Desbridamiento de flictenas y ampollas. Artículo monográfico

30 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Begoña Soler Lázaro. Graduada en Enfermería. Centro Asistencial de Calatayud, Calatayud (Zaragoza).
  2. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias en Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
  3. Mikel Monteagudo Marugan. Graduado en Enfermería. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
  4. Juan Lorenzo Sanz. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario de Navarra, Pamplona (Navarra).
  5. ⁠María García Sabroso. Graduada en Enfermería. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza).
  6. Nerea Fernández Guitlein. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las ampollas o flictenas son unas vesículas que se forman a raíz de una lesión en la piel a modo de protección de los tejidos subyacentes. A nivel clínico, suponen un gran rompecabezas para los profesionales que las tratan dado el nivel de controversia que existe tanto en la práctica como en la literatura científica. A pesar de que haya discordancias, lo que sí que está claro es que las flictenas, que son vesículas de menos de 6 milímetros, se deben dejar intactas a no ser que dificulten el correcto funcionamiento de la zona en la que están o tengan un alto riesgo de ruptura accidental. Sin embargo, el verdadero dilema se encuentra en las ampollas, o vesículas de más de 5 milímetros, dado que según la experiencia de los profesionales la mejor y más rápida manera de curarlas es mediante el desbridamiento completo de la piel circundante y el líquido interno y según la bibliografía no existen motivos para creer que un método es mejor que el otro.

PALABRAS CLAVE

Vesícula, tratamiento, desbridamiento.

ABSTRACT

Ampoules are blisters that are formed as a result of a skin pain, and their objective is to protect their underlying tissues. Clinically, they are a real brain teaser to their treating professionals’, since there is a high level of controversial opinions between practices and scientific literature. Despite discordances, one thing that is clear is that blisters with less than 6 millimeters might be left intact unless they mean a problem to their area function, or they have a high risk of accidental break. Nevertheless, the real conflict is in blisters with more than 5 millimeters treatment because what professionals’ experiences tell is that the best and faster way to heal them is by complete debridement of its upper skin and inner liquid, but following the bibliography instructions there is no evidence to proof that one way is better than the other.

KEY WORDS

Blister, treatment, debridement.

DESARROLLO DEL TEMA

Existe una gran controversia a nivel clínico sobre el tratamiento de las ampollas o flictenas y cada profesional hace lo que le parece más conveniente, sin haber un consenso o guía general establecida. Antes sucedía esto porque no existía la suficiente evidencia científica en la que apoyarse o se desconocía su existencia, pero hoy en día, mediante la divulgación suficiente de las experiencias de los profesionales se ha demostrado que parece que sí que hay unas pautas a seguir, aunque aún hay controversia.

Las flictenas o ampollas son un sistema de protección del organismo, concretamente de la piel, ante algún tipo de agresión que dañe la piel. Durante este proceso, la epidermis se separa de la dermis subyacente, quedando entre ellas un líquido que proviene del plasma sanguíneo que secretan los vasos dañados al espacio intersticial cuyo objetivo es proteger y aportar un ambiente óptimo para la cicatrización de dicha lesión. Sin embargo, el principal problema de las ampollas o flictenas recae sobre este líquido, ya que no solo contiene sustancias beneficiosas cicatrizantes como la interleucina 6, las prostaglandinas E2 o la calmodulina, sino que también aporta sustancias perjudiciales, como pueden ser el tromboxano A2 (agente que produce la necrosis) o incluso los microorganismos y demás suciedad que pasan a través de la epidermis, la cual es porosa como en el resto del cuerpo1,2. La diferencia entre ampolla y flictena o vesícula es básicamente el diámetro de la lesión, ya que la ampolla se considera de más de 0’5 cm y la flictena o vesícula de menos de 0’5 cm3.

Habitualmente estas lesiones causan quemaduras, concretamente las de segundo grado, ya que las de primer grado sólo afectan a la epidermis y las de tercer grado provocan daños más allá de la dermis. Las causas principales de formación de quemaduras se pueden reunir en varias categorías: térmicas, químicas, mecánicas, radioactivas o eléctricas, pero cualquiera con un tiempo o cantidad de exposición suficiente puede causar una quemadura de segundo grado y por tanto una flictena o ampolla de mayor o menor tamaño2,4.

En referencia a las pautas adecuadas a la hora de tratar estas vesículas, en primer lugar, se ha de discriminar entre cuando se trata de una flictena o cuando es una ampolla. De esta manera, existen solo tres maneras para tratarlas: dejándolas intactas, drenándolas o desbridándolas completamente. Según la literatura consultada, una vesícula de menos de 6 mm o flictena se recomienda dejar intacta a no ser que esté en una zona de fricción o moleste a la movilización. Esto se debe a que este tipo de lesiones presentan muy baja probabilidad de romperse y por tanto el hecho de drenarlas podría llegar a ser más perjudicial, incluso se sabe que tampoco aliviaría la sintomatología de la persona. No obstante, si se trata de una ampolla, una vesícula de más de 6 mm o más, es muy recomendable desbridarla completamente, sin dejar la piel que la recubre, es decir, la epidermis residual, puesto que es tejido desvitalizado y una vez atravesada solo puede generar una infección dada la situación de humedad y la perforación realizada por la que pueden entrar aún más cantidad de microorganismos1,2,4.

El procedimiento de desbridamiento completo ha de ser preferentemente aséptico, en caso de no poder serlo, es mejor dejarlas intactas hasta que se puedan desbridar de manera estéril1,2,4. Los pasos que se han de seguir según Enfermería Evidente para desbridar incluyen la preparación del ambiente, la evaluación de la lesión, la desinfección de la piel antes del procedimiento, el drenaje en sí, y una aplicación de apósitos y curas posteriores con vigilancia de los signos de infección4. Asimismo, según el Proyecto Lumbre, que fue un estudio que se realizó por profesionales sanitarios con muchos años de experiencia, describe una secuencia de pasos parecida, en la que añade la preparación de la posición del paciente y del campo estéril, además de la técnica específica del drenado de la ampolla1.

Además, después de desbridarlas, hay que tener en cuenta que se han de tener los apósitos necesarios para poder realizar las curas correctamente. Entre los mejores apósitos para curarlas están los biosintéticos, los sintéticos y/o biológicos y la decisión de aplicar uno u otro recae en el profesional que realiza la cura, pero lo más importante es que tengan la capacidad de mantener la humedad y de proteger contra infecciones (2,4)

En cuanto a los beneficios del desbridamiento completo se encuentran1,2,4:

  • Poder evaluar la profundidad y la extensión del tejido subyacente durante todo el proceso.
  • Poder aplicar los apósitos necesarios directamente sobre el lecho de la herida.
  • Es mejor un desbridamiento en un medio aséptico controlado que una ruptura espontánea en cualquier otro lugar o momento.
  • Disminuye el dolor de la persona si se realiza correctamente.
  • Mejora la vascularización de la zona a cicatrizar, ya que el líquido de la ampolla hace una presión que impide dicha vascularización. Además, dicho líquido no solo puede impedir la correcta cicatrización, sino que puede favorecer la infección dado el ambiente que proporciona.
  • Disminuye el tiempo de cicatrización gracias a los beneficios anteriores.

 

Según parte de la literatura consultada, en ningún caso se debe drenar la ampolla y dejar la piel perforada, puesto que como ya se ha explicado, es un tejido que pierde su función en cuanto es perforado o cortado, y solo llegaría a ser molesto a la hora de curar la herida subyacente y a aumentar el riesgo de infección procurando un ambiente perfecto para la proliferación de microorganismos, además de que no llegaría a salir todo el exudado, sino que parte se quedaría en el interior proporcionando dicho ambiente1,2,5. Sin embargo, como ya se ha mencionado, aunque los estudios basados en la experiencia clínica indiquen ese dato, existe controversia científicamente, ya que no existen suficientes estudios clínicos de calidad con los que se pueda determinar en tiempos de cicatrización, mejora de la estética y dolor que un procedimiento es mejor que otro6,7.

 

CONCLUSIÓN

Existen tres posibles acciones cuando nos encontramos una ampolla o flictena en el ámbito clínico: dejarlas intactas, drenarlas o desbridarlas. La literatura es muy controvertida, pero todo parece indicar que la mejor forma que tratarlas depende del tipo de vesícula, la localización y las probabilidades de ruptura espontánea. De esta manera, si se trata de una flictena (vesícula de menos de 6 mm), lo recomendable es dejarla intacta a menos que molesten a la movilidad o tengan mucho riesgo de ruptura accidental y si se trata de una ampolla (vesícula de más de 5 mm) algunos estudios parecen recomendar el drenado con aguja, otro el desbridamiento total y otro dejarlas intactas. En base a las experiencias de profesionales, lo recomendable es desbridarlas completamente para evitar infecciones y poder tratarlas mejor, y en base a la literatura científica, faltan estudios de alta calidad para poder dar una respuesta a qué estrategia en mejor en cuanto a tiempo de cicatrización e impacto para la persona.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Babío Rodriguez D, Campos Oubel ME. Manejo de las flictenas en una quemadura: una discusión clásica de enfermería. Proyecto Lumbre: Revista Multidisciplinar de Insuficiencia Cutánea Aguda 2012(1 octubre):22–26.
  2. María de las Nieves Villechenous Rojo. Cuidado de quemaduras dérmicas superficiales: contribución de enfermería en la eficacia del manejo de flictenas; 2023.
  3. Bernad MÁB. Ampollas: Causas, clínica y tratamiento. 2017 ; Available at: https://www.institutcataladelpeu.com/ampollas-causas-clinica-tratamiento/. Accessed Aug 28, 2024.
  4. Enfermería Evidente. ¿Se deben desbridar o drenar las ampollas por quemadura? 2023. Disponible en: https://enfermeriaevidente.com/se-deben-desbridar-o-drenar-las-ampollas-por-quemadura/
  5. April MD, Koyfman A, Long B. Select Burn Blisters Should not be Left Intact. Annals of Emergency Medicine 2020 -12-01;76(6):771–773.
  6. Babío Rodriguez D, Campos Oubel ME. Manejo de las flictenas en una quemadura: una discusión clásica de enfermería. Proyecto Lumbre: Revista Multidisciplinar de Insuficiencia Cutánea Aguda 2012(1 octubre):22–26.
  7. Ponce-Mendoza JS, Cortes-Palacio K, Gonzales-Vásquez JF. Manejo de las lesiones vesiculares en quemaduras térmicas: revisión de alcance – Management of bladder injuries in thermal burns: scope review. Revista Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva 2024 -06-12;30(1).

 

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