Cuidados de enfermería en el manejo del dispositivo Porth-a-cath

5 julio 2026

AUTORES

  1. David Jiménez Romero. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  2. Ana Isabel Castillejo Albarracín. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

 

RESUMEN

El Porth-a-cath es un dispositivo venoso central implantado usado principalmente en pacientes oncológicos y en aquellos que requieren de tratamientos intravenosos a lo largo del tiempo como son las terapias vesicantes. Su uso permite preservar el capital venoso, reduciendo la multipunción y mejorar la calidad de vida del paciente.

A pesar de sus numerosas ventajas presenta una serie de complicaciones asociadas a su inserción y mantenimiento, siendo la infección y obstrucción las más usadas. Por ello, es esencial una buena técnica de inserción de forma estéril, así como su manejo y mantenimiento por parte del equipo enfermero que garanticen el buen funcionamiento del dispositivo y minimicen los riesgos asociados.

PALABRAS CLAVE

Cuidado de Enfermería, catéteres venosos centrales, enfermería oncológica, irritantes.

ABSTRACT

The Porth-a-cath is an implanted central venous device used primarily in cancer patients and those requiring long-term intravenous treatments, such as bladder therapies. Its use helps preserve venous access, reducing the need for multiple punctures and improving the patient’s quality of life.

Despite its numerous advantages, it presents several complications associated with its insertion and maintenance, with infection and obstruction being the most common. Therefore, proper sterile insertion technique is essential, as is its management and maintenance by the nursing team to ensure the device functions correctly and minimize associated risks.

KEY WORDS

Nursing care, central venous catheters, oncology nursing, irritants.

INTRODUCCIÓN

El porth-a-cath es un dispositivo de titanio con un catéter que se encuentra insertado en una vena central, la cual normalmente suele ser la vena subclavia o yugular. Dicho reservorio se encuentra cubierto por un tabique de silicona el cual permite la inserción rápida y repetida de agujas específicas para ello como las de tipo Huber las cuales deben de ser insertadas mediante técnica estéril1,2.

Este acceso es implantado en pacientes oncológicos duraderos o que tengan necesidad de infusión de nutrición parenteral o de infusión de terapias vesicantes, minimizando así el riesgo de daño vascular y tisular y otorgando una vía segura en técnicas invasivas1.

Dicho dispositivo se inserta de forma subcutánea preferentemente en la zona derecha a través de cirugía mediante previa anestesia local a través de una pequeña incisión debajo de la clavícula2,3.

Así, el porth-a-cath presenta una serie de ventajas, otorgando una buena alternativa para el tratamiento del paciente con respecto a los catéteres venosos periféricos sobre todo en aquellos pacientes con bajo capital venoso ya que, al tener implantado el dispositivo evita la multipunción vascular en aquellos enfermos que tienen tratamientos discontinuos y aquellos que requieren de algún tipo de control, permitiendo a su vez el uso para tratamientos prolongados en el tiempo y pudiéndose administrar farmacoterapia, nutrición parenteral y fluidoterapia, siendo un dispostivo indicado para la administración de tratamientos vesicantes, para extracción sanguínea e infusiones de largo período2,3,4.

A su vez, hace más sencillo el tratamiento ambulatorio ya que se pueden dejar implantados mucho tiempo sin apenas cuidados para poder conservarlo de forma óptima, por lo que permite mejorar la calidad de vida del paciente a largo plazo ya que pueden realizar actividades diarias sin apenas inconvenientes, pudiendo sumergirse bajo el agua4.

Como inconveniente se puede destacar que para su implantación requiere de una cirugía menor, precisando así de un procedimiento invasivo y que, a pesar de ser un instrumento cómodo, el paciente tiene algunas restricciones en la actividad física, debiéndose de limitar la realización de deportes de alto impacto que puedan ejercer algún golpe o presión en la zona del porth-a-cath4.

Así, en cuanto las contraindicaciones a destacar es que no debe ser usado para infundir contraste ni usarlo si se observa una infección de la zona o se sospecha de algún material presente en el sistema4.

A pesar de sus ventajas, el uso del porth-a-cath presenta una serie de complicaciones. Se pueden observar complicaciones en el momento de la implantación del reservorio mediante la cirugía, pudiendo ocurrir riesgo de hematoma, neumotórax, hemorragia, extravasación, endocarditis, embolización, rechazo del implante, entre otros3,4.

Una vez insertado, se puede observar complicaciones en el tiempo a través del uso del dispositivo, pudiéndose observar riesgo de infección, obstrucción, migración del catéter, extravasación entre otros, siendo las más frecuentes la obstrucción e infección3,4.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Describir los cuidados implicados del equipo enfermero en el manejo del porth-a-cath.

Objetivos secundarios:

  • Describir las ventajas y desventajas con respecto al catéter venoso periférico.
  • Comentar las complicaciones asociadas al uso del reservorio.
  • Comentar las características y definir el catéter porth-a-cath.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Para la revisión de los cuidados enfermeros del manejo del dispositivo porth-a-cath, se ha procedido a una búsqueda bibliográfica a través de Google Académico con las palabras claves obtenidas a partir de los descriptores DeCS, usando así las palabras ‘’Cuidado de Enfermería, catéteres venosos centrales, enfermería oncológica, irritantes’’ para realizar la búsqueda y usando el conector booleano ‘’AND’’, obteniéndose un total de 825 resultados.

Tras ello se usó el filtro de solo artículos en español y se filtraron los artículos según el año de publicación, usando solo artículos a partir de 2022, obteniéndose un total de 161 resultados.

Finalmente, se han escogido un total de 5 artículos, adjuntos en la bibliografía.

RESULTADOS

El cuidado del dispositivo comienza una vez insertado el reservorio bajo la piel, debiéndose de permitir la cicatrización completa de este en unos 7 a 15 días previo al inicio del tratamiento debiéndose realizar la cura de la herida de forma aséptica con clorhexidina alcohólica al 2% y mantenerlo tapado hasta que cicatrice la herida de forma óptima5.

En cuanto al manejo de la inserción de la aguja Gripper o Hubber, se debe de proceder al lavado previo de manos, así como de informar de forma correcta al paciente. Tras ello, se debe de colocar al paciente en decúbito supino y proceder a la desinfección de la zona donde encuentra el reservorio con clorhexidina alcohólica al 2% de dentro haca fuera1,4,5.

Una vez realizado se procederá a la localización del porth-a-a-cath e inmovilizarlo con la mano no dominante para evitar que se desplace a la hora de la inserción. Así, se debe de proceder a la inserción de la aguja con el sistema ya purgado y clampado a 90º de forma estéril hasta que se haga ‘’pared’’ con la parte metálica3,4.

Una vez realizada la punción se debe despinzar el sistema y comprobar mediante una jeringa si refluye sangre y si lo hace, infundir 10 ml de suero salino fisiológico mediante la técnica push-stop-push ejerciendo presión positiva y, para finalizar se debe de colocar un apósito transparente para cubrir la zona insertada1,4,5.

En caso de que se encuentre bien colocado y no refluya se debe de pedir al paciente que tosa y gire la cabeza, introducir 10 ml de suero salino fisiológico e ir aspirando y, si no refluye proceder al sellado durante 30 minutos de 3 ml de fibrilin y proceder de nuevo a intentarlo3.

Para la prevención de complicaciones durante el mantenimiento del dispositivo, se debe proceder al lavado con suero salino fisiológico mediante la técnica push-stop-push ya mencionada para evitar riesgo de coagulación del catéter y, en caso de preverse que no se va a usar el reservorio sellarlo mediante 3-5 ml de heparina sódica (fibrilin) con presión positiva (permitiendo el no sellado nuevamente del dispositivo en hasta 8 semanas de desuso)1,3,4.

Se aconseja manipular lo menos posible el sistema y usar jeringas de 10 ml para ejercer menor presión en el catéter, disminuyendo así el riesgo de complicación por rotura del paciente3,4,5.

Cuando se trate de tratamientos prolongados en el tiempo, se debe de proceder al recambio de la aguja Gripper o Hubber cada 7 días, así como cambiar el apósito cada 24-48 horas o cuando lo veamos sucio, mojado o dañado y realizar la cura del punto de inserción con clorhexidina alcohólica al 2% para reducir el riesgo de infección1,4,5.

Para su retirada se debe colocar nuevamente al paciente en decubito supino y preparar campo estéril. Se debe proceder al lavado del catéter con 10 ml de suero salino fisiológico y, tras ello, realizar el sellado del catéter a través de 3-5 ml de fibrilin con técnica push-stop-push ejerciendo nuevamente presión positiva y luego sujetar el dispositivo porth-a-cath y retirar la aguja, curar con clorhexidina alcohólica al 2% y colocar un apósito para evitar posibles infecciones4.

CONCLUSIONES

En conclusión, el porth-a-cath conforma una alternativa segura y eficaz para la administración de tratamientos intravenosos de larga duración, especialmente en pacientes oncológicos.

Su uso permite preservar el capital venoso reduciendo el número de punciones y facilitando la administración de fármacos vesicantes y nutrición parenteral, mejorando la calidad de vida del paciente, aunque presenta algunos riesgos de complicaciones como riesgo de infección u obstrucción. Por ello, se requiere de personal experimentado para su uso, ya que es necesario un buen manejo en la inserción, mantenimiento y retirada del reservorio, garantizando las medidas asépticas necesarias y la seguridad.

Así, los cuidados de enfermería desempeñan un papel fundamental en la prevención de complicaciones por lo que, como recomendación futura, se aconseja la creación de talleres y cursos sobre todo destinados en aquellos enfermeros incorporados recientemente en los distintos servicios para poder prevenir el riesgo de complicaciones, asegurar una buena calidad asistencial y preservar la seguridad del paciente.

BIBLIOGRAFÍA

  1. RS Investigación. Actuación de enfermería en reservorio subcutáneo: extracción sanguínea y mantenimiento [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2025 [citado 29 de mayo de 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/actuacion-de-enfermeria-en-reservorio-subcutaneo-extraccion-sanguinea-y-mantenimiento/
  2. Rodríguez Casanueva C, Pineda Romero ML, Verdugo Altamirano P, Puerta Castro R, Mira Escobar KV, Pueyo Galindo L. Plan de cuidados de enfermería. Paciente con reservorio port-a-cath [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2025 [citado 29 de mayo de 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/plan-de-cuidados-de-enfermeria-paciente-con-reservorio-port-a-cath/
  3. Reche Navarro MN. Limpieza del reservorio o Port-a-cath® [Internet]. FMC – Formación Médica Continuada en Atención Primaria. 2025;32(2):75-78 [citado 29 de mayo de 2026]. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1134207224002536
  4. RS Investigación. Punción de dispositivo port-a-cath. Cuidados de enfermería [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2024 [citado 29 de mayo de 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/puncion-de-dispositivo-port-a-cath-cuidados-de-enfermeria/
  5. Chirre Rivera SL. Evidencias de investigación sobre el cuidado de enfermería en pacientes oncológicos portadores de catéter port-a-cath [trabajo académico en Internet]. Lima: Universidad Peruana Cayetano Heredia; 2022 [citado 29 may 2026]. Disponible en: https://repositorio.upch.edu.pe/handle/20.500.12866/13248

 

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