Sobreinfección bacteriana cutánea tras arañazo de gato: a propósito de un caso

6 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Rebeca Pérez Moreno. Enfermera especialista en EFyC. SALUD Aragón. Aragón, España.
  2. Silvia Yanguas González. Enfermera especialista en EFyC. Osasunbidea. Navarra, España.
  3. María Amparo Bujanda Roselló. Enfermera especialista en EFyC. SALUD Aragón. Aragón, España.
  4. Lara María Cebollero Buisan. Enfermera especialista en EFyC. SALUD Aragón. Aragón, España.
  5. Paula Cebollero Buisan. Enfermera especialista en EFyC. SALUD Aragón. Aragón, España.
  6. Lorea García Etayo. Enfermera. Osasunbidea. Navarra, España.

RESUMEN

Las lesiones cutáneas secundarias a arañazos de gato son frecuentes en la práctica clínica habitual. Aunque la mayoría evolucionan favorablemente, en algunos casos pueden complicarse debido a sobreinfecciones bacterianas, requiriendo además de cuidados tópicos tratamiento antibiótico e incluso ingreso hospitalario.

En este artículo se presenta el caso de una adolescente de 14 años que desarrolló una rápida progresión clínica tras un arañazo de gato doméstico, evolucionando hacia una celulitis facial con impetiginización secundaria, precisando tratamiento antibiótico intravenoso y seguimiento hospitalario. El caso pone de manifiesto la importancia de la valoración evolutiva y de la detección precoz de signos de empeoramiento clínico desde Atención Primaria.

PALABRAS CLAVE

Impétigo, celulitis, enfermedad por arañazo de gato,

ABSTRACT

Skin lesions secondary to cat scratches are common in routine clinical practice. Although most cases evolve favorably, some may become complicated by bacterial superinfection, requiring not only topical care but also antibiotic treatment and, occasionally, hospital admission.

This article presents the case of a 14-year-old adolescent who developed rapid clinical progression following a domestic cat scratch, evolving into facial cellulitis with secondary impetiginization, requiring intravenous antibiotic therapy and hospital follow-up. This case highlights the importance of clinical monitoring and early detection of signs of worsening in Primary Care settings.

KEY WORDS

Impetigo, cellulitis, cat-scratch disease,

INTRODUCCIÓN

Las lesiones cutáneas secundarias a arañazos de gato son frecuentes en la práctica clínica habitual. Aunque la mayoría evolucionan favorablemente, en algunos casos pueden complicarse debido a sobreinfecciones bacterianas, requiriendo además de cuidados tópicos, tratamiento con antibioterapia.

OBJETIVO

Se presenta el caso de un adolescente con celulitis facial secundaria a arañazo de gato y rápida progresión clínica, con el objetivo de resaltar la importancia de la valoración evolutiva y del manejo precoz en Atención Primaria

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Adolescente de 14 años que acude a un centro de Atención Primaria por lesión cutánea en mejilla izquierda tras arañazo accidental por un gato doméstico ocurrido 36 horas antes. Acude acompañado de su madre, quien refiere que inicialmente únicamente presentaba el arañazo, pero que al día siguiente se despertó con la zona eritematosa e inflamada.

Como antecedentes patológicos de interés destacaba un ingreso en octubre de 2025 por pericondritis secundaria a sobreinfección tras arañazo de gato. No presentaba alergias conocidas y tenía el calendario vacunal correctamente actualizado.

En la exploración física se observaba una lesión lineal por arañazo de aproximadamente 5 cm de longitud en mejilla izquierda, con importante inflamación y eritema perilesional, presencia de exudado seroso amarillento y dos costras melicéricas tanto alrededor del arañazo como en la parte superior de la mejilla, compatibles con impetiginización secundaria (Anexo 1). No se apreciaban adenopatías ni afectación de otras localizaciones cutáneas. El paciente permaneció afebril y sin dolor u otra sintomatología acompañante.

Se realizó cura local con suero fisiológico y clorhexidina digluconato al 2%, iniciándose tratamiento antibiótico oral con amoxicilina/clavulánico 500/125 mg cada 8 horas durante 7 días, además de curas diarias de la lesión.

El paciente fue reevaluado al día siguiente, objetivandose empeoramiento clínico, con extensión de las lesiones impetiginizadas a toda la mejilla izquierda y aparición de nuevas lesiones en la región hombro-clavícula izquierda. Asimismo, se observó aumento de la inflamación local, eritema, calor y exudado, compatible con una celulitis facial (Anexo 2). A pesar de ello, continuaba afebril y sin referir dolor. Ante la progresión clínica se decidió derivación al servicio de urgencias hospitalarias.

En urgencias hospitalarias se le realiza analítica sanguínea bioquímica y hemograma y cultivo de la lesión. En la analítica sanguínea no se observaban datos que hiciesen sospechar de infección bacteriana grave ni afectación sistémica importante, ya que mantenía unos niveles dentro de la normalidad, salvo los leucocitos que estaban en el límite alto-normal (9,470/µL), pero sin una neutrofilia marcada. Destacaba una eosinofilia relativa, hallazgo más frecuentemente relacionado con fenómenos inflamatorios cutáneos o procesos alérgicos.

Los cultivos de la supuración de la mejilla el día del ingreso y 2 días después fueron negativos. Asimismo, se descartó enfermedad por arañazo de gato por Bartonella henselae, dada la ausencia de adenopatías regionales y de elevación significativa de reactantes inflamatorios.

A pesar de que las pruebas complementarias no sugerían una infección sistémica grave, se decidió ingreso hospitalario debido a la rápida progresión clínica de la celulitis facial. Se inició tratamiento antibiótico intravenoso con cefazolina a dosis de 100 mg/kg/día, asociando ácido fusídico tópico al 2% cada 8 horas y control evolutivo estrecho. Durante el primer día de ingreso se añadió corticoterapia intravenosa a dosis de 60 mg/día.

La evolución clínica fue favorable, observándose mejoría progresiva de la placa de celulitis a partir del segundo día de hospitalización, así como de las lesiones de la región del hombro, sin aparición de nuevas lesiones cutáneas. Durante todo el ingreso la paciente permaneció afebril y con buen estado general. Dada la favorable evolución clínica, se decidió el alta hospitalaria al cuarto día de ingreso.

Al alta se indicó completar tratamiento con cefadroxilo 500 mg cada 12 horas hasta completar 10 días y ácido fusídico tópico cada 8 horas durante 7 días, recomendándole seguimiento evolutivo por su equipo de Atención Primaria (Anexo 3).

DISCUSIÓN

Los arañazos de gato constituyen una causa frecuente de consulta en Atención Primaria y Urgencias Pediátricas. En la mayoría de los casos presentan una evolución benigna y autolimitada, resolviéndose con medidas locales de higiene y vigilancia clínica. Sin embargo, las lesiones cutáneas producidas por gatos pueden actuar como puerta de entrada para microorganismos de la flora cutánea o de la cavidad oral del animal, favoreciendo la aparición de sobreinfecciones bacterianas.

En el caso presentado, la paciente desarrolló una rápida progresión de la lesión inicial hacia una celulitis facial extensa con impetiginización secundaria, a pesar del inicio precoz de antibioterapia oral. La ausencia de fiebre, dolor o afectación sistémica, junto con unos reactantes inflamatorios normales y cultivos negativos, dificultaban inicialmente valorar la gravedad del proceso. No obstante, la progresión clínica de las lesiones y la extensión a otras localizaciones cutáneas justificaron la derivación hospitalaria y el inicio de antibioterapia intravenosa. Este aspecto pone de manifiesto que la evolución clínica debe prevalecer sobre los hallazgos analíticos aislados en la toma de decisiones terapéuticas.

Las infecciones secundarias tras arañazo de gato suelen estar producidas por Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, aunque también deben considerarse otros microorganismos presentes en la flora oral felina, especialmente Pasteurella multocida. En este caso, los cultivos resultaron negativos, circunstancia relativamente frecuente tras el inicio precoz de antibioterapia. La principal limitación del caso fue la ausencia de aislamiento microbiológico, probablemente condicionada por el tratamiento antibiótico instaurado previamente. Asimismo, se descartó enfermedad por arañazo de gato causada por Bartonella henselae, dado que el paciente no presentaba adenopatías regionales ni síndrome constitucional, hallazgos habitualmente característicos de esta entidad.

Otro aspecto relevante del caso es la buena respuesta clínica al tratamiento intravenoso con cefazolina asociado a corticoterapia sistémica y tratamiento tópico con ácido fusídico. Aunque el uso de corticoides en celulitis no está universalmente protocolizado en población pediátrica, en determinados casos puede contribuir a disminuir la respuesta inflamatoria y acelerar la mejoría clínica, especialmente en lesiones faciales extensas.

Por último, cabe destacar el antecedente personal de una infección previa secundaria a arañazo de gato, lo que podría sugerir una especial susceptibilidad individual a la sobreinfección cutánea o una exposición repetida al mismo factor de riesgo. Esto refuerza la importancia de insistir en medidas preventivas, higiene precoz de las heridas y seguimiento estrecho en pacientes con antecedentes similares.

CONCLUSIÓN

Las lesiones cutáneas secundarias a arañazos de gato suelen presentar una evolución favorable, aunque en ocasiones pueden complicarse con sobreinfecciones bacterianas de rápida progresión, incluso en ausencia de fiebre o alteraciones analíticas significativas. El caso presentado resalta la importancia de realizar una valoración clínica estrecha y reevaluación precoz ante signos de empeoramiento local.

La rápida instauración de un tratamiento antibiótico adecuado, junto con medidas tópicas y una estrecha vigilancia evolutiva, resulta fundamental para prevenir complicaciones mayores. Este caso también resalta el papel clave de Atención Primaria en el diagnóstico inicial, el inicio precoz del tratamiento y la detección de criterios de derivación hospitalaria. Asimismo, pone de manifiesto que la ausencia de datos analíticos de gravedad no excluye la necesidad de ingreso cuando la evolución clínica es desfavorable, debiendo prevalecer siempre la valoración clínica sobre los hallazgos analíticos en la toma de decisiones terapéuticas.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

Se obtuvo el consentimiento informado por escrito del paciente y de sus representantes legales para la publicación del caso clínico y de las imágenes clínicas, garantizando la confidencialidad y anonimización de los datos. Imágenes realizadas por la primera autora del caso.

BIBLIOGRAFÍA

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  3. Vera Cárdenas PJ, Macera Tenecela CE, Siguencia Sanmartín JA, Ocaña Urquizo GG. Actualización en el diagnóstico y tratamiento de impétigo. RECIMUNDO. 2023; 7(4): 245-250. doi:10.26820/recimundo/7.(4).oct.2023.245-250.

ANEXOS

Anexo 1

Anexo 2

Anexo 3

 

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