Cuidado con el chemsex

23 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Esther Cambra Aso. Graduada en Enfermería. Hospital Ernest Lluch, Calatayud. Zaragoza, España.
  2. Arantxa Oñate Lázaro. Graduada en Enfermería. Zaragoza, España.
  3. Marta Azpeitia Calvo. Graduada en Enfermería. Psiquiatría Infanto-Juvenil HCULB. Zaragoza, España.
  4. Paul Chereches Ghergheluca. Graduado en Enfermería. UCI HUMS. Zaragoza, España.
  5. Sofía Ariño Marín. Graduada en Enfermería. Cardiología HCULB. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El chemsex, o sexo químico, hace referencia al uso intencionado de sustancias psicoactivas con fines sexuales, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Esta práctica, en auge en entornos urbanos de España, implica el consumo de drogas como mefedrona, GHB/GBL, metanfetamina, poppers y Viagra, en ocasiones por vía intravenosa (slamming). La presente publicación ofrece una revisión narrativa del fenómeno, abordando sus implicaciones sanitarias, psicológicas y sociales. Se identifican riesgos como infecciones de transmisión sexual, dependencia, sobredosis, trastornos mentales, violencia sexual, deterioro del autocuidado y aislamiento social. Asimismo, se analizan factores estructurales como el estigma, la serofobia y la presión estética, que influyen en su aparición y mantenimiento. El artículo destaca también las estrategias de gestión del riesgo empleadas por los propios usuarios, así como las principales recomendaciones preventivas descritas en la literatura: enfoque comunitario, participación activa y reducción de daños. Se concluye que el abordaje del chemsex requiere una perspectiva multidisciplinar e inclusiva, en la que la enfermería comunitaria puede desempeñar un papel fundamental en la detección precoz, la prevención y el acompañamiento.

PALABRAS CLAVE

Trastornos relacionados con sustancias, conducta sexual, minorías sexuales y de género, salud pública.

ABSTRACT

Chemsex refers to the intentional use of psychoactive substances for sexual purposes, especially among men who have sex with men (MSM). This practice, increasingly common in urban areas of Spain, involves the consumption of drugs such as mephedrone, GHB/GBL, methamphetamine, poppers, and Viagra, sometimes via intravenous administration (slamming). This article provides a narrative review of the phenomenon, addressing its health, psychological and social implications. Identified risks include sexually transmitted infections, substance dependence, overdose, mental disorders, sexual violence, self-neglect, and social isolation. Structural factors such as stigma, serophobia, and aesthetic pressure are also examined, as they contribute to the emergence and maintenance of this practice. The publication also highlights harm-reduction strategies developed by users themselves, as well as key preventive recommendations found in the literature: community-based approaches, active participation, and risk reduction. It is concluded that the approach to chemsex requires a multidisciplinary and inclusive perspective, in which community nursing plays a fundamental role in early detection, prevention, and support.

KEY WORDS

Substance-related disorders, sexual behavior, sexual and gender minorities, public health.

INTRODUCCIÓN

El chemsex, o “sexo químico”, se define como el uso intencionado de drogas psicoactivas para facilitar, intensificar o prolongar los encuentros sexuales, principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH)1. Las sustancias más utilizadas incluyen mefedrona, GHB/GBL, metanfetamina, poppers y Viagra1,2. Cuando estas se administran por vía intravenosa, se habla específicamente de slamming1. Esta práctica puede durar horas o incluso días, con múltiples parejas sexuales y, con frecuencia, en contextos de sexo grupal2,3.

Aunque el consumo sexualizado de drogas no es un fenómeno nuevo, en los últimos años se ha evidenciado un aumento de su prevalencia en España, especialmente en ciudades como Madrid, Barcelona o destinos turísticos LGTBI como Sitges o Maspalomas4. El acceso a estas sustancias suele estar normalizado dentro de ciertos círculos sociales, y en algunos casos incluso se proporciona gratuitamente durante los encuentros sexuales2.

El chemsex está asociado a una elevada exposición a riesgos físicos, sexuales y mentales: infecciones de transmisión sexual (ITS), VIH, hepatitis C, dependencia de sustancias, sobredosis, deterioro del autocuidado, trastornos psiquiátricos y experiencias de violencia sexual o pérdida del consentimiento. Además, se ha relacionado con el aislamiento social, el deterioro del rendimiento académico o laboral, y la afectación del autoconcepto e imagen corporal3,4.

Más allá de los aspectos biomédicos, es fundamental considerar los determinantes sociales y culturales que influyen en su aparición: el estigma, la discriminación por orientación sexual, la serofobia, la presión estética o la necesidad de pertenencia a determinados grupos. Estas variables pueden situar el chemsex como una forma de afrontamiento ante el malestar emocional, enmarcable dentro del modelo del estrés de minoría4.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar el fenómeno del chemsex en el contexto español, describiendo su patrón de consumo, las consecuencias sanitarias y sociales identificadas, y las propuestas actuales de prevención. Para ello, se ha realizado una revisión narrativa desde un enfoque integral que incluye la perspectiva clínica, comunitaria y de salud pública.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar el fenómeno del chemsex en el contexto español desde una perspectiva de salud pública, abordando sus implicaciones físicas, psicológicas y sociales, así como el papel de la enfermería en su prevención y acompañamiento.

Objetivos específicos:

  • Definir el concepto de chemsex y contextualizarlas dentro de los patrones de consumo sexualizado de drogas.
  • Examinar los riesgos y consecuencias para la salud física, sexual y mental derivados de esta práctica.
  • Analizar los determinantes sociales, culturales y emocionales que influyen en la aparición y mantenimiento del chemsex.
  • Identificar estrategias de reducción de riesgos y modelos de prevención con enfoque comunitario.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Este trabajo se ha elaborado mediante una revisión narrativa de carácter descriptivo. La búsqueda y selección de información se centró en artículos científicos, estudios cualitativos, revisiones y documentos institucionales publicados entre 2015 y 2025, todos ellos accesibles en línea.

Se han empleado como fuentes principales siete documentos clave que abordan el chemsex desde distintas perspectivas: biomédica, psicosocial, comunitaria y preventiva. Se incluyeron artículos de las revistas Adicciones, Gaceta Sanitaria, Frontiers in Public Health, Ciencia & Saúde Coletiva y Journursval, así como materiales del Ministerio de Sanidad y de la Revista Multidisciplinar del Sida.

El análisis se centró en identificar los principales riesgos asociados al chemsex, los factores contextuales que lo explican y las propuestas de intervención descritas. La información se organizó en tres grandes ejes temáticos: perfil y prevalencia, consecuencias sanitarias y estrategias de prevención.

 

RESULTADOS

Prevalencia, patrón de consumo y factores asociados:

El consumo sexualizado de drogas es muy frecuente entre la población HSH en España. En un estudio realizado en servicios de diagnóstico de ITS en Madrid y Barcelona, con 2.919 participantes, el 81,4% había consumido alguna droga alguna vez, y el 71,9% lo había hecho en el último año. En cuanto al chemsex, el 56% lo había practicado alguna vez y el 50% en los últimos 12 meses. Muchas veces, las sustancias eran ofrecidas de forma gratuita durante los encuentros sexuales2.

Este patrón de consumo suele iniciarse con parejas ocasionales o en encuentros grupales, y está frecuentemente asociado con prácticas sexuales sin preservativo. El chemsex no solo actúa como catalizador de encuentros sexuales, sino también como puerta de entrada a nuevas drogas, en un entorno que favorece la exposición a situaciones de alto riesgo1,2.

Además de sus efectos físicos, el chemsex está condicionado por factores sociales y psicológicos. Según la teoría del estrés de minoría, el estigma por orientación sexual, la serofobia y la discriminación generan malestar crónico que puede inducir al consumo como estrategia de afrontamiento4. A esto se suma la presión estética, la búsqueda de pertenencia a ciertos círculos sociales o la normalización del chemsex como forma de socialización y exploración sexual3,5.

Consecuencias para la salud sexual, física y mental:

Las implicaciones sanitarias del chemsex son amplias. En el plano sexual, se ha documentado un aumento de infecciones de transmisión sexual (ITS), incluidos nuevos diagnósticos y reinfecciones de VIH y hepatitis C, especialmente en personas que practican slamming1,4. Las prácticas de riesgo incluyen sexo anal sin protección, sexo grupal, uso de juguetes sexuales sin higiene y compartir material inyectable6.

Desde el punto de vista físico, las sesiones prolongadas de chemsex conllevan agotamiento, deshidratación, lesiones por fricción y descuido de necesidades básicas como la alimentación o el sueño. El uso combinado de sustancias con efectos opuestos aumenta el riesgo de sobredosis y síndrome serotoninérgico, además de afectar al rendimiento académico y laboral4.

En cuanto a la salud mental, se han identificado síntomas de ansiedad, depresión, cuadros psicóticos agudos e ideación suicida, especialmente en quienes consumen por vía intravenosa4. También se han descrito alteraciones del autoconcepto y problemas de imagen corporal. Algunas personas refieren haber buscado intencionadamente estados de inconsciencia (“doblez”) con GHB, lo que agrava el riesgo de abuso sexual y pérdida de consentimiento. La violencia sexual bajo los efectos de sustancias y la aparición de comportamientos agresivos también han sido reportados, especialmente en contextos donde se consume metanfetamina cristalina (“tina”)3.

Construcción del riesgo y gestión comunitaria:

Aunque el chemsex se asocia a múltiples riesgos, muchos usuarios desarrollan estrategias de gestión activas. Entre ellas destacan el uso de PrEP (profilaxis preexposición) frente al VIH, la dosificación controlada (autodosificación), evitar el uso intravenoso y establecer límites personales sobre qué sustancias usar y con qué frecuencia3.

Estas estrategias suelen surgir en espacios informales de confianza o en grupos pequeños, donde prima el cuidado mutuo. Sin embargo, el aislamiento progresivo de redes no vinculadas al consumo dificulta la salida de estas dinámicas, y algunos usuarios reportan haber perdido amistades y vínculos fuera del contexto del chemsex3.

Por otro lado, un estudio sobre estereotipos de género identificó que los hombres que se clasifican dentro de roles masculinos o indiferenciados según el test BSRI-12 presentan mayor tendencia a mantener relaciones sexuales sin protección bajo efectos de sustancias, mientras que los identificados con roles femeninos tienden a adoptar prácticas más seguras. Esto sugiere que las ideas sobre la masculinidad también influyen en las decisiones sexuales y de consumo6.

Prevención e intervenciones propuestas:

El documento elaborado por la Revista Multidisciplinar del Sida7 propone un modelo de prevención integral que aborde tanto el contexto social como las necesidades individuales. Algunos principios clave son:

  • Participación activa de los usuarios en el diseño de intervenciones.
  • Prevención adaptada a distintos perfiles de consumo (experimental, habitual, con trastornos asociados).
  • Difusión de información preventiva a través de apps de contacto y redes sociales.
  • Promoción de salud sexual, con acceso a pruebas de ITS, PrEP y rastreo de contactos.
  • Formación de profesionales de salud, trabajadores sociales y agentes comunitarios.
  • Involucrar a parejas, amistades y familia como red de apoyo.
  • Ofrecer alternativas de ocio no sexualizado.
  • Utilizar grandes eventos del ocio LGTBI como espacios clave para campañas preventivas7.

 

Este enfoque multidisciplinar y colaborativo está alineado con la necesidad de superar la respuesta exclusivamente biomédica y centrarse en la construcción de espacios seguros, libres de estigma y adecuados a la realidad de las personas usuarias.

CONCLUSIONES

El chemsex es un fenómeno complejo que combina dimensiones sexuales, psicoactivas y sociales, y que afecta de forma específica a la población HSH en el contexto español. Su práctica está mediada por múltiples factores estructurales, como el estigma y la discriminación, y conlleva riesgos significativos para la salud sexual, mental y física2,3,4.

Lejos de tratarse de un fenómeno marginal, el chemsex representa una forma de socialización y búsqueda de placer que requiere ser comprendida desde una perspectiva integral. Las estrategias de reducción de riesgos, aunque a menudo surgen de manera informal entre pares, deben ser reconocidas e integradas en los modelos preventivos institucionales.

Desde la enfermería comunitaria, resulta fundamental visibilizar esta realidad, identificar de forma temprana señales de riesgo y establecer puentes con recursos especializados. Para ello, se recomienda fortalecer la educación afectivo-sexual, promover el acceso a servicios de salud inclusivos y fomentar la escucha activa y el acompañamiento libre de juicios.

Abordar el chemsex no solo implica reducir daños, sino también garantizar el derecho al cuidado y a la salud desde una mirada inclusiva, ética y basada en la evidencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dolengevich-Segal H, Rodríguez-Salgado B, Bellesteros-López J, Molina-Prado R. Chemsex. Un fenómeno emergente. Adicciones [Internet]. 2017 [citado 13 de julio de 2025];29(3):207-9. Disponible en: https://adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/894
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  4. Ministerio de Sanidad G de E. Abordaje del fenómeno del chemsex [Internet]. 2020. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/chemSex/docs/CHEMSEX._ABORDAJE.pdf
  5. Calvo LG. CHEMSEX EN ESPAÑA: UNA PREOCUPACIÓN CRECIENTE. JOURNURSVAL [Internet]. 2024 [citado 13 de julio de 2025];(4). Disponible en: https://www.journursval.com/index.php/jnv/article/view/22
  6. Gasch Gallén Á, Tomás Aznar C, Rubio Aranda E. Assessing gender stereotypes and sexual risk practices in men who have sex with men. Gac Sanit [Internet]. 2018;32(6):519-25. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.05.001
  7. RMdS. Prevención en el contexto del chemsex [Internet]. Revistamultidisciplinardelsida.com. [citado 13 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.revistamultidisciplinardelsida.com/prevencion-en-el-contexto-del-chemsex/

 

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