- Manuel Cerezo Royo. Enfermero Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Delicias Sur (Zaragoza). España.
- Beatriz Viñuales Chueca. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de salud de Berbegal (Huesca). España.
- Natalia Fidalgo Pinilla. Enfermera Pediatría Valdespartera (Zaragoza). España.
- Aurora Hurtado Abad. Enfermera Familiar y Comunitaria, CS Delicias Norte (Zaragoza). España.
- María Pilar Lafuente Sánchez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de salud Mora de Rubielos (Teruel). España.
- Sonia García Val. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de salud Delicias Norte (Zaragoza). España.
RESUMEN
La cistitis es una infección que afecta a la vejiga o a las vías urinarias bajas. Se considera aguda cuando aparece de forma repentina. Generalmente está causada por microorganismos, principalmente bacterias, que ingresan por la uretra y ascienden hasta la vejiga, donde provocan la infección. Aunque suele mantenerse localizada en esta zona, en algunos casos puede progresar y alcanzar los riñones.
Las mujeres presentan este tipo de infecciones con mayor frecuencia que los hombres debido a que su uretra es más corta y está situada más cerca del área anal, lo que facilita la entrada de bacterias. Además, el riesgo aumenta tras mantener relaciones sexuales.
Los síntomas suelen manifestarse con orina turbia o con presencia de sangre, olor fuerte o desagradable en la orina, fiebre baja o ausencia de ella, dolor o sensación de ardor al orinar, así como molestias o presión en la parte baja del abdomen o en la zona lumbar. También es habitual la necesidad urgente y frecuente de orinar, incluso poco después de haber vaciado la vejiga. El tratamiento se realiza habitualmente con antibióticos por vía oral.
PALABRAS CLAVE
Cistitis, ITU, tratamiento.
ABSTRACT
Cystitis is an infection that affects the bladder or the lower urinary tract. It is considered acute when it appears suddenly. It is generally caused by microorganisms, mainly bacteria, that enter through the urethra and ascend to the bladder, where they cause the infection. Although it usually remains localized in this area, in some cases it can progress and reach the kidneys.
Women experience this type of infection more frequently than men because their urethra is shorter and located closer to the anal area, which facilitates bacterial entry. Additionally, the risk increases after sexual activity.
The symptoms usually manifest as cloudy urine or the presence of blood, strong or unpleasant odor in the urine, low-grade fever or absence of fever, pain or a burning sensation when urinating, as well as discomfort or pressure in the lower abdomen or lumbar area. It is also common to experience an urgent and frequent need to urinate, even shortly after having emptied the bladder. Treatment is usually carried out with oral antibiotics.
KEY WORDS
Cystitis, UTI, treatment.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Motivo de consulta:
Acude a consulta una chica de 35 años de edad, a lo que entra en consulta refiere “Tengo molestias ahí abajo”, al acceder a su historial vemos que no tiene ningún antecedente de interés ni enfermedad crónica.
Anamnesis y valoración:
Anamnesis:
Le preguntamos a la paciente antecedentes personales o enfermedades crónicas al ver que en el historial no consta nada, explica que no ha acudido al centro de salud desde hace mucho tiempo.
En este caso le preguntamos por su motivo principal de consulta, ya que nos interesa saber si ha tenido infecciones de orina previas y cuando han sido si es afirmativa la respuesta, en este caso explica que tuvo una, pero hace años, cuando tenía unos 23 años aproximadamente y que desde entonces no ha vuelto a tener la sensación de que presenta en este momento. Nos interesa conocer cuál es el tiempo de evolución de su sintomatología, responde que lleva unos 2 días con esos síntomas, pero que ha ido a más, el primer día tenía picor al orinar, pero ahora es dolor. Comenta que no ha tomado ningún tipo de medicación al respecto por este síntoma, aprovechamos a preguntar si toma medicación crónica y lo niega.
Le decimos que nos explique cuáles son sus síntomas, nos explica una clínica de disuria, tenesmo vesical y polaquiuria, síntomas claros de una infección del tracto urinario (ITU)1, No indica otra patología acompañante. Niega fiebre y no tiene alergias conocidas
Valoración:
Observamos a nuestra paciente para valorar el estado general y apreciar la gravedad que puede tener esta posible infección de orina, la toma de constantes a excepción de la temperatura tendría poca relevancia para esta patología, al ver que la paciente no tiene patologías previas y se encuentra normocoloreada y eupneica. En este caso todas las constantes que se tomaron resultaron dentro de la “normalidad” 2.
En cuanto a las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson encontraríamos claramente afectada la tercera necesidad, “eliminar normalmente por todas las vías”, ya que los síntomas que presenta no le permite eliminar la micción correctamente. Y mediante una correcta anamnesis podríamos saber si existen otras necesidades alteradas como “Comer y beber adecuadamente” o “Mantener la higiene corporal” ya que debido a una mala hidratación o a una mala higiene puede ser un factor de riesgo para provocar una posible ITU.
Deterioro de la eliminación urinaria (00016), Relacionado con proceso infeccioso; Manifestado por disuria, polaquiuria y tenesmo vesical. NOC:0502 Eliminación urinaria. NIC: 0590 Manejo de la eliminación urinaria; 0610 Cuidados del tracto urinario.
En este caso el usar una tira reactiva de orina puede ayudarnos a visualizar la presencia de leucocitos, sangre, nitritos y proteínas para ayudarnos a orientar el diagnóstico de su patología. Se debe asegurar una buena técnica para la recogida de orina y posterior análisis con la tira.
Es fundamental tener en cuenta las características de la orina, ya que son indicativas de diversos estados de salud. En su condición normal, la orina es un líquido claro, acuoso y de color amarillo pálido. Sin embargo, su aspecto puede variar, y en casos anormales puede volverse turbia, oscura o incluso adquirir un tono rojizo, lo que sugiere la presencia de sangre (hematuria). España.Un color blanco o una apariencia turbia generalmente señala una posible infección. Además, un olor fuerte o desagradable también puede ser un indicio de problemas, aunque la orina más concentrada también tiende a desprender un olor más fuerte sin necesariamente estar vinculada a una infección. En el caso de esta paciente, se ha observado orina turbia.
Un síntoma clave que se debe evaluar es el dolor y sus características. Es importante preguntar si el dolor es suprapúbico y si se irradia hacia la zona renal o ureteral. En el caso de esta paciente, se reporta dolor suprapúbico, pero sin irradiación hacia otras áreas. También es fundamental realizar la prueba de puño-percusión lumbar, que consiste en golpear suavemente con el puño en ambas fosas renales. Si el paciente siente dolor o si éste se intensifica, podría ser un signo de infección en el tracto urinario superior. En este caso, la paciente no presenta alteraciones en la prueba.
Existen varios criterios de alerta que deben ser considerados cuando la paciente ingresa a consulta, ya que podrían justificar una derivación médica o incluso hospitalaria. Un signo de alarma es la alteración del estado general de la paciente, que podría indicar un riesgo de diseminación de la infección y bacteriemia. También se debe prestar atención si la infección ha persistido más de 7 días a pesar de estar recibiendo tratamiento. Si la paciente presenta una recaída de infección del tracto urinario (ITU) dentro de los últimos 15 días, podría tratarse de una infección causada por un microorganismo resistente al antibiótico previamente administrado. La situación también se complica si la paciente está embarazada o en periodo de lactancia, ya que entre el 5 y el 10% de las mujeres embarazadas desarrollan ITU durante la gestación. Además, el dolor en la zona lumbar o en la fosa ilíaca debe ser evaluado, ya que podría estar asociado con infecciones de las vías urinarias altas (como la pielonefritis) o con cálculos renales (cólico nefrítico). España. Cambios atípicos en la orina, como hematuria o leucorrea abundante, también son motivos de preocupación. Es fundamental tener en cuenta el estado de inmunosupresión de la paciente, así como los medicamentos que está tomando, ya que estos factores pueden incrementar el riesgo de recaídas o complicaciones graves, especialmente si la paciente tiene una neoplasia activa3.
DISCUSIÓN
Para establecer un diagnóstico, primero es necesario diferenciar entre cistitis, uretritis y vaginitis. Se debe indagar sobre los síntomas, que en las tres patologías pueden parecerse, como disuria, aumento de la frecuencia miccional, urgencia urinaria, dolor en la región suprapúbica, fiebre y presencia de sangre en la orina.
Asimismo, es importante preguntar acerca de la actividad sexual, así como la aparición de picor genital o flujo vaginal.
En la cistitis, el cuadro clínico suele iniciarse de forma brusca, con síntomas intensos y claramente relacionados con la micción. Suele observarse piuria y, en aproximadamente el 40% de los casos, hematuria.
Por el contrario, en la vaginitis es habitual encontrar leucorrea, disuria de origen externo y dolor durante las relaciones sexuales, con síntomas persistentes a lo largo del día. En este cuadro, la piuria y la hematuria son poco comunes.
En cuanto a la uretritis, suele cursar con molestias más leves y de inicio progresivo. Puede aparecer secreción vaginal o sangrado asociado a cervicitis, y con frecuencia existe antecedente de riesgo sexual. También aquí la piuria y la hematuria suelen ser infrecuentes4.
Además, se debe descartar pielonefritis subclínica y litiasis vesical. La pielonefritis subclínica puede presentarse en varones con cistitis y, en el caso de mujeres, en niñas menores de 5 años, embarazadas, pacientes con diabetes, insuficiencia renal o inmunosupresión, o con antecedentes de complicaciones urológicas o infecciones recurrentes y la clínica de síndrome cístico, ser superior a 7 días de evolución.
La presencia de cálculos vesicales puede originar síntomas urinarios tanto irritativos como obstructivos, entre ellos ardor al orinar, aumento de la frecuencia miccional, sensación de urgencia persistente, incremento del volumen urinario y dolor en la región suprapúbica. En algunos casos puede manifestarse hematuria y episodios repetidos de infecciones urinarias de carácter grave. El diagnóstico puede sospecharse a partir de la clínica y confirmarse mediante pruebas de imagen como ecografía, radiografía simple o tomografía computarizada.
Asimismo, es importante considerar que ciertos medicamentos o alimentos pueden provocar molestias urinarias similares, aunque en este caso dicha posibilidad se descarta, ya que la paciente no había recibido tratamiento previo.
A la luz de los datos expuestos, el diagnóstico final sería el de cistitis aguda (CIE-10 30.00), dado que la paciente presenta un inicio brusco de síntomas urinarios como disuria, polaquiuria, urgencia miccional, dolor suprapúbico y hematuria confirmada mediante tira reactiva. La ausencia de secreción vaginal, alteraciones en el flujo o dolor durante las relaciones sexuales descarta otras causas como vaginitis o uretritis5,6.
Explicaremos a la paciente los signos de alarma de la ITU: afectación del estado general, escalofríos y fiebre, dolor lumbar intenso, náuseas y vómitos/deshidratación, hematuria Franca, anuria.
En casos de cistitis recurrentes, cistitis recidivante, infección urinaria complicada que tras finalizar el tratamiento o empeoramiento se requiere derivación a atención especializada (servicio de urología)7.
De acuerdo con las recomendaciones de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, y una vez establecido que el cuadro corresponde a una cistitis aguda, la primera línea de tratamiento es fosfomicina trometamol 3 g en dosis única. Este fármaco debe administrarse por vía oral con el estómago vacío, idealmente entre 2-3 horas antes o después de las comidas, preferiblemente por la noche y tras haber vaciado la vejiga. El contenido del sobre debe disolverse en un vaso de agua y consumirse de inmediato.
Si el tratamiento inicial no es efectivo, se podría optar por quinolonas como norfloxacino 400 mg cada 12 horas, ofloxacino 200 mg cada 12 horas o ciprofloxacino 250 mg cada 12 horas durante 3 días, o bien por cefuroxima axetilo 250 mg cada 12 horas8.
CONCLUSIONES
En este caso diagnosticado definitivamente como una cistitis no complicada, pautamos fosfomicina trometamol 3 g en dosis única.
Y además nos centraremos en realizar una educación sanitaria de medidas no farmacológicas para prevenir las recaídas y promover una serie de medidas higiénico-dietéticas.
Es fundamental asegurar una hidratación adecuada y regular para favorecer el lavado de las vías urinarias y contribuir a la eliminación de microorganismos en este contexto.
Dentro de las pautas alimentarias, se recomienda el consumo de complementos a base de arándano rojo americano. Además, es aconsejable evitar bebidas como el café, así como comidas muy especiadas o picantes, el consumo de alcohol y el tabaco, dado que pueden irritar el tracto urinario.
En cuanto a los cuidados higiénicos, debe mantenerse una correcta higiene íntima, empleando preferiblemente jabones con pH neutro de uso diario y realizando la limpieza genital siempre de adelante hacia atrás tras cada micción. Asimismo, se recomienda utilizar ropa interior de algodón y cambiarla diariamente.
Finalmente, se indica a la paciente la importancia de orinar antes y después de las relaciones sexuales y evitar retrasar la micción cuando aparezca el deseo de orinar5.
BIBLIOGRAFÍA
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- MedlinePlus en español [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina (EE. UU.); [actualizado 28 ago. 2019; consulta 30 ago 2019]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/.
- semFYC – Medicina familiar y comunitaria. Medicina resolutiva. [Internet]. semFYC. [citado 7 de octubre de 2023]. Disponible en: https://www.semfyc.es
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- Rabaneque G, Redondo JM. Infecciones urinarias. Sesiones Clínicas en APS, 2007. Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria [consultado 7 Oct 2023). España.Disponible en: http://www.semfyc.es/informativo/sesiones_clinicas
- Guía de Práctica Clínica Cistitis no complicada en la mujer. Actualización 2017. guia_itu_2017_cast_42_v04.pdf