y desorganización en su dinámica20. En este caso, la cuidadora principal es una hija que asume el acompañamiento cotidiano sin apoyos externos, lo que evidencia una red de soporte limitada. Esta situación pone en riesgo tanto el bienestar del adulto mayor como el de la cuidadora, lo que refuerza la necesidad de incorporar intervenciones educativas y de apoyo psicosocial dirigidas a la familia.

Comparado con otros estudios de atención geriátrica domiciliaria, los hallazgos de esta valoración coinciden en que las necesidades más frecuentemente afectadas en adultos mayores institucionalizados o con soporte familiar limitado son la movilidad, la higiene, la recreación y la realización personal21. Sin embargo, a diferencia de estudios en pacientes con múltiples comorbilidades, en este caso no se identificaron patologías como diabetes mellitus ni deterioro cognitivo, lo que brinda un pronóstico favorable si se interviene oportunamente.

En síntesis, este estudio de caso resalta la importancia de una valoración geriátrica integral que considere tanto las condiciones clínicas del paciente como su contexto familiar y emocional, permitiendo generar planes de cuidado centrados en la persona, con enfoque preventivo, funcional y humanista.

 

CONCLUSIONES

La valoración geriátrica integral realizada en el marco del estudio de caso permitió no solo reconocer las necesidades clínicas de la paciente, sino también visibilizar aspectos emocionales, funcionales y del entorno que influyen directamente en su calidad de vida. A partir de este abordaje, fue posible diseñar un plan de cuidado centrado en la conservación de la funcionalidad, el fortalecimiento del vínculo con su cuidadora principal y el acompañamiento emocional sostenido (ver anexo 3 y 4). La intervención no se limitó al plano individual, sino que reconoció el papel fundamental que cumple la familia como red de apoyo, especialmente en contextos de dependencia parcial. Este caso refuerza la necesidad de integrar el análisis psicosocial y familiar como parte inseparable de la atención a personas adultas mayores, promoviendo así una enfermería más humanizada, contextualizada y orientada a preservar la dignidad y la autonomía en todas las etapas del envejecimiento.

 

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ANEXOS

Anexo 1. Ciclo vital familiar de la OMS.

No. DE ETAPA ETAPA DESDE HASTA
I Formación Matrimonio en 1966 Nacimiento del primer hijo
II Extensión Nacimiento de la primera hija en 1967 Nacimiento del segundo hijo
III Extensión completa Nacimiento del segundo hijo en 1973 El primer hijo abandona el hogar
IV Contracción La primera hija abandona el hogar en 2001 El último hijo abandona el hogar.
V Contracción completa El segundo hijo abandona el hogar en 2012 Fallecimiento del primer cónyuge (Ninguno ha fallecido)
VI Disolución Ninguno de los cónyuges ha fallecido

 

Nota. Elaboración propia con base en el modelo de ciclo vital familiar propuesto por la Organización Mundial de la Salud1.

Anexo 2. La espiral del ciclo vital de la familia.

Nota. La espiral del ciclo vital de familia1.

 

Anexo 3. Promoción a la salud – Plan de charla

PLAN DE CHARLA EDUCATIVO
METODOS Y TÉCNICAS PEDAGÓGICAS SELECCIONADAS
TEMA PUNTOS CLAVE DESCRIPCIÓN TIEMPO ESTIMADO TÉCNICA
Introducción
  • Presentación del tema y objetivos de la charla.
Se presentará el tema considerando las necesidades y el contexto de la familia, el cual se expone de manera clara y accesible. A continuación, se abrirá un espacio de discusión libre, permitiendo la participación individual. Posteriormente, se realizará retroalimentación de la información proporcionada. Para reforzar el aprendizaje, se plantearán preguntas dirigidas a los participantes y se resolverán dudas. 10 min
  • Exposición con discusión guiada.
  • Imágenes alusivas Retroalimentación.
  • Lluvia de ideas Preguntas y respuestas.
  • Platica y escucha activa.
¿Cuáles son los problemas visuales más frecuentes en adultos mayores?
  • Definiciones y causas
  • Síntomas principales
  • Factores de riesgo.
20 min
Hábitos visuales saludables
  • Definición
5 min
Señales de que necesitas lentes
  • Cierra o su cubre los ojos con frecuenta.
  • Se frota los ojos con frecuencia.
  • Experimenta dolores de cabeza, náuseas o mareos.
  • Perdida de atención frecuente
  • Etc.
10 min
Tips para cuidar tu vista
  • Mira lo que comes
  • Hidrata tus ojos
  • Protégete del sol
  • Cuidado con los ordenadores
5 min
Cierre de charla y preguntas.
  • Retroalimentación con preguntas afines a la temática.
Se concluirá la charla presentada, se dialogará con la familia presente, y se repasaran los tips para tener hábitos para una vista saludable. 20

 

Anexo 4. Promoción a la salud: Tríptico

Nota. Elaboración propia.

 

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