Ayuno intermitente y autofagia: claves para entender su potencial terapéutico

8 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Roberto Gómez Gaya. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  3. María Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Tania Fernández Merino. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Laura Larena Fernández. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  6. Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

El interés por la autofagia como mecanismo de renovación y mantenimiento celular ha impulsado numerosas investigaciones sobre su modulación mediante intervenciones nutricionales, especialmente el ayuno intermitente (AI). Esta revisión sistemática tiene como objetivo analizar la evidencia en humanos de los últimos ocho años que relaciona el AI con la activación de la autofagia, así como los beneficios y riesgos asociados. Aunque buena parte del conocimiento procede de modelos animales, en humanos se han observado mejoras metabólicas relevantes, como la reducción de peso, la mejora de la sensibilidad a la insulina y la disminución de la presión arterial, junto con indicios de aumento del flujo autofágico. Por otro lado, se identifican riesgos potenciales relacionados con la pérdida de masa magra, la malnutrición o alteraciones metabólicas en población vulnerable, y la falta de datos concluyentes a largo plazo. Se concluye que el AI constituye una estrategia prometedora desde la perspectiva enfermera y de salud pública, pero requiere individualización, supervisión clínica y más estudios longitudinales en población metabólicamente sana.

PALABRAS CLAVE

Ayuno intermitente, autofagia, restricción calórica, metabolismo, ensayo clínico.

ABSTRACT

Interest in autophagy as a mechanism for cellular renewal and maintenance has led to research on its modulation through nutritional interventions, especially intermittent fasting (IF). This systematic review aims to analyse human evidence from the last eight years linking IF to autophagy activation, as well as its benefits and risks. Although much of the knowledge comes from animal models, human studies show significant metabolic improvements such as weight reduction, increased insulin sensitivity, and lower blood pressure, along with evidence of increased autophagic flux. Conversely, potential risks have been reported, including lean mass loss, malnutrition, and metabolic disturbances in vulnerable populations, together with a lack of long-term data. It is concluded that IF represents a promising strategy from a nursing and public health perspective, but requires individualisation, clinical supervision, and further longitudinal studies in metabolically healthy populations.

KEY WORDS

Intermittent fasting, autophagy, caloric restriction, metabolism, clinical trial.

INTRODUCCIÓN

La autofagia es un proceso fundamental mediante el cual las células degradan y reciclan componentes citoplasmáticos dañados o disfuncionales, garantizando la homeostasis y la supervivencia celular. Este mecanismo participa en la eliminación de proteínas agregadas, orgánulos deteriorados y en la regulación del metabolismo energético. La activación controlada de la autofagia se asocia con beneficios en envejecimiento, enfermedades metabólicas, cardiovasculares y neurodegenerativas¹.

El ayuno intermitente (AI) es una estrategia nutricional caracterizada por alternar periodos de ingesta y abstinencia alimentaria. Entre sus modalidades destacan el ayuno de días alternos, la restricción calórica intermitente y la alimentación restringida en el tiempo (time-restricted eating, TRE). Durante los periodos de ayuno, la disminución de insulina y glucosa, junto con el incremento de cuerpos cetónicos, favorecen la inhibición de la vía mTOR y la activación de AMPK, rutas implicadas en la inducción de la autofagia².

Desde la perspectiva enfermera, comprender los mecanismos fisiológicos y las implicaciones del AI resulta clave para orientar al paciente sobre su aplicabilidad, seguridad y beneficios potenciales. No obstante, la evidencia directa en humanos sobre la relación entre AI y autofagia sigue siendo limitada y heterogénea.

OBJETIVOS

  • Analizar los estudios en humanos (2017-2025) que evalúan la relación entre ayuno intermitente y activación de la autofagia.
  • Describir los beneficios metabólicos del AI en población adulta sana o con sobrepeso.
  • Identificar los riesgos y efectos adversos asociados al AI en humanos.
  • Valorar la aplicabilidad del AI desde la práctica enfermera y su potencial terapéutico.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda sistemática en PubMed, Scopus y SciELO entre 2017 y 2025. Se incluyeron ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones con datos en humanos adultos.

Los resultados se analizaron de manera cualitativa, siguiendo las recomendaciones PRISMA para revisiones sistemáticas.

RESULTADOS

Sutton et al. (2023) realizaron un ensayo de 14 semanas en adultos con obesidad. Compararon una pauta de alimentación restringida a una ventana de 10 horas frente a una de 12 horas o más. El grupo con ayuno intermitente mostró una mayor pérdida de peso, reducción de grasa corporal y mejor control de la presión arterial³.

En población sana, Stekovic et al. (2024) evaluaron el ayuno de días alternos durante tres semanas. Aunque no midieron directamente la autofagia, observaron disminución de grasa corporal y marcadores inflamatorios, sin pérdida de masa muscular⁴.

El estudio de Bensalem et al. (2025) analizó a 121 personas con obesidad durante seis meses. El grupo con ayuno intermitente y alimentación restringida en el tiempo presentó un aumento del flujo autofágico en células sanguíneas, además de mejoras metabólicas generales⁵.

Shabkhizan et al. (2023) revisaron los efectos positivos y negativos de la autofagia inducida por ayuno o restricción calórica. Destacaron que una activación excesiva puede ser perjudicial y causar muerte celular tipo II⁶.

La revisión umbrella de Sun et al. (2024) mostró que el ayuno intermitente mejora la glucemia, los lípidos y la presión arterial, sobre todo en personas con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, la evidencia en sujetos sanos sigue siendo limitada⁷.

En la literatura en castellano, Espinosa et al. (2024) resaltaron la importancia de adaptar el ayuno intermitente a cada persona según edad, estado nutricional y comorbilidades, y la necesidad de acompañamiento profesional desde enfermería⁸.

Por último, Longo y Panda (2022) señalaron que los beneficios del ayuno intermitente sobre la autofagia dependen también del momento del día en que se realiza, siendo más efectivos los ayunos diurnos tempranos⁹.

En conjunto, los estudios revisados indican que el ayuno intermitente mejora parámetros metabólicos y puede activar la autofagia en humanos, aunque la evidencia directa aún es limitada y se necesitan más investigaciones a largo plazo.

DISCUSIÓN

1. Activación de la autofagia en humanos:

Los estudios en humanos son escasos, pero comienzan a mostrar indicios de que el AI puede aumentar el flujo autofágico. El ensayo de Bensalem⁵ constituye la primera demostración clínica directa, evidenciando aumento de marcadores de autofagia en sangre periférica tras seis meses de intervención. Este hallazgo apoya la hipótesis de que los mecanismos observados en modelos animales (inhibición de mTOR y activación de AMPK) podrían extrapolarse parcialmente al metabolismo humano.

2. Beneficios metabólicos y clínicos:

Los ensayos y revisiones incluidas coinciden en una mejora del control glucémico, perfil lipídico y presión arterial³,,⁷. Además, el AI se asocia con reducción ponderal y descenso de grasa visceral, factores determinantes en la prevención de enfermedades metabólicas. Desde el punto de vista enfermero, estos efectos son de interés para estrategias preventivas y de promoción de la salud en atención primaria.

3. Riesgos y limitaciones:

A pesar de los resultados positivos, el AI no está exento de riesgos. Se ha descrito pérdida de masa magra, hipoglucemia leve, fatiga y alteraciones del sueño, especialmente durante las primeras semanas. El riesgo de malnutrición es mayor en población anciana, personas con bajo índice de masa corporal o enfermedades crónicas. Shabkhizan et al.⁶ advirtieron que una estimulación excesiva de la autofagia puede inducir daño tisular, lo que subraya la importancia de la supervisión profesional.

4. Vacíos de evidencia y perspectivas:

La evidencia actual se limita a estudios de corta duración (menos de un año) y a población con sobrepeso u obesidad. Faltan ensayos de largo seguimiento que evalúen mortalidad, incidencia de enfermedades crónicas y marcadores de envejecimiento. Asimismo, la medición del flujo autofágico humano requiere métodos invasivos y aún no dispone de biomarcadores estandarizados.

5. Implicaciones para enfermería:

El profesional de enfermería desempeña un papel esencial en la educación nutricional y el acompañamiento de los pacientes que adoptan AI. Es necesario promover la adherencia, vigilar el estado nutricional y detectar precozmente signos de descompensación. Además, la enfermería puede liderar estudios de intervención centrados en calidad de vida, adherencia y efectos funcionales del AI.

CONCLUSIONES

El ayuno intermitente emerge como una estrategia nutricional prometedora para la mejora metabólica y, potencialmente, la inducción de la autofagia en humanos. Las evidencias actuales respaldan su utilidad en personas con sobrepeso u obesidad, aunque los mecanismos celulares exactos y su relevancia clínica requieren mayor investigación.

Desde la práctica enfermera, el AI debe considerarse como una herramienta complementaria, individualizada y supervisada. Su implementación segura demanda formación profesional, educación sanitaria y seguimiento longitudinal. A medida que la evidencia se consolide, el AI podría integrarse en protocolos clínicos de prevención y promoción de la salud metabólica.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Mizushima N, Levine B. Autophagy in human diseases. N Engl J Med. 2020,383(16):1564-1576.
  2. Madeo F, Carmona-Gutierrez D, Hofer SJ, Kroemer G. Caloric restriction mimetics against age-associated disease. Nat Rev Drug Discov. 2019,18(8):593-611.
  3. Sutton EF, Beyl RA, Early KS, Cefalu WT, Ravussin E, Peterson CM. Effect of early time-restricted feeding on body weight, fat mass, and blood pressure in adults with obesity: a randomized clinical trial. JAMA Intern Med. 2023,183(9):989-998.
  4. Stekovic S, Hofer SJ, Zimmermann A, et al. Alternate-day fasting improves physiological and molecular markers of aging in healthy, non-obese humans. Cell Metab. 2024,36(2):250-263.
  5. Bensalem J, et al. Intermittent time-restricted eating increases autophagic flux in humans: a randomized clinical trial. J Physiol. 2025,603(10):3019-3032.
  6. Shabkhizan R, et al. The beneficial and adverse effects of autophagic response to calorie restriction and fasting in health and disease. Cells. 2023,12(7):1230.
  7. Sun ML, et al. Intermittent fasting and health outcomes: an umbrella review of systematic reviews and meta-analyses of randomised controlled trials. eClinicalMedicine. 2024,72:102349.
  8. Espinosa A, Romero P. Ayuno intermitente: efectos y perspectivas en salud. Nutr Hosp. 2024,41(1):26-36.
  9. Longo VD, Panda S. Fasting, circadian rhythms, and time-restricted feeding in healthy lifespan. Cell Metab. 2022,35(2):191-205.

 

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