El juego: sólo ocio o nuestro aliado

25 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Ignacio García Ascaso. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. EIR en Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Barbastro. Huesca, España.
  2. Cristina Forner Roque. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
  3. Cristina Morales Sánchez. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud La Jota. Zaragoza, España.
  4. Beatriz Alfaro Abellanas. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
  5. Sandra Marzo Beltrol. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de salud Parque Goya. Zaragoza, España.
  6. Paula Ortega Poza. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La educación para la salud en la infancia es una estrategia clave para promover hábitos saludables que perduren en la edad adulta. Este artículo revisa evidencia científica reciente sobre el uso del juego como recurso pedagógico en la enseñanza de la salud, abordando tanto el juego clásico (simbólico, de rol y activo) como las tecnologías digitales interactivas. Diversos estudios demuestran que estas metodologías lúdicas favorecen la interiorización de conocimientos en salud emocional, alimentaria y de primeros auxilios, incrementando la motivación infantil y la retención de contenidos. No obstante, se advierte sobre los riesgos asociados a un uso excesivo o descontrolado de herramientas digitales, como el sedentarismo o la disminución de la interacción social. Se concluye que un enfoque equilibrado y supervisado del juego, adaptado al desarrollo infantil, potencia significativamente los resultados de la educación sanitaria.

PALABRAS CLAVE

Educación en salud, niños, juegos y juguetes, videojuegos, alfabetización en salud, tecnología educacional.

ABSTRACT

Health education in childhood is a key strategy to promote lifelong healthy habits. This article reviews recent scientific evidence on the use of play as a pedagogical tool for teaching health concepts, addressing both traditional forms of play (symbolic, role-playing, and active games) and digital interactive technologies. Multiple studies demonstrate that playful methodologies enhance children’s understanding of topics such as emotional regulation, nutrition, and first aid, increasing motivation and knowledge retention. However, the risks of unregulated digital exposure, such as sedentary behavior and reduced face-to-face interaction, are also highlighted. The conclusion emphasizes that a balanced, supervised approach to play, tailored to child development stages, can significantly strengthen the outcomes of health education.

KEY WORDS

Health education, children, play and playthings, video games, health literacy, technology, education.

DESARROLLO DEL TEMA

La educación para la salud constituye un pilar fundamental en la promoción del bienestar físico, mental y social de la población. Diversos estudios han demostrado que una población con alto nivel de conocimiento en salud presenta una menor incidencia de enfermedades prevenibles, una mayor adhesión a tratamientos y un uso más eficiente de los recursos sanitarios1. Por ejemplo, un metaanálisis realizado en el año 2008 evidenció que la educación sanitaria impacta directamente en la mejora de los indicadores de salud pública y en la reducción de desigualdades2.

En este contexto, la infancia se revela como una etapa clave para iniciar procesos formativos en salud. Según la Organización Mundial de la Salud, intervenir de forma temprana en el desarrollo de hábitos saludables permite consolidar conductas positivas que perduran hasta la adultez3. La OMS recomienda incluir la promoción de la salud en los programas educativos desde los primeros años de vida, destacando el papel del entorno escolar como espacio facilitador.

Uno de los enfoques pedagógicos que ha demostrado gran eficacia en la enseñanza de contenidos de salud es el juego. Tanto el juego clásico como el uso de nuevas tecnologías aplicadas al aprendizaje permiten reforzar el mensaje sanitario, captar la atención infantil y favorecer la asimilación de conceptos complejos de forma significativa y duradera.

Juegos clásicos como herramienta educativa en salud:

El uso del juego simbólico, los juegos de rol y las actividades tradicionales ha sido ampliamente validado como una estrategia efectiva para fomentar el aprendizaje en salud desde la primera infancia. Torres et al. destacan que el juego simbólico facilita la expresión emocional y la interiorización de conductas de autocuidado, permitiendo a los niños representar dolencias, buscar ayuda o expresar emociones relacionadas con el bienestar4.

De forma complementaria, Jiménez-Morales y Martínez desarrollaron experiencias de enseñanza de primeros auxilios mediante juegos de rol en niños de educación infantil, demostrando mejoras en la retención de contenidos y en la capacidad de actuar en situaciones simuladas de emergencia5. Aparicio-Flores et al. propusieron una intervención educativa basada en juegos activos para trabajar hábitos alimentarios saludables. Sus resultados muestran una mejora significativa en la elección de alimentos por parte de los niños, así como una mayor implicación familiar en la promoción de estilos de vida sanos6.

Bjorklund aporta una visión evolutiva del valor del juego en el desarrollo, conceptualizándolo como un «multivitamínico del aprendizaje». El autor destaca su utilidad para fortalecer funciones ejecutivas, habilidades sociales y comprensión de normas sociales y de cuidado personal7.

Nuevas tecnologías y juegos digitales aplicados a la salud:

En las últimas décadas, las nuevas tecnologías se han integrado profundamente en nuestra vida cotidiana, transformando no solo la forma en que nos entretenemos, sino también cómo trabajamos o aprendemos. Esta presencia constante ha abierto nuevas posibilidades para emplearlas con fines educativos, incluyendo la promoción de la salud desde edades tempranas.

El estudio de Li et al. analiza los efectos de los juegos digitales interactivos en niños de edad preescolar para la promoción de hábitos de higiene. La investigación, con diseño experimental controlado, demuestra que los juegos digitales bien diseñados pueden aumentar el conocimiento en salud bucodental y la frecuencia del lavado de manos8.

Del mismo modo, Bourha señala que las aplicaciones digitales educativas permiten mejorar significativamente la comprensión de conductas saludables cuando están alineadas con el nivel cognitivo de los niños. El estudio destaca beneficios como la motivación, la personalización del aprendizaje y la posibilidad de monitorización de progresos9.

Riesgos asociados al uso de tecnologías en el juego educativo:

Si bien los juegos digitales presentan beneficios demostrados en la educación sanitaria, también conlleva riesgos si su uso no se supervisa adecuadamente. Algunos de los efectos adversos identificados en la literatura incluyen el sedentarismo, la sobreexposición a pantallas, la disminución de la interacción social cara a cara y la menor exploración del entorno real7,9.

Tanto Bjorklund como Bourha insisten en la necesidad de un equilibrio: la tecnología puede ser una aliada en el aprendizaje siempre que sea utilizada con criterios pedagógicos claros, tiempos de uso controlados y bajo la orientación de adultos.

CONCLUSIONES

La educación sanitaria desde la infancia es clave para construir sociedades más sanas, resilientes y conscientes. El juego, tanto en su forma clásica como tecnológica, se presenta como una herramienta poderosa para vehicular aprendizajes en salud. Los estudios revisados demuestran que los niños interiorizan mejor los conocimientos cuando se sienten involucrados emocional y corporalmente, como ocurre en el juego.

Sin embargo, es fundamental reconocer que toda metodología educativa implica riesgos si no se aplica de forma contextualizada y supervisada. En este sentido, el diseño de intervenciones lúdicas para la promoción de la salud debe considerar el equilibrio entre el uso de lo tradicional y lo digital, garantizando siempre un enfoque centrado en el bienestar integral del niño.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kickbusch I, Pelikan JM, Apfel F, Tsouros AD. Health Literacy: The Solid Facts. Copenhagen: WHO Regional Office for Europe; 2013.
  2. Nutbeam D. The evolving concept of health literacy. Soc Sci Med. 2008;67(12):2072-8.
  3. World Health Organization. Skills for health: Skills-based health education including life skills. Geneva: WHO; 2003.
  4. Torres-López E, Martínez-Santos J, Ruiz-López M. Juego simbólico y emociones: estrategias para la regulación emocional en niños y niñas de 3 a 6 años. Int J Emot Educ. 2021;13(2):45-59.
  5. Jiménez-Morales M, Martínez I. Juegos de rol en salud: cómo enseñar primeros auxilios en educación infantil. Educ Med. 2021;22(1):32-39.
  6. Aparicio-Flores MP, Vázquez-Díaz M, García-Hernández FJ. Educación alimentaria y juegos activos: una intervención para mejorar hábitos desde el aula. Health Educ Res. 2023;38(1):16-28.
  7. Bjorklund DF. Pretend play as a developmental multivitamin: Evolutionary and educational perspectives. Early Child Dev Care. 2024;194(3):337-355.
  8. Li X, Chen Y, Sun L. Interactive digital games and hygiene education in preschool children: a randomized controlled trial. Child Health Educ Technol. 2024;11(2):55-66.
  9. Bourha D, Hatzigianni M, Sidiropoulou T, Vitoulis M. Views of Parents on Using Technology‑Enhanced Toys in the Free Play of Children Aged One to Four Years. Educ Sci. 2024;14(5):469.

 

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