Detección del trastorno de la deglución en pacientes

6 agosto 2025

AUTORES

  1. Laura Bueno Aranda. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
  2. Ángel Fleta Gálvez. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La disfagia es la dificultad para tragar alimentos sólidos y/o líquidos pudiendo afectar en cualquier fase de la deglución. Es un proceso complejo, regulado por el sistema nervioso central, en el que participan varios nervios y músculos.

Se clasifica en disfagia orofaríngea, si afecta a boca, faringe o esófago proximal, y en disfagia esofágica, si la afección se produce en el cuerpo del esófago o su unión con el estómago. La primera se asocia con enfermedades neurológicas (ictus, demencia, Parkinson) y cursa con síntomas como tos al deglutir, sialorrea, regurgitaciones y riesgo de aspiración. La segunda puede tener origen mecánico y se manifiesta con sensación de obstrucción torácica, pirosis o regurgitación tardía.

En personas mayores, puede aparecer presbifagia (cambios relacionados con la edad), pero no debe considerarse normal ni ignorarse. La prevalencia en mayores de 65 años es del 10-30%, pero solo un 10% está diagnosticado correctamente.

La actuación de enfermería es clave para identificar signos y síntomas de alarma. Realizar una anamnesis minuciosa permite detectar la disfagia en el 80-85% de los casos.

PALABRAS CLAVE

Disfagia, deglución, enfermería.

ABSTRACT

Dysphagia is the difficulty swallowing solid and/or liquid foods, which can affect any phase of swallowing.
It is a complex process regulated by the central nervous system, involves several nerves and muscles.

It is classified as oropharyngeal dysphagia when it affects the mouth, pharynx, or proximal esophagus, and as esophageal dysphagia when the condition occurs in the body of the esophagus or its junction with the stomach. The former is associated with neurological diseases (such as stroke, dementia, or Parkinson’s disease) and presents with symptoms such as coughing during swallowing, drooling, regurgitation, and risk of aspiration. The latter can be of mechanical origin and manifests as a sensation of chest obstruction, heartburn, or delayed regurgitation.

In older adults, presbyphagia (age-related changes in swallowing) may appear, but it should not be considered normal or ignored. Prevalence in people over 65 years of age is between 10–30%, but only 10% are properly diagnosed.

Nursing intervention is key to identifying warning signs and symptoms. A thorough medical history allows dysphagia to be detected in 80–85% of cases.

KEY WORDS

Dysphagia, swallowing, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

Para este trabajo monográfico se realizó una revisión bibliográfica consultando la base de datos de Medline y Scopus. Además de revisar las principales guías hospitalarias, e información relevante de organizaciones de la salud con prestigio nacional e internacional. Los objetivos fueron:

  • Conocer mejor los diferentes tipos de disfagia y saber identificar de manera precoz los signos y síntomas asociados a los trastornos de deglución.
  • Concienciar sobre la relevancia de una intervención adecuada de la población en general, especialmente destacando el papel fundamental del personal de enfermería en la atención a la disfagia.

 

La disfagia hace referencia a la dificultad o imposibilidad de deglutir alimentos sólidos y/o líquidos debido a la afectación de una o más fases de la deglución.

Puede suceder en cualquier parte de su recorrido, ya sea en la preparación oral del bolo alimenticio o en su progresión desde la boca hasta el estómago1-3.

El proceso de masticación y deglución es un mecanismo fisiológico complejo, con movimientos voluntarios e involuntarios. Es rápido, con una duración del transporte completo del bolo de diez segundos. En él intervienen seis pares craneales, los tres primeros segmentos cervicales y treinta músculos de la boca, faringe y esófago, coordinados desde el tronco cerebral para conseguir una adecuada deglución, que sea eficaz y segura1,3-5.

Durante el envejecimiento se producen cambios que pueden afectar a las diferentes fases de la deglución llamado presbifagia, sin que deba considerarse automáticamente una parte natural del proceso de envejecimiento2,3.

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la disfagia afecta a dos millones de españoles sin diferenciar entre género. Entre un 10-30% de la población de más de 65 años presentan algún tipo de dificultad en su deglución. Y solo un 10% está correctamente diagnosticado y tratado2,4.

La disfagia es un síntoma común, pudiendo estar relacionado con múltiples enfermedades5.

En función de su localización, la disfagia se clasifica en orofaríngea o esofágica.

La disfagia orofaríngea o disfagia alta afecta a la boca, faringe o zona proximal del esófago. El problema se encuentra en las fases iniciales de la deglución.

Se caracteriza por una serie de síntomas frecuentes entre los que destacan:

– Dificultad o incapacidad para masticar o propulsar el bolo hacia la faringe.

– Dificultad para iniciar la deglución.

– Necesidad de tragar repetidamente para eliminar el alimento de la faringe.

– Degluciones fraccionadas.

– Sialorrea.

– Tos durante o inmediatamente tras la deglución.

– Regurgitaciones nasales/orales inmediatas del alimento ingerido.

 

También existen síntomas indirectos como pérdida de peso, infecciones recurrentes (neumonía, bronquitis), duración prolongada de las ingestas, voz nasal, disartría6,7.

Suele presentarse en pacientes con enfermedades sistémicas y neurodegenerativas (ictus, demencia, Alzhéimer, Parkinson), aumentando su prevalencia en institucionalizados2,5,6.

En cambio, la disfagia esofágica o disfagia baja afecta al cuerpo de esófago o unión esofagogástrica. Se describe como la sensación de obstrucción durante el paso de los alimentos de la boca al estómago o sensación de que los alimentos se pegan o atascan en la base de la garganta o pecho después de haber comenzado a tragar6,7.

Los síntomas frecuentes que la acompañan son los siguientes:

– Dolor torácico atípico.

– Pirosis.

– Regurgitación tardía de alimentos no digeridos.

 

Puede ser desencadenada por algún trastorno de la motilidad (acalasia, espasmo esofágico difuso) u obstrucción mecánica (neoplasias, reflujo gastroesofágico)2,5.

Es fundamental distinguir de qué tipo de disfagia se trata, si orofaríngea o esofágica.

Además de saber qué alimento la produce, su progresión en el tiempo y diferenciarla de la presencia de otros síntomas como pueden ser:

– Odinofagia: sensación de dolor durante la deglución.

– Globo faríngeo: sensación de tener un nudo o presión en la garganta sin interferir en la deglución.

– Sensación de ahogo y opresión retroesternal.

– Fagofobia: miedo irracional a deglutir o atragantarse con alimentos.

– Xerostomía: sequedad de la boca2,7.

En cuanto al tratamiento, se debe tratar la causa subyacente. Si no hay posibilidad de curación, se pasará al tratamiento paliativo, pudiendo ser modificada la dieta en función de textura y consistencia de los alimentos, medidas posturales, colocación de sonda nasogástrica o gastrostomía, etc. Evitando posibles complicaciones asociadas como son la deshidratación, desnutrición, infecciones respiratorias, deterioro funcional e incluso la muerte5,6,8,9.

Para ello, resulta clave, realizar una correcta anamnesis, ya que en el 80-85% de los casos se descubre que tipo disfagia es2,6.

 

CONCLUSIONES

La disfagia es una patología poco notificada, infradiagnosticada e infravalorada por profesionales sanitarios, familiares, cuidadores y propios pacientes por falta de educación sanitaria. Sensibilizar a todos ellos en su detección y manejo temprano es clave para el paciente.

Un abordaje adecuado por parte del personal de enfermería al inicio del ingreso hospitalario del paciente, y el posterior registro en su historia clínica, aumenta la transferencia de información entre los distintos niveles sanitarios asistenciales. Esto puede resultar clave en la calidad de vida de los pacientes con disfagia. Dada su alta prevalencia y el riesgo de complicaciones asociadas a esta condición, requiere una intervención inmediata y multidisciplinar a nivel sanitario, previniendo o minimizando los riesgos, y mejorando su bienestar.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Hospital Universitari Vall d’Hebron. Cómo cuidar a una persona con disfagia [Internet]. Barcelona: Vall d’Hebron; 2021 [citado el 6 de julio de 2025]. Disponible en: https://hospital.vallhebron.com/es/asistencia/consejos-de-salud/como-cuidar-una-persona-con-disfagia
  2. Alcalde Muñoz S, Rodríguez Rodríguez R. Guía de disfagia. Manejo de la disfagia en atención primaria [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria; 2020 [citado el 6 de julio de 2025]. Disponible en: https://semergen.es/files/docs/grupos/digestivo/manejo-disfagia-ap.pdf
  3. Jiménez Rojas C, Corregidor Sánchez AI, Gutiérrez Bezón C. Disfagia. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Tratado de geriatría para residentes. Madrid: SEGG; 2006. p. 545-553.
  4. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Día mundial de la disfagia. Madrid: SEEN; 2022.
  5. Guzmán MJ, Dulbecco M. Abordaje del paciente con disfagia. Acta Gastroenterol Latinoam. 2020; 50(Suppl 3): 42-50.
  6. World Gastroenterology Organisation. Disfagia [Internet]. Ginebra: WGO; 2014 [citado el 6 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.worldgastroenterology.org/UserFiles/file/guidelines/dysphagia-spanish-2014.pdf
  7. Horna Castiñeiras J, Fernández Bermejo E, Raboso García Baquero E. Valoración y manejo clínico del paciente con disfagia. FMC. 2008; 15(Suppl): 78-91.
  8. Sociedad Española de Médicos de Medicina Geriátrica. Entrenamiento neuromuscular en disfagia no asociativa a ictus agudo [Internet]. Madrid: SEMEG; 2023 [citado el 6 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.semeg.es/entrenamiento-neuromuscular-en-disfagia-no-asociativa-a-ictus-agudo/
  9. Zugasti Murillo A, Gonzalo Montesinos I, Cancer Minchot E, Botella Romero F. Manejo hospitalario del paciente con disfagia. Encuesta y recomendaciones del área de nutrición de la SEEN. Endocrinol Diabetes Nutr. 2023; 70: 1-9.

 

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