Melanoma uveal tratado con braquiterapia episcleral: control local a largo plazo, retinopatía radioinducida y vigilancia sistémica. Reporte de caso

18 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Andrea Ochoa Conrado. M.I.R (R2) Oncología Radioterápica. H.U.M.S. Zaragoza, España.
  2. Irene Pilar Montón Blasco. M.I.R (R3) Cardiología. H.U.M.S. Zaragoza, España.
  3. Teresa Rueda Ortín. F.E.A Endocrinología y Nutrición. H.U.M.S. Zaragoza, España.
  4. Carmen Pilar Villalba Pérez. F.E.A Oncología Radioterápica. UCMORA. Zaragoza, España.
  5. María Wenlin Lasala Lahoz. M.I.R (R1) Oncología Radioterápica. H.U.M.S. Zaragoza, España.
  6. Saida Macho Fillat. M.I.R (R4) Medicina Familiar y Comunitaria. Sector II, Zaragoza, España.

RESUMEN

El melanoma uveal es la neoplasia intraocular primaria maligna más frecuente en el adulto. Presentamos el caso de un varón de 66 años diagnosticado de melanoma de coroides del ojo derecho tras seguimiento previo de un nevus coroideo próximo a la mácula. Recibió braquiterapia oftálmica en febrero de 2008 y fotocoagulación peritumoral en 2009. Durante más de 15 años de seguimiento la lesión tratada se ha mantenido estable, sin evidencia de recidiva local. Como toxicidad tardía desarrolló retinopatía por radiación con atrofia macular progresiva y deterioro de la agudeza visual, tratada en determinados periodos mediante inyecciones intravítreas. El seguimiento sistémico identificó en diferentes momentos pequeñas lesiones hepáticas indeterminadas y micronódulos pulmonares, todos estables; una lesión hepática de 7 mm fue caracterizada mediante resonancia magnética como probablemente benigna. La reevaluación de 2026 no mostró enfermedad metastásica. El caso ejemplifica el excelente control local que puede obtenerse con braquiterapia, el impacto funcional de la toxicidad ocular tardía y la complejidad de interpretar hallazgos hepáticos incidentales en un tumor con marcado tropismo metastásico por el hígado.

PALABRAS CLAVE

Melanoma uveal, neoplasias de la coroides, braquiterapia, lesiones por radiación, estudios de seguimiento.

ABSTRACT

Uveal melanoma is the most common primary intraocular malignancy in adults. We report a 66-year-old man diagnosed with right choroidal melanoma after previous surveillance of a choroidal naevus near the macula. He underwent ophthalmic plaque brachytherapy in February 2008 and peritumoral photocoagulation in 2009. During more than 15 years of follow-up, the treated lesion remained stable with no evidence of local recurrence. As a late treatment complication, he developed radiation retinopathy with progressive macular atrophy and visual acuity loss, requiring intravitreal treatment during selected periods. Systemic surveillance identified small indeterminate hepatic lesions and pulmonary micronodules at different time points; all remained stable, and a 7-mm hepatic lesion was characterised by dedicated magnetic resonance imaging as probably benign. The most recent systemic reassessment in 2026 showed no metastatic disease. This case illustrates the durable local control achievable with plaque brachytherapy, the functional impact of late ocular radiation toxicity, and the challenge of interpreting incidental hepatic findings in a malignancy with a strong predilection for liver metastasis.

KEY WORDS

Uveal melanoma, choroid neoplasms, brachytherapy, radiation injuries, follow-up studies.

INTRODUCCIÓN

El melanoma uveal es el tumor maligno intraocular primario más frecuente en adultos. La braquiterapia con placa permite preservar el globo ocular y proporciona elevadas tasas de control local en tumores seleccionados, aunque puede producir complicaciones tardías como retinopatía, maculopatía, neuropatía óptica y catarata¹.

La vigilancia sistémica tiene especial relevancia por el marcado tropismo del melanoma uveal por el hígado. Las recomendaciones actuales proponen estrategias de seguimiento adaptadas al riesgo y otorgan un papel central a la imagen hepática, utilizando RM ante hallazgos sospechosos o en pacientes de mayor riesgo². El caso presentado reúne un control local superior a 15 años, toxicidad retiniana tardía y múltiples hallazgos incidentales que requirieron caracterización para excluir metástasis.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Varón de 66 años, sin alergias medicamentosas conocidas, fototipo cutáneo II, con antecedentes de hipertensión arterial e hipotiroidismo. Había sido amigdalectomizado y constaba cirugía tiroidea por patología nodular benigna.

Se encontraba en seguimiento oftalmológico por un nevus coroideo en el ojo derecho, próximo a la mácula, hasta que la lesión fue reclasificada como melanoma de coroides. El 18 de febrero de 2008 recibió tratamiento mediante braquiterapia oftálmica. En diciembre de 2009 se añadió fotocoagulación peritumoral.

En el estudio de extensión inicial se identificó en TC una imagen osteolítica en el cuerpo vertebral de D2. Se completó el estudio con RM dorsal, que no mostró alteraciones compatibles con metástasis, interpretándose el hallazgo como no tumoral.

El paciente mantuvo controles oftalmológicos prolongados con agudeza visual, presión intraocular, fondo de ojo, autofluorescencia y tomografía de coherencia óptica. La masa coroidea tratada permaneció estable en tamaño, morfología y coloración, con halo de atrofia perilesional y sin signos de recidiva local.

Como complicación tardía desarrolló retinopatía por radiación, con atrofia progresiva de la retina interna y del epitelio pigmentario en el área macular y disminución de la agudeza visual del ojo derecho hasta aproximadamente 0,2-0,3. En determinados periodos recibió tratamiento intravítreo, con posterior control de la actividad. Además, fue intervenido de cataratas bilateralmente sin complicaciones.

En el ojo izquierdo, funcionalmente dominante, desarrolló una membrana epirretiniana traccional avanzada, que motivó intensificación del seguimiento oftalmológico. Este hallazgo era independiente del melanoma primario, pero adquirió relevancia funcional por la pérdida visual del ojo previamente irradiado.

Paralelamente se mantuvo vigilancia sistémica. En distintos TC se identificaron pequeñas lesiones hepáticas hipodensas y micronódulos pulmonares inespecíficos. Una lesión hepática hipovascular de aproximadamente 7 mm en el segmento VII motivó RM hepática dedicada; sus características fueron compatibles con microquistes o pequeños angiomas atípicos, sin criterios de metástasis. Los hallazgos hepáticos posteriores se mantuvieron estables. Los micronódulos pulmonares tampoco mostraron crecimiento.

La reevaluación sistémica más reciente disponible, realizada en 2026, no evidenció lesiones metastásicas torácicas, hepáticas, óseas ni ganglionares. El paciente continúa en seguimiento oncológico y oftalmológico. En la documentación clínica aportada no consta tratamiento sistémico antitumoral activo para el melanoma en ausencia de enfermedad metastásica.

DISCUSIÓN

La braquiterapia con placa es una modalidad consolidada para el tratamiento conservador del melanoma coroideo. Su principal ventaja es el control local preservando el ojo, pero la irradiación de retina, mácula y nervio óptico puede producir toxicidad tardía. Entre las complicaciones descritas se encuentran retinopatía, maculopatía y papilopatía por radiación, con riesgo de deterioro visual progresivo¹. La localización próxima a la mácula en este paciente probablemente contribuyó a la repercusión funcional posterior.

El seguimiento prolongado es esencial porque el riesgo metastásico puede persistir años después del control del tumor ocular. El hígado es el principal órgano de diseminación. Las guías ESMO-EURACAN de 2026 recomiendan vigilancia adaptada al riesgo y destacan que la RM hepática tiene elevada sensibilidad para lesiones pequeñas, mientras que la ecografía puede ser suficiente en determinados pacientes de bajo riesgo con RM ante hallazgos sospechosos².

Este caso ilustra un problema frecuente en la vigilancia oncológica: la aparición de lesiones hepáticas subcentimétricas indeterminadas. En un paciente con antecedente de melanoma uveal, estos hallazgos generan una sospecha razonable de metástasis, pero su interpretación debe evitar tanto el infradiagnóstico como el sobrediagnóstico. La estabilidad temporal y la caracterización mediante RM permitieron considerar benignas las lesiones observadas.

La evolución ocular también obliga a considerar la función visual global y no únicamente el control tumoral. La patología macular traccional del ojo contralateral adquirió especial importancia al convertirse este en el ojo funcionalmente dominante. Por ello, el seguimiento debe integrar oncología ocular, retina y vigilancia sistémica.

CONCLUSIONES

La braquiterapia puede proporcionar control local muy prolongado del melanoma de coroides, pero la toxicidad retiniana tardía puede condicionar pérdida visual significativa. La vigilancia sistémica a largo plazo, especialmente hepática, sigue siendo necesaria y los hallazgos indeterminados deben caracterizarse con técnicas de imagen adecuadas antes de atribuirlos a enfermedad metastásica.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Piperno-Neumann S, Angi M, Ascierto PA, et al. Uveal melanoma: ESMO-EURACAN Clinical Practice Guideline for diagnosis, treatment and follow-up. ESMO Open. 2026;11(4):106888. doi:10.1016/j.esmoop.2026.106888.
  2. Singh AD, Turell ME, Topham AK. Uveal melanoma: trends in incidence, treatment, and survival. Ophthalmology. 2011;118(9):1881-1885.
  3. Sagoo MS, Shields CL, Emrich J, et al. Plaque radiotherapy for juxtapapillary choroidal melanoma: tumor control in 650 consecutive cases. Ophthalmology. 2011;118(2):402-407.

 

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