Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.75.66.001
AUTORES
- María José Baquero Jaramillo. https://orcid.org/0009-0004-4387-4901. Universidad San Francisco de Quito. Ecuador.
- Paúl Steven Guerra Flores. https://orcid.org/0009-0000-5778-6460. Universidad San Francisco de Quito. Ecuador.
- Tatiana Alexandra Riera Estévez. https://orcid.org/0009-0006-0034-194X. Universidad San Francisco de Quito. Ecuador.
- Washington Andrs Amaluisa Andriuoli. https://orcid.org/0009-0007-1974-3428. Universidad Internacional SEK. Ecuador.
- Jorge Arturo José Sifuentes Miyake. Hospital de Especialidades de FF.AA – Quito. Ecuador.
- Daniela Karina Guerrón Revelo. https://orcid.org/0009-0009-2793-6320. Universidad San Francisco de Quito. Ecuador.
RESUMEN
El síndrome de Fahr constituye una patología neurológica poco frecuente que se caracteriza por la presencia de calcificaciones bilaterales a nivel de estructuras profundas del encéfalo, como los ganglios basales, el tálamo y el cerebelo. Aunque su forma primaria es de origen genético, existen formas secundarias asociadas a trastornos metabólicos, infecciosos o autoinmunes. En el presente artículo se presenta el caso clínico de una paciente femenina, adulta joven, de 21 años con antecedentes patológicos personales de lupus eritematoso sistémico (LES) y síndrome antifosfolipídico (SAF), quien presentó episodios neuropsiquiátricos acompañados de calificaciones cerebrales detectada por tomografía computarizada. Se descartaron causas metabólicas y se planteó el diagnóstico de síndrome de Fahr de etiología secundaria a enfermedad autoinmune. Este caso resalta la importancia del abordaje multidisciplinario y del uso adecuado de la neuroimagen en pacientes con LES y SAF que presentan sintomatología neurológica atípica.
PALABRAS CLAVE
Calcinosis cerebral, lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolipídico, enfermedades autoinmunes, neuroimagen.
ABSTRACT
Fahr syndrome is a rare neurological disorder characterized by the presence of bilateral calcifications in deep brain structures, such as the basal ganglia, thalamus, and cerebellum. Although its primary form is of genetic origin, secondary forms are associated with metabolic, infectious, or autoimmune disorders. This article presents the clinical case of a 21-year-old female patient with a personal history of systemic lupus erythematosus (SLE) and antiphospholipid syndrome (APS). She presented neuropsychiatric episodes accompanied by brain scores detected by computed tomography. Metabolic causes were ruled out, and a diagnosis of Fahr syndrome secondary to autoimmune disease was made. This case highlights the importance of a multidisciplinary approach and the appropriate use of neuroimaging in patients with SLE and APS who present with atypical neurological symptoms.
KEY WORDS
Brain calcification, systemic lupus erythematosus, antiphospholipid syndrome, autoimmune diseases, neuroimaging.
INTRODUCCIÓN
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una patología autoinmune, de características crónicas, que afecta a múltiples órganos y principalmente a mujeres adultas jóvenes que se encuentran en edad fértil. Su prevalencia es variable, puede ir de 20 – 150 casos por cada 100,000 habitantes1. En esta patología se producen anticuerpos que van dirigidos contra estructuras nucleares y citoplasmáticas, lo que puede generar manifestaciones clínicas muy heterogéneas. Una de las formas más complejas de presentación es el lupus neuropsiquiátrico (NPSLE), que puede incluir desde cefalea hasta psicosis, convulsiones o deterioro cognitivo, afectando hasta al 80% de los pacientes2.
El síndrome antifosfolipídico (SAF), también es una patología autoinmune en la que se producen anticuerpos antifosfolípidos (anticardiolipina, anti β2-glicoproteína I, anticoagulante lúpico) que predisponen a eventos trombóticos arteriales o venosos y pérdidas obstétricas recurrentes. Puede presentarse como una entidad primaria o secundaria a LES y afecta a alrededor del 30–40% de estos pacientes3,4.
Cuando estas dos patologías (SAF y LES) coexisten, el riesgo trombótico y neurológico se ve potenciado significativamente5.
En este contexto de autoinmunidad e hipercoagulabilidad, pueden presentarse hallazgos neurológicos poco frecuentes como las calcificaciones cerebrales. Estas son parte de las características del síndrome de Fahr, también conocido como calcificación idiopática o secundaria de los ganglios basales. Este síndrome se trata de una condición neurológica poco prevalente, cuya característica distintiva es la presencia de depósitos bilaterales y simétricos de calcio en estructuras profundas del encéfalo (ganglios basales, el tálamo), el cerebelo y la corteza cerebral, visibles principalmente en tomografía computarizada6,7.
El síndrome de Fahr puede clasificarse como primario (familiar), relacionado con mutaciones genéticas como en los genes SLC20A2, PDGFB, PDGFRB y XPR1, o como secundario, debido a causas metabólicas, tóxicas, infecciosas o inmunológicas8,13. Las formas secundarias del síndrome de Fahr, pueden aparecer asociadas a hipoparatiroidismo, disfunción mitocondrial, exposiciones tóxicas o enfermedades autoinmunes como el LES8. Las manifestaciones clínicas del síndrome de Fahr incluyen trastornos del movimiento, disartria, ataxia, epilepsia, demencia y síntomas psiquiátricos como depresión o alucinaciones7.
El diagnóstico se establece por la correlación entre los síntomas clínicos y los hallazgos radiológicos. La tomografía computarizada es el estudio de imagen más sensible para detectar los cambios existentes en esta enfermedad como lo son las calcificaciones6. Se deben descartar causas secundarias mediante estudios de laboratorio que incluyan evaluación del metabolismo del calcio, fósforo, magnesio y hormona paratiroidea8. En el caso de que se tenga un paciente con enfermedades autoinmunes, como LES y SAF, que presente síntomas neurológicos atípicos se debe hacer una investigación activa de calcificaciones cerebrales.
Es por esto, que en este artículo se presenta el caso clínico de una paciente femenina de 21 años con LES y SAF, que desarrolla episodios neuropsiquiátricos acompañados de hallazgos radiológicos compatibles con síndrome de Fahr secundario. Este caso ejemplifica la importancia de tener en mente esta entidad como parte del diagnóstico diferencial de manifestaciones neurológicas en pacientes con enfermedades autoinmunes complejas.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se trata de una paciente femenina de 21 años, estudiante universitaria, sin antecedentes familiares relevantes ni intervenciones quirúrgicas previas, que fue diagnosticada previamente con lupus eritematoso sistémico (LES) en tratamiento con hidroxicloroquina, azatioprina y prednisona. En noviembre de 2020 presentó un evento de tromboembolia pulmonar, diagnosticándose además síndrome antifosfolipídico (SAF) secundario, con positividad persistente de anticuerpos anticardiolipina y anti-β2-glicoproteína I (IgG e IgM). En el seguimiento por hematología, se documentó intolerancia a warfarina por sangrados recurrentes e INR lábil, por lo que se inició anticoagulación con rivaroxabán 20 mg/día, con buena tolerancia clínica y sin recurrencia de eventos trombóticos.
Posteriormente, en el año 2025, la paciente consulta por un episodio de pérdida súbita de conciencia, precedido por sensación extraña en las manos y alteración de la percepción de objetos, sin relajación de esfínteres, con recuperación espontánea tras aproximadamente dos minutos. Refiere episodios similares desde hace seis meses, caracterizados por fenómenos de despersonalización visual transitoria («no reconocía sus manos ni objetos») de segundos de duración, autolimitados y sin secuelas.
Al examen físico general y neurológico no se evidenció focalidad. Estaba alerta, orientada en las tres esferas, sin disartria ni déficits motores ni sensoriales. Se solicitó tomografía computarizada de cráneo y resonancia magnética cerebral, las cuales mostraron múltiples calcificaciones a nivel supra e infratentorial, localizadas principalmente en ganglios basales y cerebelo (Fig. 1 y 2) , estos hallazgos no estaban presentes en un estudio previo del año 2021 (Fig. 3).
El electroencefalograma no mostró actividad epileptiforme. El perfil fosfocálcico, función renal y hepática fueron normales, y se descartó hipoparatiroidismo.
Durante su hospitalización fue valorada por neurología, endocrinología y psicología. Desde el punto de vista neuropsicológico, la paciente presentó ansiedad moderada (escala de Hamilton) y depresión leve (BDI-II), sin ideación suicida activa. En endocrinología no se identificaron alteraciones en el metabolismo del calcio ni disfunción tiroidea o paratiroidea que justificaran las calcificaciones.
Por las características radiológicas y el contexto clínico, se planteó el diagnóstico de síndrome de Fahr secundario a enfermedad autoinmune (LES y SAF). No se identificaron antecedentes familiares de síntomas similares ni hallazgos sugestivos de forma primaria o hereditaria. Se decidió alta con seguimiento por consulta externa de neurología, hematología y reumatología en función de la evolución clínica.
DISCUSIÓN
El síndrome de Fahr es una patología neurológica rara caracterizada por depósitos bilaterales y simétricos de calcio en estructuras cerebrales como los ganglios basales, el tálamo y el cerebelo. Aunque su forma primaria es de origen genético, existen formas secundarias asociadas a diversas condiciones, incluyendo trastornos autoinmunes como el LES y el SAF.
En el caso presentado, la paciente con diagnóstico previo de LES y SAF desarrolló manifestaciones neurológicas acompañadas de hallazgos radiológicos compatibles con síndrome de Fahr. Esta asociación es inusual, pero ha sido documentada en la literatura. Por ejemplo, Subramanian et al. (2024) describieron un caso de un paciente con LES que presentó calcificaciones cerebrales extensas, sugiriendo una posible relación entre la actividad autoinmune y la deposición de calcio en el sistema nervioso central9.
La patogénesis de las calcificaciones en el contexto de enfermedades autoinmunes no está completamente clara, sin embargo, se ha propuesto que la inflamación crónica y la vasculopatía inducida por autoanticuerpos podrían contribuir a la disfunción de la barrera hematoencefálica, facilitando la entrada y el consecuente depósito de calcio en el parénquima cerebral10. Además, la presencia de anticuerpos antifosfolípidos en el SAF puede promover eventos trombóticos cerebrales, lo que podría desencadenar procesos de calcificación secundaria en áreas afectadas por isquemia11.
Es importante recalcar que las manifestaciones clínicas del síndrome de Fahr son muy heterogéneas, abarcando desde síntomas motores hasta alteraciones cognitivas y psiquiátricas. En este sentido, la paciente presentó episodios de despersonalización visual y pérdida transitoria de la conciencia, síntomas que podrían atribuirse a las calcificaciones observadas en regiones cerebrales que son responsables de la integración sensorial y de la conciencia.
El diagnóstico del síndrome de Fahr se basa principalmente en estudios de imagen, siendo la tomografía computarizada la herramienta más sensible para detectar las calcificaciones características. No obstante, es esencial realizar una evaluación exhaustiva para descartar causas secundarias, incluyendo alteraciones en el metabolismo del calcio y fósforo, infecciones, exposiciones tóxicas y otras enfermedades sistémicas12.
En cuanto al tratamiento, no existe una terapia específica para el síndrome de Fahr. El manejo se centra en tratar la enfermedad subyacente y controlar los síntomas neurológicos.
Este caso resalta la importancia de considerar el síndrome de Fahr como parte del diagnóstico diferencial de pacientes con enfermedades autoinmunes que presentan síntomas neurológicos atípicos pues la identificación temprana y el manejo adecuado pueden mejorar el pronóstico y la calidad de vida de estos pacientes.
CONCLUSIONES
El síndrome de Fahr es una entidad neurológica poco frecuente, cuyo diagnóstico constituye un reto, especialmente cuando se presenta en pacientes con enfermedades autoinmunes complejas como el lupus eritematoso sistémico (LES) y el síndrome antifosfolipídico (SAF). En estos contextos, las manifestaciones neurológicas pueden ser atribuibles a múltiples etiologías, por lo que es fundamental realizar una evaluación integral que incluya estudios de imagen, pruebas metabólicas y valoración por múltiples especialidades.
El caso descrito demuestra la importancia de considerar el síndrome de Fahr secundario en pacientes con LES y SAF que desarrollan síntomas neurológicos atípicos, especialmente cuando se identifican calcificaciones cerebrales en la tomografía. La ausencia de causas metabólicas y la presencia de procesos inflamatorios e inmunomediados refuerzan el vínculo entre estas enfermedades autoinmunes y las calcificaciones intracerebrales.
Aunque el síndrome de Fahr no tiene un tratamiento específico, el control adecuado de la enfermedad subyacente y el seguimiento neurológico continuo son claves para estabilizar la progresión clínica y mantener la calidad de vida del paciente. El abordaje multidisciplinario permite un diagnóstico oportuno, facilita la toma de decisiones terapéuticas y mejora el pronóstico funcional.
Finalmente, este caso resalta la necesidad de seguir documentando y analizando asociaciones poco comunes como la aquí descrita, con el objetivo de enriquecer el conocimiento clínico y fortalecer el reconocimiento temprano de estas presentaciones inusuales.
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ANEXOS
Fuente: Autores.
Figura 1. Tomografía Axial Computarizada sin contraste realizada en el años 2025, corte a nivel de la fosa posterior (izquierda) y a nivel de los ganglios de la base (derecha) en donde se visualizan calcificaciones bilaterales y simétricas en los núcleos dentados cerebelosos y en los núcleos putamen y globo pálido respectivamente.
Fuente: Autores.
Figura 2. Resonancia magnética cerebral sin contraste, en donde se visualiza las áreas calcificadas bilaterales y simétricas en los núcleos dentados del cerebelo y en los núcleos putamen y globo pálido, en secuencias ponderadas en T1 (a y b) con una señal hiperintensa por el efecto de los cristales de calcio y en T2 (c y d) con una señal hipointensa.

Fuente: Autores.
Figura 3. Tomografía Axial computarizada sin contraste realizada previamente en el año 2021, corte a nivel cerebeloso y a nivel de los ganglios basales donde no se identifican alteraciones.


