- Paula Narro Hernández. Enfermera de Urgencias en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Julio Carabantes Bautista. Enfermero en Consultas Externas del Hospital Infantil Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Paula López Pérez. Enfermera en Consultas Externas del Hospital Infantil Miguel Servet. (Zaragoza). España.
- Aldara Cornejo Robles. Enfermera de Urgencias en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Julia Perez Adiego. Enfermera en Consultas Externas en el Hospital Infantil Miguel Servet. (Zaragoza). España.
- Pilar Navarro Palacios. Enfermera de Atención Primaria en el Seminario/ Romareda. (Zaragoza). España.
RESUMEN
La anafilaxia es la reacción alérgica aguda más grave y potencialmente mortal, cuya incidencia ha aumentado en los últimos años. Se estima entre 50 y 112 casos por cada 100.000 personas/año, siendo más frecuente en niños por alimentos y en adultos por fármacos. A pesar del incremento en hospitalizaciones, la mortalidad sigue siendo baja.
Desde el punto de vista fisiopatológico, puede originarse por mecanismos inmunológicos mediados por IgE, que provocan desgranulación de mastocitos y liberación de histamina, o por mecanismos no inmunológicos (anafilactoides), en los que ciertos fármacos actúan directamente sobre mastocitos y basófilos. Los desencadenantes más comunes son alimentos como maní, nueces y mariscos; medicamentos como betalactámicos y medios de contraste; y venenos de insectos. Factores coadyuvantes como ejercicio, alcohol o temperaturas extremas pueden potenciar el riesgo.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en el inicio súbito de síntomas cutáneos, respiratorios, circulatorios y/o gastrointestinales tras la exposición a un alérgeno. Los criterios del NIAID/FAAN (2005) son los más utilizados. La determinación de triptasa sérica puede apoyar el diagnóstico, aunque no siempre resulta concluyente.
El manejo agudo en urgencias requiere identificación precoz y administración inmediata de adrenalina intramuscular en el muslo, considerada el tratamiento de elección por su eficacia en revertir broncoespasmo y colapso cardiovascular. Otras medidas incluyen posicionamiento adecuado del paciente, oxigenoterapia y reposición de volumen. Los antihistamínicos y corticoides son fármacos de segunda línea para controlar síntomas cutáneos y prevenir reacciones prolongadas.
La capacitación del personal, la existencia de protocolos y la disponibilidad inmediata de material y medicación son esenciales para garantizar una atención eficaz y segura ante una urgencia anafiláctica.
PALABRAS CLAVE
Anafilaxia, alergia alimentaria, adrenalina, urgencias.
ABSTRACT
Anaphylaxis is the most severe and potentially life-threatening acute allergic reaction, whose incidence has increased in recent years. It is estimated at 50 to 112 cases per 100,000 people per year, being more frequent in children due to food and in adults due to drugs. Despite the rise in hospitalizations, mortality remains low.
From a pathophysiological perspective, anaphylaxis may occur through immunological mechanisms mediated by IgE, which trigger mast cell degranulation and histamine release, or through non-immunological mechanisms (anaphylactoid reactions), in which certain drugs directly activate mast cells and basophils. The most common triggers include foods such as peanuts, tree nuts, and shellfish; drugs such as beta-lactams and contrast media; and insect stings. Cofactors such as exercise, alcohol, or extreme temperatures may increase the risk.
Diagnosis is essentially clinical, based on the sudden onset of cutaneous, respiratory, circulatory, and/or gastrointestinal symptoms after allergen exposure. The NIAID/FAAN (2005) criteria are the most widely accepted. Serum tryptase measurement can support diagnosis, although it is not always conclusive.
Acute management in the emergency setting requires early recognition and prompt intramuscular administration of epinephrine into the thigh, considered the treatment of choice due to its effectiveness in reversing bronchospasm and cardiovascular collapse. Additional measures include proper patient positioning, oxygen therapy, and fluid resuscitation. Antihistamines and corticosteroids are considered second-line treatments to control skin symptoms and prevent prolonged reactions.
Health professional training, clear action protocols, and immediate availability of materials and medications are essential to ensure effective and safe care in cases of anaphylaxis emergencies.
KEY WORDS
Anaphylaxis, food allergy, adrenaline, emergencies
DESARROLLO DEL TEMA
La anafilaxia constituye la manifestación clínica más grave de las reacciones alérgicas sistemáticas agudas. En los últimos años su incidencia ha mostrado un incremento sostenido, lo que resalta la importancia de difundir el conocimiento sobre su diagnóstico y manejo para que los profesionales de la salud estén preparados frente a este tipo de emergencia1.
A nivel mundial, la incidencia se estima entre 50 y 112 casos por cada 100.000 personas al año, con variaciones relacionadas con la edad y la región geográfica. En la población pediátrica, oscila entre 1 y 67 por cada 100000 personas al año. A pesar de la tendencia creciente en las hospitalizaciones, la mortalidad continúa siendo baja, con estimaciones de 0,05-0,51 por millón de personas/año asociadas a medicamentos, 0,03-0,32 por alimentos y en 0,09-0,13 poranafilaxia inducida por veneno1.
Generalmente, la reacción inmunológica ocurre posterior a la ingesta de alimentos, medicamentos o picaduras de insectos. No obstante, también se han descrito mecanismos no mediados por IgE denominados reacciones anafilactoides, que actúan directamente sobre los mastocitos.
FISIOPATOLOGÍA:
La anafilaxia puede originarse a través de mecanismos inmunológicos y no inmunológicos, aunque ambas formas se manifiestan clínicamente de manera similar y requieren un abordaje urgente.
La anafilaxia inmunológica corresponde principalmente a una reacción de hipersensibilidad tipo I mediada por IgE, aunque también pueden intervenir complejos inmunes y la activación del complemento. Su desarrollo requiere una primera exposición al alérgeno, durante la cual los linfocitos B, bajo la influencia de linfocitos T cooperadores tipo 2 y la liberación de IL-4, sufren un cambio de isotipo de IgM a IgE. Estos anticuerpos específicos se fijan a los receptores Fc de mastocitos y basófilos, quedando preparados para una futura activación. En la segunda exposición, el alérgeno se une a estas IgE preformadas, desencadenando una rápida desgranulación celular y liberación de mediadores inflamatorios como histamina, TNF-alfa y diversas citocinas. La histamina desempeña un papel central en la clínica de la anafilaxia, al inducir vasodilatación, broncoconstricción y aumento de la permeabilidad capilar2.
Por otro lado, la anafilaxia no inmunológica o “anafilactoide” no requiere sensibilización previa. En este caso, ciertos fármacos o sustancias inducen directamente la degranulación de mastocitos y basófilos a través de vías independientes de inmunoglobulinas o del complemento, involucrando mediadores vasoactivos, activación del sistema calicreína-cinina, del metabolismo del ácido araquidónico o mecanismos neuropsicológicos. No obstante, la fisiopatología de estas reacciones permanece incompletamente dilucidada2.
Los desencadenantes más frecuentes incluyen alimentos, medicamentos y venenos de insectos. En jóvenes, los alimentos son la causa más común, mientras que en los adultos mayores predomina la anafilaxia inducida por fármacos, probablemente asociada a la coexistencia de comorbilidades (especialmente cardiovasculares) y al uso de múltiples medicamentos3.
Entre los más frecuentes se encuentran alimentos como maní, nueces y mariscos; picaduras de insectos; y medicamentos, principalmente betalactámicos y medios de contraste yodados. Asimismo, factores coadyuvantes como el ejercicio, el alcohol o la exposición a temperaturas extremas pueden aumentar la probabilidad de anafilaxia1.
CLÍNICA, SEVERIDAD Y DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:
El diagnóstico de la anafilaxia es esencialmente clínico, dado que no existe una prueba diagnóstica específica. El reconocimiento precoz de los signos y síntomas resulta crucial, aunque continúa siendo un tema de debate en la literatura. Algunos autores sostienen que la presencia de manifestaciones cutáneas difusas es suficiente para establecer el diagnóstico, mientras que otros consideran que el término debe reservarse para episodios que presenten compromiso hemodinámico y/o respiratorio4.
Actualmente, los criterios más aceptados son los propuestos en la reunión del NIAID/FAAN (2005). Estos contemplan tres escenarios diagnósticos, requiriendo la afectación de múltiples sistemas en ausencia de antecedentes de sensibilización conocidos. No obstante, se reconoce como criterio suficiente la presencia de hipotensión tras la exposición a un alérgeno previamente identificado4.
La anafilaxia se caracteriza por una aparición súbita y progresión rápida de síntomas respiratorios, circulatorios y/o de la vía aérea. Habitualmente se acompañan de manifestaciones cutáneas y mucosas como urticaria, angioedema o rubor, aunque pueden estar ausentes en un 10–20% de los casos3. La presencia aislada de lesiones cutáneas o mucosas no es suficiente para establecer el diagnóstico. De manera similar, los síntomas gastrointestinales (náuseas, vómitos o dolor abdominal) en ausencia de compromiso respiratorio o circulatorio raramente corresponden a anafilaxia. Sin embargo, en el contexto de picaduras de insectos, estos síntomas pueden formar parte del cuadro clínico5.
Una proporción significativa de pacientes no recibe tratamiento adecuado debido al retraso en el reconocimiento de la reacción3.Con el fin de apoyar el diagnóstico, el grupo de trabajo de la EAACI recomienda la determinación de triptasa sérica entre 30 minutos y 2 horas tras el inicio de los síntomas, así como una medición basal al menos 24 horas después de la resolución del cuadro. Una concentración elevada puede sugerir alteraciones de mastocitos o alfa-triptasemia, por lo que siempre debe compararse con el valor basal. No obstante, cabe resaltar que la triptasa no siempre se eleva en la anafilaxia, especialmente en niños y en cuadros desencadenados por alimentos, por lo que valores normales no excluyen el diagnóstico5.
MANEJO AGUDO EN URGENCIAS:
El éxito en el manejo de una reacción anafiláctica depende de varios factores: la capacitación del personal de salud, la identificación temprana del cuadro y la instauración rápida y enérgica del tratamiento. La anafilaxia es una causa potencialmente reversible de parada cardiorrespiratoria, por lo que el tratamiento debe basarse en un soporte básico y avanzado6.
La adrenalina es el fármaco más eficaz en esta situación, ya que puede prevenir o revertir el broncoespasmo y el colapso cardiovascular, mejorando la supervivencia cuando se administra de forma precoz. Produce múltiples efectos terapéuticos: vasoconstricción y aumento de la resistencia vascular periférica, acción inotrópica y cronotrópica positiva, reducción del edema mucoso, broncodilatación y disminución de la liberación de mediadores inflamatorios por mastocitos y basófilos6.
Los efectos adversos leves son frecuentes pero transitorios, incluso con dosis terapéuticas, e incluyen inquietud, mareo, cefalea, palpitaciones, palidez y temblor. Los efectos graves son poco habituales, salvo en casos de sobredosis, uso concomitante de otros fármacos o comorbilidades asociadas6.
- Vías de administración:
- Intramuscular (IM): es la vía de elección para el tratamiento inicial de la anafilaxia, ya que permite alcanzar concentraciones plasmáticas más rápidas y elevadas que la vía subcutánea y ofrece mayor seguridad que la vía intravenosa. El sitio recomendado es la cara anterolateral del muslo6.
- Intravenosa (IV): debe utilizarse únicamente por personal médico experimentado, en un entorno hospitalario y bajo estricta monitorización cardíaca. Presenta un mayor riesgo de efectos adversos graves, como taquiarritmias o isquemia miocárdica, y se reserva para pacientes que no responden a dosis repetidas de adrenalina IM con reposición de volumen, o en casos de hipotensión grave refractaria y/o shock anafiláctico6.
Quienes presentan un episodio de anafilaxia deben colocarse en una posición que favorezca su comodidad, preferentemente tumbados con las piernas elevadas para optimizar el retorno venoso. Esta postura no es recomendable en caso de vómito o dificultad respiratoria. En pacientes inconscientes, pero con respiración espontánea, se recomienda el decúbito lateral. En todo momento es esencial garantizar la permeabilidad de la vía aérea5.
Tras el manejo de la fase aguda de la anafilaxia, pueden emplearse fármacos de segunda línea. Entre ellos destacan los antihistamínicos, útiles principalmente para el control de síntomas cutáneos, siendo la dexclorfeniramina el más utilizado. También se emplean los corticoides, como hidrocortisona o metilprednisolona, que pueden ayudar a prevenir y tratar reacciones prolongadas, además de ser útiles en el manejo del asma y del shock asociado7.
Para el adecuado manejo de este tipo de situaciones, resulta fundamental8:
- Contar con un protocolo de actuación claramente definido, en el que se especifique el rol y las responsabilidades de cada miembro del equipo.
- Realizar ensayos y simulacros periódicos, que permitan al equipo entrenarse en las técnicas correspondientes y adquirir la seguridad necesaria para garantizar una resolución eficaz de una situación de urgencia
- Mantener todo el material y la medicación indispensables debidamente preparados y disponibles, a fin de asegurar una atención inmediata y efectiva ante la aparición de una reacción anafiláctica.
BIBLIOGRAFÍA
1. Cardona V, Ansotegui IJ, Ebisawa M, El-Gamal Y, Fernandez Rivas M, Fineman S, et al. World allergy organization anaphylaxis guidance 2020. World Allergy Organ J [Internet]. 2020;13(10):100472. Available from: https://doi.org/10.1016/j.waojou.2020.100472
2. Peña A, Carreño F. F, Contreras K, Balderrama V, Miguel Alvarez A. Enfrentamiento de la anafilaxia en el servicio de urgencia. ARS MEDICA Rev Ciencias Médicas. 2023;48(1):39–47.
3. Whyte AF, Soar J, Dodd A, Hughes A, Sargant N, Turner PJ. Emergency treatment of anaphylaxis: concise clinical guidance. Clin Med J R Coll Physicians London. 2022;22(4):332–9.
4. Anafilaxia en urgencias: incidencia, diagnóstico y manejo clínico [Internet]. 2015. Available from: http://eprints.ucm.es/38753/
5. Rojo-Gutiérrez MI, Valentín-Rostan M, Latour-Staffeld P, Jares EJ. Food anaphylaxis. Rev Alerg Mex. 2023;70(4):300–6.
6. Interna SM. anafilaxia. 2011;1–16.
7. González Gutiérrez D. Reconocimiento y manejo inicial de la anafilaxia. 2023;1–31. Available from: https://uvadoc.uva.es/handle/10324/61064
8. Guedel T De. PROTOCOLO DE ENFERMERÍA: "SHOCK ANAFILÁCTICO" Available from: http://www.codem.es/Documentos/Informaciones/Publico/c6032233-3266-4865-a36d-234b4d0adbe0/1e328667-6f9f-4fd8-8690-180f0f6efe1a/2bb4e826-3af0-456c-8845-0dbd8964b25c/Shock_anfilactico_2.pdf