AUTORES
- Estela Martínez Barrio. Terapeuta Ocupacional en Asociación de Autismo de Soria. Castilla y León, España.
- Ernesto Pérez Domingo. Terapeuta Ocupacional en Instituto Aragonés de Servicios Sociales de Aragón. Aragón, España.
- Esther Aranda Minguillón. Terapeuta Ocupacional en Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Aragón, España.
- Ana Plaza Gómez. Terapeuta Ocupacional en Asociación de Autismo de Soria. Castilla y León, España.
- Ana Pilar Lombardo Cabello. Terapeuta Ocupacional en Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Aragón, España.
- Sonia Espluga Barquero. Terapeuta Ocupacional en Instituto Aragonés de Servicios Sociales de Aragón. Aragón, España.
RESUMEN
Introducción: Las dificultades en la alimentación, como un repertorio limitado de alimentos, conductas disruptivas durante las comidas o neofobia alimentaria, se manifiestan con frecuencia en niños diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Estas dificultades pueden aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales, problemas de salud y retrasos en el desarrollo, además de suponer una disminución de la calidad de vida tanto del niño como de la familia.
Objetivos: Identificar las causas y factores subyacentes a estas dificultades alimentarias en niños con TEA y analizar su impacto en el entorno familiar.
Metodología: Búsqueda bibliográfica en las bases de datos de PubMed, ScienceDirect, The Cochrane Library, Willey Online y Web of Science y en referencias bibliográficas de otros autores.
Desarrollo: Se incluyeron 11 estudios sobre las causas subyacentes de las dificultades alimentarias y 9 artículos sobre su impacto en el entorno familiar.
Conclusiones: Los estudios analizados confirman que los niños con TEA presentan una mayor probabilidad de experimentar dificultades en la alimentación. Su origen suele ser multifactorial, destacando las alteraciones del procesamiento sensorial, las conductas ritualistas, la rigidez cognitiva y los trastornos gastrointestinales. Asimismo, estas dificultades generan un impacto significativo en el bienestar familiar y en la calidad de vida del niño y su familia. La evidencia internacional revisada contribuye a una comprensión más amplia de este fenómeno.
PALABRAS CLAVE
Trastorno del espectro autista, conducta alimentaria, percepción, familia, calidad de vida.
ABSTRACT
Introduction: Feeding difficulties, such as a limited food repertoire, disruptive behaviour during mealtimes or food neophobia, are frequently observed in children diagnosed with Autism Spectrum Disorder (ASD). These difficulties can increase the risk of nutritional deficiencies, health problems and developmental delays, as well as reducing the quality of life for both the child and the family.
Objectives: To identify the causes and underlying factors of these difficulties in children with ASD and to analyse their impact on their family environment.
Methodology: A literature search was conducted in the PubMed, ScienceDirect, The Cochrane Library, Wiley Online and Web of Science databases, as well as in the references cited by other authors.
Development: 11 studies on the underlying causes of feeding difficulties and 9 articles on their impact on the family environment were included.
Conclusions: The studies analysed confirm that children with ASD are more likely to experience feeding difficulties. The causes are usually multifactorial, with sensory processing difficulties, ritualistic behaviours, cognitive rigidity and gastrointestinal disorders being particularly significant. Furthermore, these difficulties have a significant impact on family well-being and on the quality of life of the child and their family. The international evidence reviewed contributes to a broader understanding of this phenomenon.
KEY WORDS
Autism spectrum disorder, feeding behavior, perception, family, quality of life.
INTRODUCCIÓN
Durante la primera infancia, los niños comienzan a explorar nuevos alimentos, sabores y texturas, desarrollando progresivamente sus preferencias y hábitos alimentarios. Aunque las dificultades en la alimentación no son inusuales durante la infancia, estas se presentan con mayor frecuencia y duración en los niños con Trastorno del Espectro Autista1. Según diversas investigaciones, se estima que alrededor del 62% de los niños con TEA presentan dificultades en la alimentación, con cifras que oscilan entre el 30% y el 84%2. Entre las dificultades más frecuentes se encuentran la selectividad alimentaria, una mayor tendencia a adoptar hábitos alimentarios poco saludables y la presencia de conductas disruptivas durante las comidas, en comparación con los niños con desarrollo neurotípico2.
El Trastorno del Espectro Autista es un trastorno del neurodesarrollo, según lo establecido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Se caracteriza por deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social en diversos contextos, así como patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Estos síntomas se manifiestan desde las primeras etapas del desarrollo y pueden provocar un deterioro clínicamente significativo en diferentes áreas del funcionamiento diario, como el ámbito social, académico o laboral3.
La prevalencia del TEA ha aumentado en las últimas décadas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que, a nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 127 personas es diagnosticada con TEA. Estas cifras varían entre países y regiones debido, entre otros factores, a disparidades en los criterios diagnósticos y en el acceso a los servicios de salud4. En España, aunque no existe un registro oficial unificado sobre la prevalencia del TEA, organizaciones especializadas como Autismo España estiman que aproximadamente el 1% de la población presenta este trastorno (1 de cada 100 personas), lo que equivale a más de 500.000 personas en el espectro. Si se considera también a las familias, esta condición impacta en más de un millón y medio de personas5.
Dadas las características de este trastorno, los niños con TEA y sus familias enfrentan diversos desafíos en el desempeño de las actividades diarias, en el comportamiento y en la comunicación. Entre ellos, las dificultades en la alimentación constituyen un problema frecuente. Estas abarcan una amplia variedad de comportamientos y situaciones relacionadas con los hábitos alimentarios, como el rechazo o el repertorio limitado de alimentos aceptados en la dieta, rituales u obsesiones con la comida, problemas de conducta, neofobia alimentaria (miedo a probar nuevos alimentos), inflexibilidad respecto a la presentación de los alimentos, los utensilios o las marcas, ingesta excesiva de ciertos alimentos o preferencias alimentarias condicionadas por características sensoriales como la textura, el color o la temperatura1, 6.
Estas dificultades en la alimentación pueden generar en los padres o cuidadores principales de los niños sentimientos de estrés, ansiedad, preocupación, enfrentamientos o eliminación de alimentos esenciales para su desarrollo. A su vez, estas situaciones pueden contribuir a una disminución de la calidad de vida tanto del niño como de su familia. Asimismo, diversos estudios han evidenciado que las limitaciones y selectividad alimentaria pueden aumentar el riesgo de presentar deficiencias nutricionales (como de calcio, proteínas, hierro, vitaminas, etc.), retrasos en el desarrollo y en el crecimiento, deterioro cognitivo, obesidad y enfermedades como la diabetes o las patologías cardiovasculares7.
Por ello, se propone llevar a cabo una revisión sistemática en la que se analizarán las causas más frecuentes de las dificultades en la alimentación en los niños con TEA y el impacto que ocasionan en el entorno familiar. De esta forma se pretende contribuir al conocimiento actual sobre esta problemática y sensibilizar acerca de la importancia y la complejidad de estas dificultades.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Aportar información actualizada sobre las dificultades de alimentación en niños con TEA.
Objetivos específicos:
Investigar las causas y factores subyacentes de las dificultades de alimentación en niños con TEA.
Conocer el impacto que esto supone en su entorno familiar.
METODOLOGÍA
Se utilizaron las bases de datos electrónicas PubMed, ScienceDirect, The Cochrane Library, Willey Online y Web of Science para la búsqueda de estudios científicos. Se estableció el 18 de junio de 2025 como la fecha límite. Dado que la revisión constaba de varios objetivos, se introdujeron distintas palabras clave. Para la literatura relacionada con las causas y factores, se combinaron los términos “autism”o “autism spectrum disorder” con “food selectivity”, “eating”, “feeding” o “eating disorder”. Para analizar el impacto familiar estos términos se combinaron con “family impact” o “quality of life”. Asimismo, se realizaron búsquedas manuales en las referencias bibliográficas de los estudios seleccionados y de otros trabajos relevantes.
Fueron seleccionados los artículos que cumplían con los siguientes criterios de inclusión:
- Población: niños con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista. No se excluyeron los estudios que incluían además niños con otros trastornos.
- Fecha de publicación: se incluyeron estudios con una antigüedad máxima de quince años, publicados entre el 2010 y 2025.
- Idiomas: artículos redactados en inglés o castellano.
Se llevaron a cabo dos procesos de búsqueda bibliográfica, uno por cada objetivo. En ambos se aplicó el mismo procedimiento. En una primera fase se descartaron los artículos que no cumplían los criterios de inclusión mediante la revisión del título y las palabras clave. Posteriormente, se realizó una lectura de los resúmenes y/o de los artículos completos seleccionados con el objetivo de determinar si cumplían con los criterios de inclusión establecidos.
Para el análisis de las causas subyacentes, se seleccionaron inicialmente 48 artículos para una lectura completa. De estos, 37 fueron descartados por no cumplir con los criterios de inclusión y 11 estudios fueron incluidos finalmente en la revisión. En cuanto al impacto en el entorno familiar, la literatura encontrada fue más escasa: se identificaron inicialmente 16 estudios, de los cuales 7 fueron descartados y 9 incluidos finalmente en la revisión.
RESULTADOS
Todos los estudios incluidos en la tabla 1 (anexo 1) son estudios transversales. Cabe destacar la diversidad geográfica de las investigaciones, que fueron realizadas en Estados Unidos8, 9, 13, 17, 18, Irlanda10, Suiza11, India12, Canadá14 e Italia15, 16; lo que indica que las dificultades en la alimentación son un problema de relevancia global. El estudio más antiguo corresponde a Nadon et al.14, publicado en 2011. A excepción del estudio de Johnson et al.9, el resto de las investigaciones fueron publicadas en los últimos diez años, siendo el estudio de Nadeau et al.13 el más reciente, publicado en 2022.
En la tabla 2 (anexo 2) se incluyen dos análisis narrativos19, 22, siete estudios transversales10, 16, 21, 23, 24, 25 y un estudio de casos y controles20. Se muestra también una perspectiva global, pues hay artículos de Estados Unidos19, 21, 24, 25, Brasil20, Irlanda10, Australia22, Canadá23 e Italia16. Los estudios más antiguos corresponden a Marquenie et al.22 y Nadon et al.23, ambos publicados en 2011. El resto de los estudios fueron publicados en los últimos doce años.
DISCUSIÓN
Tras el análisis de los estudios presentados en la tabla 3 (anexo 3), se identificaron diversos factores que podrían contribuir a las dificultades en la alimentación en niños con TEA. Sin embargo, como se resalta en algunos artículos, determinar las causas subyacentes resulta complejo, debido a la diversidad de factores implicados y a las dificultades que pueden presentar algunos niños para expresar los motivos y la etiología de estos problemas.
Entre los factores identificados, las conductas ritualistas y la rigidez cognitiva podrían desempeñar un papel relevante. Los estudios de Johnson et al.9, Nadeau et al.13 y Zickgraf et al.17 observaron que los niños con TEA experimentaban mayores dificultades ante los cambios, presentaban intereses más intensos y rígidos, así como una necesidad marcada de seguir rutinas. Todo ello se asoció con una mayor presencia de conductas disruptivas durante las comidas y de selectividad alimentaria.
Por otro lado, las alteraciones en el procesamiento sensorial fueron uno de los factores más frecuentemente relacionados con las dificultades en la alimentación. Diversos estudios (Chistol et al.8, Johnson et al.9, Leader et al.10, Malhi et al.12, Nadon et al.14, Panerai et al.15, Postorino et al.16 y Zobel-Lachiusa et al.18) encontraron asociaciones entre las alteraciones sensoriales y una mayor selectividad y rechazo alimentario, así como una mayor presencia de conductas disruptivas durante las comidas. Estas alteraciones pueden afectar a diferentes sistemas sensoriales, incluyendo el gusto, el olfato, el tacto o el procesamiento visual. En particular, Panerai et al.15 señalaron que las alteraciones en el procesamiento del gusto y el olfato podrían tener una especial influencia sobre las conductas alimentarias.
En este sentido, la hipersensibilidad sensorial podría contribuir al rechazo de determinados alimentos debido a características como su textura, sabor, olor o temperatura. Asimismo, las conductas disruptivas durante las comidas podrían constituir una respuesta ante estímulos percibidos como desagradables y una forma de expresar malestar o rechazo. Estas alteraciones del procesamiento sensorial no se limitan al ámbito de la alimentación, sino que pueden repercutir en diferentes actividades de la vida cotidiana. Se han descrito dificultades relacionadas con la tolerancia a determinadas prendas de vestir, la aversión a ruidos fuertes, ritmos de sueño alterados, etc.26, 27
Otro de los factores analizados fueron los problemas gastrointestinales. Los estudios de Leader et al.10 y Postorino et al.16 encontraron una asociación entre la presencia de síntomas gastrointestinales y determinadas dificultades en la alimentación, como problemas para masticar, comer rápidamente o vomitar. Sin embargo, todavía no se ha logrado determinar si estos síntomas son la causa o la consecuencia de las dificultades en la alimentación.
Asimismo, Luisier et al.11 analizaron las diferencias en la percepción visual de los alimentos y observaron que los niños con TEA tendían a calificar las imágenes de determinados alimentos como más desagradables, lo que se asociaba con una mayor puntuación en neofobia alimentaria.
Otro de los objetivos de Johnson et al.9 y Panerai et al.15 fue analizar si una mayor afectación en las áreas social, comunicativa y cognitiva se asociaba con mayores problemas en la alimentación. Ninguno de los dos estudios encontró una relación significativa entre la gravedad de los síntomas de TEA y la presencia de más dificultades alimentarias, lo que sugiere que estas dificultades no necesariamente dependen de la gravedad de los síntomas nucleares del trastorno.
En relación a las herramientas de evaluación, se utilizaron diferentes instrumentos para valorar los factores relaciones con las dificultades alimentarias. El Perfil Sensorial (Sensory Profile) fue la escala empleada con mayor frecuencia para evaluar el procesamiento sensorial (Chistol et al.8, Johnson et al.9, Leader et al.10, Luisier et al.11, Malhi et al.12, Nadon et al.14, Panerai et al.15 y Zobel-Lachiusa et al.18). Se trata de un instrumento estandarizado que permite identificar patrones de procesamiento sensorial y sus posibles repercusiones en el desempeño cotidiano. Consta de un cuestionario cumplimentado por los padres o cuidadores, quienes aportan información sobre las respuestas del niño ante diferentes estímulos sensoriales28.
Para valorar los comportamientos durante las comidas, el instrumento más empleado fue el Brief Autism Mealtime Behavior Inventory (BAMBI) (Johnson et al.9, Panerai et al.15 y Zobel-Lachiusa et al.18). Este cuestionario, compuesto por 18 ítems, permite evaluar diferentes comportamientos relacionados con la alimentación en niños con TEA. La puntuación total refleja la frecuencia de estos comportamientos, de manera que las puntuaciones más elevadas indican una mayor presencia de conductas problemáticas durante las comidas9.
El segundo objetivo de la revisión también se ve respaldado por los estudios analizados en la tabla 4 (anexo 4), que evidencian que las dificultades en la alimentación de los niños con TEA suelen afectar significativamente al entorno familiar y repercutir negativamente en la calidad de vida de las familias. Un ejemplo destacado es el estudio de Marquenie et al.22, en el que varias madres describieron cómo los problemas alimentarios de sus hijos alteraban el desarrollo de las rutinas familiares, los rituales y las interacciones significativas.
Además, todos los estudios revisados señalan la presencia de estrés, frustración, enfado y/o falta de confianza en sus propias capacidades entre los padres de niños con TEA (Ausderau et al.19, Castro et al.20, Curtin et al.21, Marquenie et al.22, Nadon et al.23, Postorino et al.16, Thullen et al.24 y Zlomke et al.25). A ello se suma la preocupación por el estado nutricional, físico y psicosocial de sus hijos, señalada en los estudios de Ausderau et al.19, Castro et al.20 y Leader et al.10.
Las dificultades alimentarias también pueden incrementar la carga asociada a la preparación de las comidas, puesto que a menudo tienen que elaborar comidas diferentes para el niño y para el resto de la familia (Ausderau et al.19, Castro et al.20 y Nadon et al.23). Mientras que en otros casos las familias modifican sus propios hábitos y rutinas para adaptarse a las demandas y preferencias alimentarias del niño con TEA (Marquenie et al.22).
Varios estudios también recogen como estas dificultades pueden repercutir en las relaciones familiares, tanto en la relación conyugal (Curtin et al.21 y Thullen et al.24) como con otros miembros de la familia (Ausderau et al.19 y Marquenie et al.22). En particular, Thullen et al.24 observaron que un mayor acuerdo sobre la prestación de cuidados y un mayor apoyo en la coparentalidad se asociaba con niveles más bajos de estrés parental.
En definitiva, aunque estas dificultades no siempre se traducen en consecuencias negativas para la salud del niño, sí pueden generar una carga significativa para la familia y repercutir negativamente en su calidad de vida, tal como evidencian los estudios de Leader et al.10, Nadon et al.23 y Postorino et al.16.
Se han alcanzado los dos objetivos específicos establecidos en la revisión. En primer lugar, se identificaron los principales factores subyacentes a las dificultades en la alimentación en niños con TEA. Los resultados evidencian que el origen suele ser multifactorial, destacando las alteraciones del procesamiento sensorial, las conductas ritualistas, la rigidez cognitiva y los trastornos gastrointestinales. Además, la inclusión de investigaciones procedentes de diferentes partes del mundo proporciona una perspectiva internacional y contribuye a una comprensión más amplia de este fenómeno.
En cuanto al impacto de los problemas alimentarios en la familia o en el entorno cercano del niño, se confirmó la hipótesis inicial, puesto que estas dificultades pueden constituir un factor estresante significativo para las familias y repercutir negativamente en su calidad de vida. Además, pueden afectar a las rutinas familiares, a la preparación de las comidas y a las relaciones entre sus miembros.
En conjunto, las dificultades en la alimentación en niños con TEA constituyen un fenómeno complejo y multifactorial, que no solo puede afectar al bienestar del niño, sino también al funcionamiento y calidad de vida de su entorno familiar.
Entre las limitaciones de la revisión, destaca el número limitado de artículos publicados que cumplen los criterios de inclusión, especialmente aquellos centrados y que profundizan en las causas y factores subyacentes a las dificultades alimentarias en la población con TEA.
BIBLIOGRAFÍA
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- Ayres J. La integración sensorial en los niños. Desafíos sensoriales ocultos. Madrid: TEA Editores. 2008.
ANEXOS
| Anexo 1. Estudios sobre las causas subyacentes a las dificultades en la alimentación en niños con TEA | |
| REFERENCIA | TÍTULO |
| 8 | Sensory Sensitivity and Food Selectivity in Children with ASD |
| 9 | Relationships Between Feeding Problems, Behavioral Characteristics and Nutritional Quality in Children with ASD |
| 10 | Comorbid Feeding and Gastrointestinal Symptoms, Challenging Behavior, Sensory Issues, Adaptive Functioning and Quality of Life in Children and Adolescents with ASD |
| 11 | Visual and Hedonic Perception of Food Stimuli in Children with ASD and their Relationship to Food Neophobia |
| 12 | Sensory Processing Dysfunction and Mealtime Behavior Problems in Children with ASD |
| 13 | The Combination of Food Approach and Food Avoidant Behaviors in Children with ASD: “Selective Overeating” |
| 14 | Association of sensory processing and eating problems in children with ASD |
| 15 | Sensory Profiles of Children with ASD with and without Feeding Problems: A Comparative Study in Sicilian Subjects |
| 16 | Clinical differences in children with ASD with and without food selectivity |
| 17 | Rigidity and Sensory Sensitivity: Independent Contributions to Selective Eating in Children, Adolescents and Young Adults |
| 18 | Sensory Differences and Mealtime Behavior in Children With ASD |
| Anexo 2. Estudios sobre el impacto familiar de las dificultades en la alimentación en niños con TEA | |
| REFERENCIA | TÍTULO |
| 19 | The Impact of ASD and Eating Challenges on Family Mealtimes |
| 20 | Feeding behavior and dietary intake of male children and adolescents with ASD: A case-control study |
| 21 | Food Selectivity, Mealtime Behavior Problems, Spousal Stress and Family Food Choices in Children with and without ASD |
| 10 | Comorbid Feeding and Gastrointestinal Symptoms, Challenging Behavior, Sensory Issues, Adaptive Functioning and Quality of Life in Children and Adolescents with ASD |
| 22 | Dinnertime and bedtime routines and rituals in families with a young child an ASD |
| 23 | Mealtime problems in children with ASD and their typically developing siblings: a comparison study |
| 16 | Clinical differences in children with ASD with and without food selectivity |
| 24 | Co-Parenting Quality, Parenting Stress and Feeding Challenges in Families with a Child Diagnosed with ASD |
| 25 | Feeding Problems and Maternal Anxiety in Children with ASD |
| Anexo 3. Estudios sobre las causas subyacentes a las dificultades en la alimentación en niños con TEA | ||||
| AUTORES, AÑO Y REVISTA | TIPO DE ESTUDIO | MUESTRA | EVALUACIÓN | RESULTADOS |
| Chistol et al.8
2018 Journal of Autism and Developmental Disorders |
Estudio transversal | n=111
(n=53 niños con TEA, n= 58 niños con DT) Rango de edad: 3 a 11 años |
|
Los niños con TEA obtuvieron puntuaciones más atípicas en el Perfil Sensorial que los niños con DT. El 66% obtuvo puntuaciones de hipersensibilidad sensorial oral; frente a un 9% en los niños con DT.
Los niños con TEA con sensibilidad sensorial oral atípica tuvieron niveles significativamente más altos de rechazo de alimentos y comieron menos verduras y frutas. |
| Johnson et al.9
2014 J Autism Dev Disord |
Estudio transversal | n=256 niños con TEA
Rango de edad: 2 a 11 años |
|
Se encontró una correlación entre las conductas repetitivas y ritualistas y las conductas disruptivas a la hora de comer; y una relación entre puntuaciones más bajas en el SSP (más alteraciones en el procesamiento sensorial) y una puntuación BAMBI más alta (más problemas en la alimentación).
Además, hubo fuertes relaciones entre las conductas disruptivas a la hora de comer y las conductas de externalización e internalización, es decir, los niños que mostraban conductas disruptivas en otras situaciones también lo hacían a la hora de comer. Esto podía agravarse cuando estaban presentes otros predictores como los comportamientos repetitivos o los problemas sensoriales. |
| Leader et al.10
2021 Developmental Neurorehabilitation |
Estudio transversal | n= 120 niños y adolescentes con TEA
Rango edad: 3 a 17 años |
|
El 84,2% de los participantes experimentaron al menos un síntoma gastrointestinal (GI) en los tres meses anteriores. Este estudio encontró que los síntomas GI y las dificultades de alimentación están relacionados y predicen problemas como masticar, comer rápido y vomitar.
Detectaron que las alteraciones del procesamiento sensorial son otro factor potencial en los problemas de alimentación. También se encontró que los niños con TEA con problemas de rechazo de alimentos, masticación y vómitos tenían niveles significativamente más altos de comportamientos desafiantes. |
| Luisier et al.11
2019 Perception |
Estudio transversal | n= 22
(n=11 niños con TEA, n=11 niños con DT) Rango de edad: 5 a 15 años |
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Los niños con TEA mostraron movimientos oculares diferentes al percibir alimentos visuales: más tiempo de fijación y una longitud total de camino más larga (exploraron los alimentos durante más tiempo). En comparación con el grupo de DT, calificaron las imágenes de alimentos como menos agradables.
Se observó también una asociación entre las calificaciones hedónicas y la puntuación de neofobia alimentaria en niños con TEA, los niños que calificaron las imágenes de alimentos como más desagradables obtuvieron puntuaciones más altas de neofobia alimentaria. |
| Malhi et al.12
2021 Indian Pediatrics |
Estudio transversal | n=78
(n=50 niños con TEA, n=28 niños con DT) Rango de edad: 4 a 10 años |
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Encontraron que los niños con alteraciones en el procesamiento sensorial rechazaban más alimentos y tenían más dificultades en la alimentación.
Además, este estudio detectó que los problemas de procesamiento sensorial auditivo y visual también podían estar asociados a la selectividad alimentaria en niños con TEA (el ruido durante las comidas, el sonido de los cubiertos, la presentación de las comidas, etc.). |
| Nadeau et al.13
2022 J Autism Dev Disord |
Estudio transversal | n=296
(n=185 niños con TEA, n=111 niños con DT) Rango de edad: 4 a 17 años |
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Los niños con TEA con mayor puntuación en la EAH presentaban una tasa significativamente mayor de alimentación selectiva.
Además, los niños que comían de manera excesivamente selectiva se involucraban en comportamientos más rutinarios y rituales, tuvieron más dificultades con los cambios y tenían intereses especiales más intensos que el grupo de alimentación típico; lo que sugiere una asociación entre conductas alimentarias atípicas y mayor inflexibilidad cognitiva. |
| Nadon et al.14
2011 Autism research and treatment |
Estudio transversal | n=95 niños con TEA
Rango de edad: 3 a 10 años |
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Los niños con alteraciones sensoriales tenían significativamente más dificultades en la alimentación.
Se encontró que ciertas modalidades sensoriales influían en el número de problemas de alimentación más que otras:
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| Panerai et al.15
2020 Brain Sciences |
Estudio transversal | n=111 niños con TEA
(n= 37,33% con problemas de alimentación, n=74,67% sin problemas de alimentación) Rango edad: 2 a 12 años |
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Se encontró una correlación estadísticamente significativa entre las conductas alimentarias disruptivas y las respuestas atípicas a estímulos sensoriales. Los factores alterados de gusto/olfato fueron los que más influyeron en los comportamientos a la hora de comer.
Estos resultados indican que las conductas alimentarias en niños con TEA se ven afectadas por múltiples experiencias sensoriales (sensación de baja respuesta/búsqueda, sensibilidad táctil, sensibilidad al movimiento, etc.). |
| Postorino et al.16
2015 Apetite |
Estudio transversal | n= 158 niños con TEA
Rango de edad: 3 a 12 años |
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Todos los participantes con selectividad alimentaria informaron de mayor sensibilidad en al menos un factor sensorial relacionado con la comida: textura (68,4%), sabor (53,2%), color (20,3%), forma (16,5%), marca o embalaje (12,7%), olor (10,1%), rituales relacionados con la comida (3,8%), cantidad (2,5%), temperatura (1,3%).
El 13,9% de la muestra mostró síntomas gastrointestinales. Todavía no se ha podido demostrar si la selectividad alimentaria es causa o consecuencia de los problemas gastrointestinales, pero se ha comprobado que están relacionados. |
| Zickgraf et al.17
2020 Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology |
Estudio transversal | n=1.161
(n=797 niños y jóvenes con DT, n=179 niños con trastorno obsesivo/de ansiedad, n=185 niños con TEA) Rango de edad: 4 a 22 años |
En los sujetos sin TEA:
En la muestra de niños con TEA:
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Los análisis se realizaron por separado en cada muestra y en todas ellas la rigidez y la sensibilidad a la textura oral mostraron correlaciones significativas con la alimentación selectiva.
Es el primer estudio que identifica la importancia de la rigidez cognitiva/conductual como predictor de la alimentación selectiva en niños con TEA y con DT. Se encontró que la sensibilidad a la textura oral es el predictor más específico de selectividad alimentaria. |
| Zobel-Lachiusa et al.18
2015 American Journal of Occupational Therapy |
Estudio transversal | n=68
(n=34 niños con TEA, n= 34 niños con DT) Rango de edad: 5 a 12 años |
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Los resultados indicaron una correlación positiva de fuerte a moderada en las medidas de conducta alimentaria y procesamiento sensorial, es decir, el comportamiento disruptivo a la hora de comer está particularmente relacionado con las diferencias sensoriales en los niños con TEA. |
| Anexo 4. Estudios sobre el impacto familiar de las dificultades en la alimentación en niños con TEA | ||||
| AUTORES | ESTUDIO | MUESTRA | EVALUACIÓN | RESULTADOS |
| Ausderau et al.19
2013 ICAN: Infant, Child & Adolescent Nutrition |
Análisis na- rrativo | n=6 familias de niños con TEA con problemas de alimentación
Rango de edad: 2 a 7 años |
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La hora de comer era importante y valorada por todas las familias, pero a menudo implicaba un trabajo exhaustivo y las madres experimentaban estrés y una disminución de la satisfacción con las comidas familiares. Expresaron que sus hijos con TEA a menudo se negaban a sentarse en la mesa familiar o sus comportamientos perturbaban a otros miembros. Expresaron las frustraciones de satisfacer las necesidades de la unidad familiar al mismo tiempo que brindaban alternativas alimentarias, apoyo y creaban estrategias para mantener a sus hijos con TEA en la mesa.
Solían elaborar dos comidas diarias, una para la familia y otra especial para su hijo con TEA y expresaron también su preocupación de que su hijo con TEA no estuviera recibiendo una nutrición adecuada. Algunos hermanos de niños con TEA también asumieron roles atípicos en las comidas familiares, pues eran utilizados como ejemplos prosociales, iniciaban estrategias para alentar al niño con TEA a probar los alimentos que ellos comían, etc. A algunas madres les preocupaba que los hermanos estuvieran imitando conductas alimentarias atípicas. |
| Castro et al.20
2016 International Journal of Developmental Neuroscience |
Estudio de casos y controles | n=98
(n=49 niños con TEA, n=49 niños con DT) Rango de edad: 4 a 16 años |
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La mayoría de los ítems del cuestionario BPFA les resultaron más problemáticos a los padres de niños con TEA en comparación a los padres del grupo control: sentían más frustración, ansiedad, enojo y/o falta de confianza en ellos mismos a la hora de comer, sentían preocupación por la salud de su hijo como consecuencia de las dificultades en la alimentación y preparaban otras comidas como estrategia para afrontar el rechazo de alimentos. |
| Curtin et al.21
2015 J Autism Dev Disord |
Estudio transversal | n=111 familias
(n=53 niños con TEA, n=58 niños con DT) Rango de edad: 3 a 11 años |
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Los padres de niños con TEA informaron de más problemas de conducta durante las comidas, mayor estrés a la hora de comer y conyugal e influencia sobre lo que comían otros miembros de la familia. |
| Leader et al.10
2020 Developmental Neurorehabilitation |
Estudio transversal | n= 120 niños y adolescentes con TEA
Rango edad: 3 a 17 años |
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Se encontró que la presencia de problemas en la alimentación en niños con TEA afectaba negativamente en la calidad de vida de las familias, según los resultados del PedsQL. La salud física y psicosocial fueron, en promedio, una preocupación para las familias. |
| Marquenie et al.22
2011 Australian Occupational Therapy Journal |
Análisis narrativo | n=14 madres de niños con TEA
Rango de edad: 2 a 5 años |
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A partir de las descripciones de las madres se encontró que, en todos los casos, el niño con TEA alteraba el desempeño de rutinas y rituales a la hora de la cena (y otras actividades) y las interacciones significativas dentro de estas ocupaciones. Para estas madres, la hora de la cena carecía de indicadores de disfrute y rituales familiares significativos.
Las madres se adaptaban constantemente a las demandas del niño con TEA durante la cena. Alrededor del 92% de ellas describieron la hora de la cena como uno de los momentos más estresantes de su día. También sentían estrés y preocupación por como estas dificultades restringían las elecciones de alimentos de otros miembros de la familia. El 65% de las madres informaron que cocinaban múltiples comidas, lo que aumentaba el tiempo de preparación y, en ocasiones, creaba conflictos entre hermanos que no querían comer alimentos diferentes a los del niño con TEA. |
| Nadon et al.23
2011 Autism |
Estudio transversal | n=48 familias de un hijo con TEA y otro con DT
Rango de edad: 3 a 12 años |
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Los niños con TEA tenían más dificultades en la alimentación que sus hermanos con DT.
Los problemas de alimentación tuvieron un impacto en la rutina de la familia. El 52% de los niños con TEA, frente al 16,7 % de los hermanos, “siempre” o “a menudo” necesitaba una comida diferente a la del resto de la familia. El estado de ánimo a la hora de comer fue considerado como estresante o muy estresante en torno a los niños con TEA (27,1% frente a 10,4%). Además, más niños con TEA que sus hermanos no comían en la guardería, escuela, restaurantes, con familia extensa o con amigos (37,5% frente a 8,3%). Todo ello impactó de forma negativa en la calidad de vida de estas familias. |
| Postorino et al.16
2015 Apetite |
Estudio transversal | n= 158 niños con TEA
Rango de edad: 3 a 12 años |
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Los padres de niños con TEA informaron de niveles significativamente más altos de estrés parental y un mayor grado de problemas conductuales en sus hijos en comparación con los padres de niños con DT, lo que supone un impacto negativo en la calidad de vida de estas familias. |
| Thullen et al.24
2017 J Autism Dev Disord |
Estudio transversal | n=113 familias de niños con TEA
Rango de edad: 5 a 13 años |
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Las conductas alimentarias desafiantes (comportamiento disruptivo a la hora de comer, rechazo de alimentos y rigidez) se asociaron con un mayor estrés parental. Cuanto mayor es la frecuencia de las conductas, mayor es el estrés reportado por los padres.
Se informó también de un mayor estrés parental cuando el acuerdo y el apoyo de coparentalidad era menor. Un mayor acuerdo sobre la prestación de cuidados, un mayor apoyo recibido y un conflicto menos abierto se asoció con un menor estrés parental. |
| Zlomke et al.25
2020 Matern Child Health Journal |
Estudio transversal | n=64 madres de niños con TEA
Rango de edad: 2 a 8 años |
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Las madres informaron de que las horas de comida eran estresantes y sentían preocupación por el impacto de las conductas disruptivas a la hora de comer en sus familias.
Si bien la muestra no indicó niveles clínicamente significativos de ansiedad según el STAI, un gran número de madres respaldaron altos niveles de sentimientos negativos hacia conductas específicas a la hora de comer y dificultad para implementar estrategias de manejo efectivas. Se encontró que la ansiedad materna y las estrategias de alimentación desadaptativas se correlacionaban con conductas alimentarias infantiles problemáticas. |
ABREVIATURAS:
TEA: Trastorno del Espectro del Autismo; ASD: Autism Spectrum Disorder; DT: Desarrollo típico; GI: Grupo de Intervención; GC: Grupo de Control; ECA: Ensayo clínico aleatorizado; TGD: Trastorno Generalizado del Desarrollo