Actuación de enfermería en la intoxicación aguda por opiáceos

28 junio 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.67.44.001

 

 

AUTORES

  1. Jorge Madre Martínez. Graduado en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital General de Fuerteventura Virgen de la Peña. Fuerteventura, España.
  2. Héctor Giménez Nivela. Graduado en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. Violeta Campillos Lázaro. Graduada en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Claudia Rodrigo Perales. Graduada en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
  5. Isabel Lafragüeta Mateu. Graduada en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital de Jaca. Huesca, España.
  6. Coral Nonay Cantalejo. Graduada en Enfermería. Zaragoza. España. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La intoxicación aguda por opiáceos constituye una emergencia médica de alto riesgo con una significativa morbimortalidad. El personal de enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz, el manejo oportuno y la prevención de posibles complicaciones. Este artículo analiza los aspectos clave del manejo de enfermería en pacientes afectados por esta condición, haciendo énfasis en la evaluación clínica y las intervenciones inmediatas necesarias para optimizar la atención y mejorar el pronóstico del paciente.

PALABRAS CLAVE

Enfermería, sobredosis de opiáceos, naloxona, atención prehospitalaria, diagnóstico.

ABSTRACT

Acute opioid intoxication is a high-risk medical emergency with significant morbidity and mortality. In this context, nursing staff play a crucial role in early detection, timely treatment, and the prevention of potential complications. This article examines the key aspects of nursing management in patients affected by this condition, emphasizing clinical assessment and the immediate interventions needed to optimize care and improve patient outcomes.

KEY WORDS

Nursing, opioid overdose, naloxone, prehospital care, diagnosis.

INTRODUCCIÓN

Una intoxicación se define como “el conjunto de síntomas y signos que se producen en el organismo como consecuencia de la entrada de una sustancia exógena en el mismo, en una cantidad suficiente como para producir un daño”1.

La intoxicación por opiáceos representa un grave problema de salud pública, con una alta tasa de mortalidad que provoca millones de muertes cada año. La identificación y el manejo oportuno de esta condición son esenciales para administrar el tratamiento adecuado y reducir sus complicaciones2–5.

Los opiáceos son sustancias derivadas del opio con un alto potencial adictivo, que actúan sobre el sistema nervioso central al unirse a los receptores opioides (mu, kappa y delta). Su acción produce efectos analgésicos, de euforia y sedación. Pueden administrarse por diversas vías, incluyendo oral, intranasal, intravenosa, intramuscular, subcutánea e inhalada. Según su origen, se clasifican en naturales (morfina, codeína), semisintéticos (heroína, oxicodona) y sintéticos (metadona, fentanilo, tramadol)2,4–7.

Presentación clínica:

En la mayoría de las intoxicaciones por opiáceos, un gran porcentaje de los pacientes presentan la tríada clásica, propia de la intoxicación por opiáceos, que se compone de4,6,7:

  • Depresión respiratoria, que puede aparecer a los 5 minutos.
  • Depresión del sistema nervioso central (SNC), manifestada por somnolencia, confusión, hasta incluso coma en las intoxicaciones graves con un valor Glasgow de <8.
  • Miosis puntiforme.

 

Diagnóstico.

El diagnóstico se basa en la anamnesis del paciente y, cuando no sea posible, en la información proporcionada por los acompañantes, junto con una exploración física detallada6. Además, pueden emplearse pruebas complementarias para confirmar la intoxicación y descartar otras causas, entre ellas2:

  • Glucemia capilar para descartar hipoglucemia.
  • Gasometría arterial (se realiza en el hospital).
  • Analítica sanguínea completa (se realiza en el hospital).
  • Análisis de tóxicos en sangre y orina (se realiza en el hospital).
  • ECG: para detectar la prolongación del intervalo QT (asociado al uso de metadona) o descartar otras alteraciones cardíacas.
  • Radiografía de tórax: para evaluar la presencia de edema pulmonar o posibles lesiones pulmonares (se realiza en el hospital).

 

Complicaciones agudas en intoxicación por opioides6,7.

RESPIRATORIAS:

  • Depresión respiratoria: es la principal causa de muerte en la intoxicación aguda por opiáceos, pudiendo evolucionar hacia insuficiencia respiratoria o paro cardiorrespiratorio. Se manifiesta con bradipnea e hipoxia, requiriendo monitorización continua en las primeras horas. En casos de persistencia, debe evaluarse la necesidad de intubación.
  • Hipoxemia: es fundamental un manejo precoz mediante oxigenoterapia y un adecuado control de la vía aérea.
  • Otras complicaciones: pueden incluir edema pulmonar no cardiogénico, (especialmente tras la administración de naloxona) y neumonía por aspiración.

 

CARDIOVASCULARES:

  • Arritmias cardíacas: se han descrito arritmias como la prolongación del intervalo QT, lo que puede predisponer la aparición de torcida de puntas y fibrilación ventricular. La metadona presenta una mayor tendencia a prolongar el intervalo QT, por lo que es fundamental una monitorización continua.
  • Bradicardia: en casos de intoxicación severa, la bradicardia puede progresar a un bloqueo cardíaco. Su manejo requiere el uso de atropina en presencia de compromiso hemodinámico.
  • Hipotensión: precisa de administración de cargas de suero fisiológico intravenoso. Si la respuesta es insuficiente, se puede emplear dopamina o noradrenalina. En casos graves, la hipotensión puede evolucionar a shock y fallo multiorgánico.

 

UROLÓGICAS:

  • Retención urinaria: es común en casos de intoxicación por opioides, causada por la inhibición del reflejo de micción debido a su efecto sobre el sistema parasimpático. Su manejo suele requerir el uso de sondaje vesical y es más frecuente en hombres.

 

NEUROLÓGICAS:

  • Convulsiones: el fentanilo puede desencadenarlas.
  • Otras complicaciones: edema cerebral, síndrome serotoninérgico y agitación.

 

DIGESTIVAS:

  • Íleo paralítico: puede provocar distensión abdominal, ausencia de ruidos intestinales, dolor intenso y vómitos biliosos.
  • Náuseas y vómitos: son comunes. El vómito recurrente puede llevar a deshidratación en pacientes con depresión del SNC. Su manejo se basa en la administración de antieméticos.

 

HIPOTERMIA O HIPERTERMIA: la intoxicación por opiáceos interfiere con la termorregulación pudiendo causar hipotermia o hipertermia, lo que pone en riesgo la vida del paciente.

Situación actual.

Las estadísticas actuales sobre la intoxicación por opiáceos reflejan una tendencia preocupante a nivel mundial4,8.

En España, el consumo de opiáceos se presenta principalmente en la población de mayor edad. En 2020, se registraron un total de 872 fallecimientos debido a intoxicaciones agudas por sustancias, de los cuales el 59,5% fueron causados por opiáceos, lo que representa un leve aumento en comparación con años anteriores. Entre los opiáceos más utilizados, se destaca principalmente la metadona, seguida del tramadol y el fentanilo4. Aunque se ha registrado un aumento en las urgencias y emergencias, el consumo de opiáceos en España sin indicación médica y con fines recreativos sigue siendo un fenómeno aislado9.

A nivel mundial, el consumo de opiáceos afecta a aproximadamente 26 millones de personas, siendo Norteamérica la región con la mayor prevalencia, en Estados Unidos, la crisis de los opiáceos ha alcanzado niveles críticos, con una estimación de 2,4 millones de personas afectadas10. Además, se calcula que más de 130 personas mueren cada día debido a intoxicaciones relacionadas con estos fármacos3.

OBJETIVOS

  • Investigar la valoración para la identificación de una intoxicación por opiáceos.
  • Describir las medidas generales y los cuidados de enfermería en los pacientes con intoxicación aguda por opiáceos.
  • Aprender el procedimiento de administración de la naloxona.
  • Describir la importancia del papel de enfermería en la atención de pacientes con intoxicación aguda por opiáceos.
  • Promover la educación y capacitación del personal de salud en la detección y manejo de la intoxicación por opiáceos.

 

METODOLOGÍA

Se realiza una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, Scielo, Scopus, Web of Science, Google Académico y Science Direct. Los descriptores elegidos para la búsqueda en PubMed se obtienen mediante consulta al DeCS, con la finalidad de obtener descriptores MESH que arrojen resultados útiles para nuestro trabajo. Para los descriptores elegidos se decide el uso del operador boleano inclusivo “AND”. Se han seleccionado 13 estudios relevantes que abarcan artículos publicados a partir de 2016. Se utilizan estudios en castellano e inglés.

RESULTADOS

Valoración:

1. Anamnesis:

Es fundamental llevar a cabo una anamnesis completa y detallada, ya que el diagnóstico se basa en la valoración del paciente. Esta debe realizarse directamente con el paciente si se encuentra consciente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el paciente puede estar indispuesto, por lo que la información deberá obtenerse a través de sus acompañantes4.

La anamnesis debe incluir las preguntas clave sobre la intoxicación:

  • ¿Qué?: sustancia ingerida, nombre.
  • ¿Cuánto?: el tiempo que ha transcurrido desde la ingesta.
  • ¿Cuánto?: cantidad ingerida.
  • ¿Cómo?: vía de entrada, la forma en que se administra la sustancia.

 

2. Valoración inicial:

Se recomienda la valoración inicial con el enfoque ABCDE1,4:

  • A (“Airway”/ Vía aérea): evaluación de la permeabilidad de la vía aérea. En pacientes inconscientes, se recomienda el uso de una cánula de Guedel. Si fuera necesario, considerar la intubación endotraqueal. En caso de vómito, se debe colocar al paciente en decúbito lateral y aspirar si es preciso.
  • B (“Breathing” / Respiración): valoración de la frecuencia respiratoria (taquipnea o bradipnea), características de la respiración (profundidad, ruidos, regularidad), esfuerzo respiratorio y valores de saturación de oxígeno mediante pulsioximetría.
  • C (“Circulation” / estado circulatorio): monitorización cardíaca continua, control de constantes vitales (frecuencia cardíaca, presión arterial, relleno capilar) y canalización de un acceso venoso de calibre grueso.
  • D (“Disability” / estado neurológico): valoración sobre el estado de consciencia con la escala de Glasgow, realización de glucemia capilar para descartar hipoglucemia, valoración de pupilas (miosis) y comprobación de la existencia de desorientación temporo-espacial y agitación.
  • E (“Exposure” / Exposición): control de la temperatura corporal por riesgo de hipotermia, se debe retirar la ropa en busca de lesiones o pinchazos por uso habitual de sustancias extremando las precauciones por la posibilidad de que haya objetos punzantes como agujas.

 

Se recomienda realizar una exploración física junto a la anamnesis5:

  • Valoración del SNC: identificación de la somnolencia, depresión del SNC, agitación o convulsiones. Aunque la miosis puntiforme es un signo característico, puede no estar presente, por lo que se deben evaluar otros síntomas.
  • Valorar las constantes vitales: medición de la presión arterial, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, glucemia capilar y temperatura. Además, evaluación pulmonar valorando la existencia de depresión respiratoria.
  • Valoración neurológica: para buscar signos de convulsiones y determinar el estado de consciencia empleando la escala de Glasgow, además de evaluar las pupilas.
  • Valoración gastrointestinal: debido a que las náuseas y vómitos son frecuentes.
  • Inspección de la piel: en búsqueda de marcas de inyección en personas con consumo de sustancias tóxicas. También valoración de signos como prurito, enrojecimiento y urticaria, debido a la liberación de histamina inducida por opiáceos.

 

Medidas generales y cuidados de enfermería:

El manejo de la intoxicación por opiáceos requiere una intervención rápida y efectiva para reducir riesgos y complicaciones4,5.

Se realizará un manejo inicial mediante el sistema de ABCDE1,4,7:

  • Para el control de la vía aérea y respiración: se debe proporcionar soporte ventilatorio con mascarilla tipo Ambú® o bolsa de reservorio hasta alcanzar una saturación de oxígeno >90%. En casos de depresión respiratoria severa, puede ser necesaria la ventilación asistida con bolsa-mascarilla o la intubación endotraqueal.
  • Para el manejo de la circulación, se monitorizan continuamente los signos vitales y se canaliza una vía venosa de calibre grueso, si es posible, para la administración de líquidos en caso de hipotensión y de los fármacos necesarios, como el antídoto.

 

Los opiáceos tienen posible reversión de los efectos mediante la naloxona, actuando como antagonista competitivo de los receptores opioides siendo el tratamiento de elección4,5,11.

Es fundamental vigilar el estado neurológico del paciente y prevenir posibles complicaciones, por lo que se debe realizar una monitorización continua1,4.

En casos de intoxicación por opiáceos de forma oral, puede considerarse la descontaminación digestiva mediante carbón activado. Sin embargo, su uso es limitado y debe evaluarse en situaciones específicas, siempre que el tóxico sea absorbible por el carbón. Se recomienda su administración dentro de las primeras seis horas después de la ingestión, siendo más eficaz en las primeras 1-2 horas, su efectividad es tiempo dependiente. El carbón activado puede administrarse por vía oral en pacientes conscientes o mediante sonda nasogástrica en pacientes inconscientes, siempre que la vía aérea esté aislada. Debido al alto riesgo de broncoaspiración, su uso está contraindicado en pacientes inconscientes sin aislamiento de la vía aérea. Además, no debe emplearse en intoxicaciones por etanol, sustancias corrosivas o cáusticas, ni en exposiciones por otras vías como la parenteral o inhalada4,12.

Administración de naloxona:

El antídoto para las intoxicaciones por opiáceos es la naloxona, un antagonista específico de los opiáceos que actúa sobre los receptores opioides del sistema nervioso central. Se administra por vía intravenosa o intramuscular, siendo la intravenosa la de elección debido a su efecto rápido. En caso de no contar con acceso venoso, se recurrirá a la administración intramuscular, que tiene un efecto más prolongado. Es importante considerar que algunos opiáceos, como la metadona, pueden tener una duración de acción mayor que la naloxona, por lo que se requiere vigilancia continua y la administración de dosis repetidas si es necesario 4,12.

Describir el rol de enfermería en la atención a los pacientes con intoxicación por opioides:

El personal de enfermería desempeña un papel esencial en la atención de pacientes con intoxicación por opiáceos, su intervención resulta clave para la estabilización del paciente y la prevención de complicaciones. El manejo de la intoxicación por opiáceos requiere un enfoque multidisciplinario, en el que la enfermería juega un papel fundamental que incluye tanto la identificación temprana de la intoxicación como la realización de intervenciones de soporte vital siguiendo el enfoque ABCDE. Asimismo, el personal de enfermería participa en la preparación y administración de naloxona, vigilando sus efectos adversos y contribuye a la estabilización del paciente y al manejo de posibles complicaciones4.

Prevención de la intoxicación por opiáceos:

La prevención de la intoxicación por opiáceos es esencial para reducir la morbilidad y mortalidad asociadas a su consumo. Para ello, es fundamental implementar estrategias de prevención que incluyan intervenciones médicas, educativas y de reducción de daños2.

El uso racional de opioides requiere una prescripción adecuada, limitada al tiempo estrictamente necesario y con la menor dosis efectiva posible. Se debe evitar su combinación con otros depresores del sistema nervioso central. Además, requiere realizar un monitoreo constante de la respuesta al tratamiento para prevenir el abuso y la adicción. Es clave educar a los pacientes sobre el uso adecuado de los opiáceos, los riesgos de dependencia y los signos de intoxicación. La capacitación sobre el uso de naloxona y su administración en situaciones de intoxicación es otra medida de prevención fundamental13.

CONCLUSIONES

  1. Se recomienda realizar una evaluación completa a través de una anamnesis detallada y el enfoque ABCDE para la evaluación inicial.
  2. El manejo inicial consiste en las medidas de soporte vital y en la administración del antídoto específico de los opiáceos.
  3. La naloxona es el tratamiento de elección en casos de intoxicación por opiáceos, por lo que es fundamental conocer su procedimiento de administración y los cuidados asociados.
  4. El rol de enfermería es esencial en la detección, manejo y prevención de complicaciones, así como en la educación para la salud.
  5. Es necesario un enfoque integral que incluya diversas estrategias orientadas a disminuir la incidencia de intoxicaciones para la prevención de la intoxicación por opiáceos.

 

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