Cuidados del catéter urinario en atención primaria y crítica: una perspectiva de enfermería basada en la evidencia

9 septiembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.75.98.002

 

 

AUTORES

  1. Carlota Clemente Ansón. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Elena Arquillué Familiar. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. Irene Carceller Ramírez. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  4. Carla Álvarez Conde. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Raúl Calvera Rábanos. Enfermero, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El catéter urinario (CU) es un dispositivo de uso común en la atención primaria y crítica, pero su uso prolongado se asocia a complicaciones significativas, especialmente infecciones del tracto urinario asociadas al catéter (ITU-SU). En este artículo se expone la evidencia científica más actualizada sobre los cuidados del CU desde una perspectiva enfermera, resaltando el papel crucial del profesional de enfermería tanto en la atención directa como en la educación del paciente y sus cuidadores. Se abordan estrategias de prevención de infecciones, manejo de complicaciones, y medidas clave para reducir la incidencia de complicaciones. Asimismo, se analizan las prácticas clínicas recomendadas y aquellas que deben evitarse, haciendo énfasis en la estandarización de protocolos, la formación continua del personal y la documentación rigurosa como garantes de la calidad asistencial.

PALABRAS CLAVE

Catéter urinario, infección del tracto urinario, cuidados de enfermería, educación en salud.

ABSTRACT

The urinary catheter (UC) is a commonly used device in primary and critical care; however, its prolonged use is associated with significant complications, particularly catheter-associated urinary tract infections (CAUTI). This article sets out the most up-to-date scientific evidence on UC care from a nursing perspective, highlighting the crucial role of nursing professionals in both direct patient care and patient and caregiver education. Infection prevention strategies, complication management, and key measures to reduce the incidence of adverse outcomes are addressed. In addition, recommended clinical practices and those that should be avoided are analyzed, with an emphasis on protocol standardization, ongoing staff training, and rigorous documentation as essential elements to ensure quality of care.

KEY WORDS

Urinary catheters, urinary tract infections, nursing care, health education.

DESARROLLO DEL TEMA

El manejo y la prevención de las complicaciones relacionadas con los catéteres urinarios (CU) son temas de recurrente importancia a nivel mundial. A pesar de los esfuerzos, diversos estudios continúan mostrando altas tasas de complicaciones en pacientes portadores de CU, especialmente en el domicilio1. Esto sugiere que las prácticas de los profesionales de enfermería y la educación impartida a los pacientes presentan aún deficiencias. Ante esta realidad, se hace indispensable una revisión de la literatura actual para estandarizar y mejorar los cuidados del catéter urinario en todos los niveles de atención1.

La enfermera de Atención Primaria (AP) es, en muchos casos, el primer contacto que tiene un paciente con CU al ser dado de alta del hospital. Por lo tanto, asegurar la continuidad de los cuidados recae en su responsabilidad. Esto implica educar a los pacientes y/o a sus cuidadores sobre los principios fundamentales de asepsia, higiene y manejo del catéter para minimizar las complicaciones del tracto urinario1. La inexistencia de un procedimiento normalizado y sistematizado para los cuidados del CU en la práctica diaria ha contribuido a mantener un número significativo de consultas por complicaciones2. Este artículo busca profundizar en los conocimientos y habilidades basados en las mejores prácticas para que el personal de enfermería pueda desempeñar su papel crucial en la disminución de las posibles complicaciones.

La Cateterización Urinaria: Usos y Riesgos Subestimados:

La cateterización urinaria es un procedimiento invasivo que implica la inserción de un catéter uretral desde el meato hasta la vejiga3. En el ámbito domiciliario, sus usos principales incluyen el drenaje de orina en pacientes con problemas de eliminación, aquellos que han sido sometidos a cirugías de próstata o genitales, personas que requieren inmovilización prolongada y pacientes con enfermedades neurológicas1.

A pesar de la frecuencia de esta técnica, los profesionales de enfermería pueden llegar a subestimar los peligros asociados al proceso y la importancia de los cuidados basados en la evidencia científica. De hecho, se argumenta que el conocimiento de enfermería sobre el manejo de los CU, basado en los resultados de investigaciones recientes, es inadecuado. Sumado a esto, se ha constatado que las técnicas de inserción son ejecutadas de manera diferente entre profesionales en diversas instituciones de salud1.

El Papel Fundamental de la Enfermera en el Manejo y Educación:

La enfermera desempeña un rol de especial relevancia en el manejo y la educación al paciente portador de un catéter urinario en AP1, 4. Para realizarlo correctamente debe poseer los conocimientos y las habilidades basados en las mejores prácticas para disminuir las posibles complicaciones. Así pues, tiene un doble papel1:

  • El asistencial: basando su actuación en la más actual evidencia científica.
  • El de educadora de salud: destinado a capacitar a los pacientes y/o cuidadores en los autocuidados del CU.

 

La potenciación de los autocuidados por parte de los pacientes en sus domicilios tras el alta hospitalaria es uno de los pilares fundamentales de la enfermería. Para lograrlo, la enfermera debe proporcionar la educación sanitaria necesaria para que el paciente o sus cuidadores adquieran los conocimientos que garanticen la viabilidad de unos cuidados ambulatorios adecuados4. Se ha demostrado que los informes escritos que refuerzan la educación verbal con el paciente mejoran significativamente la comprensión de los autocuidados1, 4. Por lo tanto, la elaboración de un informe de recomendaciones de autocuidados para el paciente y/o familiares es esencial y debe ser reforzada periódicamente.

PREVENCIÓN DE INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO ASOCIADAS AL CATÉTER (ITU-SU):

Las ITU-SU son la infección nosocomial más frecuente relacionada con los dispositivos invasivos en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), representando el 31.56% de las infecciones adquiridas en estas unidades en 20175. Estas infecciones tienen un impacto significativo en los resultados clínicos, incluyendo el aumento de la mortalidad, la duración de la estancia hospitalaria y los costes adicionales5-6. Se estima que entre el 65% y el 70% de las ITU-SU serían evitables si se implementaran correctamente las prácticas de prevención de infecciones5-6.

La medida preventiva más efectiva es reducir la permanencia innecesaria de los catéteres1, 6. La bacteriuria (presencia de bacterias en la orina), se desarrollará en el 26% de los pacientes con un catéter permanente de 2 a 10 días, y esta tasa aumenta del 3% al 10% por cada día que se mantenga el catéter. Prácticamente el 100% de los pacientes desarrollarán bacteriuria a los 30 días de la cateterización7. Siendo la formación de biofilm un factor crucial en este proceso, que aumenta el riesgo de bacteriuria y obstrucción del CU6.

Los factores de riesgo extrínsecos, sobre los que las enfermeras tienen capacidad de actuación, incluyen la técnica de inserción, los cuidados del catéter, el sistema de drenaje y la duración del catéter urinario1.

ACTUACIÓN ANTE LA BACTERIURIA ASINTOMÁTICA Y SINTOMÁTICA:

Es común que los pacientes asocien la presencia de orina turbia o maloliente con una ITU1. Sin embargo, el diagnóstico de bacteriuria asintomática (BA) es específico y en portadores de CU, se define por la presencia de ≥100 UFC/ml en una sola muestra, en ausencia de síntomas atribuibles a ITU1. La E. coli es el germen más frecuentemente aislado, pero las cepas de BA suelen tener menos factores de virulencia que las que causan ITU sintomática1,5.

  • En casos de bacteriuria asintomática, no es necesario iniciar terapia antibiótica ni realizar un recambio del CU1, 5. El recambio solo produce una leve reducción de las UFC de corta duración y el beneficio es incierto. Por lo tanto, la enfermera debe tomar el rol de educadora y tranquilizadora, informando a los pacientes que la presencia de bacterias en la orina es casi universal en catéteres de más de una semana, lo que puede reducir el riesgo de prescripciones innecesarias de antibióticos1.
  • Para confirmar una bacteriuria sintomática, debe existir un urocultivo con ≥10^2 UFC/ml acompañado de algún signo clínico1-2. Si el CU lleva más de dos semanas, las guías de práctica clínica recomiendan obtener urocultivos después de la retirada del CU o, si debe permanecer a largo plazo, tomar la muestra después de su reemplazo y antes de iniciar la terapia antimicrobiana. Para catéteres permanentes, de menos de dos semanas, las muestras de orina se pueden recoger del puerto o tubo de punción. Y, una vez confirmada la ITU, se debe iniciar la terapia antibiótica1.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y CUIDADO DEL CATÉTER:

Las diferentes guías publicadas hacen hincapié en el uso apropiado de la sonda uretral, la inserción aséptica, el mantenimiento adecuado y la retirada lo más precozmente posible5. De manera específica se recomienda lo siguiente:

  • Higiene Diaria:
    • Recordar a los pacientes la importancia de lavarse las manos con jabón y agua antes y después de manipular el catéter y/o la bolsa de orina1, 5. Esta recomendación es de alto nivel de evidencia5.
    • Para la limpieza diaria del meato, diversos estudios concluyen que el suero fisiológico o el agua potable del grifo no tienen ningún beneficio adicional comparado con agua y jabón1, 6. No es necesario limpiar el área meatal con soluciones antisépticas, ungüentos o cremas antimicrobianas, ya que no reducen la incidencia de bacteriuria o ITU-SU6.
  • Sistemas de Drenaje:
    • Las enfermeras deben aconsejar el sistema más adecuado para cada paciente1.
    • Los sistemas de drenaje cerrado son los más adecuados dado que previenen el estancamiento de orina y la colonización ascendente de bacterias1, 6. Los sistemas abiertos pueden producir bacteriuria en 3-4 días, comparado con 30 días en los cerrados1.
    • Para pacientes con movilidad, las bolsas colectoras de drenaje de pierna (máximo 750 ml, colocadas a la altura del gemelo) pueden permanecer 5-7 días si el circuito cerrado se mantiene. Para la noche, se conecta una bolsa de 2 litros al conector de salida de la bolsa de pierna1.
    • Es fundamental mantener un sistema de drenaje estéril y continuamente cerrado. Si hay una ruptura de la técnica aséptica, desconexión o fuga, el catéter y el sistema de recolección deben reemplazarse usando técnica aséptica y equipo estéril5-6.
    • Se debe mantener el flujo de orina sin obstáculos para evitar la distensión vesical, el daño isquémico de la mucosa de la vejiga y el consiguiente riesgo de ITU. Esto implica mantener el catéter y el sistema de drenaje libres de acodaduras y vaciar la bolsa recolectora de orina regularmente5,6.
  • Retirada del Catéter:
    • La medida preventiva más efectiva es retirar el catéter tan pronto como ya no sea necesario, resultando imprescindible una valoración diaria de su indicación1, 5-6.
    • La retirada del CU debe realizarse tras un periodo de drenaje libre y no con pinzamiento previo1, 6. El pinzamiento prolongado puede provocar distensión y daño isquémico de la mucosa de la vejiga, incrementando el riesgo de ITU asociada al CU y una mayor disfunción vesical posterior1,6.
    • No se debe considerar de forma rutinaria la utilización de antimicrobianos sistémicos como profilaxis para la inserción, recambio, ni mantenimiento de los CU5. El uso de terapia antimicrobiana promueve el desarrollo de cepas bacterianas resistentes1.
  • Elección del Catéter:
    • Utilizar la sonda uretral del menor calibre posible que permita un drenaje adecuado para minimizar el trauma uretral5,6.
    • Aunque ningún material impide completamente la colonización bacteriana, los CU de silicona tardan más tiempo en desarrollar una obstrucción porque tienen un tamaño de lumen más grande y las bacterias se adhieren peor a ellos, por lo que se sugiere que los catéteres de silicona pueden ofrecer ventaja para el paciente con CU permanente a largo plazo1,6.

 

GARANTÍA DE LA CALIDAD EN LOS CUIDADOS DE ENFERMERÍA:

El proyecto ITU-ZERO (Prevención de la infección urinaria relacionada con la sonda uretral en pacientes críticos) enfatiza la importancia de garantizar la calidad de los cuidados. Este hace especial hincapié en:

  • La formación y capacitación: considerando que los profesionales sanitarios deben recibir formación específica sobre la inserción y el mantenimiento de la sonda uretral. Se recomienda que todo el personal de las unidades que atienden pacientes críticos realice un curso de formación que incluya conocimientos básicos sobre ITU-SU y medidas de prevención, con énfasis en su impacto clínico y el uso razonado del CU.
  • La elaboración de protocolos estandarizados de inserción y mantenimiento de la sonda uretral que deben revisarse y actualizarse periódicamente (cada 3 años o cuando se publique nueva evidencia). Clave para consensuar las directrices y evitar la variabilidad en los cuidados5.6.
  • La retroalimentación o el feedback constante con los profesionales sanitarios es crucial, por lo que los coordinadores de la unidad deben informar periódicamente al personal sobre las tasas de ITU-SU5.
  • El registro y la documentación: se deben implementar sistemas de verificación para documentar la orden médica, las indicaciones de inserción, la fecha y hora de inserción, el nombre del insertor, la documentación de enfermería de la colocación, la presencia diaria del catéter, las tareas de mantenimiento y la fecha y hora de retirada5,6. Siendo la estandarización de los registros de enfermería fundamental para evaluar y comparar la calidad de los cuidados6.

 

RECOMENDACIONES DE «NO HACER»:

Desde la evidencia se han encontrado prácticas que deben evitarse, estas son:

  • No se deben utilizar antisépticos y antibióticos en la higiene diaria del meato5.
  • No se deben usar antimicrobianos profilácticos en la inserción, mantenimiento o retirada de la sonda uretral5,6.
  • No se deben cambiar de forma rutinaria y periódica la sonda uretral si no hay indicación clínica5,6.
  • No se deben pautar tratamientos antimicrobianos en la bacteriurias asintomáticas5.
  • No se deben realizar lavados vesicales de rutina, excepto cuando se pretenda evaluar la posible obstrucción por sangrado1,5,6.

 

MANEJO DE OTRAS COMPLICACIONES RELACIONADAS CON EL CATÉTER:

Más allá de las infecciones, los catéteres urinarios pueden generar otras complicaciones que requieren atención enfermera:

  • Obstrucción del Catéter:
    • Casi la mitad de las personas con un CU permanente experimentan problemas de obstrucción debido a la incrustación, lo que causa angustia y dolor1.
    • Su causa principal es el pH alcalino de la orina debido a bacterias productoras de ureasa (Proteus mirabilis), que propicia la formación de cristales y un biofilm cristalino que obstruye el lumen del catéter1.
    • Sus consecuencias incluyen fugas alrededor del catéter, retenciones urinarias con distensión vesical y dolor o complicaciones graves como pielonefritis y septicemia si la orina refluye a los riñones1.
    • La enfermera debe indicar a los pacientes que aumenten la ingesta de fluidos y cítricos para acidificar la orina, manteniendo un flujo de 50-100 ml/h1.
    • Los lavados vesicales no deben realizarse excepto para evaluar una posible obstrucción, por ejemplo, en caso de sangrado post-cirugía prostática o vesical1,6. Si ocurre una obstrucción relacionada con el material del catéter, este debe cambiarse6.
  • Espasmos Vesicales:
    • La presencia del catéter, un cuerpo extraño, puede provocar espasmos dolorosos en la vejiga e incluso pequeñas pérdidas de orina1.
    • La enfermera debe informar al paciente que esta es una reacción normal y que no indica que el catéter esté mal colocado o defectuoso1. Los espasmos suelen ceder, pero a veces requieren tratamiento farmacológico con anticolinérgicos1.
  • Manejo del Balón del Catéter:
    • El balón de los catéteres de silicona tiende a perder líquido con el tiempo, por lo que el nivel de fluido en el balón debe controlarse al menos cada 2 semanas1.

 

CONCLUSIÓN

El manejo del catéter urinario es una parte integral y desafiante de la práctica de enfermería. La evidencia científica subraya la necesidad de actualizar continuamente los conocimientos y habilidades de los profesionales para minimizar las complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La enfermera, con su doble papel asistencial y educativo, es clave en la implementación de prácticas basadas en la evidencia, desde la correcta inserción y mantenimiento hasta la valoración diaria para la retirada precoz. La estandarización de los cuidados, la formación continua, la documentación rigurosa y la educación efectiva a pacientes y cuidadores, apoyada por informes escritos, son los pilares para un abordaje integral que reduzca la alta tasa de infecciones y otras complicaciones asociadas a los CU. Al adherirse a estas directrices, la enfermería contribuirá significativamente a la seguridad del paciente y a una atención de salud de mayor calidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Menéndez González L, González Sánchez GM. Cuidados del catéter urinario basados en la evidencia científica en Atención Primaria. RqR Enfermería Comunitaria (Revista SEAPA). 2016; 4(1):28-45.
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  5. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; SEMICYUC; SEEIUC. Proyecto ITU-ZERO: prevención de la infección urinaria relacionada con sonda uretral en pacientes críticos ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Madrid: MSSSI; 2020.
  6. Márquez Rivero PA, Álvarez Pacheco I, Márquez Rivero A. Protocolo basado en la evidencia de los cuidados de los catéteres urinarios en unidades de cuidados intensivos. Enfermería Intensiva. 2012; 23(4): 171-178.
  7. Chenoweth CE, Saint S. Urinary tract infections. Infectious disease clinics of North America. 2011; 25:103-15.

 

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