AUTORES
- Eva María Sanz Abós. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alicia Duarte Carcas. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Pilar Logroño Lafuente. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Carmen Sobreviela Llop. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Matrona. Licenciada en Psicología, esp. Clínica. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Marta Conte Gálvez. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Terrazas Imaz. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La infección de las heridas quirúrgicas es un acontecimiento que suele ocurrir habitualmente, favorecido por diversos factores. La vigilancia, control, tratamiento y prevención de las infecciones es fundamental para evitar posibles complicaciones, y, en todas esas acciones, el papel del profesional de enfermería es clave.
Se presenta el caso de una persona que ha sido intervenida quirúrgicamente de una lesión en nariz, que acude a consulta de enfermería de Atención Primaria para realizar cura y retirada de los puntos de sutura de la herida.
PALABRAS CLAVE
Herida, cirugía, infección, prevención, enfermería.
ABSTRACT
Infection of surgical wounds is a common occurrence, favoured by various factors. Monitoring, controlling, treating and preventing infections is essential to avoid possible complications, and the role of the nursing professional is key in all these actions.
The case is presented of a person who has undergone surgery for a lesion in the nose, who goes to a Primary Care nursing consultation to perform dressing and removal of the stitches on the wound.
KEY WORDS
Wound, surgery, infection, prevention, nursing.
INTRODUCCIÓN
La infección de las heridas en general, y de las heridas quirúrgicas en particular, son un problema común de la sociedad.
Se entiende como herida quirúrgica: aquella incisión o corte de la piel y otros tejidos, que se realiza de manera controlada, con el fin de tener acceso a estructuras corporales que se encuentran en niveles más internos. Se clasifican en cuatro categorías, según el grado de carga bacteriana o contaminación: limpias, limpias – contaminadas, contaminadas y sucias. El procedimiento habitual es, tras realizar la intervención, proceder al cierre de la herida mediante el uso de suturas, grapas o adhesivos, aunque también se podría dejar la herida sin cerrar, considerando ésta como “herida abierta”, en algunos tipos de cirugía (como puede ser la exéresis de quistes pilonidales, por ejemplo).
Al ser un procedimiento planificado, se lleva a cabo bajo un control exhaustivo, se realiza por un profesional de la salud experto y conocedor de la técnica a realizar y bajo condiciones estériles, todo ello con el fin de minimizar el riesgo de infección y complicaciones. Pero, aun trabajando con todas las precauciones posibles, puede llegar a infectarse la herida quirúrgica.
Existen factores de riesgo que favorecen la aparición de infecciones, algunos relacionados con la condición propia del paciente (edad avanzada, inmunosupresión, enfermedades crónicas como diabetes mellitus, obesidad, patologías cardiovasculares, renales, estado nutricional, etc.) así como consecuencia de la cirugía en sí, como pueden ser las características propias de la cirugía (tipo, tiempo, ubicación, deficiencias en la esterilidad, etc.).
El agente causal de la infección puede ser tanto un hongo, virus o bacterias. Siendo estas últimas las más comunes. Algunas bacterias responsables son escherichia coli, las familias estreptococos, enterococos, pseudomona y staphylococcus.
Las medidas preventivas para evitar la infección son aquellas que modifican, de forma positiva, los factores de riesgo mencionados anteriormente. Lamentablemente, no todos los factores son modificables, por lo que en aquellos pacientes que tienen más probabilidades de sufrir una infección, se debe mantener un control más minucioso. Se debe llevar a cabo la preparación más adecuada posible del paciente (valorando, y mejorando si procede, su estado nutricional, control de las enfermedades preexistentes, etc.), realizar una intervención quirúrgica de la forma más adecuada evitando tiempos extras innecesarios, prestando especial cuidado en las medidas asépticas, llevar a cabo una valoración postquirúrgica adecuada (realizando las curas y cuidado de heridas según protocolos establecidos), etc.
Los signos de infección más habituales son la presencia de calor, enrojecimiento, rubor, inflamación, dolor en la zona intervenida, puede aparecer una colección purulenta en la herida (que puede llegar a drenarse espontáneamente) y fiebre.
El tratamiento se basa en la administración de antibióticos, habitualmente por vía tópica y oral (aunque en casos más graves es necesaria la vía intravenosa), limpieza de la herida mediante desbridamiento o drenaje.
Si no se actúa adecuadamente sobre la infección puede surgir complicaciones más graves como pueden ser la aparición de abscesos, necrosis y sepsis, entre otras1-4.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Hombre de 43 años, que se cita para realizar cura de herida quirúrgica tras ser intervenido, por el servicio de medicina plástica, de exéresis de carcinoma epitelial en nariz. Se ha curado diariamente él mismo, como le indicaron tras la intervención, mediante lavado con agua y jabón, y la aplicación de antiséptico (povidona yodada) y colocación de apósito de protección. Se cita en consulta de enfermería realizar la retirada de puntos de sutura.
Datos Clínicos:
No alergias conocidas.
No enfermedades ni tratamiento crónico relevantes.
Exploración física: TA: 118/62 mmHg.
FC: 74 lpm.
Temperatura: 36,6ºC.
VALORACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON
- OXIGENACIÓN: Sin alteraciones.
- NUTRICIÓN E HIDRATACIÓN: Sin alteraciones. Normopeso.
- ELIMINACIÓN: Sin alteraciones.
- MOVERSE Y MANTENER POSTURAS ADECUADAS: Realiza ejercicio físico de forma regular. Esta última semana no lo ha podido realizar por la intervención, para así evitar sudar, necesidad de mayor número de duchas, etc. Ha continuado realizando ejercicios de estiramientos y relajación.
- DESCANSO/SUEÑO: Habitualmente no tiene problemas al respecto. Estos días, ha dormido peor por estar pendiente de no tocarse o rozarse la herida.
- USAR PRENDAS DE VESTIR ADECUADAS: Sin alteraciones.
- TERMORREGULACIÓN: Normotermia.
- HIGIENE E INTEGRIDAD DE LA PIEL: Buen aspecto higiénico. Presenta herida quirúrgica en nariz, que presenta 8 puntos de sutura. Buen aspecto de la herida, salvo zona de unión de nariz con cara en la que se aprecia mayor tirantez, enrojecimiento local y ligero calor y otra zona en la que se aprecia cicatrización más lenta. El paciente refiere no haber tenido dolor prácticamente, pero sí indica que en los últimos días notó ligeros pinchazos en la zona intervenida.
- EVITAR PELIGROS: Ha tenido especial cuidado de la zona intervenida.
- COMUNICARSE: Sin alteraciones.
- VIVIR SEGÚN SUS CREENCIAS Y VALORES: Sin alteraciones. Está soltero, tiene muy buena relación con sus padres y hermanas. Está muy implicado en el cuidado y la salud de sus padres.
- OCUPARSE Y REALIZARSE: Es fisioterapeuta. Le encanta su trabajo, tiene su propio centro.
- PARTICIPA EN ACTIVIDADES RECREATIVAS: Le encanta el deporte y viajar. Tiene muchas amistades que fomenta a diario.
- APRENDIZAJE: Se considera una persona inquieta, con ganas de aprender y formarse.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NIC Y NOC
Nanda (00004) Riesgo de infección r/c procedimientos terapéuticos invasivos (intervención quirúrgica).
NOC: (1102) Curación de la herida: por primera intención. Indicadores: (110214) formación de cicatriz.
NIC: (6550) Protección frente a infecciones. (3590) Vigilancia de la piel.
Actividades: Valorar características de la herida quirúrgica, enseñar al paciente signos y síntomas de posible infección.
Nanda (00100) Retraso en la recuperación quirúrgica r/c infección postoperatoria.
NOC: (1103) Curación de la herida: por segunda intención. Indicadores: (110322) inflamación de la herida, (110308) edema perilesional, (110303) secreción purulenta, (110304) secreción serosa, (110311) piel macerada. (2102) Nivel de dolor.
NIC: (3660) Cuidados de la herida, (3584) cuidados de la piel.
Actividades: Realizar curas adecuadas a las características de la herida.
Nanda (00266) Riesgo de infección de herida quirúrgica.
NOC: (1924) Control de riesgo: procesos infecciosos.
NIC (3440) Cuidados sitio de incisión.
Actividades: Mantener la herida limpia, vigilar posible infección de la herida.
TRATAMIENTO:
Dado que, por el tiempo transcurrido, ya procede llevar a cabo la retirada de puntos, se decide retirarlos de forma alterna, menos en la zona que se aprecia menor cicatrización, previa desinfección de la herida mediante antiséptico. Al retirar el punto de sutura más cercano a la zona enrojecida, drena espontáneamente líquido sero – purulento. Se realiza una limpieza exhaustiva de la herida mediante irrigación de suero fisiológico. Al quedar, todavía, la mitad de los puntos de sutura, se decide no aplicar antibióticos de forma tópica para evitar que este tipo de administración provoque excesiva humedad en la herida. Se comenta situación con el médico de atención primaria, que prescribe tratamiento antibiótico oral (amoxicilina – clavulánico) durante 7 días. Se coloca apósito de protección en la herida y se cita al paciente para próxima cura. En las siguientes curas, se realiza el mismo procedimiento. Se retiran los puntos de sutura restantes y tras ello, se realiza la misma pauta de cura, pero se le aplica ligera capa de pomada antibiótica (mupirocina) en la zona infectada. La evolución es favorable, se controla de manera fácil y eficaz la infección, sin la aparición de ninguna complicación asociada. Se procede a dar el alta al paciente, se instruye al paciente sobre los futuros cuidados que debe tener con la zona: seguir realizando curas mediante limpieza con antiséptico hasta que desaparezca la costra, proteger la cicatriz de la exposición solar, etc.
CONCLUSIÓN
La rápida y eficaz actuación frente a los posibles signos de infección de una herida quirúrgica es fundamental para evitar posibles futuras complicaciones.
Ya que una de las funciones de la enfermería es el cuidado y cura de las heridas, su papel en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las infecciones de las heridas quirúrgicas es primordial.
BIBLIOGRAFÍA
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- López J, et al. Tratamiento de infecciones postquirúrgicas: Enfoque multidisciplinario. Revista de Cirugía y Trauma, 25 (3), 110 – 119.