Caídas en personas mayores: revisión narrativa sobre medidas de prevención y abordaje enfermero

17 abril 2026

 

AUTORES

  1. Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Las caídas en personas mayores son un problema frecuente con importantes repercusiones en la calidad de vida, como hospitalizaciones, fracturas y pérdida de autonomía. Según la OMS, una caída ocurre cuando alguien pierde el equilibrio sin querer y termina en el suelo o sobre cualquier superficie que lo detenga. Desde los 65 años, la fragilidad aumenta y con ello se incrementa el riesgo de caídas, haciendo muy importante la valoración integral del paciente por parte de enfermería.

Lo primero de todo hay que analizar los factores de riesgo individuales, diferenciando aquellos asociados al estado de salud del paciente (edad, alteraciones funcionales, comorbilidad, deterioro cognitivo o múltiples fármacos) de los vinculados al entorno, como superficies inestables, iluminación deficiente u obstáculos. El uso de escalas como Downton, Morse, Tinetti o Falls Efficacy Scale permite identificar a los pacientes más vulnerables y planificar medidas preventivas.

El uso de dispositivos preventivos (barandillas de cama, andadores, bastones, calzado antideslizante o protectores de cadera) reducen el riesgo de caídas. Pero deben ir en conjunto con valoración y seguimiento enfermero. Las intervenciones más eficaces son multifactoriales, combinando la adaptación del entorno, revisión farmacológica, ejercicios, educación y vigilancia, demostrando que la prevención requiere un enfoque integral y personalizado.

PALABRAS CLAVE

Persona mayor, envejecimiento, caídas, inestabilidad, fragilidad, prevención.

ABSTRACT

Falls in older adults are a common problem with significant impacts on quality of life, including hospitalizations, fractures, and loss of independence. According to the WHO, a fall occurs when someone unintentionally loses their balance and ends up on the floor or on any surface that stops them. From the age of 65, frailty increases, along with the risk of falls, making a comprehensive nursing assessment of the patient particularly important.

First, it is essential to analyze individual risk factors, distinguishing those related to the patient’s health status (age, functional impairments, comorbidities, cognitive decline, or multiple medications) from those linked to the environment, such as unstable surfaces, poor lighting, or obstacles. The use of scales such as Downton, Morse, Tinetti, or the Falls Efficacy Scale helps identify the most vulnerable patients and plan preventive measures.

The use of preventive devices (bed rails, walkers, canes, non-slip footwear, or hip protectors) can reduce the risk of falls, but they must be combined with nursing assessment and follow-up. The most effective interventions are multifactorial, combining environmental adaptations, medication review, exercises, education, and supervision, showing that fall prevention requires a comprehensive and personalized approach.

KEY WORDS

Older adult, aging, falls, instability, frailty, prevention.

INTRODUCCIÓN

Un gran desafío de los sistemas sanitarios es el envejecimiento cada vez más creciente de la población. Al incrementarse la esperanza de vida, se aumentan los problemas relacionados con la edad. Entre ellos cabe destacar las caídas. Son muy frecuentes e implican repercusiones importantes en la calidad de vida de las personas mayores1,2.

Etimológicamente hablando, la palabra caída procede del latín cadĕre, que significa “caer” o “precipitarse hacia abajo”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la caída como un acontecimiento involuntario que hace perder el equilibrio y dar con el cuerpo en el suelo o en otra superficie firme que lo detenga. Esto se debe a múltiples factores, incluyendo cambios fisiológicos propios del envejecimiento, la presencia de enfermedades crónicas y condiciones del entorno que aumentan el riesgo3,4.

El término “persona mayor” se aplica a aquellas personas de 65 años en adelante. Durante esta etapa de la vida se incrementa la fragilidad, lo que conlleva un mayor riesgo de sufrir caídas.

Las caídas representan un desafío significativo para la salud pública. En España, se estima que entre el 30% y el 40% de las personas mayores de 65 años sufren al menos una caída al año. Las caídas se acompañan de: hospitalizaciones, fracturas, pérdida de autonomía en pacientes previamente autónomos para las actividades básicas de la vida diaria y aumento de la mortalidad1,3.

El papel de enfermería en la prevención de caídas es sumamente importante, ya que se debe realizar una valoración integral al paciente, detectar precozmente los factores de riesgo, llevar a cabo intervenciones oportunas para reducir la probabilidad de las caídas, educación sanitaria tanto a pacientes como a familiares1.

OBJETIVOS

  • Conocer las escalas de valoración más frecuentes del riesgo de caídas.
  • Describir los factores de riesgo asociados a las caídas.
  • Analizar los dispositivos de prevención de caídas y el papel de enfermería en su utilización.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión narrativa, consultando bases de datos como: PubMed, CINAHL y Cochrane Library, revistas de investigación: Revista Sanitaria de Investigación, Ocronos, Ciencia Sanitaria, PortalesMedicos, entre otras.

Se ha ido recopilando información en el mes de marzo, para su posterior análisis, ordenación y selección.

Se emplearon como palabras clave” Persona mayor, envejecimiento, caídas, inestabilidad, fragilidad, prevención “, previamente consultadas al DeCs (Descriptores de Ciencias de la Salud).

Por heterogeneidad metodológica se optó por síntesis narrativa. Se realizó una revisión narrativa de la literatura

DESARROLLO

Valoración del riesgo de caídas:

Permite identificar precozmente a aquellos pacientes más vulnerables y planificar intervenciones enfermeras preventivas individualizadas1,2.

La Valoración Geriátrica Integral (VGI) es empleada para evaluar de forma global el estado de salud de las personas mayores. Evalúa aspectos clínicos, cognitivos, funcionales y sociales por lo que detecta problemas que incrementan el riesgo de caídas.

Escala Downton: Es la más empleada a nivel hospitalario. Evalúa factores como: caídas previas, medicación (Sedantes, diuréticos, antihipertensivos…), déficits sensoriales (visión, audición), estado mental y deambulación3,4.

Escala de Morse: Evalúa: Historia previa de caídas, diagnóstico secundario, uso de ayudas para caminar, terapia intravenosa o heparina, tipo de marcha y estado mental.

Escala de Tinetti: (Evalúa la marcha y el equilibrio). Equilibrio: estabilidad: sentarse, levantarse, mantenerse de pie. Marcha: longitud del paso, simetría, continuidad y estabilidad 1,5.

Escala de Tromp y cols: evalúa problemas visuales, incontinencia urinaria y limitación funcional.

The get up and go test: Evalúa el riesgo de caídas de forma parcial. Debe utilizarse junto con las demás escalas.

Escala de Eficacia de Caídas (Falls Efficacy Scale, FES): Evalúa el miedo o inseguridad del paciente para realizar las actividades cotidianas. Permite identificar a personas mayores que limitan su actividad por temor a caerse de nuevo.

El síndrome post-caída con una serie de consecuencias tanto físicas como psicológicas que pueden llegar a aparecer después de que una persona se haya caído. Ejemplo: Miedo a volver a caerse, pérdida de confianza en el hecho de caminar, reducen su actividad física, aumento de dependencia… 1,2,5.

Factores de riesgo:

Se clasifican en intrínsecos y extrínsecos.

Factores intrínsecos:

  • Edad avanzada: Cuanto más edad, mayor fragilidad y menor fuerza muscular.
  • Alteraciones en movilidad y equilibrio: Debilidad muscular, rigidez de las articulaciones, deterioro en la marcha y problemas posturales.
  • Enfermedades crónicas: Hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad del Párkinson, Alzheimer2.
  • Trastornos sensoriales: Alteraciones auditivas, visuales. Se dificulta la percepción del entorno.
  • Problemas cognitivos: Aumenta la probabilidad de caídas al padecer: demencia, deterioro cognitivo leve o confusión aumentan la probabilidad de caídas.
  • Consumo de fármacos: psicofármacos, antihipertensivos, sedantes o polimedicación. Afectan al equilibrio o al nivel de conciencia1,3,4.

 

Factores extrínsecos:

Los relacionados con el entorno:

  • Suelos resbaladizos o irregulares.
  • Mala iluminación en casa o en instituciones/ residencias.
  • Obstáculos en pasillos.
  • Presencia de alfombras.
  • Mobiliario no adaptado.
  • Falta de barras de apoyo en baños y escaleras1,3,4,5.

 

Factores conductuales y estilo de vida

Ciertos hábitos o comportamientos aumentan el riesgo de caídas:

  • Sedentarismo o ejercicio físico escaso o nulo.
  • Calzado inadecuado.
  • Consumo de alcohol.
  • Distracciones en la movilidad2,4.

 

Dispositivos de prevención de caídas:

Barandillas de cama: Estructuras que pueden ser de metal o plástico, se colocan a ambos lados de la cama.

Ventajas:

  • Evita caídas accidentales en pacientes con movilidad reducida. (mientras el paciente duerme o cuando se cambia de postura.
  • Proporcionan apoyo al incorporarse
  • Aumenta la sensación subjetiva de seguridad en algunos pacientes
  • Útiles en pacientes con nivel de conciencia bajo2,3,4.

 

Rol de Enfermería:

  • En todo momento hay que realizar una valoración enfermera individualizada.
  • Colocarlas de forma correcta y verificar si están bien fijadas.
  • Vigilar que el paciente no intente saltarlas, ya que incrementaría el riesgo de caída5.

 

Andadores: Dispositivos que proporcionan apoyo al caminar y a mantener el equilibrio.

Ventajas:

  • Mejoran la estabilidad al caminar.
  • Permiten la distribución del peso corporal (aumentan la base de sustentación).
  • Reducen el riesgo de pérdida de equilibrio.
  • Favorecen la autonomía y confianza en la marcha1,2.

 

Rol de Enfermería:

  • Educar al paciente de cómo usarlo correctamente.
  • Ajustar la altura adecuada.
  • Valorar de forma individual si el paciente necesita un andador simple o uno con ruedas2.

 

Bastones:

Ventajas:

  • Aumentan la base de apoyo al caminar.
  • Ayudan a mantener el equilibrio.
  • Reducen la carga en una extremidad débil o dolorosa3,4.

 

Rol de Enfermería:

  • Indicar en qué lado debe usarlo (lado contrario a la pierna afectada).
  • Ajustar altura.
  • Supervisión durante la marcha5.

 

Suelos y calzados antideslizantes:

Ventajas:

  • Mejoran la adherencia al suelo.
  • Reducen el riesgo de resbalones.
  • Favorecen la seguridad al caminar1,3.

 

Rol de enfermería:

  • Comprobar que el paciente lleva el calzado adecuado.
  • Evitar que vaya caminando solo con calcetines normales.
  • Promover uso de calzado cerrado y antideslizante2.

 

Protectores de cadera:

Ventajas:

  • En caso de caída disminuyen el riesgo de fractura de cadera.
  • Son muy útiles en pacientes con riesgo osteoporótico.
  • No limitan la movilidad. Se ajustan a la anatomía de cada paciente5.

 

Otras medidas preventivas a tener en cuenta:

Infraestructuras:

  • Muebles: Distribución de forma que no entorpezca el paso, evitando bordes y cantos en lugares transitados.
  • Sillas: con reposabrazos que no sean tampoco excesivamente bajas.
  • Mesa: con borde romo.
  • Inodoro alto con elevador.
  • Ducha abierta con suelo antideslizante/ taburete o silla.
  • Pasillos con barandillas a ambos lados.
  • Evitar tanto el exceso como el defecto de iluminación (Colocar una lámpara de noche)3,5.

 

Cabe destacar que ninguno de estos dispositivos por sí mismos van a prevenir las caídas, pero sí son útiles como medidas de prevención.

La evidencia sugiere que las intervenciones que son más efectivas son las multifactoriales: (adaptación del entorno, revisión farmacológica, ejercicios de fortalecimiento muscular, educación y vigilancia).

La eficacia de estos dispositivos va a depender de la valoración enfermera individualizada y reevaluación constante.

La prevención de caídas no se limita a “colocar dispositivos”, sino que implica una valoración global del riesgo, identificación de factores intrínsecos y extrínsecos, planificación de intervenciones enfermeras personalizadas y evaluación de resultados2,3,4.

 

CONCLUSIONES

  • Las caídas en las personas mayores representan un problema frecuente y relevante para la salud pública, debido a sus importantes consecuencias físicas, psicológicas y funcionales, como fracturas, hospitalizaciones y pérdida de autonomía.
  • Para identificar precozmente a los pacientes más vulnerables y planificar intervenciones preventivas individualizadas se emplean escalas como: Downton, Morse, Tinetti y la Valoración Geriátrica integral, entre otras.
  • Se incrementa la probabilidad de sufrir caídas debido a la presencia de factores de riesgo intrínsecos y extrínsecos, como la edad avanzada, enfermedades crónicas, alteraciones en la movilidad, polimedicación o condiciones inadecuadas del entorno.
  • Se reduce el riesgo de caídas o la gravedad de sus consecuencias mediante el uso de dispositivos de prevención, como barandillas de cama, andadores, bastones o calzado antideslizante, tras una valoración enfermera individualizada.
  • El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de caídas, gracias a la valoración del riesgo, identificación de factores predisponentes, educación sanitaria a pacientes y familiares y aplicación de intervenciones preventivas adaptadas a cada situación.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Carpes MJ. Papel de enfermería en la realización de una toracocentesis [Internet]. La Rioja: Publicaciones Científicas; 2022 [citado 2026 Mar 11]. Disponible en: https://publicacionescientificas.es/wp-content/uploads/2022/09/4111-Mar%C3%ADa-Jos%C3%A9-Carpes.pdf
  3. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. Protocolo de Enfermería [Internet]. Albacete: CHOSPAB; s.f. [citado 2026 Mar 11]. Disponible en: https://www.chospab.es/publicaciones/protocolosEnfermeria/documentos/c0624f226c258b031e42b2b36a8557c4.pdf
  4. Campo Real A del. Actuación de enfermería en la prevención de caídas en las personas mayores [Internet]. Valladolid: Universidad de Valladolid, Facultad de Enfermería; 2015 [citado 2026 Mar 11]. Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/11816/TFG-H224.pdf
  5. Lueza Valle M, Bolea Tolosana S, Martín Pérez K, Pérez García A. Inestabilidad y caídas en el anciano [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación; 16 Ene 2022 [citado 2026 Mar 11]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/inestabilidad-y-caidas-en-el-anciano/

 

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