- Cristina Revenga Pociello. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
- Alegría Ferraz Burguete. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Vanesa Piquero Bernad. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Marta Ardanuy Gambau. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Barbara Sancho Brota. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
- Gracia Montagut Alegre. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
RESUMEN
La monitorización mediante glucemia capilar (GC) en consulta de enfermería es una práctica ampliamente extendida; sin embargo, su utilidad para evaluar el control de la diabetes mellitus (DM) es limitada. La GC refleja un valor puntual influido por múltiples factores, lo que reduce su capacidad para informar sobre el control glucémico sostenido. Por el contrario, la hemoglobina glicosilada (HbA1c) integra la glucemia promedio de los últimos dos o tres meses y constituye el indicador de referencia para el seguimiento y la toma de decisiones clínicas.
Esta revisión bibliográfica analiza la evidencia publicada entre 2018 y 2025 sobre la aportación real de la GC frente a la HbA1c en el control de la DM, con especial atención a su aplicabilidad en la consulta de enfermería. Se revisaron 67 documentos, incluyendo guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas, estudios observacionales y ensayos clínicos. Los resultados evidencian que la GC aislada en consulta presenta baja validez para el control metabólico, mientras que la HbA1c, realizada cada tres a seis meses, se asocia con una evaluación más precisa del progreso, mejor ajuste terapéutico y una práctica enfermera más alineada con la evidencia científica.
PALABRAS CLAVE
Diabetes mellitus, glucemia, hemoglobina glicada, enfermería de atención primaria, control glucémico, atención primaria.
Monitoring through capillary blood glucose (CBG) in nursing consultations is a widespread practice, however, its usefulness for assessing diabetes mellitus (DM) control is limited. CBG reflects a single punctual value influenced by multiple factors, which reduces its ability to indicate sustained glycemic control. In contrast, glycated hemoglobin (HbA1c) integrates the average blood glucose over the previous two to three months and is the reference indicator for follow-up and clinical decision-making.
This literature review analyzes evidence published between 2018 and 2025 regarding the actual contribution of CBG versus HbA1c in DM control, with special attention to its applicability in nursing practice. A total of 67 documents were reviewed, including clinical practice guidelines, systematic reviews, observational studies, and clinical trials. The results show that isolated CBG measurements in consultation have low validity for metabolic control, while HbA1c testing every three to six months provides a more accurate assessment of progress, better therapeutic adjustment, and nursing practice more aligned with scientific evidence.
KEY WORDS
Diabetes mellitus, blood glucose, glycated hemoglobin, primary care nursing, glycemic control, primary health care.
El control glucémico sostenido constituye uno de los principales objetivos del tratamiento de la diabetes mellitus (DM), una enfermedad crónica cuya prevalencia continúa en ascenso a nivel mundial y que representa un reto prioritario para los sistemas sanitarios1. En España, las estimaciones más recientes sitúan la prevalencia de la diabetes en torno al 14,8 % de la población adulta, con un porcentaje significativo de casos no diagnosticados2. El mal control metabólico se asocia a un aumento del riesgo de complicaciones microvasculares y macrovasculares, así como a un mayor consumo de recursos sanitarios3.
En la práctica clínica enfermera, la glucemia capilar GC se ha utilizado tradicionalmente como una herramienta rápida y accesible para valorar el control glucémico en consulta. Sin embargo, este procedimiento proporciona un valor puntual condicionado por múltiples factores externos —como la ingesta reciente, la actividad física, el estrés o la técnica de punción— que pueden distorsionar la interpretación clínica4. Diversos autores han señalado que su fiabilidad como indicador del control metabólico a largo plazo es limitada y que su uso indiscriminado puede inducir a decisiones clínicas poco fundamentadas5.
Frente a la GC, la hemoglobina glicosilada HbA1c permite obtener una visión integrada del control glucémico promedio de los dos o tres meses previos, al medir la proporción de hemoglobina unida irreversiblemente a la glucosa6. Este parámetro se ha consolidado como el estándar de referencia para el seguimiento de la DM y es recomendado de forma consistente por guías internacionales y nacionales como la American Diabetes Association ADA, el National Institute for Health and Care Excellence NICE y la Sociedad Española de Diabetes SED7–9.
En este contexto, la enfermería desempeña un papel clave en el seguimiento de las personas con diabetes, no solo en la realización de controles, sino en la interpretación de resultados, la educación terapéutica y la toma de decisiones compartidas. Reorientar la consulta de enfermería hacia indicadores de mayor valor clínico, como la HbA1c, puede contribuir a una atención más eficiente, segura y alineada con la evidencia científica.
El objetivo de esta revisión es analizar críticamente la utilidad de la glucemia capilar realizada en consulta como herramienta para el seguimiento del control metabólico en personas con diabetes mellitus, en comparación con la hemoglobina glicosilada como indicador de referencia. Asimismo, se pretende revisar la evidencia disponible sobre el valor clínico de la HbA1c en la toma de decisiones terapéuticas y en la evaluación del control glucémico sostenido, con el fin de orientar la práctica enfermera hacia indicadores de mayor validez y eficiencia.
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura publicada entre enero de 2018 y junio de 2025 con el objetivo de sintetizar la evidencia disponible sobre la utilidad de la glucemia capilar y la hemoglobina glicosilada en el seguimiento de la diabetes mellitus en el ámbito de la atención primaria y la práctica enfermera.
La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL, Cochrane Library y Dialnet. Se emplearon descriptores en español e inglés relacionados con diabetes mellitus, hemoglobina glicosilada, autocontrol glucémico y enfermería en atención primaria, combinados mediante operadores booleanos.
La búsqueda inicial identificó 132 referencias. Tras eliminar duplicados y aplicar criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron finalmente 67 documentos que cumplían criterios de calidad metodológica, pertinencia temática y aplicabilidad clínica. La información se organizó de forma narrativa en torno a tres ejes principales: utilidad y limitaciones de la glucemia capilar, valor clínico de la HbA1c y papel de la enfermería en el seguimiento integral de la diabetes.
– Utilidad y limitaciones de la glucemia capilar en consulta
La glucemia capilar es una herramienta sencilla y de bajo coste que permite obtener un valor inmediato de glucosa en sangre, lo que explica su amplia utilización en la consulta de enfermería. No obstante, la literatura revisada pone de manifiesto que presenta limitaciones relevantes cuando se emplea como medida aislada del control metabólico4,5.
Diversos estudios muestran que los valores de GC pueden variar hasta un 15 % en función del dispositivo, de errores técnicos durante la punción o de las condiciones de la muestra6. A ello se suma la influencia de factores fisiológicos y contextuales, como la última ingesta, el ejercicio físico, el estrés o la presencia de enfermedades intercurrentes. En consecuencia, un valor puntual elevado o bajo no refleja necesariamente el grado real de control glucémico del paciente.
La evidencia científica coincide en que la GC en consulta resulta más apropiada en situaciones concretas, como la sospecha de hipoglucemia o hiperglucemia sintomática, la valoración de descompensaciones agudas, el inicio o ajuste de tratamientos hipoglucemiantes o la educación en técnica de autocontrol7. Fuera de estos escenarios, su uso sistemático aporta un valor clínico limitado y puede generar interpretaciones erróneas.
– Hemoglobina glicosilada como marcador de referencia:
La HbA1c se considera el indicador más fiable para evaluar el control glucémico sostenido, al integrar la glucemia media de los meses previos y minimizar la variabilidad diaria8. Los estudios clásicos DCCT y UKPDS demostraron que reducciones del 1 % en HbA1c se asocia con descensos significativos del riesgo de complicaciones microvasculares, consolidando su valor pronóstico10.
Las guías ADA, NICE y SED recomiendan la determinación periódica de la HbA1c cada tres a seis meses, con objetivos individualizados según edad, comorbilidad y riesgo de hipoglucemia7–9. Desde la consulta de enfermería, la HbA1c permite evaluar de forma objetiva el impacto de las intervenciones educativas, la adherencia terapéutica y los cambios en el estilo de vida, facilitando además la comunicación clara y comprensible con el paciente.
– Automonitorización y educación diabetológica:
La automonitorización de la glucosa capilar es útil en personas tratadas con insulina, al permitir ajustes de dosis y prevenir hipoglucemias. Sin embargo, en personas con diabetes tipo 2 no tratadas con insulina, la evidencia muestra que su uso rutinario no se asocia con mejoras sostenidas de HbA1c si no se acompaña de educación estructurada y revisión periódica de resultados11,12.
En este contexto, la enfermería desempeña un papel esencial al orientar al paciente sobre cuándo realizar controles, cómo interpretar los resultados y cómo relacionarlos con la alimentación, la actividad física y el tratamiento. El valor de la automonitorización reside, por tanto, en su integración dentro de un proceso educativo continuo y personalizado.
– Rol de la enfermería en un seguimiento centrado en HbA1c:
La enfermería de atención primaria ocupa una posición estratégica para liderar un modelo de seguimiento centrado en indicadores de alto valor clínico. Las intervenciones enfermeras estructuradas basadas en la revisión periódica de HbA1c, la detección de barreras para la adherencia y la educación terapéutica han demostrado reducciones clínicamente relevantes en los niveles medios de HbA1c13.
La incorporación de herramientas digitales y programas de telemonitorización amplía las posibilidades de seguimiento y refuerza el papel de la enfermería en el manejo integral de la diabetes, especialmente en contextos con limitaciones de acceso a los servicios sanitarios14.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
Los resultados de esta revisión ponen de manifiesto una discrepancia relevante entre la práctica clínica habitual y la evidencia científica disponible en relación con el uso de la glucemia capilar en la consulta de enfermería. A pesar de tratarse de una herramienta ampliamente implantada por su accesibilidad y rapidez, la glucemia capilar presenta limitaciones importantes cuando se emplea como medida aislada para el seguimiento del control metabólico crónico. Su carácter puntual y su elevada variabilidad, condicionada por factores externos y técnicos, reducen su capacidad para reflejar de forma fiable la evolución real de la diabetes mellitus, lo que plantea la necesidad de replantear su utilización sistemática en la práctica enfermera.
En este contexto, la hemoglobina glicosilada emerge como un indicador más robusto y clínicamente relevante. Al integrar la glucemia promedio de los meses previos, la HbA1c permite una valoración global del control glucémico y facilita una toma de decisiones más fundamentada, tanto en el ajuste terapéutico como en la evaluación de la efectividad de las intervenciones educativas. Reorientar la consulta de enfermería hacia la revisión periódica de la HbA1c favorece una práctica más eficiente, alineada con los estándares de calidad asistencial y centrada en resultados en salud, optimizando además el tiempo clínico disponible.
La evidencia revisada subraya también la importancia de contextualizar cualquier herramienta de monitorización dentro de un proceso educativo estructurado. Tanto la automonitorización de la glucosa capilar como las tecnologías emergentes de monitorización continua alcanzan su máximo potencial cuando se integran en un modelo de atención centrado en la persona, con acompañamiento profesional, interpretación compartida de los resultados y establecimiento de objetivos realistas. Sin este componente educativo y relacional, la información generada pierde valor clínico y puede incluso generar confusión o ansiedad en el paciente.
Desde una perspectiva enfermera, estos hallazgos refuerzan la necesidad de avanzar hacia un seguimiento más integral y basado en indicadores de mayor validez clínica. La práctica enfermera orientada a la revisión sistemática de la HbA1c, junto con la educación sanitaria, la valoración de la adherencia terapéutica y el análisis de los factores personales y contextuales que influyen en el control metabólico permite una atención más segura, coherente y eficiente. Además, la incorporación progresiva de herramientas digitales, cuando esté indicada, debe entenderse como un complemento y no como un sustituto del juicio clínico ni de la relación terapéutica.
En conjunto, los resultados de esta revisión respaldan la necesidad de replantear el papel de la glucemia capilar en la consulta de enfermería, reservándola para situaciones clínicas concretas, y de consolidar la hemoglobina glicosilada como el eje central del seguimiento del control glucémico crónico. Este enfoque contribuye a mejorar la calidad del cuidado, reducir decisiones clínicas basadas en datos poco representativos y avanzar hacia una práctica enfermera más alineada con la evidencia científica y los principios de calidad asistencial en la atención a las personas con diabetes mellitus.
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