Autosondaje intermitente limpio en pacientes con lesión en la médula espinal. Artículo monográfico.

2 febrero 2024

AUTORES

  1. Judit Pilar Martínez Capablo. Grado Universitario en Enfermería. Hospital de Jaca.
  2. Llara Soteras López. Grado Universitario en Enfermería. Hospital de Jaca.
  3. María CastroPeña. Grado Universitario en Enfermería. CAP Aínsa.
  4. María Corral Fernández. Grado Universitario en enfermería. Hospital de Jaca.
  5. Marina Piñana Quesada. Grado Universitario en Enfermería. Hospital de Jaca.
  6. Virginia Hernández Estallo. Grado Universitario en Enfermería. Hospital de Jaca.

 

RESUMEN

Introducción: los pacientes con lesión de la médula espinal con vejiga neurógena son personas con pérdida parcial o completa de la sensibilidad y control motor en brazos y/o piernas y que presentan alteración en la dinámica miccional. Estos pacientes precisan de sondajes en gran número de ocasiones y vamos a recopilar información sobre estos pacientes y las diferentes técnicas de sondaje con sus beneficios y riesgos.

PALABRAS CLAVE

Cateterismo intermitente, lesión medular, vejiga neurógena.

ABSTRACT

Introduction: Patients with spinal cord injury with neurogenic bladder are people with partial or complete loss of sensitivity and motor control in the arms and / or legs and who present alterations in the voiding dynamic.These patients require catheterization on a large number of occasions and we are going to collect information about these patients and the different catheterization techniques with their benefits and risks.

KEY WORDS

Intermittent catheterization, spinal cord injury, neurogenic bladder.

DESARROLLO DEL TEMA

Cuando hablamos de pacientes con lesión de la médula espinal (LME) con vejiga neurógena (VN) hablamos de personas con pérdida parcial o completa de la sensibilidad y control motor en brazos y/o piernas y que presentan alteración en la dinámica miccional. La LME y VN son dos términos que van muy unidos, aunque la VN también puede estar causada por otras patologías.

Si revisamos la epidemiología de las dos patologías, observamos que unas 500.000 personas sufren de LME al año y que en España hay unas 200.000 personas con VN. Debido al gran número de casos y a los problemas asociados que conllevan y que aumentan el coste económico se ha elegido este tema.

Llegados a este punto destacamos uno de los grandes problemas de estas enfermedades que son las infecciones urinarias. Estas infecciones son la principal causa de reingreso de estos pacientes en el hospital, por ello vemos la importancia de centrarnos en el sondaje intermitente y el autosondaje limpio. No solo hablaremos de una buena técnica, sino que veremos la importancia de una buena educación sanitaria.

Vejiga neurógena:

Es el término que se utiliza para definir la alteración de la dinámica miccional cuyo origen se encuentra en la función neurológica (es producida por una enfermedad de las vías del sistema nervioso central o periférico)1,2

Además, la VN es una patología que encierra un trasfondo fisiopatológico complejo y que incluye comportamientos muy diversos del binomio vejiga-uretra (vejiga hiperrefléxica o arrefléxica, uretra hiperactiva o hipoactiva), que precisan de tratamientos muy diferentes, por ello es necesario un estudio urodinámico previo.

Durante muchos años ha ido unido el concepto de VN al de LM.(lesionado medular) La LME es un síndrome neurológico que ocasiona una de las discapacidades más graves y tienen numerosas complicaciones urológicas que son la segunda causa de muerte de estos pacientes, y es la causa más frecuente de reingreso. La mayoría de estas complicaciones derivan de la VN. Algunas de las complicaciones de la VN son las infecciones urinarias, la urolitiasis, cambios anatómicos en el tracto urinario, alteraciones en la función de los riñones1-7.

Se han realizado múltiples clasificaciones según la etiología de la VN. Posiblemente, desde un punto de vista urodinámico, la más práctica, debido a que tiene en cuenta la localización del daño neurológico, con un patrón de alteración miccional bastante común para cada una de las localizaciones, sea:

  • Lesiones cerebrales (ACVA, Parkinson, tumores, etc.).
  • Lesiones de los nervios periféricos (diabetes mellitus, amputaciones del recto, etc.).
  • Lesiones medulares: altas y bajas (esclerosis múltiple, paraplejía, tetraplejía, meningocele, etc.)1,2,5.

 

Lesiones cerebrales:

Las lesiones cerebrales producen la interrupción de las vías que conectan el córtex cerebral con el núcleo pontino y, consecuentemente la pérdida del control voluntario. Cuando la vejiga esté llena, se contraerá por acción de su arco reflejo parasimpático medular, sin que el sujeto pueda evitarlo, aunque tenga preservado el deseo miccional y sea consciente de que va a orinarse. En las lesiones cerebrales se produce el daño sobre los centros y vías nerviosas responsables del control voluntario y consciente de la micción. El paciente es, casi siempre, consciente del deseo miccional y de la micción, pero no puede evitarla ya que las vías nerviosas responsables de inhibir la micción están interrumpidas. Como el arco reflejo estará íntegro en los tres núcleos medulares (pudendo, simpático y parasimpático), cuando la vejiga esté llena, los estímulos que llegan por el nervio pélvico a su núcleo parasimpático, harán que éste se «dispare» y dé la orden de contracción del detrusor, que el paciente no puede inhibir. Esta hiperactividad del detrusor se denomina hiperreflexia. Como el centro pontino coordinador de los tres núcleos medulares no está dañado habrá una coordinación perfecta, por lo que cuando el detrusor se contrae, los esfínteres están abiertos (sinergia). La micción es normal en todos los aspectos a excepción de que no es controlada por la voluntad. La incontinencia es de urgencia, estando presente un fuerte deseo de orinar que el paciente no es capaz de controlar. Este tipo de incontinencia con micción coordinada no suele acompañarse de complicaciones renales, ya que la dinámica de la vejiga y uretra es normal y coordinada. En este grupo quedan englobadas diversas patologías, de las cuales merecen ser resaltadas por su frecuencia los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y la incontinencia de urgencia senil6,7,8,9.

 

Lesiones de los nervios periféricos:

Son neuropatías de diversa etiología, de ellas la más frecuente es la producida por la Diabetes Mellitus. Son causa de lesión de los nervios pudendo, pélvico e hipogástrico. Las consecuencias dependerán del nervio afecto en cada caso:

  • Lesión del nervio pélvico: produce arreflexia y/o hipoactividad del detrusor.
  • Lesión del nervio pudendo: produce hipoactividad del esfínter externo.
  • Lesión del nervio hipogástrico: origina incompetencia del esfínter interno6,8,9.

 

Lesiones Medulares:

El término LME hace referencia a los daños sufridos en la médula espinal a consecuencia de un traumatismo (por ejemplo, un accidente de coche) o de una enfermedad o degeneración (por ejemplo, el cáncer). Los síntomas, que dependen de la gravedad de la lesión y su localización en la médula espinal, pueden incluir la pérdida parcial o completa de la sensibilidad o del control motor en brazos o piernas e incluso en todo el cuerpo. Las LME más graves afectan a los sistemas de regulación del intestino, la vejiga, la respiración, el ritmo cardíaco y la tensión arterial6,7.

Las características de la incontinencia por LME van a depender de que ésta sea completa o incompleta y, fundamentalmente, del nivel en que se produzca el daño medular:

  1. Lesiones medulares altas (suprasacras). Van a afectar a la médula cervical y torácica. Los núcleos medulares de la micción quedan indemnes, conservando, por tanto, sus arcos reflejos. Si la lesión es completa, la vejiga se comporta de forma automática de manera que cuando se llena, se vacía, sin que el sujeto sea consciente de ello. Otra importante diferencia con las lesiones cerebrales es que al no estar modulada la coordinación parasimpático-simpático-pudendo por el núcleo pontino, los arcos reflejos liberados producirán acciones en vejiga y uretra no coordinadas; esta alteración recibe el nombre de disinergia. Esta falta de coordinación de los núcleos medulares de la micción va a suponer que la vejiga inicie la fase de vaciado por contracción del detrusor estando el cuello vesical y el esfínter externo de la uretra cerrados, impidiendo o dificultando la salida de orina. Por el contrario, durante la fase de llenado se pueden relajar los esfínteres dándose la incontinencia sin contracción del detrusor. En las lesiones medulares altas el daño afecta a las vías nerviosas que, procedentes del núcleo pontino, son las responsables de coordinar a los núcleos de la micción. El detrusor es hiperrefléxico y además las acciones de la vejiga y la uretra no están coordinadas, es decir, existe disinergia6,8,9.
  2. Lesiones medulares bajas (sacras). Se localizan sobre los núcleos medulares de la micción, por lo que el arco reflejo estará interrumpido. Si la lesión es completa, tanto la vejiga como la uretra quedarán completamente desconectadas del sistema nervioso, comportándose de forma autónoma. El detrusor es arrefléxico y la uretra hipoactiva. La vejiga se vacía cuando está llena sin contracciones del detrusor, al no haber ninguna resistencia uretral que se oponga a la salida de la orina. La incontinencia urinaria en las lesiones medulares bajas sucede por falta de actividad de los mecanismos uretrales. Ocurre con cierta frecuencia en las lesiones bajas de la médula, que no haya afectación del núcleo simpático y del nervio hipogástrico, por estar situados en las últimas metámeras torácicas y primeras lumbares. Al no estar presentes las contracciones del detrusor y existir resistencia uretral por la actividad del esfínter interno, la existencia de orina residual es la norma. Sin embargo, aun en estos casos, si el paciente consigue un buen vaciado vesical por medidas alternativas, el riesgo de tener complicaciones renales es menor que en las lesiones altas6,8,9.

 

Epidemiología del paciente con vejiga neurógena y del paciente lesionado medular:

Es difícil establecer la incidencia y prevalencia de la VN ya que la pueden producir numerosas enfermedades y es complicado encontrar estudios poblacionales al respecto. Este problema tiene una gran magnitud dada la alta prevalencia de estas enfermedades (diabetes, Parkinson, lesiones medulares, etc.) En España aproximadamente existen más de 200.000 personas con estos problemas de salud. El coste social y económico del paciente con VN, se incrementa de manera exponencial por la multifactorialidad de su patología1.

La LME representa un problema de primera magnitud en nuestra sociedad, por las repercusiones que tiene en distintas esferas como la sanitaria, social y económica, entre las más destacadas. (12) Al menos 500.000 personas sufren LME cada año. Esas personas tienen una probabilidad entre dos y cinco veces mayor de morir prematuramente, siendo los países de ingresos bajos y medios los que registran las peores tasas de supervivencia.

Los hombres corren mayor riesgo de sufrir LME entre los 20 y los 29 años de edad, y a partir de los 70 años, mientras que las mujeres corren un mayor riesgo entre los 15 y los 19 años de edad, y a partir de los 60 años. Según estudios publicados, la razón hombres/ mujeres es al menos de 2:1 en la población adulta6,11.

La esperanza de vida de los individuos con LME aumenta de manera progresiva, en la actualidad la supervivencia media de los LM entre 25 y 34 años de edad, se estima en 38 años y en el 43% de los casos alcanza los 40 años de media, no teniéndose en cuenta los pacientes con lesiones cervicales altas y dependiente de ventilación mecánica, que tendrían un menor índice de supervivencia10.

 

Infecciones de orina en el paciente con lesión medular:

En el LM coexisten una serie de factores que predisponen a la infección del tracto urinario (ITU) (colonización y multiplicación microbiana, habitualmente bacteriana, a lo largo del trayecto del tracto urinario. Se denomina pielonefritis si afecta al riñón y la pelvis renal, cistitis si implica a la vejiga, uretritis si afecta a la uretra y prostatitis si la infección se localiza en la próstata). La ITU es una de las complicaciones más frecuentes en el LM (20% pacientes /año). Actualmente se sigue considerando la mayor causa de morbilidad y constituye junto a sus complicaciones asociadas, el elemento más importante de deterioro renal en el paciente con LME. La proporción de ITU nosocomiales en pacientes con LM es alta, llegando hasta cifras de un 50%; es la causa más común de bacteriemia por microorganismos Gram negativos (2-4%), esta circunstancia aumenta considerablemente la estancia hospitalaria y la mortalidad; un paciente con bacteriuria y catéter vesical presenta una mortalidad tres veces mayor que sin catéter. En las series más antiguas la mortalidad de los LM se atribuía a causa renal en un 60-70% de los casos, en la actualidad la frecuencia ha disminuido hasta un 20%12,13,14.

La ITU es la mayor causa de morbilidad durante el período agudo del LM, con una incidencia de 1,82 por persona y año. Cuando se revisan las publicaciones, es difícil establecer comparaciones debido a los diferentes criterios diagnósticos de ITU. A pesar de los diferentes datos de incidencia y sobre todo a la escasez de estudios donde se comparan diferentes métodos de drenaje vesical, la mayoría de los autores aceptan que el mayor índice se obtiene cuando el sujeto es portador de sonda vesical permanente. Resulta evidente la disminución de las infecciones con cateterismos limpios intermitentes, también disminuye la incidencia en la micción por estímulo con uso de colector u otro sistema de incontinencia en el caso de las mujeres13.

Una ITU se considera asociada al catéter urinario si ocurre durante el periodo de cateterización o en las 72 horas tras la retirada de la sonda. El riesgo de adquisición de infección es de 3% a 7% por día de cateterización y la duración del sondaje es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de ésta15.

 

Sondaje vesical:

Es una técnica invasiva que consiste en la introducción de una sonda hasta la vejiga a través del meato uretral, con el fin de establecer una vía de drenaje, temporal, permanente o intermitente, desde la vejiga al exterior con fines diagnósticos y/o terapéuticos:

  1. Retenciones urinarias por obstrucciones de la uretra.
  2. Intervenciones quirúrgicas: Permiten la cicatrización de vías urinarias tras la cirugía.
  3. Control de la diuresis: Control de la cantidad de la diuresis.
  4. Tratamientos terapéuticos: Mantener seca la zona genital en pacientes incontinentes en situaciones especiales, como es el caso del tratamiento de escaras, úlceras o dermatitis de contacto en la región genitourinaria o sacra de difícil manejo.
  5. Recogida de muestras estériles.
  6. Introducir medicamentos con fines exploratorios o terapéuticos.

 

Tipos de sondaje según tiempo de permanencia:

  1. Sondaje permanente de larga duración, con una duración mayor de 30 días, en el que la sonda es mantenida en su lugar por un balón que se hincha con aire o agua al colocarla. Está indicado en casos de pacientes crónicos con retención urinaria.
  2. Sondaje permanente de corta duración, de iguales características que el anterior, pero con una duración menor de 30 días, usándose en caso de patologías agudas.
  3. El sondaje intermitente, que se realiza cada cierto tiempo (en general, cada 6-8 horas) y es el principal tratamiento de la incontinencia causada por daño medular o daño de los nervios que controlan la micción, y que producen incontinencia con mal vaciado de la vejiga. Consiste en la introducción de un catéter o sonda en la vejiga, a través de la uretra, para vaciarla de orina, siendo retirada inmediatamente después de alcanzar dicho vaciado. La frecuencia del sondaje dependerá del volumen de orina diario y de la capacidad de la vejiga (3-4 sondajes diarios) y, además del profesional sanitario, la/el paciente o sus cuidadoras/es pueden ser adiestrados para realizarlo en domicilio (autosondaje)16.

 

Tipos de sondas:

  1. Según su composición:
    • Látex: de uso muy frecuente, sin embargo, las sondas de látex pueden provocar alergia en las personas alérgicas al látex. Para evitarlo existen sondas de látex recubiertas por una capa de silicona (siliconada). Se usan para el vaciado vesical permanente en sondajes con duración inferior a 15 días aproximadamente (sondajes hospitalarios, postoperatorios).
    • Silicona: Los catéteres de silicona son los que presentan mayor biocompatibilidad y a igualdad de calibre exterior, mayor calibre funcional (luz interior), por lo que pueden ser más finas y tener por tanto mejor tolerancia. Están indicadas en sondajes de duración superior a 15 días o en pacientes alérgicos al látex.
    • Cloruro de polivinilo (PVC): también conocidas como sondas de Nélaton. Se usan en cateterismos intermitentes, para diagnóstico o terapéuticos, instilaciones y para medir residuos.
  2. Según el calibre: Los calibres deben seleccionarse según el sexo, la edad y características del paciente: en el caso de adultos existen sondas desde el calibre 8 al 30. Los calibres que se utilizan con más frecuencia son:
    • Mujeres: CH 14 y 16.
    • Varones: CH 16-18-20-22.
  3. También hay diferencia en el caso de la longitud de la sonda en el sondaje intermitente o autosondaje: hombre 40 cm y mujer 20 cm.18.
  4. Según sus indicaciones:
    • Foley: Son rectas, de dos o tres vías para lavados. En ambos casos incluyen un balón de fijación. Las de 2 vías para pacientes en general, vaciado vesical y sondajes permanentes sin sospecha de patología urinaria. Las de 3 vías se usan en caso de hematuria.
    • Nélaton: Son rectas, semirrígidas y de una sola vía, sin sistema de fijación. Para vaciar la vejiga y/o recogida de muestra

 

Dentro de estas dos podemos encontrar diferentes tipos:

  1. Tiemann: Son curvas, con punta olivada y puntiaguda. Se utilizan en pacientes prostáticos o de vaciado dificultoso.
  2. Couvelaire: Tienen la punta biselada o en pico de flauta. En pacientes con hematuria o para mantener un circuito de lavado.
  3. Mercier: Punta acodada y olivada (en forma de palo de golf) y con orificios más anchos. Se emplean después de la resección del adenoma de próstata.
  4. Dufour: Punta acodada, en forma de pico y perforada en el codo. Para lavados vesicales con coágulos.
  5. Folysil: De punta completamente abierta para poder introducir una guía de referencia. Postoperatorio de prostatectomía radical16.

 

Los tipos y características de las sondas usadas para el sondaje intermitente varían considerablemente, por lo que la evaluación y selección de los productos son complejas. Las sondas no recubiertas simples (habitualmente PVC plástico claro) están cubiertas simplemente con un envase estéril. Según las normas de la industria, todas las sondas desechables están concebidas para un único uso, pero las sondas de PVC con frecuencia se reutilizan debido al costo o la preocupación por el ambiente. La mayoría de las sondas se usan con un lubricante separado, aunque es un asunto de elección personal y algunos pacientes no utilizan lubricantes (o sólo utilizan agua). La limpieza varía de ser lavadas con agua y jabón, hervidas, embebidas en desinfectantes o pasadas por el microondas. Las sondas limpiadas son secadas al aire y luego almacenadas en un envase conveniente (a menudo envases plásticos, bolsas de plástico Ziploc o bolsas de papel). Las sondas recubiertas son de uso único (no pueden limpiarse y ser reutilizadas) y están diseñadas para mejorar la lubricación de las sondas y la facilidad de la inserción que puede (según los fabricantes) reducir el traumatismo y la ITU. Los revestimientos más frecuentes son hidrofílicos (que requieren el agregado de agua a la sonda para formar una capa lubricante) o prelubricados (donde la sonda se provee envasada con un revestimiento de gel hidrosoluble). También existen varios productos prelubricados con una bolsa de recolección integrada (todo en uno) que da flexibilidad para el usuario y son eficientes para el uso hospitalario. Finalmente, el diseño de las sondas también varía en cuanto al material, la duración y la flexibilidad17.

 

El sondaje intermitente:

El sondaje intermitente consiste en pasar una sonda hacia la vejiga para drenar la orina por la uretra que se retira inmediatamente después de completar este drenaje. Se recomienda ampliamente como una estrategia eficaz de tratamiento vesical para el vaciamiento incompleto de la vejiga en pacientes con VN. Dichos pacientes a menudo experimentan polaquiuria, tenesmo, incontinencia e infecciones urinarias repetidas debidas a la orina residual en la vejiga. El sondaje intermitente puede realizarse en personas de todas las edades, incluidos ancianos y niños de cuatro años de edad con supervisión paterna. También se puede enseñar a los cuidadores a realizar el procedimiento cuando sea aceptable tanto para el paciente como para el cuidador. Las discapacidades como la ceguera, la ausencia de sensación perineal, el temblor, la discapacidad mental y la paraplejía no impiden necesariamente el control de la técnica17.

Es la técnica más aceptada como método de drenaje vesical completo ya que presenta menor riesgo de infecciones, es de fácil ejecución y reducido costo, aunque por otro lado demanda disciplina, regularidad y adhesión. Se suele usar con fines terapéuticos (administración de medicación endovesical, vaciado de vejiga) o fines diagnósticos (muestras estériles de orina). El procedimiento es el mismo que en el sondaje permanente, únicamente se diferencia en que se retira la sonda inmediatamente después de alcanzar el fin por el que se introdujo la sonda. (3,5,6,7,16) Por otro lado hay que controlar la ingesta de líquidos para evitar que la vejiga se dilate, entre sondaje y sondaje, por un exceso de orina18.

Las ventajas del sondaje intermitente frente al sondaje permanente incluyen:

  1. Mayor oportunidad para el autocuidado y la independencia de los individuos.
  2. Reducción del riesgo de complicaciones comunes asociadas a la sonda permanente.
  3. Reducción de la necesidad de instrumental y artefactos.
  4. Mayor libertad de expresión para la sexualidad.
  5. Posibilidad de reducción de los síntomas urinarios (polaquiuria, tenesmo, incontinencia) entre cada intervalo del sondaje19.
  6. Preserva el ciclo miccional natural.
  7. Consigue un vaciado vesical completo sin incremento de presión intravesical.
  8. Control de la orina residual; (Residuo > 150 ml. favorece las infecciones).
  9. Control de incontinencia; en algunas disfunciones vesicoesfinterianas.
  10. Simplicidad20.

 

La posición habitual para realizar el cateterismo intermitente es colocar al paciente en decúbito supino, tarea que conlleva una carga importante de trabajo para el personal sanitario (acostar y levantar). Ni qué decir del paciente que se hace autocateterismo, no siempre encontrará un sitio para acostarse o ponerse en decúbito supino. Bruijnen CLAH recomienda que puede hacerse acostado, sentado o de pie, sin que existan diferencias positivas o negativas.

Se encuentra una publicación fundamental que revolucionó el manejo de la VN, que fue la propuesta del llamado cateterismo vesical intermitente. Lapides es responsable de esta publicación que todavía hoy es la más citada como referencia bibliográfica al tema que tratamos. En este artículo, Lapides propone que se utilice la técnica del sondaje intermitente limpia en vez de una técnica estéril. Propone que el paciente realice el autocateterismo, previa higiene de las manos y la zona genital, con la mano limpia y sin guantes ni paños estériles. Su éxito fue tal que todavía sigue vigente. Estudios posteriores realizados por Maynard FM. Diokno AC y Sutton G. confirman la vigencia de ambas técnicas (estéril y limpia) para la prevención de las complicaciones de la vejiga neurógena (incontinencia, distensión vesical, infecciones urinarias, etc.)18.

No obstante, en otras dos revisiones sobre el tratamiento vesical a largo plazo con sondaje intermitente en adultos y niños se encuentran que existe una escasez de pruebas como para afirmar que la incidencia de la ITU es afectada por el uso de la técnica estéril o limpia, las sondas recubiertas o no recubiertas, las sondas de uso único (estéril) o múltiple (limpia), la colocación de la sonda realizada por el paciente o la colocación de la sonda realizada por terceros u otra estrategia17,18.

Para entender bien de qué estamos hablando debemos definir qué es el sondaje estéril y el sondaje limpio. La «técnica estéril» implica el uso de guantes estériles, sonda estéril de uso único, bandeja de drenaje estéril y una técnica aséptica para el procedimiento de colocación de la sonda; y la «técnica limpia» el uso de guantes limpios (o sin guantes en el caso de la aplicación por parte del paciente), una solución de limpieza limpia pero no estéril y un receptáculo limpio para el drenaje de la orina. Cabe señalar que una técnica estéril siempre incluye una sonda estéril (de uso único), mientras que una técnica limpia puede incluir una sonda estéril o una sonda limpia (de uso múltiple)17.

La frecuencia del sondaje está vinculada al volumen medio de cada sondaje. Debe de mantenerse por debajo de los 400 ml en los adultos. Manteniendo este volumen medio, el paciente tendrá menos infecciones urinarias. La frecuencia debe ser mayor de 4 veces al día. Se debe de lograr un vaciado de la vejiga casi total, mediante maniobra de valsalva o prensa abdominal si el paciente lo permite. Es ideal no dejar un residuo mayor de 6 ml. Doblar la sonda vesical al retirarla para que no refluya la orina es un detalle que ayuda a este objetivo19.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que los planes de atención individualizados ayudan a identificar la frecuencia apropiada de sondaje, en base a la exposición de los trastornos miccionales y la repercusión sobre la calidad de vida, los gráficos de frecuencia/volumen, la capacidad vesical funcional y las exploraciones vesicales por ecografía para la orina residual17.

El autosondaje es un método para vaciar la vejiga que se puede realizar fuera del ámbito hospitalario y que precisa de unos cuidados enfermeros al principio y de una adecuada educación por parte de la enfermería. Esta educación es necesaria para realizar la técnica adecuadamente y así reducir el riesgo de infección. También es importante la relación que se establece con el paciente de confianza para abordar temas como la sexualidad, autoestima, y problemas que puedan surgir. Se puede educar al paciente tanto durante la hospitalización, como en el seguimiento en consultas, además de mediante diferentes talleres tanto individuales como grupales4,5.

El autosondaje intermitente limpio, es un método bien establecido para vaciar la vejiga y que permite realizarlo fuera del ámbito hospitalario. Es fácil de aprender y no tiene límites de edad. Esta técnica tiene numerosas ventajas: disminuye el riesgo de infección urinario que aparece con las sondas permanentes, aporta beneficios psicológicos ya que se solucionan los problemas sociales, laborales, escolares y sexuales aumentando así la autoestima del individuo, y es posible su utilización a muy largo plazo con escasas complicaciones4,5.

Ahora bien, en la revisión bibliográfica sobre el tratamiento vesical a largo plazo con sondaje intermitente en adultos y niños se observó que la infección urinaria fue la complicación más frecuente y se reconocieron la frecuencia de la colocación de la sonda y la prevención de sobrellenado vesical como medidas preventivas importantes. La prostatitis fue un riesgo confirmado en los hombres, pero la epididimitis y la uretritis fueron relativamente poco frecuentes. Se informó traumatismo por sondaje, medido por la hematuria, pero sin efectos duraderos. Las estimaciones de la prevalencia de estenosis uretrales y falsas vías aumentaron con el uso a más largo plazo del sondaje intermitente o con una colocación traumática de la sonda. Wyndaele y colegas llegaron a la conclusión de que las medidas preventivas más importantes eran una buena educación de todo lo que incluye el sondaje intermitente, el cumplimiento del protocolo de la sonda, el uso de un material apropiado y una buena técnica de sondaje17.

Gran parte de los pacientes con LME son adultos jóvenes, la mayor parte de las lesiones que padecen son de miembros inferiores (paraplejias, completas o incompletas. De esto se derivan graves consecuencias a nivel socio-económico, dado que en la mayoría de ocasiones estas personas son el soporte económico de la familia. Se trata de un gran cambio en sus vidas, ya que se produce en la etapa de vida más productiva y esto influye de manera negativa en los aspectos sociales y económicos de su familia en primer lugar y de la sociedad en la que vive en última instancia.

Por esto la LME es considerada uno de los sucesos más trágicos que pueden sucederle a una persona en su vida, por los devastadores efectos que conlleva tanto directos como derivados de la propia lesión: paraplejía/ tetraplejía, disfunción vesical, disfunción intestinal, disfunción sexual y consecuentemente trascendentales secuelas psicológicas, sociales, laborales y económicas.

El riesgo de complicaciones en un lesionado medular una vez dado de alta hospitalaria, es más elevado durante los primeros cinco años después de que tuviera lugar la lesión, tras este tiempo, tanto los familiares como el propio paciente, son capaces de controlar mucho mejor sus cuidados y la organización de estos10.

Cuando se educa al paciente se tienen en cuenta tres variables: la parte cognitiva, actitud y habilidades. El paciente debe conocer la anatomía de su vejiga (cognitiva), debe de comprender y asimilar la importancia que tiene que realice el sondaje intermitente limpio de forma correcta para obtener una mayor calidad de vida (actitud) y aprenderá la técnica de forma satisfactoria (habilidad). Estudios hablan de hasta un 52% de abandono del tratamiento (no se realizan los sondajes de forma adecuada o en el número de veces indicado). Cabe destacar que la educación para la salud del paciente hospitalizado todavía no es una práctica estructurada y difundida en los diversos hospitales19.

 

CONCLUSIONES

  1. El autosondaje intermitente es la técnica de elección en estos pacientes ya que tiene numerosas ventajas frente al sondaje permanente.
  2. El sondaje intermitente realizado de forma correcta, de manera frecuente evitando el sobrellenado vesical reduce la incidencia de ITU.
  3. Una buena educación sanitaria sobre el autosondaje limpio ayuda a adquirir y potenciar un comportamiento saludable, mejora la actitud y la habilidad a la hora de realizarlo.

 

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