AUTORES
- Jose Antonio Lizana López. Enfermero en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Jorge Domper Sierra. Enfermero en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Helena Francés Romero. Enfermera en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Raúl Peruga Cera. Enfermero en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Raquel Bosque Cavero. Enfermera en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Laura Palacio Cereza. Enfermera en el Hospital de Barbastro. Huesca, España.
RESUMEN
Las lesiones por presión (LPP) constituyen un problema importante en la práctica enfermera, especialmente en personas con movilidad reducida y otros factores de riesgo. Su prevención requiere un abordaje integral basado en la valoración individual del riesgo, el cuidado adecuado de la piel, la movilización y los cambios posturales. Entre las medidas utilizadas para proteger la piel se encuentran los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO), productos tópicos derivados de aceites vegetales que se han empleado con el objetivo de mantener la piel hidratada y en buenas condiciones y disminuir la aparición de lesiones.
Diversos estudios han mostrado resultados favorables con determinados preparados de AGHO en la prevención de las LPP. Sin embargo, la evidencia disponible presenta diferencias en las formulaciones, las poblaciones estudiadas y las pautas de aplicación, por lo que no se ha demostrado una superioridad clara frente a otras alternativas tópicas. Por ello, con la presente revisión se pretende analizar la evidencia científica disponible sobre la utilidad de los AGHO en la prevención de las lesiones por presión y conocer su papel dentro de los cuidados preventivos de enfermería.
PALABRAS CLAVE
Lesión por presión, ácidos grasos hiperoxigenados, prevención, cuidados de enfermería, integridad cutánea.
ABSTRACT
Pressure injuries (PIs) represent a significant issue in nursing practice, particularly among individuals with limited mobility and other risk factors. Their prevention requires a comprehensive approach based on individual risk assessment, proper skin care, mobilization, and repositioning. Measures used to protect the skin include hyperoxygenated fatty acids (HOFAs)—topical products derived from vegetable oils—which are used to maintain skin hydration and condition, as well as to reduce the incidence of injuries.
Various studies have demonstrated favorable results with specific HOFA preparations in preventing PIs. However, the available evidence shows variations in formulations, study populations, and application protocols; consequently, clear superiority over other topical alternatives has not been established. Therefore, this review aims to analyze the available scientific evidence regarding the utility of HOFAs in preventing pressure injuries and to examine their role within preventive nursing care.
KEY WORDS
Pressure injury, hyperoxygenated fatty acids, prevention, nursing care, skin integrity.
INTRODUCCIÓN
Las lesiones por presión (LPP) constituyen un problema relevante en la práctica enfermera debido a su impacto sobre la salud, la calidad de vida y la evolución de las personas que presentan factores de riesgo. Se producen como consecuencia de una presión intensa o prolongada sobre la piel y los tejidos subyacentes, siendo especialmente frecuentes en personas con movilidad reducida, edad avanzada o dependencia para los cuidados. Por ello, su prevención requiere una valoración individual del riesgo y la aplicación de medidas dirigidas a mantener la integridad cutánea y reducir la presión1,2.
Entre las intervenciones utilizadas para el cuidado preventivo de la piel se encuentran los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO). Estos productos tópicos, derivados de aceites vegetales sometidos a un proceso de hiperoxigenación, se han empleado con el objetivo de mantener la hidratación y las condiciones adecuadas de la piel y disminuir la aparición de LPP3. Los primeros estudios realizados sobre su utilización obtuvieron resultados favorables, observándose una menor incidencia y un retraso en la aparición de lesiones en determinados pacientes4.
Sin embargo, la evidencia disponible presenta limitaciones y resultados variables, especialmente en relación con las formulaciones utilizadas y las características de las poblaciones estudiadas. Por este motivo, resulta necesario revisar la evidencia científica disponible para determinar el papel que pueden desempeñar los AGHO en la prevención de las LPP y su utilidad dentro de los cuidados enfermeros.
OBJETIVOS
Objetivo principal: analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y utilidad de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las lesiones por presión.
Objetivos específicos:
- Identificar los principales beneficios de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las lesiones por presión en personas con riesgo.
- Comparar la eficacia de los ácidos grasos hiperoxigenados con otras alternativas tópicas utilizadas en la prevención de las lesiones por presión.
- Valorar el papel de los ácidos grasos hiperoxigenados dentro de las medidas de prevención y de los cuidados enfermeros dirigidos a mantener la integridad de la piel.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica de la literatura científica sobre el uso de los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en la prevención de las lesiones por presión (LPP) en población adulta con riesgo de desarrollarlas. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO, ScienceDirect, Cochrane Library y CINAHL, complementándose con documentos publicados por sociedades científicas especializadas.
Para realizar la búsqueda se utilizaron términos relacionados con “Pressure Injury”, “Pressure Ulcer”, “Hyperoxygenated Fatty Acids”, “Fatty Acids”, “Prevention” y “Skin Care”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.
RESULTADOS
Las lesiones por presión (LPP) son lesiones localizadas de la piel y de los tejidos subyacentes que aparecen como consecuencia de una presión intensa o mantenida, especialmente sobre prominencias óseas. La presión prolongada puede comprometer la circulación de los tejidos y favorecer el daño tisular. Este riesgo aumenta en personas con movilidad reducida, edad avanzada, dependencia para los cuidados o exposición prolongada a la presión1,2.
En este contexto, los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) se han utilizado como una medida complementaria destinada a mantener la integridad de la piel y disminuir su vulnerabilidad. Su aplicación se ha relacionado con el mantenimiento de unas condiciones adecuadas de la piel y con la prevención de lesiones por presión3. Algunos estudios experimentales han observado además un aumento del flujo sanguíneo capilar tras la aplicación de determinados preparados, lo que podría favorecer la microcirculación de las zonas sometidas a riesgo4. Estos resultados corresponden a preparados concretos y, por tanto, no pueden extrapolarse automáticamente a todos los productos comercializados como AGHO.
Los estudios revisados muestran resultados favorables para determinados preparados de AGHO en la prevención de las LPP. El ensayo realizado por Gallart et al., en 192 pacientes hospitalizados con alteración de la movilidad, observó una incidencia de LPP del 19 % en el grupo tratado con AGHO frente al 35 % en el grupo control, siendo esta diferencia estadísticamente significativa5.
Posteriormente, Torra i Bou et al. realizaron un ensayo clínico multicéntrico y aleatorizado en 331 pacientes. La incidencia de LPP fue del 7,32 % en el grupo tratado con un preparado de AGHO frente al 17,37 % en el grupo control, con una diferencia estadísticamente significativa6. Asimismo, se han obtenido resultados favorables en situaciones específicas, como la prevención de lesiones por presión faciales relacionadas con dispositivos de ventilación no invasiva, donde un estudio aleatorizado observó una menor incidencia en el grupo tratado con AGHO frente a otras estrategias preventivas7.
A pesar de estos resultados, la evidencia disponible presenta cierta heterogeneidad en cuanto a las formulaciones utilizadas, las características de los pacientes y las pautas de aplicación. Esta variabilidad dificulta establecer conclusiones generales sobre los AGHO como grupo y pone de manifiesto la necesidad de valorar las características concretas de cada preparado3,8.
En cuanto a la comparación con otras alternativas tópicas, una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2016 comparó el aceite de oliva virgen extra (AOVE) con los AGHO y no encontró diferencias estadísticamente significativas entre ambas intervenciones en la prevención de las LPP. Los autores consideraron que ambos productos podían constituir alternativas potencialmente útiles9.
Estos resultados fueron posteriormente respaldados por un ensayo clínico multicéntrico realizado en 571 residentes de 23 centros sociosanitarios, en el que se comparó una solución de aceite de oliva con un preparado de AGHO. No se observaron diferencias significativas entre ambos grupos y los resultados apoyaron la no inferioridad de la solución de aceite de oliva frente al preparado de AGHO utilizado en el estudio10.
De forma más reciente, una revisión sistemática publicada en 2026, que incluyó diez artículos, analizó la evidencia disponible sobre el uso del aceite de oliva y los AGHO en la prevención de las lesiones por presión. Los autores señalaron que la evidencia disponible continúa siendo limitada y que son necesarios nuevos estudios para aumentar la certeza de las conclusiones11.
La guía internacional más reciente también refleja esta incertidumbre. Aunque algunos productos tópicos de permanencia se asociaron con una menor incidencia de LPP, la certeza de la evidencia fue muy baja y los productos analizados presentaban composiciones diferentes. Por este motivo, no se establece una recomendación rutinaria a favor de un producto tópico específico para la prevención de las LPP. Asimismo, se recomienda evitar el masaje o frotamiento vigoroso durante la aplicación1,2.
Desde la práctica enfermera, los AGHO pueden considerarse una medida complementaria dentro de un programa individualizado de prevención. Su utilización debe acompañarse de una valoración periódica del riesgo y del estado de la piel, junto con otras medidas preventivas como la movilización, los cambios posturales, la redistribución de la presión, el control de la humedad y una adecuada higiene cutánea1,2. La prevención de las LPP debe abordarse de manera integral, ya que ninguna intervención tópica debe sustituir las medidas dirigidas a reducir o redistribuir la presión.
La valoración individual del riesgo constituye también una parte importante de la prevención. Las escalas de valoración pueden complementar el juicio clínico de enfermería y ayudar a identificar a las personas con mayor riesgo, aunque su utilización debe integrarse dentro de un plan preventivo individualizado12.
La educación sanitaria constituye igualmente un elemento relevante. El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la identificación precoz de alteraciones cutáneas y en la educación de pacientes, familiares y cuidadores sobre el cuidado de la piel y las medidas preventivas. La formación de los profesionales y la implantación de estrategias preventivas estructuradas también se han relacionado con una reducción de las lesiones por presión en diferentes contextos asistenciales13.
En conjunto, los AGHO pueden aportar beneficios en el cuidado preventivo de la piel, pero la evidencia actual no permite establecer una superioridad general frente a otras alternativas tópicas. Su utilidad debe entenderse como parte de un abordaje integral e individualizado, en el que la valoración del riesgo, la redistribución de la presión, la movilización, los cambios posturales y el cuidado adecuado de la piel continúen siendo los pilares fundamentales de la prevención1,2,9,11.
CONCLUSIONES
Los ácidos grasos hiperoxigenados pueden ser útiles como medida complementaria en la prevención de las lesiones por presión, especialmente en personas con riesgo elevado. Sin embargo, la evidencia disponible presenta limitaciones y no permite establecer una superioridad clara frente a otras alternativas tópicas. Por ello, su utilización debe realizarse de forma individualizada y dentro de un programa integral de prevención, manteniendo como medidas fundamentales la valoración del riesgo, la movilización, la redistribución de la presión, los cambios posturales y el cuidado adecuado de la piel. Se necesitan nuevos estudios con metodologías homogéneas que permitan determinar con mayor precisión la eficacia de los diferentes preparados de ácidos grasos hiperoxigenados.
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