AUTORES
- Marta Morales Collada. Enfermera de Atención Continuada del Centro de Salud de Graus. Huesca, España.
- Elsa María Garanto Palacín. Enfermera del Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Gloria Bescós Silano. Enfermera del Servicio de Urgencias del Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Beatriz Arrazola Ciutad. Enfermera del Centro de Salud de Graus. Huesca, España.
- Marina Torres Álvarez. Enfermera del Centro de Salud de Aínsa. Huesca, España.
- Lorena Ciutad Sopena. Enfermera del Servicio de Urgencias del Hospital de Barbastro. Huesca, España.
RESUMEN
La primera infancia es una etapa de la vida decisiva y compleja, ya que es cuando se da un mayor crecimiento físico y desarrollo psicomotor. Para asegurar de que estos procesos se den de la forma más óptima posible una correcta alimentación es fundamental, la cual no sólo debe proporcionar energía suficiente para mantener las funciones vitales, sino que tiene que cubrir unas necesidades relacionadas con el crecimiento y la maduración.
PALABRAS CLAVE
Nutrición, pediátrico, alimentación, primera infancia.
ABSTRACT
Early childhood is a decisive and complex stage of life, as it is when the most significant physical growth and psychomotor development occur. To ensure that these processes take place in the most optimal way possible, proper nutrition is essential. Their diet should not only provide enough energy to maintain vital functions but also meet the needs related to growth and maturation.
KEY WORDS
Nutrition, pediatric, feeding, early childhood.
INTRODUCCIÓN
La primera infancia es la etapa de la vida más importante en el crecimiento y desarrollo del ser humano. Es en esos primeros tres años de vida cuando adquieren capacidades como el desarrollo cognitivo, del habla y del lenguaje, habilidades motoras y muchas otras destrezas necesarias en la vida adulta. Para asegurar de que estos procesos se den de la forma más óptima posible una correcta alimentación es fundamental, la cual no solo debe proporcionar energía suficiente para mantener las funciones vitales, sino que tiene que cubrir unas necesidades relacionadas con el crecimiento y la maduración.
Es importante que como profesionales sanitarios conozcamos los requerimientos y pautas alimentarias para poder transmitirlas adecuadamente a los padres y darles herramientas para que puedan cubrir las necesidades nutricionales de sus hijos favoreciendo su desarrollo.
OBJETIVOS
El principal objetivo es recopilar la información relevante a la alimentación en la población pediátrica, centrándonos en la primera infancia.
Los objetivos más específicos son:
- Conocer las recomendaciones en cuanto a la administración de lactancia materna exclusiva (LME).
- Conocer las recomendaciones y precauciones a tener en cuenta durante el inicio de la alimentación complementaria.
- Conocer las últimas corrientes relacionadas a la alimentación complementaria.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó revisión bibliográfica en PubMed, Google académico y Scopus de todos los artículos publicados desde 2015 hasta la actualidad con acceso al texto completo, utilizando los términos “Child Nutrition”, “Nutrition”, “Feeding”, “Early Childhood”, “Pediatric” y “Newborn” utilizando los operadores booleano “AND” y “OR”. Se han comparado y analizado los últimos estudios en relación a la alimentación en la primera infancia.
RESULTADOS
Una alimentación adecuada durante la infancia es vital para conseguir un buen desarrollo físico y mental y alcanzar la madurez de forma saludable, previniendo factores como la desnutrición o la obesidad. Sin embargo, los continuos cambios sobre las recomendaciones dietéticas generan confusión en los padres, los cuales reciben información contradictoria de distintas fuentes e incluso de distintos profesionales de la salud. Por ello en el año 2002 la Asamblea Mundial de la Salud y el UNICEF adoptaron la Estrategia Mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño, cuyo objetivo consiste en proteger, fomentar y apoyar una alimentación adecuada en este sector de la población.
Durante los primeros 6 meses de vida tanto la OMS como UNICEF recomiendan realizar lactancia materna exclusiva (LME) a demanda, donde no se incluya ningún otro tipo de sólido ni líquido, a excepción de determinados fármacos de administración oral como vitaminas, suplementos, la vacuna contra el rotavirus, medicamentos, etc.
Seguir una LME brinda una infinidad de beneficios tanto para el lactante. Las inmunoglobulinas, así como otros factores presentes en la leche materna dotan al lactante de un efecto protector frente a determinadas infecciones gastrointestinales y respiratorias, el cual perdura incluso 2 meses después de abandonar la lactancia, y reducen el riesgo de sufrir determinadas patologías como la celiaquía, leucemia infantil, y enterocolitis necrotizante. Incluso algunos estudios afirman que la LME se encuentra inversamente relacionada con la aparición de determinadas enfermedades como la hipertensión, la obesidad, DM tipo II y la dislipemia durante la edad adulta, aunque hay bastante controversia al respecto1,2,3.
Entre los 4 y los 6 meses de edad el bebé adquiere ciertas habilidades psicomotoras como la sedestación o la capacidad de llevarse objetos a la boca, desaparece el reflejo de protrusión (expulsión de cualquier alimento no líquido utilizando la lengua), y comienza a mostrar interés por la comida. Además, a esta edad incrementan sus requerimientos nutricionales, los cuales no pueden ser cubiertos con LME. Debido a todos estos factores la OMS recomienda comenzar a incluir otros alimentos de forma paulatina a esta edad, tanto sólidos como líquidos sin dejar la lactancia materna hasta los 2 años de edad.
La alimentación complementaria se lleva a cabo con el objetivo de aportar las vitaminas y nutrientes necesarias en la dieta del infante, promover un adecuado desarrollo a nivel digestivo, neurológico, cognitivo y muscular, estimular al niño a distinguir nuevos sabores y texturas para promover la aceptación de nuevos alimentos, aproximar la dieta del infante a la dieta familiar y promover y desarrollar hábitos de alimentación saludable para prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, DM tipo II e hipertensión entre otras4. En definitiva, sirve como un complemento y no un sustituto a la lactancia materna.
Es importante no comenzar esta práctica antes de que cumpla los requisitos mencionados anteriormente, ya que de lo contrario existe un elevado riesgo de atragantamiento, sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos, e incluso de abandono de la lactancia precoz, con todas las consecuencias que ello conlleva. Por otro lado, tampoco ha de retrasarse más allá del sexto mes de vida ya que ello puede provocar déficits nutricionales como falta de vitaminas o de hierro.
A la hora de introducir alimentos se recomienda hacerlo de uno en uno en intervalos de unos tres días para comprobar la tolerancia a éste. Si es bien tolerado puede seguirse tomando acompañado del siguiente alimento a introducir. Es importante tomar medidas para asegurarse de que los alimentos que se ofrecen no puedan causar atragantamiento (cortar las zanahorias en dados, machacar los frutos secos, cocer las manzanas, etc.).
Aunque actualmente no existen pautas rígidas sobre qué alimentos deben introducirse primero, sí que se recomienda comenzar por alimentos ricos en hierro y zinc para prevenir su déficit5. Además existen calendarios de incorporación de alimentos que sirven a las familias como orientación y que pueden amoldar según sus necesidades.
Por otro lado, existen una serie de recomendaciones que ayudan a cumplir los objetivos de la alimentación complementaria como son:
- No incorporar a la dieta del niño alimentos azucarados, azúcar, miel u otros edulcorantes.
- No añadir sal y evitar los alimentos salados, ya que su sistema genitourinario todavía no está lo suficientemente desarrollado como para manejar las sobrecargas de sal5.
- A la hora de introducir las verduras, se recomienda evitar aquellas que sean de hoja verde con alto contenido en nitratos durante el primer año, como las acelgas, borrajas o las espinacas5.
- Se recomienda introducir pasta, arroz, pan, harinas y cereales integrales, ya que son más ricas en vitaminas y nutrientes.
- Una vez implementada la alimentación complementaria, aunque el niño siga tomando leche materna también se le puede ofrecer agua según la sensación de sed6.
- A partir del año, si el infante no toma leche materna se puede introducir leche de vaca entera. Por otro lado no se recomiendan las leches de crecimiento ni sustituir la leche normal por bebidas vegetales como leche de coco, arroz, avena o avellanas6.
- Se recomienda introducir alimentos con gluten en la dieta alrededor del sexto mes en pequeñas cantidades para comprobar la tolerancia a este, aunque no existe ninguna pauta exacta al respecto.
- Con respecto a la cocción de verduras y hortalizas, se recomienda hacerlas al vapor con poca agua para minimizar la pérdida de nutrientes.
- A la hora de utilizar aceites se recomienda el aceite de oliva virgen crudo en pequeñas cantidades.
Como se ha dicho anteriormente, uno de los objetivos de la alimentación complementaria es la adaptación de la dieta del niño a la dieta familiar, y no a la inversa. Por ello debemos procurar no cocinar exclusivamente para él, sino que hay que hacer que coma lo mismo o de manera similar al resto de la familia, procurando que esta sea saludable y variada. Para facilitar el proceso se puede sentar al niño en la misma mesa que el resto de la familia utilizando una trona o en el propio regazo. Es importante que se encuentre en un espacio tranquilo, alejado de distracciones como puedan ser móviles o el televisor, y servir porciones de comida adecuadas a su edad, sin predeterminar las cantidades que ha de ingerir. Al contrario, deben respetarse tanto los signos de hambre como de saciedad y no presionar al infante a comer. Tampoco hay que alterarse ante el rechazo de un nuevo alimento. En este caso debe ofrecerse durante varios días sin atosigar al niño hasta que gradualmente lo vaya aceptando.
En el caso de que se siga una alimentación vegetariana o vegana, la cual excluye carne, pescado, lácteos y huevos de la dieta, deberán empezar a tomar suplementos de Vit B12 una vez finalizado el periodo de lactancia. También es importante en este caso consultar con un profesional de la salud experto en nutrición, ya que una dieta tan restrictiva mal controlada puede comportar problemas en el desarrollo y el crecimiento del lactante.
Durante los últimos años ha cogido mucha fuerza una nueva forma de ofrecer alimentación complementaria, el Baby Led Weaning (BLD). Esta práctica consiste en ofrecer la comida y dejar al bebé que experimente con ella de forma que él decide qué comer y en qué cantidad. De este modo se trata de incitar al niño a autorregular sus ingestas según su sensación de hambre y saciedad y de favorecer su preferencia por una dieta saludable, equilibrada y variada (aunque para ello esta dieta debe estar implementada en el resto de la familia, por lo que se debe hacer una revisión sobre la propia alimentación y mejorarla de ser necesario). Para llevar a cabo el BLD hay que ofrecerle los mismos alimentos que al resto de la familia cortados en trozos de adecuado tamaño según su desarrollo psicomotor. Al principio se ofrecen trozos más grandes de comida y cortados en forma de palitos para que puedan cogerlo con las manos, y a medida que mejora su habilidad motora se prueba con porciones más pequeñas6.
Uno de los factores que más preocupa a los padres es el riesgo de atragantamiento. Para reducir las posibilidades de que esto pase es vital seguir unas normas básicas de seguridad, como asegurarse de que el bebé come erguido, ya sea sentado en una trona o en el regazo, no ofrecer alimentos con alto riesgo de atragantamiento como pueden ser los frutos secos, uvas o las palomitas. Pero sobre todo, lo más importante es no dejar nunca al niño comiendo sólo sin la supervisión de un adulto.
CONCLUSIONES
Una alimentación adecuada proporciona numerosos beneficios para la salud y es clave para un correcto desarrollo físico y crecimiento. Si bien la LME es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del infante durante los primeros 6 meses de vida, a partir de este punto deben empezar a introducirse otros alimentos poco a poco para evitar deficiencias de vitaminas y otros nutrientes. Es importante incorporar los alimentos a su dieta de uno en uno para comprobar la tolerancia y vigilar el momento de la ingesta para evitar que se produzcan atragantamientos, especialmente si se decide iniciar la alimentación complementaria siguiendo la metodología del BLW. La familia no debe adaptarse a la dieta del bebé ni hay que hacer una dieta exclusiva para él, sino que debe seguir una alimentación lo más parecida posible a la del resto de la familia, con sus horarios y alimentos asegurándose siempre de que tenga una dieta saludable y suficiente para su correcto desarrollo.
BIBLIOGRAFÍA
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- Organización Mundial de la Salud. La alimentación del lactante y del niño pequeño. Capítulo Modelo para libros de texto dirigido a estudiantes de medicina y otras ciencias de la salud [Internet]. Washington, D.C. 2010.
- Durán P. Importancia de la leche materna en la alimentación enteral [Internet]. Med UNAB. 2005; 8(1): 30-36.
- Cuadros CA, Vichido MA, Montijo E, Zárate F, Cadena JF, Cervantes R et al. Actualidades en alimentación complementaria [Internet]. Acta pediat. Méx. 2017; 38(3).
- Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria [Internet]. Aeped.es. 2018.
- Agencia de Salut Pública de Catalunya. Recomanacions per a l’alimentació en la primera infancia (de 0 a 3 años). 2016.