Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.67.69.001
- Carla Cantero Lumbreras. Graduada en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Erick Enrique Murillo Valdez. Graduado en Enfermería. Procesos Quirúrgicos. Hospital General de la Defensa. Zaragoza, España.
- Alba Blasco Celma. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Fuentes de Ebro. Zaragoza, España.
- Sara Nasser Sarto. Diplomada en Enfermería. Servicio de Cirugía Coloproctológica. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Miriam Carmena del Viso. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Valderrobres. Teruel, España.
- Umayma Beni Abdellah El Mohammadi. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Caspe. Zaragoza, España.
RESUMEN
El balón de contrapulsación intraaórtico (BCIA) es un dispositivo de asistencia circulatoria utilizado en pacientes con insuficiencia cardíaca aguda o shock cardiogénico. Su implantación requiere cuidados de enfermería especializados para garantizar la seguridad, eficacia y prevención de complicaciones. Esta revisión bibliográfica analiza las principales intervenciones enfermeras en la preparación, monitorización y retirada del BCIA, así como los cuidados relacionados con el sitio de inserción, la posición del paciente y la vigilancia hemodinámica. Se consultaron bases de datos científicas como PubMed, SciELO y CINAHL, seleccionando artículos publicados entre 2010 y 2025. Los resultados destacan la importancia del trabajo interdisciplinar, la formación continua del personal y la aplicación de protocolos estandarizados. La enfermería desempeña un papel clave en la detección precoz de complicaciones como isquemia distal, sangrado o desplazamiento del catéter. Se concluye que una atención enfermera basada en la evidencia mejora los resultados clínicos y reduce la morbilidad asociada al uso del BCIA.
PALABRAS CLAVE
Balón de contrapulsación intraaórtico, cuidados de enfermería, shock cardiogénico, monitorización hemodinámica, dispositivos de asistencia circulatoria, isquemia.
ABSTRACT
The intra-aortic balloon pump (IABP) is a circulatory support device used in patients with acute heart failure or cardiogenic shock. Its implantation requires specialized nursing care to ensure safety, effectiveness, and complication prevention. This literature review analyzes key nursing interventions in the preparation, monitoring, and removal of the IABP, as well as care related to insertion site, patient positioning, and hemodynamic surveillance. Scientific databases such as PubMed, SciELO, and CINAHL were consulted, selecting articles published between 2010 and 2025. Results highlight the importance of interdisciplinary work, continuous staff training, and standardized protocols. Nursing plays a key role in early detection of complications such as distal ischemia, bleeding, or catheter displacement. Evidence-based nursing care improves clinical outcomes and reduces morbidity associated with IABP use.
KEY WORDS
Intra-aortic balloon pump, nursing care, cardiogenic shock, hemodynamic monitoring, circulatory support devices, ischemia.
INTRODUCCIÓN
El balón de contrapulsación intraaórtico (BCIA) es uno de los dispositivos de asistencia circulatoria más utilizados en unidades de cuidados intensivos para mejorar la perfusión miocárdica y disminuir la carga sistólica del ventrículo izquierdo¹. Su funcionamiento se basa en la inflación y desinflación sincronizada con el ciclo cardíaco, lo que permite aumentar el flujo coronario durante la diástole y reducir la pos carga durante la sístole².
Este dispositivo se emplea principalmente en pacientes con shock cardiogénico, infarto agudo de miocardio complicado, insuficiencia cardíaca refractaria o como puente a intervenciones quirúrgicas mayores³. Aunque su uso ha disminuido con la aparición de dispositivos más avanzados como los sistemas de asistencia ventricular, el BCIA sigue siendo una herramienta valiosa por su relativa facilidad de implantación y coste reducido⁴.
La implantación del BCIA implica riesgos importantes como isquemia distal, sangrado, infección o desplazamiento del catéter, por lo que requiere cuidados de enfermería altamente especializados⁵. El personal de enfermería desempeña un papel crucial en la preparación del paciente, la monitorización hemodinámica, la prevención de complicaciones y la retirada segura del dispositivo⁶.
OBJETIVOS
- Identificar los cuidados enfermeros esenciales en pacientes con BCIA.
- Analizar las complicaciones más frecuentes y su prevención.
- Evaluar la evidencia científica disponible sobre protocolos de actuación enfermera.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica en bases de datos científicas (PubMed, SciELO, CINAHL) utilizando los términos MeSH “Intra-Aortic Balloon Pump”, “Nursing Care” y “Cardiogenic Shock”. Se seleccionaron artículos publicados entre 2010 y 2025, priorizando revisiones sistemáticas, estudios clínicos y guías de práctica enfermera³. Se excluyeron publicaciones duplicadas, sin acceso completo o que no abordarán cuidados enfermeros específicos⁴.
RESULTADOS
Los cuidados enfermeros al paciente portador de BCIA se estructuran en cuatro fases críticas:
1. Valoración pre-implantación:
Incluye la evaluación hemodinámica, la identificación de contraindicaciones (como enfermedad arterial periférica severa) y la preparación del sitio de inserción, habitualmente la arteria femoral⁵. Es fundamental verificar la permeabilidad vascular mediante palpación de pulsos y pruebas doppler, así como informar al paciente y su familia sobre el procedimiento².
2. Implantación y monitorización inicial:
Durante la inserción del BCIA, el rol de enfermería se centra en la monitorización continua del paciente. Se deben controlar parámetros como presión arterial invasiva, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno y diuresis horaria³. La sincronización del balón con el ciclo cardíaco debe ser verificada mediante el trazado de presión aórtica y el electrocardiograma. Además, se debe vigilar la perfusión distal del miembro donde se ha insertado el catéter⁶.
3. Mantenimiento del dispositivo:
Una vez implantado, el BCIA requiere cuidados constantes para evitar complicaciones. La enfermería debe asegurar que el paciente permanezca en decúbito supino, con la pierna del acceso extendida para evitar desplazamientos del catéter⁴. Se deben realizar controles frecuentes del sitio de inserción para detectar signos de sangrado, hematoma o infección. La evaluación neurológica y vascular del miembro afectado debe realizarse cada hora durante las primeras 24 horas¹.
4. Retirada del BCIA:
La retirada del dispositivo debe realizarse de forma progresiva, reduciendo la asistencia del balón antes de su extracción³. La enfermería debe preparar el material necesario para la retirada, aplicar compresión manual o mecánica en el sitio de punción y monitorizar signos de sangrado o formación de hematomas⁵. Posteriormente, se debe mantener al paciente en reposo absoluto durante al menos seis horas, con vigilancia continua de constantes vitales y perfusión periférica⁶.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El BCIA ha demostrado ser una herramienta eficaz en el tratamiento del shock cardiogénico, pero su uso implica riesgos que deben ser gestionados con precisión por el equipo de enfermería⁴. La correcta aplicación de protocolos estandarizados permite reducir la incidencia de complicaciones como la isquemia distal, el sangrado o la infección⁶. La formación continua del personal enfermero es esencial para garantizar una atención segura y eficiente, especialmente en unidades de cuidados intensivos donde estos dispositivos son más frecuentes².
Además, la enfermería debe asumir un rol activo en la educación del paciente y su entorno, explicando el funcionamiento del BCIA, los cuidados necesarios y las posibles señales de alarma. Esta comunicación efectiva mejora la adherencia al tratamiento y reduce la ansiedad del paciente³.
La monitorización hemodinámica precisa, la evaluación vascular frecuente y la documentación rigurosa son pilares fundamentales en el manejo del BCIA. La detección precoz de signos de deterioro clínico permite una intervención rápida, lo que puede marcar la diferencia entre la recuperación y la aparición de complicaciones graves⁵.
En conclusión, los cuidados enfermeros al paciente portador de BCIA deben estar basados en la evidencia científica, adaptados a cada contexto clínico y respaldados por protocolos institucionales. La enfermería especializada en cuidados críticos tiene la responsabilidad de liderar estas intervenciones, contribuyendo de forma decisiva a la seguridad y recuperación del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
- Casado Dones M, Fernández Balcones C, Cacharro Caminero ML, et al. Cuidados de enfermería en la implantación, mantenimiento y retirada del balón de contrapulsación intraaórtica. Enferm Intensiva. 2002,13(4):164–170.
- Ozcoidi Ballaz L, Mañeru Oria A. Cuidados de Enfermería al paciente con Balón de Contrapulsación Intraaórtico. Rev Portales Médicos. 2013,15(10):45–50.
- Martínez de Morentin RP, Muguerza M. Balón de contrapulsación intraaórtico y cuidados de enfermería: una revisión bibliográfica. Rev Portales Médicos. 2023,18(1):4.
- Cabañero Torrecillas G, García Jiménez A, Zaborras Buil L. Cuidados de Enfermería en el mantenimiento del balón de contrapulsación intraaórtico. Ocronos. 2025,8(9):806–812.
- López Rubio M, Pueyo Galindo L, Verdugo Altamirano P, et al. Protocolo de enfermería en situaciones críticas: cuidados en pacientes portadores de balón de contrapulsación intraaórtico. Rev Sanitaria Investig. 2025,10(1):27–33.
- Sanz Sasot C, Monclús Vila N. Manejo del balón de contrapulsación en Enfermería: una guía práctica. Ocronos. 2025,8(1):332–338.