Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.15.36.001
AUTORES
- María José Tinajero Bolaños. Médico Universidad de las Américas, Médico General MSP, https://orcid.org/000900039395729X
- Esteban Sebastián Vaca Auz. Médico General Universidad Técnica del Norte, Médico General Ministerio de Salud Pública, https://orcid.org/0009-0009-5795-8547
- Daniela Camila Tapia Valarezo. Médico Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Médico General Consulta Privada, https://orcid.org/0009-0003-9295-5962
- Walter Estalin Tambo Tomarema, Médico Universidad de Guayaquil, Médico General Consulta Particular, https://orcid.org/0009-0009-1047-8327
- Ricardo José Flores Rengifo. Médico General Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Médico General en Funciones Hospitalarias Clínica Sur Hospital, https://orcid.org/0009-0007-4985-3716
RESUMEN
Introducción: El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno de la interacción intestino-cerebro de alta prevalencia global que genera un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y una elevada carga económica para los sistemas de salud. Históricamente considerado un diagnóstico de exclusión con un enfoque terapéutico genérico, el conocimiento actual sobre su fisiopatología ha impulsado un cambio hacia la medicina de precisión.
Objetivo: Revisar y sintetizar la evidencia científica reciente sobre los nuevos paradigmas fisiopatológicos del SII y su transición hacia enfoques de diagnóstico positivo y terapias personalizadas basadas en fenotipos clínicos y biomarcadores.
Métodos: Se realizó una revisión narrativa exhaustiva mediante la búsqueda bibliográfica en bases de datos como PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar, incluyendo artículos publicados predominantemente entre 1990 y 2025. Se utilizaron términos MeSH y criterios de selección orientados a la fisiopatología, diagnóstico y tratamiento del SII.
Resultados: La evidencia actual demuestra que la fisiopatología del SII es multifactorial, involucrando alteraciones en el eje intestino-cerebro, disbiosis del microbioma, permeabilidad intestinal alterada, microinflamación mucosa y factores genéticos. El diagnóstico ha evolucionado hacia un abordaje positivo mediante los criterios de Roma IV, reduciendo investigaciones invasivas innecesarias. Las estrategias terapéuticas modernas enfatizan un enfoque multimodal y estratificado, que incluye modificaciones dietéticas (dieta baja en FODMAPs), neuromoduladores centrales y periféricos, terapias dirigidas al microbioma (antibióticos no absorbibles, probióticos) y psicoterapia, ajustados al subtipo predominante del paciente.
Conclusiones: El manejo del SII ha dejado de ser empírico para convertirse en un modelo de atención personalizada. La comprensión profunda de los mecanismos fisiopatológicos individuales es crucial para desarrollar dianas terapéuticas eficaces, aunque se requieren biomarcadores validados y accesibles para consolidar la medicina de precisión en la práctica clínica diaria.
PALABRAS CLAVE
Síndrome del intestino irritable, eje intestino-cerebro, disbiosis, terapia personalizada, criterios de roma iv, gastroenterología.
ABSTRACT
Introduction: Irritable bowel syndrome (IBS) is a highly prevalent disorder of gut-brain interaction that significantly impacts patients’ quality of life and imposes a heavy economic burden on healthcare systems. Historically considered a diagnosis of exclusion with a generic therapeutic approach, current knowledge of its pathophysiology has driven a shift towards precision medicine.
Objective: To review and synthesize recent scientific evidence on the new pathophysiological paradigms of IBS and its transition towards positive diagnostic approaches and personalized therapies based on clinical phenotypes and biomarkers.
Methods: A comprehensive narrative review was conducted through a literature search in databases such as PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and Google Scholar, including articles published predominantly between 1990 and 2025. MeSH terms and selection criteria oriented towards the pathophysiology, diagnosis, and treatment of IBS were used.
Results: Current evidence demonstrates that the pathophysiology of IBS is multifactorial, involving alterations in the gut-brain axis, microbiome dysbiosis, altered intestinal permeability, mucosal microinflammation, and genetic factors. Diagnosis has evolved towards a positive approach using Rome IV criteria, reducing unnecessary invasive investigations. Modern therapeutic strategies emphasize a multimodal and stratified approach, including dietary modifications (low FODMAP diet), central and peripheral neuromodulators, microbiome-directed therapies (non-absorbable antibiotics, probiotics), and psychotherapy, tailored to the patient’s predominant subtype.
Conclusions: The management of IBS has shifted from empirical to a personalized care model. A deep understanding of individual pathophysiological mechanisms is crucial to developing effective therapeutic targets, although validated and accessible biomarkers are required to consolidate precision medicine in daily clinical practice.
KEY WORDS
Irritable bowel syndrome, gut-brain axis, dysbiosis, precision medicine, rome iv criteria, gastroenterology.
INTRODUCCIÓN
El síndrome del intestino irritable (SII) representa uno de los trastornos de la interacción intestino-cerebro (TIIC) más comunes en la práctica clínica mundial, afectando aproximadamente entre el 4% y el 10% de la población adulta global¹. Durante décadas, el SII fue considerado predominantemente un trastorno psicosomático o un diagnóstico de exclusión, caracterizado por una plétora de síntomas abdominales sin una alteración estructural o bioquímica identificable con las herramientas diagnósticas convencionales².
Esta conceptualización empírica derivó en un manejo clínico frustrante tanto para el médico como para el paciente, basado en estrategias de prueba y error. Sin embargo, en las últimas dos décadas, la neurogastroenterología ha experimentado una revolución conceptual³. El advenimiento de técnicas de secuenciación de nueva generación (NGS) para el estudio del microbioma, estudios avanzados de motilidad, imágenes cerebrales funcionales y neuroinmunología ha permitido descifrar una compleja red de alteraciones fisiopatológicas subyacentes. Hoy en día, el SII se entiende como un trastorno heterogéneo derivado de una desregulación del eje microbioma-intestino-cerebro⁴.
El impacto del SII en la morbilidad es sustancial. Los pacientes reportan un deterioro en la calidad de vida comparable al de enfermedades orgánicas crónicas como la insuficiencia cardíaca congestiva o la diabetes mellitus⁵. Además, la carga económica por ausentismo laboral, presentismo y utilización constante de recursos sanitarios es masiva. Ante este panorama, el paradigma del manejo clínico ha virado drásticamente. Los criterios de Roma IV han consolidado el diagnóstico positivo del SII, y el arsenal terapéutico ha evolucionado desde el uso exclusivo de espasmolíticos hacia una «terapia personalizada» o estratificada. Este enfoque moderno busca alinear el fenotipo clínico predominante del paciente con intervenciones dirigidas a los mecanismos fisiopatológicos subyacentes, abarcando desde modificaciones dietéticas específicas hasta neuromoduladores y terapias dirigidas al microbioma⁶.
El objetivo de este artículo de revisión es analizar exhaustivamente estos nuevos paradigmas, detallando cómo la comprensión molecular y sistémica de la fisiopatología del SII está dictando las pautas para un diagnóstico asertivo y un manejo terapéutico altamente personalizado.
METODOLOGÍA
METODOLOGÍA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA:
Para la elaboración de este artículo de revisión narrativa, se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica estructurada y exhaustiva en las principales bases de datos biomédicas y científicas: PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar.
Estrategia de búsqueda: Se emplearon combinaciones de términos del Medical Subject Headings (MeSH) y texto libre. Los términos principales incluyeron: «Irritable Bowel Syndrome», «Pathophysiology», «Gut-Brain Axis», «Microbiota», «Rome IV Criteria», «Precision Medicine», «Personalized Therapy», «Diet, Low FODMAP», y «Gastrointestinal Microbiome». Los operadores booleanos «AND» y «OR» se utilizaron para refinar las ecuaciones de búsqueda (e.g., Irritable Bowel Syndrome [MeSH] AND Personalized Therapy OR Precision Medicine).
Criterios de inclusión y exclusión: Se priorizaron artículos en inglés y español, incluyendo ensayos clínicos aleatorizados (ECA), metaanálisis, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica de sociedades científicas reconocidas (AGA, ACG, Roma Foundation) y estudios de ciencias básicas translacionales. Se estableció una ventana temporal preferente para las publicaciones entre 1990 y 2025, con un fuerte énfasis en la literatura de la última década (2014-2025) para capturar los paradigmas contemporáneos. Se excluyeron reportes de casos aislados, literatura gris no revisada por pares y artículos con metodologías dudosas.
Selección de literatura: De los resultados iniciales, se evaluaron títulos y resúmenes para determinar su relevancia. Los artículos seleccionados fueron leídos a texto completo para la extracción cualitativa de datos sobre fisiopatología, diagnóstico y terapia. Se seleccionaron 20 referencias de alto impacto científico para sustentar este manuscrito.
FISIOPATOLOGÍA:
La comprensión fisiopatológica del SII ha transitado de un modelo simplista de dismotilidad a un paradigma complejo y multidimensional que involucra la interacción de múltiples sistemas fisiológicos⁷.
Desregulación del eje intestino-cerebro:
El eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central (SNC), el sistema nervioso autónomo (SNA), el sistema nervioso entérico (SNE) y el sistema neuroendocrino (eje hipotálamo-hipófisis-adrenal)⁸. En el SII, existe una disfunción en el procesamiento aferente de las señales viscerales. Los estudios de resonancia magnética funcional han demostrado que los pacientes con SII presentan una hiperactivación de áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento del dolor y la emoción (como la amígdala y la corteza cingulada anterior) y un déficit en las vías inhibitorias descendentes del dolor⁹. Esto se traduce clínicamente en hiperalgesia visceral, donde estímulos fisiológicos normales (como la distensión por gas) son percibidos como dolorosos.
Disbiosis del microbioma intestinal:
El papel de la microbiota intestinal es uno de los descubrimientos más transformadores en el SII. Los pacientes con SII presentan frecuentemente «disbiosis», caracterizada por una reducción de la diversidad microbiana, disminución de bacterias productoras de butirato (como Bifidobacterium y Faecalibacterium prausnitzii) y un aumento de taxones proinflamatorios (como Proteobacteria y especies de Streptococcus)¹⁰. Esta alteración microbiana altera la fermentación de carbohidratos, aumentando la producción de gases (hidrógeno, metano, sulfuro de hidrógeno) que distienden la luz intestinal y alteran la motilidad motora, jugando un rol fundamental en la génesis de la distensión abdominal y alteraciones del tránsito¹¹.
Alteración de la permeabilidad intestinal y microinflamación:
En un subgrupo significativo de pacientes, particularmente aquellos con SII posinfeccioso (SII-PI), se observa un aumento de la permeabilidad de la barrera epitelial (el fenómeno de «leaky gut» o intestino permeable)¹². Esto permite la translocación de antígenos luminales y productos bacterianos (como lipopolisacáridos) hacia la lámina propia, desencadenando una respuesta inmune de bajo grado. Se ha documentado una infiltración aumentada de mastocitos y linfocitos T en la mucosa colónica y del íleon terminal. La desgranulación de los mastocitos libera mediadores (histamina, triptasa, citocinas) que sensibilizan las terminaciones nerviosas entéricas aferentes, perpetuando el dolor y alterando la secreción motora¹³.
Factores genéticos, epigenéticos y psicosociales:
Aunque no se ha identificado un gen único, los polimorfismos en genes relacionados con el transportador de serotonina (SLC6A4), citocinas antiinflamatorias (IL-10) y proteínas de unión estrecha influyen en la susceptibilidad al SII. Paralelamente, traumas en etapas tempranas de la vida, estrés crónico y trastornos psiquiátricos comórbidos (ansiedad, depresión) actúan a través de mecanismos epigenéticos para alterar el tono del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, exacerbando la permeabilidad intestinal y la hipersensibilidad visceral¹⁴.
PRESENTACIÓN CLÍNICA:
El SII se manifiesta con un espectro de síntomas gastrointestinales y extragastrointestinales que fluctúan en el tiempo. El pilar clínico es el dolor abdominal recurrente que se asocia intrínsecamente con la defecación o con cambios en el hábito intestinal¹⁵.
Subtipos clínicos:
Con base en la morfología de las heces, evaluada mediante la Escala de Heces de Bristol (BSFS, por sus siglas en inglés) en los días que el paciente presenta ritmos intestinales anormales, el SII se clasifica en cuatro subtipos principales¹⁶:
- SII con predominio de diarrea (SII-D): Más de una cuarta parte (25%) de las deposiciones son tipo 6 o 7 de Bristol, y menos del 25% son tipo 1 o 2.
- SII con predominio de estreñimiento (SII-C): Más del 25% de las deposiciones son tipo 1 o 2, y menos del 25% son tipo 6 o 7.
- SII con hábito intestinal mixto (SII-M): Más del 25% de las deposiciones son tipo 1 o 2, y más del 25% son tipo 6 o 7 (alternancia frecuente).
- SII no clasificado (SII-U): Pacientes que cumplen los criterios diagnósticos de SII, pero cuyos hábitos intestinales no cumplen los criterios para los tres subtipos anteriores.
Síntomas adicionales: La distensión abdominal (bloating) es reportada por más del 80% de los pacientes y a menudo es el síntoma más molesto. También son comunes la sensación de evacuación incompleta, urgencia defecatoria y presencia de moco en las heces. Es crucial destacar las manifestaciones extraintestinales como fibromialgia, cefaleas tensionales, dispaurenia, fatiga crónica y síntomas urológicos, que reflejan la sensibilización central sistémica del trastorno.
ABORDAJE DIAGNÓSTICO:
El avance más significativo en la práctica clínica contemporánea es la transición de considerar al SII como un «diagnóstico de exclusión» hacia un «diagnóstico positivo» basado en la historia clínica detallada y el cumplimiento de los criterios de Roma IV¹⁷.
La dependencia de pruebas diagnósticas exhaustivas y repetitivas no solo es costosa, sino que refuerza en el paciente la ansiedad por una enfermedad orgánica subyacente no descubierta. El diagnóstico moderno requiere la presencia de los criterios clínicos y una evaluación cuidadosa para descartar «signos de alarma» (pérdida de peso involuntaria, sangrado rectal, inicio nocturno de los síntomas, antecedentes familiares de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal, aparición en mayores de 50 años).
Véase tabla 1 criterios Diagnósticos de Roma IV para el SII.
El uso de biomarcadores limitados está recomendado únicamente para confirmar el diagnóstico positivo frente a sospechas específicas. Se sugiere hemograma completo, proteína C reactiva (PCR) y serología para enfermedad celíaca (anticuerpos anti-transglutaminasa tisular IgA) en pacientes con SII-D o SII-M. La calprotectina fecal es altamente sensible para descartar enfermedad inflamatoria intestinal en pacientes con diarrea predominante, evitando colonoscopias innecesarias en pacientes jóvenes sin signos de alarma.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:
A pesar de la confianza en el diagnóstico positivo, ciertas patologías orgánicas pueden mimetizar los síntomas del SII y deben ser consideradas, especialmente en pacientes refractarios a las terapias iniciales¹⁸.
Véase tabla 1 principales diagnósticos diferenciales y sus características distintivas.
La evaluación diferencial debe ser juiciosa. En el modelo personalizado actual, el clínico debe adaptar la solicitud de pruebas a las características individuales del paciente en lugar de aplicar un panel de exclusión estandarizado.
ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS:
El paradigma del manejo del SII ha evolucionado hacia una estrategia escalonada, multidisciplinar y altamente individualizada. El objetivo no es la cura definitiva, sino el control sintomático y la restauración de la calidad de vida¹⁹.
Modificaciones Dietéticas
La dieta juega un papel primordial. El enfoque más respaldado por la evidencia en la actualidad es la Dieta Baja en FODMAPs (Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles Fermentables). Estos carbohidratos de cadena corta son pobremente absorbidos en el intestino delgado, atrayendo agua por ósmosis, y son rápidamente fermentados por las bacterias colónicas, generando gas. La restricción temporal (4-6 semanas) supervisada por un nutricionista, seguida de una reintroducción sistemática, ha demostrado mejorar el dolor y la distensión en hasta el 70% de los pacientes²⁰. Otras recomendaciones de primera línea incluyen patrones de alimentación regulares, hidratación adecuada y, en pacientes con SII-C, suplementación con fibra soluble (como Psyllium o Ispaghula husk), evitando fibras insolubles que pueden exacerbar la distensión y el dolor.
Terapia Farmacológica Específica:
La selección del fármaco se basa estrictamente en el síntoma predominante y el subtipo de SII.
Véase tabla 3 estrategias farmacológicas personalizadas por subtipo de SII.
Neuromoduladores Centrales:
En pacientes con síntomas refractarios, dolor severo o comorbilidades psiquiátricas, los neuromoduladores (antiguamente llamados antidepresivos) son altamente efectivos. Trabajan primariamente bloqueando las vías de dolor viscerales y no únicamente mejorando el estado de ánimo. Los antidepresivos tricíclicos (TCA, como amitriptilina en dosis bajas) son preferidos en SII-D debido a sus efectos secundarios anticolinérgicos (enlentecen el tránsito). Los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ser útiles en SII-C o cuando hay un componente de ansiedad prominente.
Terapias Psicológicas y del Comportamiento:
El reconocimiento del eje intestino-cerebro valida las intervenciones psicológicas como terapias primarias, no como último recurso. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la hipnoterapia dirigida al intestino («Gut-directed hypnotherapy») tienen tasas de eficacia equivalentes a las intervenciones dietéticas estrictas o farmacológicas. Reducen la hipervigilancia visceral, modifican las estrategias de afrontamiento del paciente y modulan el procesamiento del dolor central.
Intervenciones Moduladoras del Microbioma:
Aparte de la rifaximina (un antibiótico eubiótico no absorbible), el uso de probióticos sigue siendo controversial debido a la heterogeneidad de las cepas y estudios. Sin embargo, cepas específicas como Bifidobacterium infantis 35624 han mostrado beneficio en el control de síntomas globales. El trasplante de microbiota fecal (TMF) sigue siendo un área de intensa investigación en SII, aunque ha mostrado resultados prometedores en ensayos clínicos iniciales al reconfigurar ecosistemas disbíóticos severos, su uso fuera de protocolos de investigación estrictos no se recomienda actualmente.
PRONÓSTICO Y SEGUIMIENTO:
El SII es una condición crónica, intermitente y recurrente. El pronóstico en términos de supervivencia es excelente, ya que no evoluciona hacia malignidad colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal ni aumenta la mortalidad por todas las causas. Sin embargo, la resolución completa y sostenida de los síntomas a largo plazo es poco común.
El éxito del seguimiento depende críticamente de una sólida alianza terapéutica médico-paciente. La validación empática de los síntomas del paciente por parte del médico es en sí misma una intervención terapéutica que reduce la ansiedad y la búsqueda incesante de segundas opiniones médicas. El modelo de seguimiento debe imitar el de otras enfermedades crónicas (como el asma o la hipertensión), con ajustes periódicos de medicación en las etapas de exacerbación sintomática (brotes) y desescalada en fases de remisión.
DISCUSIÓN
La evolución del concepto del SII desde un diagnóstico somatomorfo ambiguo a una disfunción objetivable de la interacción intestino-cerebro constituye uno de los cambios de paradigma más importantes en la gastroenterología moderna. La investigación biomédica ha desmitificado la enfermedad, proveyendo bases neuroquímicas, microbiológicas e inmunológicas a quejas antes ignoradas.
No obstante, existe una brecha significativa entre la sofisticación de la investigación actual y las herramientas disponibles en la consulta de atención primaria. Aunque conceptualmente aceptamos que el SII es heterogéneo (e.g., algunos pacientes tienen un predominio de microinflamación postinfecciosa, otros disbiosis de fermentación y otros sensibilización central pura), en la práctica clínica carecemos de biomarcadores precisos y coste-efectivos para fenotipar molecularmente a cada paciente. La personalización de la terapia aún depende en gran medida del fenotipo sintomático superficial (Bristol de las heces) y del ensayo y error guiado clínicamente.
El futuro del manejo del SII radica en la «medicina de precisión» verdadera. Esto implicaría perfiles metabolómicos de las heces, secuenciación rápida de microbiota para predecir la respuesta a la dieta FODMAP o probióticos específicos, y marcadores de permeabilidad intestinal plasmática. Mientras estas tecnologías se abaratan y estandarizan, la estricta aplicación de los criterios de Roma IV y el abordaje empático multidisciplinario continúan siendo los pilares de oro.
CONCLUSIONES
- La fisiopatología del Síndrome del Intestino Irritable es intrincada y multifactorial, trascendiendo el concepto de dismotilidad para englobar alteraciones en el microbioma, permeabilidad mucosa, activación inmune local y desregulación profunda del eje intestino-cerebro.
- El diagnóstico moderno del SII exige un enfoque positivo basado en los Criterios de Roma IV, limitando el uso de exploraciones invasivas y priorizando biomarcadores específicos (como la calprotectina fecal) para descartar patologías orgánicas superpuestas en un marco de diagnóstico racional.
- El abordaje de talla única («one size fits all») está obsoleto. El paradigma actual es la terapia personalizada y estratificada según el fenotipo clínico (SII-C, SII-D, SII-M), que combina modificaciones dietéticas (dieta baja en FODMAPs), intervenciones farmacológicas diana (secretagogos, antibióticos no absorbibles) y neuromodulación neuro-psicológica.
- La validación de la carga de la enfermedad por parte del personal de salud es fundamental. Se requieren futuras investigaciones para identificar biomarcadores accesibles que permitan clasificar la enfermedad a nivel molecular, optimizando aún más la respuesta terapéutica individual en la práctica clínica diaria.
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ANEXOS
Tabla 1. Criterios Diagnósticos de Roma IV para el SII:
| Criterio Principal | Descripción |
| Dolor Abdominal | Dolor abdominal recurrente, en promedio, al menos 1 día a la semana en los últimos 3 meses. |
| Características (Debe cumplir al menos 2 de 3) | 1. Relacionado con la defecación.
2. Asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones. 3. Asociado con un cambio en la forma (apariencia) de las deposiciones. |
| Temporalidad | Los criterios deben cumplirse durante los últimos 3 meses, con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico. |
Tabla 2. Principales diagnósticos diferenciales y sus características distintivas:
| Patología | Diferenciador Clínico / Paraclínico frente al SII |
| Enfermedad Celíaca | Serología positiva (IgA anti-tTG), atrofia vellositaria en biopsia duodenal. Responde a dieta estricta sin gluten. |
| Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) | Sangrado rectal, fiebre, anemia, elevación de Calprotectina fecal y PCR. Lesiones mucosas evidentes en ileocolonoscopia. |
| Colitis Microscópica | Diarrea acuosa crónica severa, a menudo en mujeres mayores. Requiere biopsias colónicas (linfocítica o colagenosa) ya que la mucosa endoscópica es normal. |
| Malabsorción de Ácidos Biliares | Diarrea colerética sin dolor predominante. Respuesta empírica positiva a quelantes de ácidos biliares (colestiramina). |
| Cáncer Colorrectal | Sangrado oculto o macroscópico, pérdida de peso, anemia, cambio de hábito intestinal de inicio reciente en mayores de 50 años. |
| Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado (SIBO) | Distensión muy severa postprandial precoz. Se diagnostica mediante test de aliento con lactulosa o glucosa. |