AUTORES
- Pablo Muñoz Torrealba. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- María Nieves Mirón Sierra. Diplomada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- María Sevil Aguareles. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Omar Gómez García. Diplomado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
RESUMEN
Las zonas de montaña son un «medio hostil», donde los rescates se complican por la dificultad de acceso y evacuación. A lo largo de la historia, la asistencia extrahospitalaria ha pasado de depender de instituciones religiosas y militares a la creación de sistemas de emergencia como el SAMU en los años 90.
En España, los rescates en montaña comenzaron a tomar forma con la creación en 1967 de las Unidades de Esquiadores – Escaladores, que luego se reorganizaron en 1981 en los Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM). La creciente práctica de deportes de montaña y actividades de aventura en las décadas posteriores aumentó la demanda de rescates. En Aragón, especialmente en el Pirineo, se registran la mayoría de los rescates, destacando la alta prevalencia de accidentes en la zona.
La medicalización del rescate integrando personal sanitario especializado ha mejorado significativamente los resultados en los rescates, reduciendo la mortalidad de los accidentados en un 62% en Aragón y un 12,5% en España. Además, se señala la importancia de la formación específica para los rescatistas, quienes deben estar capacitados tanto en técnicas de rescate como en medicina de urgencias en montaña, un campo especializado que ha evolucionado con la creación de cursos acreditados en Medicina de Emergencia de Montaña (CUEMUM).
En resumen, el trabajo subraya la importancia de la formación adecuada para los equipos de rescate en montaña, la evolución del sistema de rescate en España, y el impacto positivo que ha tenido la incorporación de personal sanitario en las operaciones de rescate, mejorando la supervivencia y reduciendo los costos económicos asociados a estos accidentes.
PALABRAS CLAVE
Cuidados de enfermería, trabajo de rescate, personal de rescate.
ABSTRACT
Mountain areas are considered a «hostile environment,» where rescues are complicated due to the difficulty of access and evacuation. Throughout history, pre-hospital care has evolved from being provided by religious and military institutions to the creation of emergency systems like SAMU in the 1990s.
In Spain, mountain rescues began to take shape with the establishment of the Skiers-Climbers Units in 1967, which were later reorganized in 1981 into the Special Mountain Intervention Rescue Groups (GREIM). The growing popularity of mountain sports and adventure activities in the following decades increased the demand for rescues. In Aragón, particularly in the Pyrenees, most rescues are recorded, highlighting the high prevalence of accidents in the area.
The medicalization of rescues, integrating specialized healthcare personnel, has significantly improved outcomes, reducing mortality among accident victims by 62% in Aragón and 12,5% in Spain. The importance of specific training for rescuers is also emphasized, as they must be trained in both rescue techniques and mountain emergency medicine, a specialized field that has evolved with the creation of accredited courses in Mountain Emergency Medicine (CUEMUM).
In summary, the work highlights the importance of proper training for mountain rescue teams, the evolution of the rescue system in Spain, and the positive impact of integrating healthcare personnel into rescue operations, improving survival rates and reducing the economic costs associated with these accidents.
KEY WORDS
Nursing care, rescue work, rescue personnel.
DESARROLLO DEL TEMA
Analizando sus características, podemos definir a las zonas de montaña como “medio hostil”, siendo éste aquel en el que “una situación fortuita provoca un riesgo real o posible en el que no solo la gravedad de la situación, sino que la dificultad de acceso y/o evacuación de los sistemas de emergencia pueden disminuir mucho las probabilidades de éxito en la resolución del incidente1.
Los antecedentes históricos de la asistencia extrahospitalaria se encuentran en los siglos XVI a XVIII en el que la asistencia a enfermos y heridos se llevaba a cabo por instituciones religiosas y militares como la Orden de Malta.
El modelo español de emergencias extrahospitalarias se ha desarrollado, principalmente, a partir de los años 90, lo que sienta las bases para la creación de un Sistema de Asistencia Médica de Urgencia (SAMU). Los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) son una organización que consta de elementos de asistencia sanitaria y de seguridad pública, y realiza actividades para prestar asistencia sanitaria urgente en el ámbito prehospitalario, evacuación y rescate de heridos, además de realizar actividades de prevención. Está formado por una serie de elementos materiales y humanos que están coordinados por un centro especializado en urgencias.
El aumento de las actividades al aire libre durante la década de 1960 trajo consigo la nueva necesidad de rescatar a personas accidentadas o extraviadas en áreas de montaña.
Por entonces los avisos de accidente eran recibidos en primer lugar por los puestos de la Guardia Civil, que los atendían con los medios a su alcance.
En 1967 se crean las Unidades de Esquiadores – Escaladores, encargadas tanto del rescate en montaña como de la vigilancia de los pasos fronterizos en los Pirineos. En 1981 se reorganiza el Servicio creándose los actuales Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM).
A lo largo de los años, el Servicio de Montaña se ha ido adaptando a las nuevas necesidades. Barranquismo, espeleosocorro y rescate en medio acuático. Debido a la dificultad orográfica de las zonas de actuación, las acciones de rescate se realizan frecuentemente en colaboración con el Servicio Aéreo de la Guardia Civil. Hoy en día únicamente el GREIM tiene entre sus filas a sanitarios que cuenten con formación específica. En las demás provincias, estos grupos de rescate se componen de voluntarios asociados a Cruz Roja, Protección civil, Federaciones de montañismo, etc.2,3.
Existe una gran diferencia con las administraciones sanitarias de cada comunidad autónoma, ya que a partir de 2006 cada comunidad coge el mando de la atención urgente de los ciudadanos, presentando así diferencias entre ellas. Estos últimos años el deporte de montaña se ha ido incrementado, lo que lleva consigo el incremento también de la curiosidad y preocupación sobre la accidentalidad en montaña. Algunos estudios han visto que el mundo de la montaña lleva implícitos unos peligros a los que se les añaden otros que no podemos controlar al 100%, por lo que es necesaria una gran formación ya que el personal sanitario es el que le va a dar la seguridad a los deportistas. Actualmente en España hay más de una docena de grupos de rescate diferentes, cada uno con una organización y unas competencias diferentes.
El 60% de los rescates en montaña que se registran en España se ubican en el Pirineo.
El 67% de éstos se dan concretamente en el Pirineo aragonés, lo que supone casi un 40% del total de los rescates en montaña que se realizan en todo el Estado español.
La prevalencia de los accidentes de montaña está en estrecha relación con el progresivo aumento de actividades lúdico-deportivas como los deportes de riesgo, el turismo de aventura y otras actividades en la naturaleza.
Estas actividades tienen una importante repercusión en el desarrollo socioeconómico de Aragón, pero plantean también problemas sociosanitarios muy específicos.
El Pirineo oscense es, desde siempre históricamente, región pionera y piloto para todas estas cuestiones, ya que en él están ubicadas la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), la Escuela de Montaña de la Guardia Civil (EMGC) y la Escuela de Montañismo de Benasque (EMB), además de ser el lugar donde se registran, como hemos dicho, la mayoría de los rescates en montaña4.
En España hay 5,4 muertos por cada 100 rescatados en montaña. En Aragón, se contabilizan 3,5 muertos/100 accidentados rescatados. El 11,3% de los rescatados en Aragón entre 1999 y 2008 presentaba un índice Glasgow entre 13 y 9 y el 12,9% tenían un Glasgow < 9 (grave). Un 6,3% de los pacientes rescatados sufrieron politraumatismos. Un 63,7% de los rescatados requieren asistencia médica en el lugar del accidente. La “medicalización del rescate” supone un médico o enfermera específicamente formado en Medicina de Urgencias en Montaña integrado en los equipos de rescate.
Esto mejora la eficacia del primer tratamiento en el lugar del accidente, por difícil que sea el acceso, mejorando la supervivencia y disminuyendo la morbilidad. En Aragón, la tasa de mortalidad media ha pasado del 9,32% antes de la medicalización del rescate al 3,45% en los 15 años de rescate medicalizado con médicos y enfermeras, lo que supone una disminución del 62%. Mientras que la tasa de mortalidad media en España en el mismo periodo ha pasado del 8,8% al 6,8%; lo que supone una disminución del 12,5%
Además, los rescates en montaña tienen una repercusión económica importante, se calcula que en España cuestan más de 375 millones € al año. En Aragón se estima que superan los 50 millones € al año. La disminución de la tasa de mortalidad en un 62% ha supuesto un ahorro de más de 175 millones €5.
Debido a la escasa cantidad de profesionales formados específicamente en este ámbito, se tiende a posponer la atención sanitaria al rescate, resultando fatal en ocasiones debido a la importancia de los cuidados proporcionados en las primeras horas tras el accidente.
Podemos separar 3 grandes grupos de patologías que requieren la intervención de miembros de equipos de rescate en el medio montañoso: de origen traumático (fracturas, esguinces, luxaciones, etc.), de origen medioambiental (hipotermia, deshidratación, golpe de calor, etc.) y de origen médico (cardiopatías, neuropatías, etc.)
En cuanto a la prevalencia de cada uno de estos tipos, se encuentran en primer lugar los problemas de origen traumático con un 84% sobre el total, seguidos por el 10% que suponen los de origen medioambiental. En último lugar aparecen los accidentes con un origen médico del paciente, con apenas un 6%.
Los rescates de origen traumático engloban al tipo de accidentado más complejo que se puede encontrar un grupo de intervención: el paciente politraumatizado. La complejidad reside en el tipo de lesiones que presenta, la atención que precisa, su pronóstico, y la profunda formación que requieren aquellos que le van a administrar los cuidados, antes, durante, y después del traslado1.
Los accidentes de montaña requieren cierto tiempo para su evacuación y transporte, esto significa que, si no se proporciona atención sanitaria lo antes posible, las complicaciones que pueden surgir en el paciente pueden ser irreversibles. Adams Cowley lo definió como la hora de oro. Por esta razón surge la necesidad de que en los grupos de rescate se incorporen personal sanitario, para poder darle soporte vital avanzado y poder estabilizarlo hasta su llegada al hospital. Es en 1998 cuando se incorpora personal sanitario a estos equipos de rescate, con el llamado “modelo aragonés de rescate en montaña”. Por lo que en la actualidad Guardia Civil y personal sanitario trabajan mano a mano en los rescates de montaña.
Debido a la gran dificultad que tienen las operaciones que se realizan en la montaña el personal sanitario que vaya a colaborar en el rescate debe de tener una preparación muy amplia y especializada tanto en rescate organizado como en técnicas de montaña. Cuando hablamos de “medicalización del rescate” nos referimos a que un sanitario especializado en Medicina de Urgencias en Montaña acude al lugar del accidente junto con el equipo de rescate. Gracias a esto, la gran mayoría de las veces se puede cumplir con la “hora de oro” antes mencionada, ya que la presencia de sanitarios formados hace que el primer tratamiento que se realiza en el lugar del accidente sea eficaz, incluso en las zonas de difícil acceso, cosa que sin personal sanitario sería muy complicado de poder cumplir ya que en muchas ocasiones se tardan más de 60 minutos en trasladar al herido de la zona del accidente hasta el hospital más cercano.
Una serie de estudios han demostrado que la morbimortalidad de los accidentados es mucho menor cuando el equipo de rescate está medicalizado. También se ha visto que gracias a las primeras actuaciones del personal sanitario en la montaña se redujo la estancia media hospitalaria. Las funciones de los enfermeros rescatistas son diversas. Siendo fundamental la rapidez en la asistencia y evacuación, los enfermeros deben valorar al paciente como si se tratase de cualquier otra urgencia, realizando una valoración inicial y posteriormente realizar el resto de intervenciones que el paciente necesita, teniendo el hándicap de que se encuentran en un medio hostil6.
Las recomendaciones que exponen la Sociedad Internacional de Medicina de Montaña (ISMM), la Comisión Internacional de Rescate Alpino (CISA-ICAR) y la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA) para el personal sanitario que actúa en lugares de acceso complicado son:
-En referencia a la formación sanitaria: contar con experiencia en el campo de la atención pre-hospitalaria, manejo del soporte vital avanzado y atención al paciente politraumatizado.
-En referencia a los rescates de montaña: contar con aptitudes y habilidades físicas y deportivas en los distintos deportes de montaña, así como estar continuamente practicándolos y realizando simulacros para que se encuentre cómodo y seguro de sí mismo, siendo capaz de realizar su labor bajo esas condiciones ambientales.
En cuanto a la formación para enfermería-rescatista hay una gran cantidad de cursos, másteres y formación de post-grado sobre los rescates en zonas de difícil acceso, pero no son muchos los que están acreditados por los organismos oficiales internacionales expertos en rescate y medicina de montaña, ISMM, CISA-ISCAR y UIAA. Estos organismos junto con la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) avalan títulos provenientes de los Cursos de Especialización de Urgencia en Montaña (CUEMUM) los cuales comenzaron en los años 90 por el Dr. José Ramón Morandeira el cual fue cirujano y montañero de gran prestigio. En ellos se obtiene el diploma en “Mountain Emergency Medicine” (Medicina de Emergencia de Montaña), teniendo reconocimiento europeo como una educación superior de post-grado7.
CONCLUSIONES
- Mejora en la supervivencia: La incorporación de personal sanitario especializado en rescates de montaña ha reducido significativamente la mortalidad, especialmente en Aragón, donde la tasa de mortalidad ha disminuido un 62%.
- Importancia de la formación especializada: Los rescatistas deben contar con formación tanto en técnicas de rescate como en medicina de urgencias en montaña, dada la complejidad de los accidentes y las condiciones adversas del medio.
- Evolución del sistema de rescate: Desde sus inicios en las décadas de 1960 y 1980, el sistema de rescate ha avanzado, y la creación de modelos como el aragonés ha sido fundamental para mejorar la eficacia y seguridad en los rescates.
- Impacto económico: Los rescates en montaña tienen un alto costo económico, pero la medicalización de los rescates ha contribuido a una reducción significativa de estos costos, debido a la mejora en la supervivencia y la eficiencia de los tratamientos iniciales.
- Necesidad de un enfoque multidisciplinario: El trabajo demuestra que la colaboración entre diferentes organizaciones y cuerpos de rescate (como la Guardia Civil, 061, y otros) es esencial para enfrentar los desafíos de los rescates en zonas de difícil acceso.
En resumen, la medicalización de los rescates y la formación especializada son fundamentales para reducir la mortalidad, mejorar la eficacia de los rescates y optimizar los recursos económicos involucrados.
BIBLIOGRAFÍA
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- Nerin Rotger, Maria & García, José. (2005). Estado actual de la prevención de los accidentes de montaña en Aragón. Cultura, ciencia y deporte: revista de ciencias de la actividad física y del deporte de la Universidad Católica de San Antonio, ISSN 1696-5043, Nº. 2, 2005, pags. 75-86. 1.
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