- Ana Carmen Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza y Graduada en Fisioterapia por la Universidad San Jorge. Enfermera en el Centro de Salud Fuentes de Ebro. Zaragoza. España.
- Daniel Aquillué Ramírez. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta del CEIP Miraflores de Zaragoza. España.
- María García Miguel. Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Terapeuta ocupacional en Vitalia. Zaragoza. España.
- Mirian Cazalla García. Graduada en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz. Fisioterapeuta en Residencia de Mayores Vitalia Home. Zaragoza. España.
- Mª Pilar Martínez Ayala. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Centro de Salud Campo de Belchite. Zaragoza. España.
- Mª Vanesa Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Sector II Zaragoza. España.
RESUMEN
El ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, afectando a millones de personas cada año. Se clasifica en dos tipos: isquémico 87 % y hemorrágico 13 %, ambos provocan daño cerebral por interrupción del flujo sanguíneo. Su aparición depende de factores de riesgo no modificables edad, sexo, genética y modificables, que representan más del 80 % de los casos, como hipertensión, diabetes, dislipemia, tabaquismo, obesidad, sedentarismo o consumo de alcohol. También influyen hábitos dietéticos inadecuados, estrés y apnea del sueño.
Entre las secuelas más comunes del ictus destaca la afasia postictus, un trastorno del lenguaje que afecta a un tercio de los supervivientes y tiene gran impacto funcional, emocional y social. El tratamiento requiere un abordaje interdisciplinar, donde la enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz, el control de factores de riesgo, la prevención de complicaciones y el apoyo durante la rehabilitación.
El proceso enfermero, basado en la taxonomía NANDA-NIC-NOC, permite planificar cuidados individualizados, evaluar resultados y garantizar una atención integral, continua y de calidad. Por ellos presentamos un caso clínico de varón con antecedentes de ictus y sus secuelas.
PALABRAS CLAVE
Accidente cerebro vascular, afasia adquirida, diagnósticos de enfermería.
ABSTRACT
Stroke is one of the leading causes of death and disability worldwide, affecting millions of people each year. It is classified into two types: ischemic 87% and hemorrhagic 13%, both causing brain damage due to interruption of blood flow. Its occurrence depends on non-modifiable risk factors age, sex, genetics and modifiable ones, which account for more than 80% of cases, such as hypertension, diabetes, dyslipidemia, smoking, obesity, sedentary lifestyle, or alcohol consumption. Inadequate dietary habits, stress, and sleep apnea also play a role.
Among the most common sequelae of stroke, post-stroke aphasia stands out as a language disorder affecting one-third of survivors, with a major functional, emotional, and social impact. Treatment requires an interdisciplinary approach, in which nursing plays an essential role in early detection, risk factor control, prevention of complications, and support during rehabilitation.
The nursing process, based on the NANDA-NIC-NOC taxonomy, allows for the planning of individualized care, evaluation of outcomes, and the assurance of comprehensive, continuous, and high-quality care. For this reason, we present a clinical case of a male patient with a history of stroke and its sequelae.
KEY WORDS
Acute cerebrovascular accident, acquired aphasia, nursing diagnosis.
INTRODUCCIÓN
El ictus constituye una de las principales causas de discapacidad neurológica y muerte a nivel mundial, representando la segunda causa global de mortalidad y la primera de discapacidad adquirida en adultos1. Se estima que afecta cada año a más de 15 millones de personas en el mundo, con una carga económica y social considerable, atribuida al alto índice de dependencia y a la necesidad de cuidados prolongados2. Desde un punto de vista clínico, el ictus se clasifica en isquémico, que representa aproximadamente el 87 % de los casos, y hemorrágico, que supone el 13 % restante3. En ambos tipos, la interrupción del flujo sanguíneo cerebral, son procesos que conducen a la muerte neuronal y al daño de las redes funcionales corticales4.
El riesgo de sufrir un ictus depende de la interacción entre factores modificables y no modificables. Entre los no modificables destacan la edad avanzada, el sexo masculino, los antecedentes familiares de enfermedad cerebrovascular y determinadas predisposiciones genéticas5. Por el contrario, los factores de riesgo modificables, responsables de más del 80 % de los casos, representan el principal objetivo de la prevención primaria y secundaria. La hipertensión arterial constituye el factor más determinante. Otros factores relevantes incluyen la diabetes mellitus, la dislipemia, la fibrilación auricular, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol6. Además, estudios recientes han resaltado la influencia de hábitos dietéticos inadecuados, el estrés crónico y la apnea del sueño como contribuyentes emergentes al riesgo cerebrovascular7. El control de estos factores resulta esencial no solo para prevenir la aparición de un primer evento, sino también para evitar recurrencias y complicaciones posteriores.
La localización y extensión del daño cerebral determinan las secuelas neurológicas del ictus. Dentro de ellas, la afasia postictus constituye una de las más frecuentes y limitantes desde el punto de vista funcional y social. Se define como una alteración adquirida del lenguaje que afecta la comprensión, expresión, repetición, lectura y escritura, causada por lesiones en el hemisferio dominante, principalmente en la región perisilviana izquierda8. La afasia aparece en aproximadamente uno de cada tres pacientes que sobreviven a un ictus agudo9 y se asocia con un peor pronóstico funcional, mayor dependencia y una significativa afectación de la calidad de vida tanto del paciente como de su entorno familiar10.
El abordaje interdisciplinar entre neurólogos, fisioterapeutas, logopedas, y neuropsicólogos se consolida como un elemento clave para optimizar los resultados terapéuticos. Por otra parte, los cuidados enfermeros desempeñan un papel esencial a lo largo de todo el proceso asistencial del paciente con ictus. El personal de enfermería interviene de manera directa en la detección precoz de signos neurológicos, el control de los factores de riesgo, la monitorización hemodinámica y la educación sanitaria del paciente y la familia11. Durante la fase aguda, su labor es decisiva para mantener la estabilidad clínica, prevenir complicaciones secundarias como las infecciones, las úlceras por presión o las alteraciones deglutorias y facilitar una comunicación efectiva con el equipo multidisciplinar. En fases subagudas y de rehabilitación, la enfermería contribuye a fomentar la adherencia terapéutica, promover la autonomía funcional y brindar apoyo emocional, aspectos fundamentales para la recuperación integral y la reintegración social del paciente afásico12.
El proceso enfermero constituye la base metodológica del ejercicio profesional de la enfermería y representa un instrumento esencial para garantizar cuidados de calidad, seguros y centrados en la persona.
A lo largo de este proceso, el profesional de enfermería identifica las respuestas humanas ante los problemas de salud reales o potenciales y formula diagnósticos enfermeros NANDA que guían la toma de decisiones clínicas. A partir de ellos, se seleccionan las intervenciones de enfermería NIC más adecuadas, y se establecen los resultados esperados NOC, lo que permite evaluar de forma objetiva la eficacia de los cuidados proporcionados13.
La aplicación del proceso enfermero, enmarcado en la taxonomía NANDA-NIC-NOC, favorece una atención integral, continua y basada en la evidencia, fortaleciendo el rol autónomo de la enfermería y contribuyendo a la mejora de la calidad asistencial y del bienestar del paciente.
PRESENTACIÓN CASO CLÍNICO
Varón de 80 años que acude a consulta de enfermería programada en atención primaria. El paciente padece hipertensión arterial desde hace 15 años requiriendo antihipertensivo para ello. Hace dos años, padeció un accidente cerebrovascular quedándole como secuela una afasia y dificultad para el manejo de la mano derecha. Además, padece insuficiencia cardiaca congestiva con edemas en tobillos y fibrilación auricular con tratamiento de anticoagulante.
VALORACIÓN DE LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS SEGÚN EL MODELO DE VIRGINIA HENDERSON
Para la valoración de enfermería hemos tenido en cuenta la historia clínica, así como la entrevista personal basada en las 14 necesidades de Virginia Henderson tal y como se expone a continuación:
- Respirar normalmente: manifiesta dependencia ya que padece hipertensión arterial desde hace 15 años, padeció un accidente cerebro vascular hace 2 años y padece insuficiencia cardiaca congestiva con edemas en tobillos, así como fibrilación auricular.
- Comer y beber adecuadamente: a veces no puede tragar.
- Eliminar los desechos corporales: autónomo.
- Moverse y mantener una postura adecuada: desde que padeció un accidente cerebro vascular le ha quedado como secuela una ligera afasia y dificultad para el manejo de la mano derecha. A veces le cuesta caminar debido a los edemas en los tobillos y la fibrilación auricular.
- Dormir y descansar: autónomo.
- Elegir la ropa adecuada: autónomo.
- Mantener la temperatura corporal: autónomo.
- Mantener la higiene corporal: manifiesta dependencia a causa de los edemas y por la dificultad del manejo de la mano derecha.
- Evitar los peligros del entorno: manifestaciones de dependencia por su dificultad para tragar y el manejo de la mano derecha.
- Comunicarse con los otros: manifiesta dependencia a causa de la afasia y por la vergüenza que le da reconocer que a veces no traga bien.
- Actuar con arreglo a la propia fe: autónomo.
- Trabajar para sentirse realizado: autónomo.
- Participar en diversas formas de entretenimiento: autónomo.
- Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad: autónomo.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NIC, NOC13
Exceso de volumen de líquidos 00026 r/c exceso de acumulación de líquidos m/p edemas en EEII.
NOC: equilibrio electrolítico y ácido base 0600
NIC: manejo de electrolíticos 2000
NOC: equilibrio hídrico 0601
NIC: manejo de líquidos 4120
Actividades:
Confeccionar conjuntamente una dieta normoprotéica, hoposódica o asódica.
Aconsejar control ponderal diario.
Deterioro de la movilidad física 00085 r/c deterioro cognitivo neuromuscular m/p dificultad para el manejo de la mano derecha.
NOC: forma física 2004
NIC: terapia de ejercicio: movilidad articular 0224
NOC: movilidad 0208
NIC: fomento del ejercicio 0200
Actividades:
Identificar actividades que pueden realizar de forma autónoma, aquellas que requieren asistencia.
Proporcionar sistemas de ayuda a la movilización y enseñar a usarlos.
Deterioro de la comunicación verbal 00051 r/c afasia m/p dificultad para formar palabras o frases.
NOC: comunicación 0902
NIC: escucha activa 4920
NOC: comunicación: receptiva 0904
NIC: potenciación de la disposición de aprendizaje 5540
Actividades:
Anticiparse a las necesidades de las personas.
Explicar todos los procedimientos y tareas que hacen aunque no haya respuesta.
Riesgo de intolerancia a la actividad 00094 m/p edemas.
NOC: tolerancia a la actividad 0005
NIC: manejo de la energía 0180
NOC: forma física 2004
NIC: terapia de actividad 4310
Actividades:
Educación para la salud sobre signos y síntomas de fatiga e intolerancia a la actividad.
Educación para la salud sobre la importancia de llevar a cabo las actividades de forma progresiva para aumentar tolerancia.
Riesgo de deterioro de la función cardiovascular 00239 m/p arritmia cardiaca por fibrilación auricular.
NOC: efectividad de la bomba cardiaca 0400
NIC: cuidados cardiacos 4040
NOC: signos vitales 0802
NIC: monitorización de los signos vitales 6680
Actividades:
Controlar el estado de los líquidos incluyendo la ingesta y la eliminación.
Comprobar la tolerancia del paciente a la actividad.
Riesgo de aspiración 00039 m/p dificultad para tragar.
NOC: estado de deglución 1010
NIC: precauciones para evitar la aspiración 3200
NOC: prevención de la aspiración 1918
NIC: terapia de deglución 1860
Actividades:
Mantener un entorno tranquilo y relajado durante y después de las ingestas.
Evitar las posturas que impliquen hiperextensión de la cabeza.
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