- Andrea Lazcorreta Celma. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Elena Martín-Peñasco Osorio. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Sandra Sáiz Zunda. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Iria Quintela Sánchez. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Lara Blasco Polo. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
El drenaje ventricular externo (DVE) ocupa un papel esencial en el abordaje de determinadas urgencias neurológicas en pediatría. Se utiliza especialmente en situaciones como la hidrocefalia aguda, la hemorragia intraventricular o la hipertensión intracraneal resistente a otras medidas terapéuticas. El procedimiento consiste en colocar de forma provisional un catéter dentro del ventrículo cerebral (normalmente ventrículo lateral), con el fin de evacuar de manera controlada el líquido cefalorraquídeo (LCR) y para medir la presión intracraneal. La correcta gestión por parte de enfermería del dispositivo es muy importante para disminuir la incidencia de complicaciones, entre las que destacan la infección, la obstrucción y hemorragia entre otras. En este trabajo se expone las principales indicaciones y se detallan los cuidados de enfermería más relevantes, así como las complicaciones frecuentes.
PALABRAS CLAVE
Drenaje ventricular externo, pediatría, hidrocefalia, hemorragia intraventricular, presión intracraneal.
ABSTRACT
The external ventricular drain (EVD) plays an essential role in the management of certain neurological emergencies in pediatrics. It is used particularly in situations such as acute hydrocephalus, intraventricular hemorrhage, or intracranial hypertension resistant to other therapeutic measures. The procedure consists of temporarily placing a catheter inside the cerebral ventricle (usually the lateral ventricle) in order to evacuate cerebrospinal fluid (CSF) in a controlled manner and to measure intracranial pressure. Proper nursing management of the device is very important to reducing the incidence of complications, the most notable of which include infection, obstruction, and hemorrhage, among others. This paper outlines the main indications and details the most relevant nursing care practices, as well as common complications.
KEY WORDS
External ventricular drainage, pediatrics, hydrocephalus, intraventricular hemorrhage, intracranial pressure.
INTRODUCCIÓN
El drenaje ventricular externo (DVE) es una técnica quirúrgica para el tratamiento de patologías que producen aumento de la presión intracraneal (PIC) y acumulación patológica de líquido cefalorraquídeo (LCR)1,2. Este procedimiento permite drenar el LCR y monitorizar la presión intracraneal de manera continua, contribuyendo a la prevención de daños neurológicos en pacientes pediátricos, quienes son especialmente vulnerables debido a sus particularidades fisiológicas y desarrollo cerebral 3. Gracias a su doble función (drenaje regulado de LCR y monitorización continua de la PIC), el DVE ha demostrado mejorar el pronóstico en cuadros neurológicos agudos¹.
En la práctica pediátrica, esta técnica se indica principalmente en casos de hidrocefalia aguda secundaria, pacientes que sufren de un tumor sufrían que conduce a una hidrocefalia obstructiva1. La hidrocefalia también puede estar causada por hemorragia intraventricular en neonatos prematuros4, infecciones del sistema nervioso central o traumatismos craneales graves5. Con los avances en cuidados neonatales, la supervivencia de recién nacidos prematuros de muy bajo peso ha aumentado, incrementando la necesidad de intervenciones neuroquirúrgicas como el DVE4. Además, la técnica posibilita la administración intratecal de medicamentos específicos en situaciones clínicas seleccionadas7. Otras indicaciones serían4-7:
- Hemorragia intraventricular con compromiso neurológico.
- Hipertensión intracraneal refractaria.
- Monitorización continua de la presión intracraneal.
Si bien sus beneficios son indiscutibles, el DVE implica también riesgos importantes, tales como infecciones, obstrucción del catéter, hemorragias y desplazamientos del sistema. Por ello, la implementación de protocolos y un manejo interdisciplinar son fundamentales para optimizar los resultados clínicos y mejorar la seguridad del paciente6.
Técnica y manejo:
La técnica del drenaje ventricular externo consiste en la inserción estéril de un catéter multiperforado en el ventrículo lateral cerebral. Este catéter se conecta a un sistema cerrado compuesto por una línea de conexión, una cámara de medición y una bolsa de recolección, lo que permite el drenaje controlado del LCR y la monitorización continua de la PIC1 para lo cual, a parte de lo anteriormente citado, se requiere de un sensor de medición y un monitor para poder visualizar la cifra de PIC.
El nivel del sistema se debe ajustar a la altura del conducto auditivo externo del paciente en posición supina para asegurar un drenaje adecuado y evitar complicaciones como el colapso ventricular o un drenaje excesivo6,7.
El papel del personal de enfermería es esencial en el cuidado y mantenimiento del DVE para garantizar su funcionamiento óptimo y minimizar riesgos. Los cuidados incluyen6,7:
- Mantener asepsia estricta: Toda manipulación del sistema debe realizarse con técnica estéril. Se debe desinfectar el sitio de acceso y los puntos de conexión con antiséptico antes de cualquier intervención.
- Minimizar manipulaciones del sistema: Limitar al máximo las intervenciones en el circuito de drenaje para prevenir contaminación.
- Fijación segura del catéter y del sistema: El catéter y las conexiones deben estar adecuadamente fijados para evitar desplazamientos.
- Posicionamiento del paciente: Mantener al paciente preferentemente en decúbito supino o posición Fowler con la cabeza alineada, asegurando que el sistema de drenaje esté a la altura correcta respecto al conducto auditivo externo para controlar el flujo de LCR.
- Monitorización continua: Controlar de forma regular el volumen, color y características del líquido drenado, así como la presión intracraneal registrada y la integridad del sistema.
- Curación del sitio de inserción: Realizar curas estériles cada 72-96 horas o ante signos de suciedad, humedad o despegue para prevenir infecciones locales.
- Administración de fármacos y extracción de muestras:
- Retirar un volumen equivalente al de la medicación que se va a administrar para evitar aumento de la presión intracraneal.
- Después de la administración, lavar con suero fisiológico estéril para arrastrar el medicamento.
- Mantener el sistema cerrado y pinzado durante 1-3 horas según indicación. Comprobar que el estado del paciente permita tener cerrado el drenaje.
- Para extracción de muestras, pinzar el sistema 20-30 minutos, desinfectar el acceso, desechar los primeros 1,5 ml y recolectar la muestra necesaria.
- Detección precoz de complicaciones: Vigilar signos de infección (fiebre, enrojecimiento, secreción), cambios neurológicos, alteraciones en el volumen o características del drenaje que puedan indicar obstrucción, hemorragia o desplazamiento.
Estos cuidados protocolizados, unido a la formación continua del personal y estandarización de procedimientos, contribuyen a reducir las complicaciones y mejorar la evolución clínica de los pacientes pediátricos portadores de drenaje ventricular externo6,7.
Principales complicaciones:
Las complicaciones más frecuentes incluyen:
- Infección del sistema, con riesgo de ventriculitis o meningitis1,8,9. La infección es la complicación más frecuente y grave en pacientes con DVE, Las infecciones pueden evolucionar hacia ventriculitis, meningitis o sepsis, lo que aumenta la morbilidad y mortalidad, prolonga la hospitalización y eleva los costes asociados7. La infección suele ser resultado de la manipulación inadecuada del sistema, falta de asepsia o permanencia prolongada del DVE10. La vigilancia de signos tempranos como fiebre, rigidez de cuello, cambios neurológicos y alteraciones locales es esencial para un diagnóstico rápido y tratamiento oportuno³. Para evitar la infección del sistema la manipulación del DVE deberá ser estéril y se minimizará la manipulación de este.
- Obstrucción o malfuncionamiento del catéter. Generalmente es causada por coágulos sanguíneos, células o tejido necrótico acumulados en el catéter6. Esto produce aumento de la presión intracraneal ya que el LCR no puede ser drenado al exterior. La obstrucción también incrementa el riesgo de infección, ya que el líquido acumulado favorece el crecimiento bacteriano1,5. Indicar que ante obstrucción o sospecha de esta, no se debe introducir ninguna solución para intentar desobstruir el sistema.
- Hemorragias intraventriculares o parenquimatosas relacionadas con la colocación o manipulación. Las hemorragias pueden dividirse en subaracnoideas (lesión de vasos al insertar el catéter) e intraventriculares (sangrado dentro o alrededor del ventrículo) 4,5. Aunque la mayoría son de bajo volumen y clínicamente insignificantes, las hemorragias pueden ocasionar deterioro neurológico severo o incluso riesgo vital6.
- Desplazamiento del catéter. Es una complicación mecánica frecuente del drenaje ventricular externo, que puede afectar negativamente la efectividad del drenaje y aumentar el riesgo de otras complicaciones, como la obstrucción y el daño cerebral. Este desplazamiento puede deberse a varios factores, entre ellos la fijación inadecuada del catéter, movimientos bruscos del paciente, manipulación frecuente o incorrecta del sistema y cambios en la posición corporal que provocan tensión o torsión del dispositivo1. En pediatría es muy importante la correcta fijación ya que el paciente no entiende la peligrosidad de la extracción accidental del drenaje, así mismo es complicado mantener la correcta posición del niño.
- Colapso ventricular por drenaje excesivo. Es consecuencia del drenaje excesivo del LCR a través del DVE, disminuyendo drásticamente el volumen ventricular y causando síntomas secundarios a la reducción excesiva del líquido que normalmente amortigua y protege el cerebro. Clínicamente puede manifestarse por cefalea, deterioro neurológico o síndrome de colapso ventricular que requiere la reevaluación y posible suspensión temporal del drenaje para evitar daños mayores8. Como se ha comentado anteriormente, es difícil mantener la correcta posición del paciente, por lo que el paciente deberá encontrarse relajado y con el drenaje colocado a la altura correcta. En momentos en los que el paciente se esté moviendo de forma excesiva, llorando, o realizando actividades que pueda aumentar la salida del drenaje como, por ejemplo, aseo del paciente, hay que cerrar el drenaje para evitar la salida excesiva del LCR.
El DVE es imprescindible para el manejo provisional de pacientes pediátricos con patologías neurológicas críticas que produzcan un aumento del LCR. Su uso requiere un manejo multidisciplinar10.
CONCLUSIONES
El drenaje ventricular externo es clave en el tratamiento de determinadas urgencias neurológicas en pediatría. El éxito del procedimiento depende de la correcta indicación, técnica de inserción y mantenimiento con unos adecuados cuidados enfermeros. Los cuidados enfermeros están basados en la esterilidad en su manejo, la correcta posición del paciente y la detección precoz de complicaciones entre otros. La complicación más frecuente es la infección, por lo tanto, la monitorización de los signos vitales para poder implementar un tratamiento precoz es de vital importancia. La aplicación de protocolos basados en evidencia permite reducir complicaciones y mejorar el manejo de los drenajes ventriculares externos.
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