Análisis de resultados del estado actual (AREA) en la violencia armada: 00033 deterioro de la respiración espontánea

11 febrero 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.94.13.002

 

 

 

AUTORES

  1. Graciela Morales Ojeda. https://orcid.org/0000-0002-0714-4387 Estudiante del programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Instituto Mexicano del Seguro Social.
  2. Diana Laura Prince Arano. https://orcid.org/0009-0007-4622-1529 Estudiante del programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Coordinadora de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica Perioperatoria del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud CIDOCS de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México.
  3. Cinthya Vanessa Cárdenas Amarillas. https://orcid.org/0009-0009-93289512 Estudiante del Programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Instituto Mexicano del Seguro Social.
  4. Cynthia Alejandra Acosta Ramírez. https://orcid.org/0009-0008-1787-3226 Estudiante del Programa de Maestría en Enfermería. Becario del Programa de Becas de Posgrado y Apoyo a la Calidad de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI) México. Facultad de Enfermería Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, México.
  5. Eleazara Tejada Rangel. https://orcid.org/0000-0003-1439-0719 Profesora Investigadora de Tiempo Completo, Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa, México.
  6. Roberto Joel Tirado Reyes https://orcid.org/0000-0002-1492-7507 Profesor Investigador de Tiempo Completo, Facultad de Enfermería Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

 

RESUMEN

Introducción: En México, las lesiones por arma de fuego constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en población joven, representando una emergencia de salud pública que demanda atención inmediata y especializada. El presente estudio aborda el caso clínico de una paciente femenina de 18 años con trauma múltiple secundario a heridas por proyectil de arma de fuego, quien presentó deterioro de la ventilación espontánea y requerimiento de soporte vital avanzado en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Objetivo: aplicar el modelo AREA (Análisis, Reflexión, Ejecución y Evaluación) y la Teoría del Déficit de Autocuidado de Dorothea Orem para guiar la atención enfermera centrada en la priorización de necesidades vitales, la toma de decisiones clínicas y la valoración continua de resultados.

Desarrollo: a través de las fases del modelo AREA se llevaron a cabo procesos sistemáticos de valoración integral, identificación de diagnósticos NANDA, aplicación de intervenciones NIC y medición de resultados NOC, con énfasis en el mantenimiento de la oxigenación, la perfusión tisular y la estabilidad hemodinámica.

Conclusión: la integración del modelo AREA y la Teoría de Orem fortaleció el juicio crítico de enfermería y permitió brindar un cuidado integral, humanizado y basado en la evidencia, mejorando la evolución clínica y la seguridad de la paciente crítica.

PALABRAS CLAVE

Violencia con armas, cuidados de enfermería, modelo AREA, teoría de enfermería, cuidados críticos.

ABSTRACT

Introduction: In Mexico, firearm injuries are among the leading causes of morbidity and mortality in young people, representing a major public health emergency that requires immediate and specialized care. This study presents the clinical case of an 18-year-old female patient with multiple gunshot wounds who developed impaired spontaneous ventilation and required advanced life support in the Intensive Care Unit.

Objective: To apply the AREA model (Analysis, Reflection, Execution, and Evaluation) and Dorothea Orem’s Self-Care Deficit Theory to guide nursing care focused on prioritizing vital needs, clinical decision-making, and continuous evaluation of patient outcomes.

Development: Through the phases of the AREA model, a systematic process of comprehensive assessment, identification of NANDA diagnoses, application of NIC interventions, and evaluation of NOC outcomes was carried out, emphasizing the maintenance of oxygenation, tissue perfusion, and hemodynamic stability.

Conclusion: The integration of the AREA model and Orem’s theory strengthened nursing clinical judgment and enabled holistic, evidence-based, and humanized care, improving the patient’s clinical stability and safety during critical care management. This approach demonstrates the relevance of reflective and analytical nursing practice in managing severe trauma cases caused by firearm injuries. mainly affect young people and are a major public health issue. This case involves an 18-year-old patient with multiple trauma and impaired spontaneous ventilation.

KEY WORDS

Gun violence, nursing care, outcome and process assessment, health care, nursing theory, critical care.

INTRODUCCIÓN

En México, las lesiones por arma de fuego constituyen un desafío de salud pública con alto impacto de población joven. Entre los años 2015 y 2022 se documentaron 188,397 muertes por arma de fuego; la tasa aumentó con fuerza hasta 2018 y aunque se redujo posteriormente, los homicidios representaron más del 90% de estas defunciones, con notable carga en personas de 20-29 años1. Este patrón nacional se inscribe en una tendencia global que subraya la letalidad del trauma penetrante y su concentración en espacios públicos, con implicaciones críticas para los sistemas hospitalarios que reciben pacientes inestables en edad productiva. En este contexto, los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) afrontan casos que exigen activación inmediata de rutas de trauma y coordinación interdisciplinar para sostener la vida en los primeros minutos de atención1,2.

El choque hipovolémico hemorrágico derivado del trauma penetrante continúa siendo una emergencia tiempo-dependiente en la que la identificación precoz, el control de la hemorragia y la reanimación hemostática marcan la diferencia entre la supervivencia y la progresión a falla multiorgánica. La evidencia reciente y las guías de trauma recomiendan estrategias integradas de control rápido del sangrado, reanimación con hemoderivados en proporciones equilibradas, minimización de cristaloides, hipotensión permisiva cuando es apropiado y corrección activa de la triada letal (coagulopatía, acidosis, hipotermia), como estándar de cuidado desde el ámbito prehospitalario hasta el quirófano y la UCI3,4. Estas medidas se combinan con un abordaje ABCDE escrito, monitorización invasiva temprana y decisiones dinámicas basadas en la respuesta fisiológica del paciente4,5.

Tras el retorno de circulación espontánea en escenarios de paro cardiorespiratorio post-hemorrágico, las prioridades cambian hacia el cuidado posparto: aplicación de oxígeno para evitar hipo-hiperoxia, manejo hemodinámico para prevenir hipotensión, detección y tratamiento de convulsiones y estrategias de neuroprotección individualizadas6,7. En paralelo, la ventilación mecánica exige vigilancia estrecha para prevenir neumonía asociada a ventilador (NAV) mediante cumplimiento de paquetes de acciones (cabecera elevada, higiene oral con antiséptico, sedación mínima efectiva, evaluación diaria de extubación, cuidado de circuitos), donde la adherencia de enfermería se asocia a menor estancia y menos días de ventilación8. Este binomio, soporte respiratorio y estabilización hemodinámica constituye la base del sostén vital en UCI tras el trauma mayor.

Presentamos el caso del sujeto de cuidado de sexo femenino de 18 años atendida en un hospital público de tercer nivel en la cuidad de Culiacán, Sinaloa, por múltiples heridas por arma de fuego, con choque hipovolémico hemorrágico, paro cardiorrespiratorio recuperado, necesidad de ventilación mecánica, sedo analgesia y soporte con aminas vasoactivas. A su ingreso a cuidados críticos, la priorización clínica de enfermería se centró en mantener la oxigenación y ventilación efectivas, asegurar la estabilidad hemodinámica con balance hídrico estricto y prevenir complicaciones infecciosas y por inmovilidad, en estrecha coordinación con el equipo interdisciplinario. Documentar este curso clínico permite visibilizar el impacto del juicio enfermero en la continuidad del soporte vital, la implementación rigurosa de paquetes de acciones y la toma de decisiones en tiempo real, elementos clave para mejorar resultados en población joven víctima de violencia armada6,8.

DESARROLLO

Descripción de la ficha de identificación del usuario con la aplicación de la guía de valoración del adulto de la práctica profesional (clínica) con base en la Teoría de Dorothea Orem.

La usuaria femenina de 18 años de edad, se encuentra hospitalizada en la Unidad de Cuidados Intensivos posterior a haber sufrido múltiples heridas por arma de fuego en abdomen, tórax, cuello y extremidad superior izquierda, las cuales provocaron un choque hipovolémico hemorrágico y un síndrome post paro cardiorrespiratorio.

Actualmente se mantiene sedada, intubada y con ventilación mecánica controlada, bajo la administración de aminas vasoactivas norepinefrina y dopamina para conservar la estabilidad hemodinámica. Presenta drenajes abdominales y cervicales, sonda Foley, accesos venosos centrales y monitoreo invasivo de presión arterial. Su estado general es crítico y el pronóstico reservado para la vida.

Debido al compromiso pulmonar secundario al trauma torácico, la paciente depende del ventilador mecánico para mantener una adecuada oxigenación. Se conserva una saturación de oxígeno estable con apoyo del ventilador, requiriendo aspiración periódica de secreciones, control de la presión del tubo endotraqueal y vigilancia continua de los parámetros respiratorios por parte del personal de enfermería.

Permanece en ayuno absoluto y con estricto control del balance hídrico. Recibe líquidos intravenosos solución Hartmann, albúmina y aminas vasoactivas bajo supervisión médica continua. Se realiza un registro riguroso de la diuresis y de las entradas y salidas de líquidos, con el fin de evitar tanto la sobrecarga como el déficit de volumen.

Por su condición clínica y riesgo de aspiración, la paciente no recibe alimentación oral, y no se ha iniciado nutrición enteral ni parenteral hasta lograr una estabilización hemodinámica. Se encuentra bajo vigilancia metabólica continua y con monitoreo de glucemia capilar y signos vitales.

En cuanto a la eliminación, presenta sonda Foley funcional con control del gasto urinario y drenajes quirúrgicos permeables en cavidad abdominal y torácica. No se observa eliminación intestinal activa debido al estado de sedación profunda y reposo absoluto.

La paciente se mantiene sedada con propofol, sin movilidad espontánea, por lo que se encuentra en alto riesgo de desarrollar úlceras por presión. El personal de enfermería aplica cambios posturales asistidos, cuidados de la piel, lubricación y medidas preventivas para mantener la integridad cutánea y prevenir complicaciones derivadas de la inmovilidad. Debido a la sedación, no puede establecer comunicación verbal ni no verbal, y el contacto con sus familiares es limitado por las políticas de aislamiento en la unidad de cuidados intensivos. Esta situación genera soledad y aislamiento, tanto para la paciente como para sus familiares, quienes experimentan ansiedad y temor ante la gravedad de su estado.

Se identifica además alto riesgo de infección y complicaciones por la presencia de accesos venosos centrales, ventilación mecánica y heridas quirúrgicas múltiples. Por ello, se mantiene monitoreo continuo, manejo aséptico estricto y control riguroso de signos vitales.

A pesar de su juventud, la usuaria se encuentra en estado de dependencia total del equipo de salud para el cumplimiento de sus necesidades fisiológicas básicas. Su familia requiere orientación, acompañamiento emocional y apoyo espiritual, como parte del cuidado integral que brinda el personal de enfermería. Durante la aplicación de la guía, se identificó que la paciente no puede satisfacer ninguno de los requisitos universales de autocuidado, dependiendo completamente del equipo de enfermería y médico. En consecuencia, el sistema de enfermería indicado es el totalmente compensatorio, conforme a la Teoría del Autocuidado de Dorothea Orem la cual fundamenta la intervención profesional orientada a preservar la vida, mantener la homeostasis, prevenir complicaciones y brindar cuidados humanizados en situaciones críticas9.

Datos significativos de acuerdo a los requisitos de la Teoría de Dorothea Orem:

De acuerdo con la Teoría del Déficit del Autocuidado de Orem nos menciona la importancia del autocuidado en donde las personas deben realizar ciertas actividades para poder mantener una salud y bienestar integral. Es por esto que Orem enfatiza tres componentes primordiales para poder conseguir este bienestar integral: los requisitos del autocuidado, la agencia del autocuidado y el déficit del autocuidado, los cuales surgen cuando no existe la capacidad de equilibrar “los requisitos del autocuidado” y es ahí en donde entra en acción las intervenciones del personal de enfermería a través de acciones para ayudar al paciente de una manera total, parcial o educándolo. Es importante recalcar que está teoría ayuda a que el paciente sea lo más autónomo posible considerando los estragos en su salud al momento de la intervención del profesional de enfermería9.

Narrativa clínica basada en los requisitos de autocuidado de Dorothea Orem:

Se aplicó una guía de valoración basada en los requisitos de Dorothea Orem, a una usuaria que presenta choque hipovolémico por hemorragia, secundario a heridas por arma de fuego, la cual presentó 4 requisitos afectados de acuerdo a la patología por la cual está cursando en la actualidad, dando énfasis a los diagnósticos reales que la paciente presenta de acuerdo con los diagnósticos estandarizados de NANDA-NIC-NOC10,11,12.

Requisito 1. Mantenimiento de un ingreso suficiente de aire.

En la valoración de la paciente el requisito 1. Mantenimiento de un ingreso suficiente de aire, presentando como datos significativos que la paciente se encuentra intubada bajo ventilación mecánica controlada, con una saturación de oxígeno (SpO₂) de 97% lo cual refleja una adecuada oxigenación bajo soporte ventilatorio. Sin embargo, se requiere que se haga lavado y aspiración de secreciones bronquiales para evitar episodios de hipoxia y mantener vías aéreas permeables.

Desde la perspectiva del modelo de Orem, la situación de salud de la paciente presenta un déficit de autocuidado total, ya que la paciente es incapaz de valerse por sí misma y tener independencia en las funciones respiratorias esenciales para la conservación de la misma.

A partir de la valoración realizada, se lograron identificar los siguientes diagnósticos de enfermería de acuerdo con la taxonomía NANDA (ver anexo 1).

(00030) Deterioro del intercambio gaseoso, relacionado con la alteración de la relación ventilación/perfusión, manifestado por dependencia de ventilación mecánica y antecedentes de neumotórax bilateral.

(00032) Patrón respiratorio ineficaz, relacionado con daño torácico y debilidad muscular respiratoria, manifestado por la disminución de la capacidad vital.

Requisito 2. Mantenimiento de una ingesta suficiente de líquidos.

No presenta datos significativos

Requisito 3. Mantenimiento de una ingesta suficiente de alimentos.

No presenta datos significativos

Requisito 4. Provisión de cuidados asociados con eliminación urinaria e intestinal.

La paciente presenta datos significativos ya que se logra identificar la instalación de sonda Foley para drenaje vesical continuo, como a su vez drenajes abdominales secundarios a un procedimiento quirúrgico posterior a lesión traumática, en cuanto a la eliminación se mantiene controlada y cuantificada

En función de la valoración de la paciente se estableció el siguiente diagnóstico de enfermería NANDA.

(00016) Deterioro de la eliminación urinaria, relacionada con sondaje vesical.

Requisito 5. Equilibrio entre actividad y descanso.

La paciente presenta datos significativos ya que se encuentra sedada, con puntas RASS de – 5, lo que indica que se encuentra en un estado de sedación profunda sin tener respuesta a estímulos verbales y/o físicos. Debido a esta condición, presenta inmovilidad en su totalidad los cuales indican que es necesario realizar cambios posturales programados y a su vez tener cuidados integrales de la piel, para evitar que se formen úlceras por presión.

De acuerdo con el modelo de Orem, este requisito se encuentra afectado en su totalidad, puesto que la paciente no puede hacer ninguna acción en la que pueda tener un mantenimiento y bienestar físico.

Con los hallazgos encontrados se identificaron los siguientes diagnósticos de enfermería NANDA.

(00085) Deterioro de la movilidad física, relacionado con debilidad generalizada y sedación.

El deterioro de la movilidad física se encuentra directamente asociado con la condición delicada del paciente, la administración de sedantes y la debilidad generalizada secundaria a choque hipovolémico y la ventilación mecánica. Esta limitación física imposibilita la realización de movimientos voluntarios, generando dependencia total del equipo de enfermería para la movilización y la conservación de la integridad corporal.

Requisito 6. VI. Equilibrio entre soledad y comunicación social.

La paciente presenta datos significativos ya que se encuentra inconsciente y bajo sedación profunda imposibilitando a comunicarse ya sea verbal o no verbal, estando en una condición donde se encuentra con una intubación orotraqueal la cual refuerza esta barrera de comunicación limitándose totalmente para poder interactuar con el entorno y generando un aislamiento físico y emocional.

Este requisito de autocuidado se encuentra completamente comprometido ya que la paciente presenta un déficit total de autocuidado comunicativo y social, por lo que el profesional de enfermería asume el rol de agente compensador total, encargado de preservar la dignidad de la paciente, manteniendo la comunicación terapéutica indirecta y brindar apoyo emocional al núcleo familiar.

En función de los hallazgos obtenidos, se determinan los siguientes diagnósticos de enfermería NANDA.

(00123) Deterioro de la comunicación verbal, relacionado con la intubación orotraqueal y sedación.

El deterioro de la comunicación verbal se presenta por la incapacidad fisiológica de la paciente de comunicarse lo cual genera un aislamiento, desorientación o sensación de una desconexión de su entorno. En esta situación el cuidado humanizado y la comunicación verbal adquieren un papel muy importante ya que la enfermera debe de mantener un trato digno y respetuoso, así como hablarle a la paciente durante las intervenciones y cuidados hacia la misma, para así conservar el tacto físico y garantizar un ambiente y entorno de calma y seguridad.

Requisito 7. Prevención de peligros para la vida y el bienestar humano.

Sin datos significativos

Requisito 8. Promoción del funcionamiento y desarrollo humano.

Sin datos significativos

El modelo AREA en la práctica enfermera:

El modelo AREA (Análisis, Reflexión, Ejecución y Evaluación) constituye una propuesta metodológica que fortalece el proceso de atención de enfermería mediante un razonamiento clínico más analítico y orientado a resultados. A diferencia de los modelos lineales tradicionales, el AREA se sustenta en la comparación constante entre el estado actual del paciente y el resultado esperado, permitiendo visualizar las brechas que orientan las intervenciones. Este enfoque sitúa a la enfermera como profesional que no solo ejecuta acciones, sino que interpreta y reflexiona sobre el impacto de cada una de ellas en la evolución del paciente13.

El componente de análisis implica la valoración exhaustiva de datos clínicos, psicológicos y sociales que conforman la situación del paciente. En esta fase se identifican las necesidades afectadas y se establecen los resultados esperados de manera realista y medible. Este paso inicial permite fundamentar el juicio clínico con base en la evidencia disponible y las condiciones individuales del sujeto de cuidado, evitando decisiones empíricas o desarticuladas del contexto14.

La reflexión constituye el eje integrador del modelo, ya que orienta a la enfermera a interpretar los hallazgos de la valoración, priorizar los problemas y anticipar la respuesta del paciente ante las posibles intervenciones. Esta etapa exige pensamiento crítico, pues se basa en la capacidad de inferir causas, consecuencias y pronósticos de la situación clínica. Desde el enfoque AREA, reflexionar no es solo pensar sobre lo que se observa, sino proyectar lo que se desea alcanzar y planificar el camino más efectivo para lograrlo15.

Posteriormente, la ejecución se define como la implementación organizada y consciente de las intervenciones seleccionadas. No se trata únicamente de realizar procedimientos, sino de aplicar acciones deliberadas y justificadas que respondan a los objetivos establecidos en la etapa de análisis. La enfermera actúa con base en la evidencia y en la respuesta esperada del paciente, manteniendo una constante observación del resultado parcial de sus acciones16.

La fase de evaluación, última en el ciclo del modelo AREA, permite valorar la efectividad de las intervenciones ejecutadas mediante la comparación entre el estado actual del paciente y los resultados previamente definidos. Este componente asegura la retroalimentación del proceso, favoreciendo la mejora continua de la práctica y la toma de decisiones fundamentadas en resultados. Así, la evaluación no es un cierre, sino el inicio de un nuevo ciclo analítico y reflexivo dentro del proceso de atención13,14 .

El modelo AREA, en síntesis, ofrece una ruta metodológica flexible que potencia el pensamiento clínico y la autonomía profesional de enfermería. Al centrarse en resultados y en la comprensión del proceso de cambio del paciente, favorece la coherencia entre la valoración, la acción y la evaluación. Su aplicación práctica no solo optimiza la calidad del cuidado, sino que también fortalece la identidad científica de la disciplina al vincular la reflexión con la acción transformadora15.

Aplicación del modelo AREA en paciente joven con herida por arma de fuego.

La utilización del modelo AREA permite estructurar el proceso de atención de enfermería con un énfasis orientado a resultados esperados, favoreciendo un razonamiento clínico dinámico y flexible13. En lugar de simplemente identificar problemas y aplicar intervenciones, este modelo propone comparar continuamente el estado actual del paciente con el resultado deseado, detectar brechas, seleccionar acciones que cierren dichas brechas y evaluar su efectividad. En los escenarios de trauma, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente, el modelo AREA ofrece una ventaja: permite reajustar prioridades con base en la respuesta del paciente frente a las intervenciones14.

En el contexto de una usuaria joven que ha sufrido una herida por arma de fuego, la complejidad es alta: múltiples sistemas pueden estar comprometidos (respiratorio, circulatorio, tegumentario, psicológico). Por ello, aplicar el modelo AREA brinda una ruta lógica para decidir qué diagnósticos priorizar, cómo ordenar intervenciones y cómo evaluar resultados intermedios y finales. En este caso, se seleccionaron diagnósticos como: deterioro de la ventilación espontánea (00033), deterioro del intercambio gaseoso (00030), déficit de volumen de líquidos (00027), disminución del gasto cardiaco (00029), perfusión tisular periférica ineficaz (00204), deterioro de la integridad cutánea (00046), deterioro de la movilidad física (00085), ansiedad ante la muerte (00147), entre otros, lo que muestra un abordaje global (ver anexo 2).

Análisis: valoración y establecimiento del estado actual y del resultado esperado

En la fase de análisis, se lleva a cabo una valoración exhaustiva que integra los hallazgos fisiológicos, funcionales y psicosociales de la paciente. Por ejemplo, se evalúa su capacidad respiratoria, saturación de oxígeno, signos de hipoperfusión, estabilidad hemodinámica, estado de la herida, movilidad, nutrición y parámetros emocionales (ansiedad, comunicación, apoyo familiar). Se contrastan estos datos con los resultados esperados proyectados para una paciente que evoluciona favorablemente.

Para este caso:

  • Estado actual: 00030 deterioro del intercambio gaseoso, 00033 deterioro de la ventilación espontánea, 00027 déficit del volumen de líquidos, 00029 disminución del gasto cardiaco, 00204 perfusión tisular periférica ineficaz, 00046 deterioro de la integridad cutánea, 00085 deterioro de la movilidad física, 00147 ansiedad ante la muerte, 00102 déficit de autocuidado: alimentación.
  • Resultado esperado: lograr ventilación espontánea eficaz, intercambio gaseoso óptimo, perfusión adecuada, conservación del volumen circulante, cicatrización de la herida, recuperación progresiva de la movilidad, disminución de ansiedad, y restauración gradual del autocuidado alimentario.

 

Reflexión: priorización y diseño de intervenciones.

En la etapa reflexiva, se determinan cuáles diagnósticos deben abordarse primero. En situaciones de trauma, las funciones vitales (respiración, oxigenación, perfusión) juegan un rol urgente, por lo que intervenciones que garanticen ese soporte se vuelven prioritarias. Las brechas que comprometen la estabilidad fisiológica deberían resolverse antes de intervenir los aspectos funcionales o emocionales. A su vez, se anticipa que al controlar la ventilación, la perfusión y el volumen, algunos diagnósticos “secundarios” se verán beneficiados.

Por ejemplo, al intervenir para mejorar la ventilación espontánea (00033) y el intercambio gaseoso (00030), se favorece la perfusión tisular (00204) y la recuperación hemodinámica (00029). Al reponer volumen (00027), se contribuye a optimizar el gasto cardiaco y la perfusión periférica. Con esa base fisiológica estabilizada, se puede intervenir con mayor seguridad en movilidad (00085), integridad cutánea (00046) y autocuidado en alimentación (00102). Simultáneamente, para el componente emocional (ansiedad, comunicación, afrontamiento familiar), debe planearse apoyo psicológico, comunicación clara y acompañamiento.

Ejecución: puesta en práctica de acciones enfermeras dirigidas

Durante la fase de ejecución, se implementan las intervenciones acordadas, con un enfoque coordinado y monitoreo permanente. Algunas acciones pueden incluir:

  • Soporte ventilatorio adecuado, monitoreo de gases arteriales.
  • Administración de fluidos intravenosos para restaurar volumen (00027).
  • Control hemodinámico, vigilancia de signos vitales para optimizar gasto cardiaco (00029).
  • Cuidados de la herida y prevención de infección, favoreciendo la integridad cutánea (00046).
  • Movilización progresiva asistida, ejercicios pasivos o activos según tolerancia (00085).
  • Apoyo emocional mediante comunicación efectiva, evaluación de ansiedad y estrategias de acompañamiento (00147, 00051).
  • Intervenciones específicas para déficit de autocuidado en alimentación: asistencia para alimentación, uso de utensilios adaptados, monitoreo de ingesta, educación nutricional (00102).
  • Apoyo al sistema familiar (00074) para que colaboren en el acompañamiento y comprensión del proceso.

 

Cada intervención se ejecuta con la conciencia del resultado esperado y con una vigilancia constante de la respuesta de la usuaria.

Evaluación: retroalimentación y ajustes

La fase de evaluación compara el estado actual tras las intervenciones con los resultados esperados proyectados. Si las brechas se han cerrado o disminuido, las estrategias mantenidas pueden continuar o consignarse como efectivas. Si algunos objetivos no se alcanzan, se revisa la hipótesis diagnóstica, se reajustan las prioridades o se replantean intervenciones. En el modelo AREA, la evaluación no es un fin, sino el motor de un nuevo ciclo (Bellido-Vallejo, 2005; UNAM, 2021).

Por ejemplo, si después de varias horas la ventilación mejora, pero la perfusión sigue comprometida, se podría replantear la reposición de volumen, ajustes vasopresores o reevaluar factores que influyen en el gasto cardiaco. Si la paciente muestra poca mejoría en la alimentación (00102), se reconsidera si el dolor, la fatiga o la dificultad motora aún impiden el acto alimentario, y se adapta la estrategia.

Este desarrollo del modelo AREA aplicado al caso clínico muestra cómo una paciente con herida por arma de fuego puede ser atendida de forma estructurada, prioritaria y adaptativa. El modelo no sólo guía la selección de diagnósticos e intervenciones, sino que facilita la evaluación continua del progreso, asegurando que el cuidado enfermero permanezca conectado con resultados concretos y ajustables según la evolución del paciente.

Proceso de Atención de Enfermería (PAE):

El Proceso de Atención de Enfermería (PAE) representa una herramienta metodológica esencial para garantizar cuidados sistemáticos, oportunos y con fundamento científico, especialmente en el paciente crítico17. Con base en la taxonomía NANDA, NIC Y NOC, se priorizo el diagnóstico (00033) Deterioro de la ventilación espontánea, estableciendo objetivos orientados a mantener un patrón respiratorio efectivo y promover la transición progresiva hacia la autonomía ventilatoria. A continuación, se presenta el plan de cuidados diseñado para optimizar la función respiratoria mediante intervenciones independientes y dependientes basadas en las necesidades actuales del sujeto de atención (ver anexo 3).

(00033) Deterioro de la ventilación espontánea.

Dominio: 3. Eliminación e intercambio.

Clase: 4. Función respiratoria.

Definición: Limitación del movimiento físico independiente, intencionado, del cuerpo o de una o más extremidades.

Factores relacionados:

  • Disminución del nivel de conciencia.
  • Alteración de la función neuromuscular respiratoria.
  • Lesión torácica secundaria a trauma penetrante.

 

Características definitorias:

  • Dependencia de ventilación mecánica.
  • Ausencia de respiración espontánea eficaz.
  • Necesidad de asistencia para mantener volumen y frecuencia respiratoria.

 

NOC: (0410) Estado respiratorio: ventilación.

Dominio: ll. Salud fisiológica.

Clase: K. Función respiratoria.

Indicadores:

  • (041002) Patrón respiratorio. Escala Likert 1-5
  • (041004) Sincronía con ventilador. Escala Likert 1-5
  • (041006) Capacidad de esfuerzo respiratorio. Escala Likert 1-5

 

Puntuación Diana:

Mantener a: 2

Aumentar a: 4

NIC: (3300) Manejo de la ventilación mecánica.

Dominio: 2. Fisiológico – complejo.

Clase: Q. Control respiratorio.

Intervención dependiente:

  • Verificar parámetros del ventilador (modo FiO2, FR, PEEP) según prescripción médica.
  • Supervisar presencia de asincronías paciente-ventilador.
  • Coordinar gasometrías arteriales para evaluar respuesta respiratoria.

 

NIC: (3350) Monitorización respiratoria.

Dominio: 2. Fisiológico – Complejo.

Clase: Q. Control respiratorio.

Intervenciones independientes:

  • Vigilar saturación de oxígeno mediante oximetría continua.
  • Auscultar campos pulmonares en busca de hipoventilación o estertores.
  • Identificar signos de fatiga respiratoria o hipercapnia.

 

CONCLUSIÓN

La aplicación del modelo AREA y la Teoría del Déficit de Autocuidado de Dorothea Orem en el abordaje del sujeto de cuidado crítico víctima de la violencia armada demostró ser una estrategia efectiva para estructurar el razonamiento clínico y guiar el cuidado enfermero de manera integral, científica y humanista. A través del análisis, la reflexión, la ejecución y la evaluación del Modelo AREA, el profesional de enfermería logró priorizar las necesidades vitales, implementar intervenciones basadas en evidencia y valorar de forma continua los resultados, fortaleciendo así el juicio clínico y la toma de decisiones en contextos de alta complejidad. Este enfoque permitió mantener la estabilidad respiratoria y hemodinámica, favorecer la seguridad del paciente y contribuir a su recuperación progresiva, reafirmando la relevancia del pensamiento crítico y del cuidado centrado en la persona como pilares del ejercicio que debe implementar el profesional de enfermería en todas las situaciones críticas.

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  12. Moorhead S, Johnson M, Maas ML, Swanson E, editores. Clasificación de resultados de enfermería (NOC): medición de resultados en salud. 5ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014.
  13. Bellido-Vallejo JC. Sobre el modelo AREA y el proceso enfermero. Index Enferm. 2005;14(50):21–29.
  14. Universidad Nacional Autónoma de México. Modelo de análisis de resultados del estado actual (AREA). Ciudad de México: UNAM, Coordinación de CyRS; 2021. Disponible en: https://cyrs.zaragoza.unam.mx/wp-content/uploads/2021/12/CC-Modelo-de-ana%CC%81lisis-de-resultados-del-estado-actual-.pdf
  15. Fernández P, López M. Razonamiento clínico y modelos de atención en enfermería: fundamentos teóricos para la práctica reflexiva. Rev Iberoam Enferm. 2020;13(2):45–53.
  16. Mendoza A, Carreón E. Pensamiento crítico y toma de decisiones clínicas en enfermería: una revisión conceptual. Enferm Actual Costa Rica. 2019;(36):1–10.
  17. Alfaro-LeFevre R. Aplicación del proceso enfermero: una herramienta para el pensamiento crítico. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014.

 

ANEXOS

Anexo 1.

Figura 1.

Tabla 1.

Cuadro de Priorización de Diagnósticos basado en el Modelo de la Teoría de Dorothea Orem.

Requisitos de autocuidado Datos significativos Etiqueta diagnósticas (NANDA-I)
I. Mantenimiento de ingreso suficiente de aire
  • Intubada con ventilación mecánica controlada.
  • SpO₂ 97 %.
  • Requiere aspiración y control de secreciones para evitar hipoxia.
00030 – Deterioro del intercambio gaseoso, relacionado con alteración de la relación ventilación/perfusión, manifestado por dependencia de ventilación mecánica y antecedentes de neumotórax bilateral.
00032 – Patrón respiratorio ineficaz, relacionado con daño torácico y debilidad muscular respiratoria, manifestado por la disminución de la capacidad vital.
II. Mantenimiento de una ingesta suficiente de líquidos.
  • Estado hemodinámico inestable,
  • Balance hídrico estricto y soluciones IV (Hartmann, albúmina).
00025 – Riesgo de desequilibrio de volumen de líquidos, relacionado con pérdidas hemorrágicas y drenajes.
00028 – Riesgo de déficit de volumen de líquidos, relacionado con choque hipovolémico hemorrágico.
III. Mantenimiento de una ingesta suficiente de alimentos.
  • Ayuno por condición quirúrgica;
  • Se prevé soporte nutricional parenteral/enteral al estabilizarse.
00178 – Riesgo de deterioro de la nutrición: inferior a las necesidades corporales, relacionado con ayuno prolongado y estado crítico.
IV. Provisión de cuidados asociados con eliminación urinaria e intestinal.
  • Sonda Foley y drenajes abdominales
  • Eliminación controlada.
  • Riesgo de infección urinaria y estreñimiento.
00016 – Deterioro de la eliminación urinaria, relacionado con sondaje vesical prolongado.
00015 – Riesgo de estreñimiento, relacionado con inmovilidad y sedación.
V. Equilibrio entre actividad y descanso.
  • Sedada, inmóvil, RASS –5.
  • Requiere cambios posturales y cuidados de piel (prevención UPP).
00085 – Deterioro de la movilidad física, relacionado con debilidad generalizada y sedación.
00044 – Riesgo de deterioro de la integridad cutánea.
VI. Equilibrio entre soledad y comunicación social.
  • Inconsciente; comunicación no posible.
  • Familia con ansiedad y estrés emocional ante pronóstico reservado.
00123 – Deterioro de la comunicación verbal, relacionado con intubación orotraqueal y sedación.
00147 – Ansiedad del familiar del paciente crítico.
VII. Prevención de peligros para la vida y el bienestar humano.
  • Estado crítico con múltiples accesos invasivos; requiere vigilancia continua y técnica aséptica estricta.
00004 – Riesgo de infección, relacionado con procedimientos invasivos (catéter, sonda, ventilador).
00206 – Riesgo de shock.
VIII. Promoción del funcionamiento y desarrollo humano.
  • Familia requiere apoyo emocional, orientación espiritual y acompañamiento durante la estancia en UCI.
00146 – Afrontamiento familiar ineficaz, relacionado con crisis situacional grave.
00155 – Riesgo de duelo complicado.

Nota. Elaboración propia.

 

Anexo 2

Modelo AREA

Nota. Elaboración propia.

 

Anexo 3.

Tabla 2.

Proceso de Atención de Enfermería con base al Diagnóstico relevante mediante el Modelo AREA.

Edad: _18 años Institución: Hospital General Regional No. 1 IMSS.

Diagnóstico Médico: Politraumatismo por arma de fuego + Neumotórax bilateral + Choque hipovolémico + Ventilación mecánica en modo control.

ESPECIALIDAD: Medicina Crítica. SERVICIO: Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
NIVEL: Terciario. PLAN DE CUIDADOS

RESULTADOS ESPERADOS (NOC)

(0410) Estado respiratorio: Ventilación

Diagnóstico de enfermería

(ED. FR. CD.)

Indicadores Escalas de medición Puntuación Diana
Dominio y

Clase

(00033) Deterioro de la respiración espontánea.

Dominio: 3. Eliminación e intercambio.

Clase: 4. Función respiratoria.

Factores relacionados:

  • Disminución del nivel de conciencia
  • Alteración de la función neuromuscular respiratoria.
  • Trauma torácico.

 

Características definitorias:

  • Dependencia de ventilación mecánica.
  • Ausencia de respiración espontánea eficaz
  • Necesidad de asistencia para mantener volumen y frecuencia respiratoria.
  • Dx Enfermero real: Deterioro de la ventilación espontánea relacionado con disminución del nivel de conciencia y trauma torácico, manifestado por dependencia de ventilación mecánica, ausencia de respiración espontánea eficaz y necesidad de asistencia para mantener volumen y frecuencia respiratoria.

(041002) Patrón respiratorio

(0041004) Sincronía con ventilador

(041006) Capacidad de esfuerzo respiratorio

DOMINIO:

II. Salud fisiológica

CLASE:

K. Función respiratoria

Grave (1)

Sustancial (2)

Moderado (3)

Leve (4)

Ninguno (5)

Grave (1)

Sustancial (2)

Moderado (3)

Leve (4)

Ninguno (5)

Grave (1)

Sustancial (2)

Moderado (3)

Leve (4)

Ninguno (5)

2 a 4

2 a 4

2 a 4

INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA (NIC)
(3300) Manejo de la ventilación mecánica.

Dominio 2: Fisiológico – Complejo

Clase Q: Control respiratorio.

(3350) Monitorización respiratoria.

Dominio 2: Fisiológico – Complejo

Clase Q: Control respiratorio.

Intervención Dependiente Intervención Independiente
  • Verificar los parámetros del ventilador (modo, FiO2, FR, VT o presión PEEP) según prescripción médica.

  • Observar presencia de asincronía paciente-ventilador (movimientos respiratorios no coordinados, lucha contra ventilador).
  • Mantener la vía aérea artificial permeable mediante aspiración estéril de secreciones.
  • Asegurar que el humidificador o intercambio de calor y humedad funcione correctamente.
  • Realizar cambios posturales (decúbito lateral alterno o posición semifowler) para optimizar ventilación-perfusión.
  • Evaluar alarmas de presión alta o volumen bajo e intervenir según protocolo.
  • Coordinar gasometrías arteriales según orden médica y registrar respuesta.

  • Evaluar frecuencia, profundidad y patrón respiratorio (espontáneo o asistido).

  • Vigilar saturación de oxígeno por oximetría de pulso en forma continua.
  • Auscultar campos pulmonares para identificar presencia de estertores, hipoventilación o ausencia de murmullo vesicular.
  • Observar signos de fatiga respiratoria (uso de músculos accesorios, respiración, paradoja, diaforesis).
  • Registrar presión arterial, frecuencia cardíaca y respuesta hemodinámica relacionada al esfuerzo respiratorio.
  • Vigilar signos de hipercapnia: somnolencia, cefalea, taquipnea o confusión.
  • Notificar cambios en los patrones respiratorios al equipo médico.

Valoración: El sujeto de cuidado permanece en ventilación mecánica en modo control, con adecuada sincronía con el ventilador durante el turno, sin presencia de asincronías significativas. La saturación de oxígeno se mantiene dentro de los parámetros establecidos (>92%) con FiO2 del 40%, sin datos de desaturación durante cambios posturales o aspiración de secreciones. Se evidencia disminución de secreciones traqueales y mejor expansión torácica bilateral. Se continuará con vigilancia estrecha del patrón ventilatorio, tolerancia a cambios en parámetros y respuesta hemodinámica a la asistencia respiratoria, con el objetivo de avanzar progresivamente hacia la reducción del soporte ventilatorio.

Nota. Elaboración propia.

 

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