AUTORES
- Raquel Arcas Callén. Enfermera Interna Residente Geriatría, primer año, Hospital Universitario San Jorge.
- Cristina Piedrafita Rueda. Enfermera en Hospital Universitario San Jorge. Huesca.
- Laura Moreno Navarro. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Jaime Reyes Florido. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Andrea Nieto Pérez. Enfermera en Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.
- Anastasia Mindrescu Mindrescu. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
RESUMEN
La depresión es un trastorno mental común que implica un estado de ánimo deprimido y se estima que alrededor de un 3,8% de la población lo padece. En cuanto a los mayores de 60 años, este porcentaje se eleva hasta un 5,7%.
El diagnóstico de la depresión en las personas de edad puede resultar dificultoso debido a la gran variedad de causas que puede provocar la enfermedad y a la falsa creencia de que un estado de ánimo deprimido es algo inherente a la vejez. Además, en multitud de casos, la depresión en personas ancianas se manifiesta ligeramente diferente a las personas adultas más jóvenes, pudiendo estos síntomas asemejarse a algunos que conlleva el propio hecho de ser una persona mayor.
Para su tratamiento, contamos con diferentes tipos de recursos, como la farmacoterapia, la terapia electroconvulsiva o la psicoterapia.
PALABRAS CLAVE
Depresión, anciano.
ABSTRACT
Depression is a common mental disorder that involves a depressed mood, and it is estimated thar around 3,8% of the population suffers from it. As for those over 60 years of age, this percentage rises to 5,7%.
Diagnosing depression in older people can be difficult due to the wide variety of causes that can cause the disease and the false belief thar a depressed mood is something inherent to old age. Furthermore, in many cases, depression in elderly people manifests itself slightly different than in younger adults, and these symptoms can resemble some that comes with the very fact of being an older person.
For its treatment, we have different types of resources, such as pharmacotherapy, electroconvulsive therapy or psychotherapy.
KEY WORDS
Depression, aged.
DESARROLLO DEL TEMA
La depresión es un trastorno mental común que implica un estado de ánimo deprimido o la pérdida de placer o interés por actividades durante largos periodos de tiempo1.
Se estima que alrededor del 3,8% de la población padece depresión. En cuanto a la población adulta mayor, se estima que la padecen un 5,7% de la población mayor de 60 años1.
Durante un episodio de depresión, el paciente puede experimentar tristeza, irritabilidad o sensación de vacío, además de pérdida de interés por realizar diferentes actividades1.
El episodio dura la mayor parte del día y la mayoría de los días durante al menos dos semanas, por lo que es diferente de las variaciones habituales del estado de ánimo1.
Algunos de los síntomas habituales que pueden presentarse son: alteraciones del sueño, falta de esperanza acerca del futuro, cambios en el apetito o el peso o sentimiento de culpa excesiva o de baja autoestima entre otros1.
DEPRESIÓN EN EL ADULTO MAYOR:
La depresión en las personas mayores es un problema generalizado, y no debe creerse como algo inherente al envejecimiento2.
En el caso de las personas mayores, los cambios vitales pueden suponer un incremento en el riesgo de depresión o que la depresión ya existente se agrave. Como ejemplos de algunos cambios en el estilo de vida de las personas mayores tenemos2:
- Hijos que abandonan el hogar (nido vacío).
- Dolor o padecimiento crónico.
- Cónyuge, familia o amigos cercanos que fallecen.
- Pérdida de la independencia: inmovilidad, problemas para cuidarse sin ayuda…).
- Mudanza del hogar: traslado a residencias para la tercera edad2.
En el caso de las personas mayores, la depresión también puede estar relacionada con un padecimiento físico2:
- Enfermedad de Parkinson.
- Cardiopatías.
- Cáncer.
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Demencias, como puede serlo el Alzheimer.
- Trastornos tiroideos2.
En cuanto a las manifestaciones de la enfermedad, en la población anciana puede ser difícil de detectar. Algunos síntomas comunes son la fatiga, la falta de apetito y problemas del sueño. Estos síntomas, a su vez, pueden ser parte del propio proceso de envejecimiento o de otro padecimiento físico, lo que dificulta la detección temprana de la depresión2.
A continuación, se exponen los diferentes tipos de depresión que pueden padecer las personas mayores3:
- Trastorno depresivo mayor: los síntomas duran 2 semanas como mínimo y pueden llegar a interferir en la capacidad de la persona en la realización de las tareas del día a día3.
- Trastorno depresivo persistente: también conocido como distimia. Es un estado de ánimo depresivo que dura más de dos años. Lo más probable es que la persona todavía sea capaz de realizar las tareas diarias3.
- Trastorno depresivo inducido por sustancias o medicamentos: depresión que se relaciona con la consumición de diferentes sustancias como pueden ser el alcohol o diferentes analgésicos3.
- Trastorno depresivo debido a una afección médica: es una depresión relacionada con una enfermedad diferente, separada. Como puede ser una enfermedad cardíaca o esclerosis múltiple3.
La detección de la depresión en la persona anciana es dificultosa, ya que en ocasiones los signos y síntomas difieren de los de una persona adulta joven. Algunas de las señales son: suspender tratamientos médicos, menor socialización, irritabilidad, búsqueda de personas con las que estaba distanciado, indiferencia hacia situaciones que antes le afectaban o disfrutaba, llorar habitualmente, además de somnolencia y anorexia4.
Según un estudio, respecto a las características sociodemográficas de los ancianos que presentaban depresión, predominaba la depresión en las personas viudas, mientras que el porcentaje en casados era menor. En este estudio no se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres5.
En su mayoría, los factores de riesgo para el desarrollo de depresión en la población anciana se relacionan con los cambios vitales, como pueden ser el deterioro cognitivo, la discapacidad o el ingreso en una residencia para la tercera edad (institucionalización)5.
Otros factores de riesgo pueden ser afecciones médicas como accidente cerebrovascular, cáncer o enfermedades cardiacas. También la genética puede influir, ya que las personas con antecedentes familiares pueden tener un riesgo mayor de padecer depresión. El estrés y el aislamiento social pueden ser también factores de riesgo a tener en cuenta. Otro factor de riesgo importante es la falta de ejercicio o actividad física, así como las limitaciones funcionales que dificultan la realización de las actividades de la vida diaria4.
En cuanto al tratamiento para la depresión en el anciano, se pueden utilizar terapias farmacológicas, como los antidepresivos, terapias físicas (terapia electroconvulsiva) o alguna de las diferentes formas de psicoterapia (terapia no farmacológica)6.
Tratamiento farmacológico:
- Antidepresivos tetracíclicos: mianserina o maprotilina.
- Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS): fluvoxamina, fluoxetina, paroxetina, sertralina o citalopram entre otros
- Inhibidores selectivos de la recaptación de la resotonina y noradrenalina (ISRSN): venlafaxina, duloxetina y desvelafaxina.
- Antidepresivos noradrenérgico y serotoninérgico específico (NASSA): mirtazapina.
- Antidepresivos noradrenérgicos: reboxetina.
- Antidepresivo no selectivo de la recaptación de serotonina: trazodona.
- Inhibidores de la monoaminmonooxidasa (IMAO): moclobemida.
- Antidepresivo agonista melatoninérgico: agomelatina.
- Antidepresivo inhibidor de la recaptación de noradrenalina y dopamina: Bupropión.
Los fármacos antidepresivos de primera elección en personas mayores suelen ser los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, ya que son los antidepresivos con mejor balance beneficio-riesgo. En cuanto al resto de fármacos antidepresivos, no ha demostrado ser más eficaces o seguros que los ISRS, por lo que deberían utilizarse solo en caso de no respuesta a los ISRS o no tolerancia a los mismos. Los antidepresivos tricíclicos, dados sus grandes efectos adversos, están únicamente indicados en casos de depresión grave o resistente a otros antidepresivos6.
Terapia electroconvulsiva (TEC):
Existe suficiente evidencia clínica para su uso en pacientes de edad avanzada. En la mayor parte de los estudios, el resultado es que tiene una eficacia entre el 70 y el 80% de los casos, sobre todo en aquellos casos de melancolía6.
La respuesta en casos graves suele ser más rápida con la terapia electroconvulsiva que con los diferentes fármacos, por lo que en ocasiones se vuelve el tratamiento de elección, además de por los efectos lesivos que pueden llegar a tener los diferentes fármacos6.
Las principales indicaciones de la terapia electroconvulsiva son:
- Elevado riesgo de suicidio.
- Contraindicación en el uso de antidepresivos.
- Depresión resistente.
- Depresión con síntomas psicóticos.
- Enfermedad de Parkinson6.
También se puede utilizar para evitar recaídas, como terapia de mantenimiento6.
Psicoterapia (terapias no farmacológicas)
- Terapia cognitivo-conductual: es un método de intervención que combina los modelos cognitivo y conductual en una sola terapia como su propio nombre indica. La intervención realizada por el profesional se centra en modificar ciertas conductas disfuncionales, pensamientos negativos asociados a diferentes situaciones específicas y actitudes desadaptativas relacionadas con la depresión. El terapeuta se acoge a aun estilo educativo, colaborando con el paciente, haciendo que este se de cuenta de los patrones de pensamiento negativo, provocando la reevaluación. Esta terapia, cuenta con un número limitado de sesiones, normalmente entre 15 y 20, de unos 50 minutos, una vez por semana. Esta terapia puede emplearse tanto en formato individual como grupal6.
- Activación conductual: se trata de un tratamiento estructurado, eficaz y bien establecido, en el que se intenta que el paciente con depresión aprenda a organizar su vida y reestructurar su entorno y, de esta manera, recuperar el refuerzo positivo6.
- Terapia de solución de problemas: terapia limitada en el tiempo y estructurada. Se encarga de mejorar las estrategias de afrontamiento para enfrentarse a problemas específicos6.
- Terapia interpersonal: centrada en las relaciones actuales y en los procesos que ocurren en el espacio social e interpersonal en el “aquí y ahora”. Especialmente indicada para determinados trastornos depresivos. Consiste en la resolución de síntomas afectivos resolviendo los conflictos presentes en la esfera social6.
- Terapia psicodinámica breve: El paciente y el profesional exploran cuáles son los conflictos actuales y se centran en interpretarlos y trabajar con ellos. Especialmente indicada en trastornos adaptativos y fases iniciales del estrés postraumático6.
- Terapia psicomotriz: consiste en utilizar el cuerpo y su movimiento con el fin de mejorar o mantener las capacidades físicas y psicomotrices de la persona mayor. Esto facilita el desarrollo perceptivo, físico, cognitivo y social. Dado que las personas mayores suelen relacionar el ejercicio físico con la salud, estas suelen aceptar este tipo de terapia con mayor facilidad6.
CONCLUSIONES
La depresión en la persona mayor suele ser difícil de detectar en estadios tempranos, ya que suele asociarse como algo inherente al envejecimiento. Además, en su gran mayoría, las manifestaciones de depresión que presentan los pacientes mayores suelen confundirse con factores asociados al envejecimiento, como la fatiga o la inapetencia.
En la mayoría de los casos, las posibles causas de la depresión son debidas a los cambios vitales, aunque puede haber otros factores desencadenantes como puede ser algún tipo de enfermedad crónica.
Existen diversos tipos de tratamiento para la depresión en el anciano, como puede ser la terapia farmacológica (antidepresivos), la terapia electroconvulsiva, muy útil en depresiones que no se resuelven con fármacos, como terapia de mantenimiento o también muy utilizada cuando existen intentos autolíticos. Por otra parte, también se puede utilizar la psicoterapia, formada por un conjunto de diferentes técnicas no farmacológicas.
BIBLIOGRAFÍA
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- Depresión en los adultos mayores [Internet]. Medlineplus.gov. [citado el 17 de agosto de 2024]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001521.htm
- Las personas mayores y la depresión [Internet]. National Institute on Aging. [citado el 17 de agosto de 2024]. Disponible en: https://www.nia.nih.gov/espanol/depresion/personas-mayores-depresion
- Depresión en el adulto mayor [Internet]. Gob.mx. [citado el 17 de agosto de 2024]. Disponible en: https://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/preguntas-de-salud/depresion-adultomayor
- Sarró-Maluquer M, Ferrer-Feliu A, Rando-Matos Y, Formiga F, Rojas-Farreras S. Depresión en ancianos: prevalencia y factores asociados. Semergen [Internet]. 2013;39(7):354–60. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.semerg.2013.01.007
- Hidalgo C, Agudín N. Tratamiento de la depresión en el anciano. NPunto [Internet]. noviembre de 2018;1(8). Disponible en: https://www.npunto.es/revista/8/tratamiento-de-la-depresion-en-el-anciano