Carcinoma basocelular. Artículo monográfico

28 abril 2024

 

AUTORES

  1. Julia Úcar Martín. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  2. María Pilar Francés Zalba. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  3. David Gutiérrez Piquero. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Judit Liarte Mariñoso. Enfermera en Hospital San Juan de Dios (Zaragoza).
  5. Beatriz Perna Enjuanes. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  6. Aidee Moreno Garuz. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

El carcinoma basocelular es un tipo de cáncer de piel no melanocítico maligno muy prevalente en la sociedad actual. Durante muchos años, no se le ha dado demasiada importancia debido a su lenta evolución, así como a su baja capacidad de metastatización y sin embargo, es una neoplasia caracterizada por invadir localmente los tejidos adyacentes llegando incluso a cartílago o hueso, pudiendo generar grandes problemas al paciente.

Con este artículo se quiere dar importancia a esta patología por medio del desarrollo de apartados como su definición, epidemiología, factores de riesgo, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Además, se tratará el importante papel de enfermería a través de la prevención con el uso de fotoprotectores, evitar el uso de cabinas autobronceadoras, así como por medio de la educación para la salud, lograr que la población desarrolle conocimientos sobre la autoexploración.

PALABRAS CLAVE

Carcinoma basocelular, rayos ultravioletas, cirugía de Mohs.

ABSTRACT

Basal cell carcinoma is a type of malignant non-melanocytic skin cancer that is very prevalent in today’s society. For many years, it has not been given much importance due to its slow evolution as well as its low capacity for metastasis, and yet it is a neoplasm characterized by locally invading adjacent tissues, even reaching cartilage or bone, which can cause major problems on the patient.

This article aims to give importance to this pathology through the development of sections such as its definition, epidemiology, risk factors, clinical manifestations, diagnosis, treatment and prognosis. In addition, the important role of nursing will be discussed through prevention with the use of photoprotectors, avoiding the use of self-tanning booths, as well as through health education, ensuring that the population develops knowledge about self-examination.

KEY WORDS

Basal cell carcinoma, ultraviolet rays, Mohs surgery.

DESARROLLO DEL TEMA

El carcinoma basocelular (CBC) es una neoplasia epitelial maligna que se origina en las células basales de la epidermis y en los folículos pilosos1. Tiene un crecimiento lento, pero es localmente infiltrante con gran capacidad de destrucción local, pudiendo afectar a áreas extensas e incluso llegar a cartílago o hueso. Su capacidad de metastatizar es limitada2.

Inicialmente, aparece como una pequeña elevación en la piel rojiza y brillante que se mantiene y crece durante meses o años3, además de que puede ulcerarse y sangrar4. Podemos describirla también por ser translúcida, presentar telangiectasias y tener borde enrollado micronodular2.

A nivel epidemiológico, el CBC es el cáncer de piel no melanocítico más frecuente, siendo diagnosticado en el 70-80% de los casos de cáncer en esta localización y siendo cinco veces más común que el carcinoma espinocelular, el otro gran tipo de neoplasia de piel no melanocítica2. A nivel nacional, la incidencia es de 113 casos por cada 100.000 habitantes por año5.

Según las guías internacionales de dermatología, cada año la incidencia de CBC aumenta un 10%6. Esto es debido a distintos factores como la conducta intencional de exponerse al sol, el uso de cabinas bronceadoras o la forma de vestir, así como las políticas de salud que no van encaminadas a la prevención o el diagnóstico precoz2.

Actualmente, la elevada incidencia representa un problema de salud pública grave que no para de crecer. Durante mucho tiempo, al CBC se le ha dado poca importancia por la evolución que tiene, pero hay ocasiones en las que puede existir una gran destrucción de tejido, afectando directamente a la salud de los pacientes2.

Aparece con más frecuencia en hombres, con una relación de 2:1, que se encuentran entre los 55 y los 75 años con localización en zonas fotoexpuestas en el 80% de los casos1. Respecto a la raza, las personas caucásicas tienen un riesgo de entre 33 y 39% en el caso de los hombres y de entre 23 y 28% en el caso de las mujeres de desarrollar a lo largo de su vida un CBC, y sin embargo, en el caso de las personas de raza negra el riesgo es menor, pero la morbimortalidad es mayor6. Además, será más frecuente en aquellas personas con ciertas características que lo favorezcan como la presencia de un fototipo sensible o la facilidad para la aparición de quemaduras solares5.

Las personas con mayor riesgo para desarrollar un CBC serán aquellas de piel blanca, con dificultad para broncearse, ojos azules, verdes o grises y cabello rubio o pelirrojo. Todas estas características estarían englobadas en los fototipos I y II. Además, la edad, el trasplante de órganos sólidos o los antecedentes personales y familiares de cáncer de piel no melanocítico también podrán influir en su aparición4.

El resto de los factores de riesgo podemos clasificarlos en dos grupos. En el primer grupo incluiremos los factores intrínsecos o genéticos, que dependerán de la persona y donde podemos incluir el albinismo, síndromes genéticos en los que exista fotosensibilidad, como es el caso del xeroderma pigmentoso o el síndrome de carcinomas basocelulares nevoides o síndrome de Gorlin1. Existen también alteraciones genéticas que, por una parte, predisponen al CBC que afectan a genes como el PTCH o los supresores tumorales como el P5319 o, por otra parte, que modifican la respuesta inmunológica1.

El otro grupo engloba los factores extrínsecos, donde podemos encontrar la radiación ultravioleta a través de la exposición solar, considerado el factor de riesgo más determinante2,6 y que en dependencia de la duración y la cantidad de exposición, el riesgo será mayor o menor. Además, si una persona sufre cinco quemaduras solares antes de los 18 años, la probabilidad de desarrollar un CBC aumenta en un 50%2.

Otros factores extrínsecos serían: las radiaciones ionizantes, traumatismos o exposición a sustancias químicas como hidrocarburos policíclicos aromáticos, clorofenoles o arsénico1.

El CBC puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo; sin embargo, predomina en zonas fotoexpuestas. De mayor a menor frecuencia encontramos: en cara y cuello en el 80% de los casos, en el tronco entre el 15-43% de los casos, en las extremidades y por último en los genitales1,6.

Podemos clasificar los CBC en función de dos aspectos. Por una parte, en dependencia de su morfología, podemos encontrar los siguientes tipos: nodular, que es el más frecuente, representando el 50% de los CBC, superficial, morfeiforme, ulcus rodens, tenebrante, fibroepitelioma de Pinkus, pigmentado y aberrante2.

Por otra parte, en función del riesgo de recurrencia podemos dividir las áreas anatómicas en tres grados; de alto riesgo o área H, que abarcan toda la cara excepto frente y mejillas, genitales externos y palmas y plantas, las áreas de mediano riesgo o área M en el cuero cabelludo, frente, mejillas y cuello y áreas de bajo riesgo que corresponden a tronco y extremidades1.

Respecto al diagnóstico, será necesario realizar lo primero de todo una anamnesis al paciente, con el fin de identificar factores que predisponen a desarrollar un CBC. Tras esto, se procederá a usar un dermatoscopio, que posee una sensibilidad del 93% y una especificidad del 89%. Los criterios para la utilización de la dermatoscopia incluyen: la ausencia de elementos que puedan sugerir la existencia de una lesión melanocítica, en la que encontraríamos una red de pigmento) y la presencia de uno de los criterios para el diagnóstico de CBC2.

Estos criterios incluyen aspectos como: vasos arborizantes, telangiectasias superficiales, nidos ovoides azul grisáceo, múltiples glóbulos gris-azulados, áreas en forma de hoja de arce, ulceración, erosiones múltiples y pequeñas, entre otros6.

Otras técnicas diagnósticas que podríamos utilizar son la tomografía de coherencia óptica o la microscopía de reflectancia confocal6.

A pesar de existir varios métodos para el diagnóstico inicial, la única forma de verificar con seguridad si existe CBC y profundizar más a nivel histopatológico, será mediante la toma de biopsias6. A través de estas, podremos realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías como el melanoma maligno, el nevus azul o la queratosis seborreica, que tendrán un manejo diferente3.

Respecto al tratamiento, existen muchas vías para tratar el carcinoma basocelular y la elección de una técnica u otra estará determinada por el tamaño, la ubicación y el patrón histopatológico del CBC, siendo este último el más importante1. A pesar de que no existen estudios que comparen las técnicas no invasivas y la cirugía, asociaciones como la American Cancer Society, la American Journal of Clinical Dermatology, y la International Agency for Research on Cancer establecen que la cirugía es el tratamiento más eficaz debido al elevado porcentaje de éxito en comparación con otras técnicas. A pesar de ser la técnica de elección, existen también desventajas como la infección, el sangrado, la cicatrización lenta de la piel lesionada así como la posible alteración funcional o estética6.

Dentro de las técnicas quirúrgicas, el abordaje puede realizarse de tres maneras. Por una parte, se puede practicar una escisión quirúrgica convencional, que se escogerá en aquellos casos en los que la lesión primaria tiene un crecimiento lento y se localiza en tronco y extremidades tanto superiores como inferiores. Por otra parte, se puede realizar una cirugía micrográfica o cirugía de Mohs, en la que se analizan los márgenes del CBC de manera intraoperatoria con el fin de ir extirpando tejido hasta que finalmente no aparezcan células cancerígenas. Será de elección en aquellos CBC primarios con márgenes difusos, comportamiento agresivo o recidivante y que se encuentre en zonas como la cara. Esta técnica se considera la más eficaz ya que un 99% de los pacientes con CBC primarios y entre un 94,4% y un 96% en el caso de los recidivantes se curan. Por último, se podrá realizar raspado y desecación en aquellos CBC que sean múltiples y superficiales6.

Respecto a las técnicas no invasivas, podemos encontrar: la crioterapia, la administración de Imiquimod, que es un tratamiento tópico usado en tumores de bajo riesgo y que se debe administrar 5 días a la semana durante seis semanas y la radioterapia, que se dará en casos en los que los bordes han salido positivos. Otras técnicas menos frecuentes son la administración de 5-fluouracilo, la terapia fotodinámica, inhibidores de la vía Hedgehog, usados en casos en los que exista metástasis, o la quimioterapia6.

El pronóstico de esta enfermedad generalmente es bueno, ya que tiene un crecimiento lento, de 0,5 cm al año1, y una tasa de curación muy alta, llegando hasta el 99% en el caso de la cirugía de Mohs si se realiza de manera precoz, ya que en caso contrario, tiene una capacidad de invasión local importante. Además, la posibilidad de aparición de metástasis es muy baja, de 0,0028% a 0,55%, siendo los ganglios linfáticos y pulmones las localizaciones más frecuentes. En estos casos, el pronóstico cambiaría y pasaría a ser grave, teniendo una esperanza de vida de 8-10 meses6.

A pesar de tener una baja mortalidad, la tasa de reaparición es alta, entre un 37-50% en los primeros 5 años y de un 90% en 10 años6. En el caso de los tumores recidivantes, la destrucción local que producen es mayor, pero tienen un pronóstico favorable2.

El papel de enfermería es importante a nivel de prevención primaria, especialmente poniendo énfasis en la fotoprotección solar; usando fotoprotectores tópicos de amplio espectro para rayos UVB y UVA con factor de protección mayor o igual a 30, evitar el uso de cabinas autobronceadoras, así como promocionar el autoexamen de la piel2.

 

BIBLIOGRAFÍA

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2. Cristy D, Garrido Jessica. Carcinoma basocelular. Un reto actual para el dermatólogo. Rev Médica Electrónica [Internet]. 2018;40(1):172–82. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1684-18242018000100017&lng=es&nrm=iso&tlng=es

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4. Pfeiffer MJ, Pfeiffer N, Valor C. Estudio descriptivo sobre el carcinoma basocelular en el párpado. Arch Soc Esp Oftalmol [Internet]. 2015;90(9):426–31. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.oftal.2014.12.001

5. Rosón MC, Rocamora V. Carcinoma basocelular en pacientes jóvenes. Actas Dermo-Sifiliográficas [Internet]. 2017;108(4):376–7. Disponible en http://dx.doi.org/10.1016/j.adengl.2016.10.006

6. Álvarez Castillo A, Rodríguez Alfaro JM, Salas Boza A. Revisión sistemática del carcinoma basocelular. Rev Medica Sinerg [Internet]. 2020;5(5):13. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/sinergia/rms-2020/rms205j.pdf

 

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