Complicaciones metastásicas por staphylococcus aureus en paciente geriátrica con infección protésica: espondilodiscitis y aneurismas micóticos tratamiento conservador

12 octubre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.73.84.001

 

 

 

AUTORES

  1. Noelia Bueno Loraque, Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  2. María Montero García. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  3. Jaime Oswaldo Villalobos Valdelamar. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  4. Roxana Isabel Singo Guamanarca. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  5. ⁠Fabiola Molina Sánchez. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las infecciones metastásicas asociadas a bacteriemia por Staphylococcus aureus representan una complicación grave y potencialmente letal, especialmente en pacientes mayores con múltiples comorbilidades. Se presenta el caso de una mujer de 82 años, inicialmente ingresada por infección aguda de una prótesis de rodilla izquierda, en contexto de artritis séptica, que evolucionó hacia bacteriemia por S. aureus meticilín-sensible. Como complicaciones metastásicas se identificaron espondilodiscitis a nivel torácico (D11-D12) y aneurismas micóticos saculares localizados en la aorta torácica y abdominal. Tras valoración multidisciplinar, y dada la elevada morbimortalidad quirúrgica esperada, se optó por un tratamiento conservador basado en antibioterapia intravenosa y posteriormente terapia supresora de largo plazo. El uso de técnicas de imagen avanzadas como el PET-TAC permitió evaluar la actividad inflamatoria de los focos infecciosos y tomar decisiones terapéuticas individualizadas. La paciente evolucionó de forma favorable con estabilización clínica, control de marcadores inflamatorios y mantenimiento funcional, siendo derivada a centro de media estancia para rehabilitación y seguimiento. Este caso ilustra la importancia de considerar complicaciones sistémicas en el contexto de infecciones protésicas persistentes, especialmente en pacientes geriátricos, y destaca el valor de la estrategia conservadora como alternativa válida cuando la cirugía está contraindicada.

PALABRAS CLAVE

Bacteriemia, Staphylococcus aureus, espondilodiscitis, aneurisma micótico, antibióticos, anciano.

ABSTRACT
Metastatic infections associated with
Staphylococcus aureus bacteremia are severe and potentially life-threatening complications, particularly in elderly patients with multiple comorbidities. We present the case of an 82-year-old woman, initially admitted for acute infection of a left knee prosthesis in the setting of septic arthritis, who developed methicillin-sensitive S. aureus bacteremia. Subsequent complications included thoracic spondylodiscitis (D11–D12) and saccular mycotic aneurysms of the thoracic and abdominal aorta. Due to the high expected surgical risk, a conservative approach was chosen, consisting of intravenous antibiotics followed by long-term suppressive therapy. Advanced imaging techniques such as PET-CT enabled evaluation of residual inflammatory activity and informed individualized management decisions. The patient showed clinical stabilization, normalization of inflammatory markers, and maintenance of functional status, allowing transfer to a rehabilitation facility. This case highlights the need to consider metastatic complications in persistent prosthetic infections in elderly patients and supports the role of conservative treatment as a viable option when surgery is contraindicated.

KEY WORDS

Bacteremia, Staphylococcus aureus, spondylodiscitis, mycotic aneurysm, anti-bacterial agents, aged.

INTRODUCCIÓN

Las infecciones osteoarticulares y vasculares asociadas a bacteriemia por Staphylococcus aureus constituyen una entidad de gran complejidad diagnóstica y terapéutica, especialmente en pacientes ancianos y con múltiples comorbilidades. Dentro de este contexto, las infecciones protésicas, la espondilodiscitis piogénica y los aneurismas micóticos representan complicaciones graves que pueden surgir como consecuencia directa de la diseminación hematógena de este patógeno1,2.

Staphylococcus aureus es una de las principales causas de bacteriemia a nivel mundial y una de las etiologías más frecuentes en infecciones asociadas a dispositivos protésicos y endovasculares. Su capacidad para formar biopelículas y diseminarse sistémicamente facilita la aparición de focos secundarios de infección en estructuras óseas, vasculares y articulares3,4. En pacientes con infección de prótesis articular, se ha descrito la aparición de bacteriemia persistente que puede conducir a complicaciones metastásicas como la espondilodiscitis o los aneurismas micóticos, fenómenos especialmente peligrosos en individuos inmunocomprometidos o con enfermedades crónicas subyacentes2.

La espondilodiscitis piogénica, en particular, es una entidad de presentación variable que puede manifestarse de forma insidiosa con dolor vertebral, febrícula o malestar general. La resonancia magnética es la prueba de elección para su diagnóstico, y el tratamiento debe ser dirigido según el microorganismo causal, considerando la duración y la vía de administración de los antibióticos. Esta condición se presenta con mayor frecuencia en pacientes con bacteriemia por S. aureus, y puede coexistir con otras infecciones como endocarditis o abscesos paravertebrales1,4,5.

Por otro lado, los aneurismas micóticos representan una complicación vascular poco frecuente pero potencialmente letal. A pesar del término “micótico”, que podría sugerir etiología fúngica, en la mayoría de los casos son causados por bacterias, siendo Staphylococcus aureus uno de los patógenos más comúnmente implicados1,4. Estos aneurismas pueden formarse por siembra hematógena directa, diseminación contigua desde una infección local o como consecuencia de una manipulación quirúrgica o endovascular1.

El manejo de estas complicaciones metastásicas requiere un enfoque multidisciplinario que combine terapia antibiótica dirigida, soporte clínico y valoración quirúrgica individualizada. En casos donde la cirugía está contraindicada por el elevado riesgo operatorio, como ocurre en pacientes añosos o frágiles, se ha descrito el uso de tratamientos antibióticos supresores prolongados como alternativa viable3. En este sentido, antibióticos como dalbavancina han demostrado un perfil farmacocinético favorable, permitiendo una administración más espaciada y reduciendo la necesidad de accesos venosos continuos, lo que representa una ventaja significativa en términos de calidad de vida y adherencia al tratamiento3.

El presente caso clínico expone a una paciente geriátrica con infección protésica complicada por bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilín-sensible, que desarrolló múltiples complicaciones metastásicas, incluyendo espondilodiscitis torácica y aneurismas micóticos en aorta torácica y abdominal. A través de un abordaje clínico conservador, se priorizó la estabilidad hemodinámica y el control infeccioso, prescindiendo de intervenciones quirúrgicas de alto riesgo. Este tipo de situaciones clínicas pone de relieve la necesidad de protocolos individualizados en el manejo de infecciones graves por S. aureus, especialmente en poblaciones vulnerables como los adultos mayores.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de una mujer de 82 años con antecedentes médicos complejos, entre los que destacan poliomielitis en la infancia, hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, insuficiencia renal crónica estadio 3a, enfermedad vascular periférica y antecedentes quirúrgicos múltiples, incluyendo prótesis de rodilla izquierda y cirugía ortopédica reciente por fractura femoral.

La paciente ingresó inicialmente en un servicio quirúrgico por sospecha de infección de prótesis articular de rodilla izquierda, cuadro que fue confirmado mediante artroscopia diagnóstica. Dada la imposibilidad de abordaje quirúrgico por elevado riesgo, se decidió manejo conservador con antibioterapia intravenosa. Durante su evolución, presentó signos de infección sistémica con bacteriemia documentada por Staphylococcus aureus meticilín-sensible.

Ante la persistencia de marcadores inflamatorios elevados, se amplió el estudio con tomografía computarizada toracoabdominal que reveló lesiones sospechosas en la región paravertebral y aórtica. Posteriormente, una resonancia magnética de columna confirmó la presencia de espondilodiscitis a nivel D11-D12 con componente epidural y abscesos paravertebrales. Además, el angio-TAC identificó dos aneurismas micóticos saculares: uno de gran tamaño (69 mm) en el cayado aórtico a nivel de la subclavia izquierda, y otro infrarrenal (Imagen 1 y 2). Ambos fueron considerados consecuencia de siembras hematógenas relacionadas con la bacteriemia.

Para valorar actividad infecciosa en las lesiones vasculares y protésicas, se realizó un PET-TAC, que mostró captación periférica en la prótesis articular, sin hallazgos compatibles con infección activa en los aneurismas, lo que orientó hacia un estadio crónico o residual. Dado el elevado riesgo quirúrgico, el equipo de cirugía vascular desestimó la intervención y se optó por antibioterapia supresora a largo plazo.

Durante su estancia hospitalaria se realizaron múltiples interconsultas, incluyendo otorrinolaringología por disfonía persistente (diagnosticándose parálisis recurrencial izquierda), y rehabilitación para planificar fisioterapia dirigida a recuperar la autonomía previa. Tras estabilización clínica, retirada del catéter venoso central sospechoso de colonización, y ajustes en la pauta antibiótica (inclusión de dalbavancina y ciprofloxacino por aislamiento posterior de Pseudomonas aeruginosa en esputo), la paciente fue derivada a un centro de media estancia para continuar tratamiento rehabilitador.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El caso clínico presentado refleja la complejidad del manejo de una infección protésica articular complicada por bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilín-sensible en una paciente de edad avanzada y con pluripatología. La aparición de complicaciones metastásicas graves como espondilodiscitis torácica y aneurismas micóticos en la aorta torácica y abdominal evidencia la capacidad invasiva de este patógeno, así como la necesidad de un abordaje diagnóstico integral y precoz4.

La espondilodiscitis piogénica suele presentarse con síntomas inespecíficos y de forma insidiosa, lo que retrasa su diagnóstico. En este caso, la identificación de dolor vertebral persistente junto con marcadores inflamatorios elevados motivó la realización de pruebas de imagen que permitieron confirmar la afectación ósea y la presencia de abscesos paravertebrales. La resonancia magnética sigue siendo la técnica más sensible para detectar espondilodiscitis en estadios iniciales, permitiendo evaluar tanto el compromiso vertebral como epidural4.

Por otra parte, el hallazgo de aneurismas micóticos en dos localizaciones arteriales —aorta torácica y abdominal— en una paciente sin endocarditis ni antecedentes de procedimientos vasculares recientes sugiere un mecanismo de siembra hematógena directa, favorecido por la persistencia de la bacteriemia2. Aunque el término “micótico” pueda inducir a error, estos aneurismas tienen en la mayoría de los casos etiología bacteriana, especialmente por cocos gram positivos como S. aureus, y representan un riesgo elevado de ruptura y mortalidad1.

La decisión de adoptar un enfoque conservador sin intervención quirúrgica fue basada en una valoración integral del riesgo quirúrgico, la evolución clínica y los hallazgos de imagen. El uso del PET-TAC fue clave para descartar actividad infecciosa activa en los aneurismas, lo que apoyó la estrategia de tratamiento supresor prolongado3. Este enfoque, aunque no curativo, puede permitir el control clínico de la infección, preservar la funcionalidad y evitar eventos catastróficos en pacientes con elevada fragilidad.

En este contexto, el papel de antibióticos de administración espaciada, como la dalbavancina, es cada vez más relevante, especialmente en el entorno ambulatorio y en tratamientos de larga duración. Su farmacocinética favorable, buena tolerancia y baja frecuencia de administración la convierten en una opción terapéutica útil en infecciones osteoarticulares y vasculares crónicas cuando la cirugía no es viable3.

En conclusión, este caso clínico pone de manifiesto la importancia de un abordaje multidisciplinar, individualizado y guiado por la imagen en el manejo de infecciones complejas por Staphylococcus aureus en pacientes geriátricos. La integración de herramientas diagnósticas avanzadas y estrategias terapéuticas adaptadas a la situación clínica permitió estabilizar un cuadro potencialmente mortal sin necesidad de intervención quirúrgica, priorizando la seguridad y calidad de vida de la paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  5. Liu C, Bayer A, Cosgrove SE, Daum RS, Fridkin SK, Gorwitz RJ, et al. Clinical practice guidelines by the Infectious Diseases Society of America for the treatment of methicillin-resistant Staphylococcus aureus infections in adults and children. Clin Infect Dis. 2011,52(3):e18–55. doi:10.1093/cid/ciq146.

 

ANEXOS

Imagen 1: Aneurisma micótico cayado aórtico.

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Imagen 2: Aneurisma micótico aorta infrarrenal.

 

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