Comorbilidad asociada a la esquizofrenia: un desafío integral en el abordaje del trastorno mental grave

3 marzo 2026

AUTORES

  1. María Ángeles Gálvez Mateo. Enfermera Especialista en Salud Mental. Aragón, España.
  2. Alicia Bautista Benito. Enfermera Especialista en Salud Mental. Aragón, España.
  3. Alejandro Sainz Méndez. Enfermero. Aragón, España.
  4. Laura Zalduendo Ferrer. Enfermera. Aragón, España.
  5. Leyre Valiente Molero. Enfermera Especialista en Salud Mental. Aragón, España.
  6. Cristina Susín Blasco. Enfermera Especialista en Salud Mental. Aragón, España.

 

RESUMEN

La comorbilidad en el contexto del trastorno mental grave, como es el caso de la esquizofrenia, representa un reto clave tanto para la práctica clínica como para la salud pública. Este artículo aborda la coexistencia de otros trastornos psiquiátricos (ansiedad, depresión, abuso de sustancias) y de enfermedades médicas (cardiometabólicas, infecciosas, respiratorias) en personas con esquizofrenia. Se analiza cómo esta doble vía –comorbilidad psiquiátrica y comorbilidad médica– influye en el pronóstico, en la calidad de vida, en la mortalidad prematura y en la carga asistencial. Finalmente, se exploran estrategias de detección, tratamiento integrado y prevención.

PALABRAS CLAVE

Esquizofrenia, comorbilidad, trastorno mental grave, enfermedades médicas, mortalidad prematura, intervención integrada.

ABSTRACT

Comorbidity in the context of severe mental illness, such as schizophrenia, presents a key challenge for both clinical practice and public health. This article addresses the coexistence of other psychiatric disorders (anxiety, depression, substance abuse) and medical conditions (cardiometabolic, infectious, respiratory) in individuals with schizophrenia. It analyzes how this dual pathway—psychiatric and medical comorbidity—influences prognosis, quality of life, premature mortality, and healthcare burden. Finally, it explores strategies for detection, integrated treatment, and prevention.

KEY WORDS

Schizophrenia, comorbidity, severe mental disorder, medical illnesses, premature mortality, integrated intervention.

DESARROLLO DEL TEMA

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por la presencia de síntomas positivos (alucinaciones, delirios), negativos (alogia, abulia) y desorganización del pensamiento, con un curso crónico y un impacto significativo en la funcionalidad de la persona. Muchos pacientes presentan además comorbilidades que complican su diagnóstico, tratamiento y pronóstico. En el uso actual del término, “trastorno mental grave” (TMG) se emplea para englobar entidades como la esquizofrenia, los trastornos esquizoafectivos, el trastorno bipolar con síntomas psicóticos, entre otros, que implican un deterioro en la capacidad funcional¹.

La comorbilidad, es decir, la coexistencia de otros trastornos psiquiátricos o de enfermedades médicas en pacientes con esquizofrenia implica que estos individuos tengan un mayor riesgo de mortalidad, peor respuesta al tratamiento, mayor hospitalización, peor calidad de vida y por consiguiente, mayores costes de atención sanitaria².

Este artículo examina la magnitud del problema, los mecanismos que explican estas asociaciones, las implicaciones clínicas y terapéuticas, y las recomendaciones para abordarlas.

Diversos estudios han mostrado que la mayoría de los pacientes con esquizofrenia presentan al menos una comorbilidad psiquiátrica adicional. En un análisis de clases latentes con 1446 adultos diagnosticados de esquizofrenia, el 56 % tenía al menos un trastorno psiquiátrico adicional en los últimos cinco años: un 27.7 % tenía depresión mayor, 24.6 % dependencia/abuso de alcohol, 29.0 % dependencia/abuso de drogas; y se identificaron tres clases latentes: “Solo esquizofrenia”, “esquizofrenia + ansiedad/depresión” y “esquizofrenia + adicción”².

Otro metanálisis y revisión sistemática ha mostrado que en la población con trastorno mental grave, la prevalencia de trastornos por uso de sustancias es sustancialmente más alta que en la población general: en un estudio con 9142 personas con esquizofrenia o trastorno bipolar con características psicóticas y 10195 controles, se encontró una odds ratio de 4.6 para tabaquismo, de 4.0 para consumo pesado de alcohol y de 3.5 para uso intenso de marihuana².

Más allá de la esfera psiquiátrica, la esquizofrenia se relaciona con una elevada carga de enfermedades médicas crónicas. En un estudio de un sistema de salud integrado que incluyó 4782 pacientes con esquizofrenia y 20308 con trastorno bipolar, se observó que estos pacientes tenían una prevalencia significativamente mayor para cada una de las nueve categorías de comorbilidades médicas analizadas (enfermedades respiratorias, cardiovasculares, endocrinas, etc.)³.

La explicación de por qué los pacientes con esquizofrenia presentan altas tasas de comorbilidad es multifactorial. Por un lado, presentan estilos de vida adversos con mayor prevalencia de tabaquismo, consumo de alcohol y otras drogas, sedentarismo, dieta poco saludable y mayor obesidad. Por otro lado, cabe destacar los efectos adversos del tratamiento; los antipsicóticos, en especial algunos de segunda generación, se relacionan con aumento de peso, dislipemia, resistencia a la insulina, lo que favorece la aparición de diabetes, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares⁴.

La propia esquizofrenia, con presencia de síntomas negativos, cognitivos y sociales, puede dificultar la adhesión al tratamiento, la adquisición de hábitos saludables, la realización de controles médicos regulares y el acceso a servicios sanitarios. Además, la estigmatización y las barreras al cuidado agravan estos problemas⁴,⁵.

Los pacientes con esquizofrenia y comorbilidades presentan una mortalidad prematura. Ya se ha señalado en la literatura que muchas muertes en este grupo no se deben directamente a causas psiquiátricas (suicidio, por ejemplo), sino a enfermedades médicas prevenibles, como cardiopatías, neumopatías e infecciones. La revisión del grupo SMI+diabetes mostró un aumento sustancial de riesgo de muerte cardiovascular, por lo tanto, la calidad de vida y la esperanza de vida están gravemente comprometidas si no se aborda adecuadamente la comorbilidad⁶.

La comorbilidad multiplica la complejidad del tratamiento:

  • En el ámbito psiquiátrico, la presencia de depresión o ansiedad en alguien con esquizofrenia puede requerir estrategias de tratamiento diferentes (p. ej., antidepresivos, terapias cognitivo-conductuales) y esto implica elegir tratamientos con vigilancia de interacciones farmacológicas.
  • En el uso de sustancias, los pacientes presentan peor adhesión, más recaídas, mayor hospitalización y peor pronóstico.
  • En el ámbito médico, los tratamientos de enfermedades crónicas deben adaptarse a las particularidades de los pacientes con esquizofrenia: asegurar seguimiento, fomentar adherencia, coordinar con el equipo psiquiátrico, considerar los efectos de los antipsicóticos en el perfil metabólico y cardiovascular⁷.

 

Para enfrentar la comorbilidad es fundamental que los servicios de salud mental adopten una mirada integradora de psiquiatría con medicina general, incluyendo un trabajo coordinado entre psiquiatría, medicina interna, enfermería de salud mental y atención primaria.

Por otro lado, dado que muchos de los factores de riesgo son modificables, es vital promover el cese del tabaco, la reducción del consumo de alcohol y drogas, establecer una dieta saludable y un ejercicio físico adaptado a cada situación y realizar de manera periódica un control de peso, de glucemia y del perfil lipídico para reducir el impacto de la comorbilidad. Cabe destacar que la comorbididad no es estática y por lo tanto requiere monitorización continuada, revisiones periódicas del estado físico y mental, ajuste de tratamientos, coordinación con servicios sociales y comunitarios, y educación al paciente y su familia⁶,⁸.

 

CONCLUSIONES

La comorbilidad asociada a la esquizofrenia (y en general a los trastornos mentales graves) es un problema clínico, social y de salud pública de gran magnitud. Los pacientes con esquizofrenia presentan altas tasas de trastornos psiquiátricos adicionales (ansiedad, depresión, adicciones) y de enfermedades médicas crónicas (cardiovasculares, metabólicas, infecciosas) que incrementan la morbilidad, la mortalidad prematura, la discapacidad y los costes asistenciales⁹.

Los mecanismos son múltiples e interrelacionados, incluyendo estilos de vida desfavorables, efectos adversos de tratamiento, barreras asistenciales, vulnerabilidad biológica y efectos recíprocos entre enfermedad psiquiátrica y médica²,⁶.

Desde la práctica clínica es imprescindible un enfoque de atención integrada, que combine la detección precoz, el tratamiento coordinado, la promoción de hábitos saludables y la monitorización continuada. Solo así puede reducirse la brecha en esperanza de vida, mejorar la funcionalidad, optimizar el pronóstico y aliviar la carga para los sistemas de salud⁹.

 

BIBLIOGRAFÍA

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