Diabetes y depresión en el área de urgencias

15 agosto 2024

AUTORES

  1. Raquel Abad Callejas. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Ana Valero Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Ángel Pueyo Diarte. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Paula Sánchez Parra. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Ana Martínez Aso. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  6. Teresa Granada Gonzalez. Graduada en Enfermería. SUAP/061 Aragón.

 

RESUMEN

La coexistencia de diabetes y depresión en pacientes que acuden a urgencias hospitalarias presenta un desafío significativo debido a la interacción compleja y bidireccional de estas condiciones. La diabetes, una enfermedad crónica que requiere un control glucémico riguroso, se ve agravada por la depresión, un trastorno mental que afecta negativamente el manejo de la salud general del paciente.

La depresión influye negativamente en la adherencia al tratamiento de la diabetes. Los pacientes deprimidos suelen tener dificultades para seguir las recomendaciones médicas, como tomar medicamentos regularmente, monitorear los niveles de glucosa, mantener una dieta adecuada y realizar ejercicio físico. Esta falta de adherencia conduce a un control glucémico deficiente, aumentando el riesgo de episodios de hiperglucemia o hipoglucemia severa que requieren atención urgente. Además, los cambios hormonales asociados con la depresión, como el aumento del cortisol, pueden interferir con la regulación de la glucosa, empeorando el control de la diabetes.

La combinación de diabetes y depresión incrementa significativamente el riesgo de otras comorbilidades, como enfermedades cardiovasculares, que pueden manifestarse con síntomas agudos y llevar al paciente a urgencias. La depresión también puede presentarse con síntomas somáticos como fatiga y dolor, que pueden confundirse con complicaciones diabéticas, complicando el diagnóstico y tratamiento en urgencias y prolongando la estancia hospitalaria.El tratamiento de pacientes con ambas condiciones a menudo implica el uso de múltiples medicamentos, lo que aumenta el riesgo de interacciones adversas que requieren atención urgente. Los antidepresivos, por ejemplo, pueden tener efectos secundarios que complican el control de la glucosa.Un manejo efectivo en urgencias hospitalarias requiere un enfoque multidisciplinario e integral, con una evaluación detallada y monitoreo constante. La colaboración entre endocrinólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud es esencial para desarrollar planes de tratamiento personalizados. Proveer apoyo emocional y educación sobre el autocuidado es crucial para mejorar los resultados a largo plazo y reducir el riesgo de futuras emergencias.

En conclusión, la relación entre diabetes y depresión en urgencias hospitalarias es compleja, aumentando la frecuencia y gravedad de las visitas a urgencias. Un manejo integral y coordinado es esencial para mejorar los resultados de salud y reducir la carga en los servicios de urgencias.

PALABRAS CLAVE

Diabetes, depresión, urgencias hospitalarias.

ABSTRACT

The coexistence of diabetes and depression in patients presenting to hospital emergency departments presents a significant challenge due to the complex and bidirectional interaction of these conditions. Diabetes, a chronic disease that requires tight glycemic control, is exacerbated by depression, a mental disorder that negatively affects the patient’s overall health management.

Depression negatively influences adherence to diabetes treatment. Depressed patients often have difficulty following medical recommendations, such as taking medications regularly, monitoring glucose levels, maintaining a proper diet, and engaging in physical exercise. This lack of adherence leads to poor glycemic control, increasing the risk of hyperglycemic or severe hypoglycemic episodes requiring urgent attention. Additionally, hormonal changes associated with depression, such as increased cortisol, can interfere with glucose regulation, worsening diabetes control.

The combination of diabetes and depression significantly increases the risk of other comorbidities, such as cardiovascular diseases, which can manifest with acute symptoms and lead the patient to the emergency room. Depression can also present with somatic symptoms such as fatigue and pain, which can be confused with diabetic complications, complicating diagnosis and treatment in the emergency room and prolonging hospital stay. Treatment of patients with both conditions often involves the use of multiple medications, which increases the risk of adverse interactions requiring urgent attention. Antidepressants, for example, can have side effects that complicate glucose control. Effective management in hospital emergencies requires a multidisciplinary and comprehensive approach, with detailed evaluation and constant monitoring. Collaboration between endocrinologists, psychiatrists and other health professionals is essential to develop personalized treatment plans. Providing emotional support and self-care education is crucial to improving long-term outcomes and reducing the risk of future emergencies.

In conclusion, the relationship between diabetes and depression in hospital emergencies is complex, increasing the frequency and severity of visits to the emergency room. Comprehensive and coordinated management is essential to improve health outcomes and reduce the burden on emergency services.

KEY WORDS

Diabetes, depression, hospital emergency.

INTRODUCCIÓN

DIABETES:

La diabetes mellitus es una patología metabólica que se caracteriza por una alteración de los niveles de glucosa en sangre. La diabetes también engloba las patologías metabólicas que están relacionadas con la hiperglucemia producida por débito de la secreción de insulina.

Aunque los síntomas dependen los niveles de glucosa en sangre, los más comunes son: un incremento de la necesidad de beber, aumento del número de veces de micción, pérdida de peso, cansancio, debilidad…1.

Existen 3 principales grupos de diabetes:

  • Diabetes tipo 1: es una enfermedad autoinmune crónica que se produce por la pérdida de la capacidad de generar insulina. Por este motivo, las personas con diabetes tipo 1 requerirán la administración de insulina a diario de por vida. Entre el 5% y el 10% de las personas con diabetes en el mundo padecen este tipo de la enfermedad. Se suele producir a edades tempranas, durante la infancia o la adolescencia, por lo que esta enfermedad también se conoce como diabetes infantil o infanto-juvenil.
  • Diabetes tipo 2: es el tipo más común de diabetes mellitus, siendo hasta 10 veces más frecuente que la diabetes tipo 1. La característica principal de esta enfermedad crónica es la presencia de unos niveles de glucosa en sangre muy altos debido a la resistencia que genera el organismo ante la insulina. Las principales causas de la resistencia a la insulina son la falta de actividad física y la acumulación de tejido adiposo o grasa, por lo que el exceso de peso y el sedentarismo suelen ser los principales factores de riesgo para que se pueda llegar a desarrollar la enfermedad.
  • Diabetes gestacional: es un tipo de diabetes muy parecida a la diabetes tipo 2, pero que afecta a mujeres embarazadas que no padecen esta patología. En muchos casos después del parto desaparece2.

 

Es una de las enfermedades no contagiosas más frecuentes del mundo. En España afecta a casi 6 millones de personas.En la actualidad, el número de hombres que lo padecen es mayor que el de mujeres, aunque en el pasado era al contrario.

DEPRESIÓN:

La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento.

Aparece con más frecuencia en mujeres y en personas menores de 45 años.

Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se producen durante gran parte del día, casi todos los días.

Los síntomas nucleares de la depresión son la tristeza patológica, la pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar y una disminución de la vitalidad que limita el nivel de actividad y produce un cansancio exagerado, que aparece incluso después de realizar pequeños esfuerzos. En resumen, los síntomas más característicos de esta patología son tristeza patológica, pérdida de interés, disminución de la vitalidad y cansancio exagerado.

DIABETES Y DEPRESIÓN:

La diabetes y la depresión son dos condiciones de salud distintas, pero pueden estar relacionadas en algunas situaciones y pueden llevar a una visita a la sala de urgencias en casos extremos. Aquí te proporciono información sobre cómo pueden estar relacionadas y cuándo es posible que alguien busque atención de urgencia en relación con estas condiciones:

  1. Complicaciones de la diabetes y la depresión: Las personas con diabetes a menudo enfrentan una mayor carga de estrés debido al manejo de su enfermedad, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión. Además, la depresión puede afectar negativamente la capacidad de una persona para cuidar adecuadamente su diabetes, lo que puede llevar a un control deficiente de la glucosa en sangre y aumentar el riesgo de complicaciones agudas y crónicas.
  2. Emergencias relacionadas con la diabetes: Las personas con diabetes pueden experimentar emergencias médicas agudas, como hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en sangre) o hiperglucemia (niveles altos de azúcar en sangre), que pueden requerir atención de urgencia. Los síntomas graves de estas emergencias pueden incluir confusión, debilidad, convulsiones e incluso pérdida de conciencia.
  3. Depresión y pensamientos suicidas: La depresión puede llevar a pensamientos suicidas o autolesiones en algunas personas. Si alguien con diabetes también tiene depresión y experimenta pensamientos suicidas, esto se considera una emergencia médica grave que requiere atención urgente.
  4. Interacción entre diabetes y depresión: La depresión puede dificultar la adherencia al tratamiento de la diabetes, como tomar medicamentos, seguir una dieta adecuada y hacer ejercicio. Esto puede aumentar el riesgo de complicaciones a largo plazo y, en casos extremos, puede resultar en una crisis de salud que requiera atención de urgencia.

 

Si una persona con diabetes y depresión experimenta síntomas graves de hipoglucemia o hiperglucemia, o si muestra signos de pensamientos suicidas, es fundamental buscar atención médica de inmediato. En estos casos, la sala de urgencias es el lugar apropiado para recibir atención médica de emergencia.

Es importante recordar que la diabetes y la depresión son condiciones médicas que pueden manejarse con éxito a través de la atención médica adecuada y el apoyo psicológico. Si tú o alguien que conoces está lidiando con estas condiciones, es fundamental buscar ayuda médica y psicológica y seguir un plan de tratamiento adecuado para manejar ambas condiciones de manera efectiva.

JUSTIFICACIÓN

En la actualidad la diabetes y la depresión están consideradas como enfermedades muy importantes debido al número de personas que la padecen y como ya se ha expresado con anterioridad, este número de pacientes no tiende a disminuir si no todo lo contrario, va aumentando.

Otro de los aspectos que me ha llevado a investigar acerca del tema es la juventud que hay en muchos de los casos. Desde hace ya tiempo ambas enfermedades han sido muy estudiadas y se conocen muchas de las características generales de estas.

Con el estudio se pretende englobar la información a través de una revisión sistemática que permita tener la información resumida y los artículos más relevantes señalados.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la literatura que existe sobre los pacientes que padecen de diabetes y depresión y su atención en el área de urgencias.

Objetivos específicos:

Decretar si se ven aumentadas las visitas a urgencias de los pacientes con diabetes y depresión.

Averiguar qué episodios son los que derivan la depresión y la diabetes a urgencias.

METODOLOGÍA

Se pretende realizar una búsqueda exhaustiva de la información científica referente al tema. En primer lugar, se llevó a cabo la formulación de la pregunta clínica en formato PICO:

  • P (población): personas que padecen diabetes mellitus tipo 2 y depresión
  • I (intervención): relación de las patologías con acudir a urgencias.
  • C (comparación): personas que no padecen las dos patologías.
  • O (resultado): El paciente acude a urgencias.

 

Se realizará una revisión sistemática mediante la búsqueda bibliográfica en base de datos como Pubmed, Dialnet, Google académico y Scielo.

Para ello se utilizaron como criterios de búsqueda los términos relacionados con el tema: depresión (depression), diabetes (diabetes) y urgencias (emergency) se combinaron a través de los operadores booleanos AND y OR.

CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN:

Para este estudio se utilizan los siguientes criterios de inclusión:

Sean estudios bien diseñados

Que los artículos sean en español e inglés

Estudios publicados desde hace 10 años.

Que su lectura sea gratuita.

Que los estudios que traten sobre:

  1. Personas con diabetes y depresión
  2. Pacientes mayores de 18 años
  3. Relacionados con una atención urgente y emergente.

 

Los criterios de exclusión:

  1. Estudios que no hablen sobre diabetes y depresión.
  2. Artículos de pago.
  3. Publicaciones antiguas o no referentes con el tema.

 

DESARROLLO

Esta asociación no es exclusiva de los individuos enfermos, sino que se extiende más allá. Secundariamente al envejecimiento o no, durante el progreso de su enfermedad crónica, el paciente puede experimentar un episodio agudo que provoca una descompensación, frecuentemente asociada al estrés, lo que a su vez deteriora y provoca el avance de su enfermedad. La diabetes mejora rápidamente la resistencia a la insulina y la secreción de insulina por el páncreas cuando se trata la depresión con antidepresivos que inhiben su recaptación, y además incrementan la capacidad de las células pancreáticas para actuar sobre la insulina. Las estrategias para manejar a pacientes con estas enfermedades crónicas y con procesos depresivos o de estrés difieren de aquellas para individuos sin estas condiciones. Debemos considerar la posibilidad de que estas personas enfrenten su problema (frecuentemente sobrepeso, obesidad y elevación del colesterol) mediante la alimentación, lo cual perpetuaba una dinámica familiar deteriorandola, sin embargo, el estrés probablemente exacerba y amplifica estas condiciones3.

Por otro lado, los pacientes se enfrentan a situaciones nuevas ya que tienen que adaptarse a cambios en su estilo de vida y seguir un tratamiento médico constante. Es evidente que estos pacientes enfrentan un significativo volumen de eventos críticos (comienzo del problema de colesterol, sobrepeso, sedentarismo, etc.) que condicionan su desarrollo futuro y que los sumerge en situaciones de estrés, primordialmente debido a la interacción con un entorno exigente que les obliga a cambiar, sumado a un probable escaso apoyo social. Así, si, como hemos mencionado, frecuentemente exhiben un deterioro psíquico (generalmente ansioso-depresivo) en la vejez y conocemos que este tipo de alteración conlleva (además de la conjunción sintomatológica) un deterioro en la evolución de una enfermedad crónica específica, nos enfrentaremos a un círculo vicioso de difícil interrupción.

1. Impacto de la comorbilidad en urgencias:

Esta comorbilidad no ha sido suficientemente explorada, como refleja la literatura científica que plantea en profundidad ciertos elementos de la DM (por ejemplo, la estandarización de recomendaciones para pacientes conjuntos de DM y depresión y criterios consensuados de selección para problemas de salud mental), así como sobre la depresión mayor y la adaptación de instrumentos de diagnóstico. Ante esta situación, se optó por seguir investigando la depresión en una población que ya poseía definidos todos los elementos diagnósticos, permitiendo así analizar la relación recíproca, y los resultados al no ser efectivos los tratamientos de depresión, su incidencia en infecciones y casos clínicos. El estudio preliminar sugiere que esta relación tiene significativas implicaciones para los servicios de urgencias hospitalarias, considerando la carga asistencial que implican estas patologías1.

A partir del análisis inicial, se intuye que la interacción entre diabetes y depresión puede acarrear consecuencias críticas para los servicios de urgencia hospitalarios, considerando la carga asistencial que suponen estas enfermedades. Se proyecta que hacia el año 2030, alrededor de 552 millones de personas a nivel global padecen de diabetes, lo que representa un aumento aproximado del 25% en comparación con las cifras actuales. Paralelamente, se prevé que para 2030, la depresión se ubique entre las tres principales causas de morbilidad mundial (evaluadas en años de vida ajustados por discapacidad) para ambos sexos, y en términos de carga mundial de enfermedad, evaluada en años de vida ajustados, ocupe el primer lugar. Además, la depresión se manifiesta generalmente como una condición crónica o recurrente, lo que no solo se refleja en su alta prevalencia, sino también en las significativas consecuencias sociales para el paciente y su entorno familiar, y el elevado costo en términos de recursos asistenciales utilizados2.

1.1. Complicaciones y desenlaces:

Es fundamental considerar la magnitud del problema y, en esta línea, se evalúan las complicaciones agudas que resultan en ingresos hospitalarios, recurriendo a la atención o visitas múltiples a emergencias, así como incidentes de caídas con lesiones asociadas que conducen a internamientos desde la sala de urgencias hasta la hospitalización y subsiguientes reingresos. Las recurrencias se estudian a partir de los ingresos hospitalarios especificados por cada consulta inicial y luego el total de reingresos, considerando si se asocian con otros motivos de atención, ya sea durante una primera asistencia o reingresos por razones diferentes a las del ingreso inicial. También se examina la frecuencia de asistencia a urgencias, ya sea en primeras instancias o múltiples visitas, según la naturaleza de cada emergencia. Finalmente, se evalúa la presencia de nuevas incidencias de fracturas que requieran atención hospitalaria desde urgencias. Adicionalmente, se analiza la circunstancia en las que el paciente acude a urgencias debido a una caída con fractura u otra lesión que necesite atención urgente. Paralelamente, se destacan los aspectos del Síndrome Geriátrico de Enfermedad Aguda (SGEA) típico de una Unidad de Hospitalización a Domicilio (UHD) con síntomas o disfunciones inespecíficas, sin un diagnóstico definitivo, lo que puede resultar en una situación crítica, comprometiendo la vida y funciones vitales del paciente, y aunque a menudo no se alcance un diagnóstico preciso, también se considera una pérdida significativa del bienestar y calidad de vida del paciente mayor debido a la patología subyacente específica. Estas son las causas habituales de primera o repetidas demandas asistenciales en la UHD6.

2. Evaluación y diagnóstico en urgencias:

En la atención urgente, lo fundamental no reside exclusivamente en el tratamiento, sino más bien en el exhaustivo análisis, diagnóstico y evaluación del contexto y las necesidades generales: por un lado, aquellas del paciente, proporcionándoles orientación sobre cómo responder ante emergencias y, por otro lado, en la búsqueda activa y meticulosa de factores de riesgo, eventos precipitantes y los sistemas de apoyo y seguimiento más adecuados. La atención urgente marca el inicio de un proceso cíclico de evaluación y cuidado que abarca el seguimiento continuo, la prevención de complicaciones y la educación de los afectados. Así, es esencial evaluar la presencia de comorbilidades psiquiátricas, especialmente en pacientes con historial personal, familiar o consumo de sustancias como tabaco, alcohol o drogas adictivas.

En las urgencias se identifica el primer vínculo con personas no diagnosticadas previamente, por lo que frecuentemente dicha atención resulta crucial: desde el reconocimiento temprano de un síndrome metabólico y leves indicios psíquicos, hasta la instauración del tratamiento óptimo, la prevención de errores diagnósticos y la elección del momento adecuado para reevaluar la ausencia de mejorías y la posible revisión en un ambiente asistencial ambulatorio más calificado. Aunque es un primer paso, es cierto que pacientes con condiciones como la diabetes o depresión poseen razones significativas para visitar las urgencias, aportando una considerable probabilidad de ser atendidos, con un 26.7% y un 21.9% respectivamente en casos de depresión y diabetes, mientras que el porcentaje de quienes necesitan acudir a urgencias asciende a un 35.8% y 40.5%4.

3. Abordaje terapéutico:

Resulta comprensible que, de no diagnosticarse y tratarse adecuadamente la sintomatología depresiva en el diabético, sería aconsejable realizar un cribado en busca del trastorno en lugar de prescribir antidepresivos y, para combatir el infradiagnóstico habitual, este debería efectuarse rutinariamente. Actualmente se cuentan con herramientas validadas para detectar la depresión, unas con alta sensibilidad y baja probabilidad de falso negativo (generalmente mediante autoinformes) y otras con alta especificidad y baja probabilidad de falso positivo (mediante herramientas observacionales).

La inadecuada continuidad y, finalmente, el fallo en su tratamiento farmacológico son preocupantes. Desde esta perspectiva, se examina la intervención farmacológica en depresión y se identifican varios aspectos que vinculan la variación en la medicación con la aparición de síntomas depresivos en las distintas fases de esta (tratamiento inicial, consolidación, optimización) y a lo largo de la vida del paciente. Aunque la adherencia al tratamiento es generalmente baja, se ha notado que los pacientes deprimidos presentan aún menor adherencia terapéutica. El tratamiento con corticoides, hipoglucemiantes, hipolipemiantes o para la hipertensión, tienden a influir en la aparición de depresión. La diabetes tipo 2 frecuentemente conlleva obesidad, y el tratamiento para esta, incluyendo el uso de sibutramina, se ha relacionado con síntomas depresivos. Más allá de la medicación, es crucial evaluar cómo el diagnóstico y su seguimiento impactan en sus síntomas: si los resultados son adversos como la excesiva variabilidad glucémica, la sintomatología depresiva se intensifica. Finalmente, las complicaciones y comorbilidades asociadas a esta enfermedad deterioran significativamente la calidad de vida y pueden desencadenar el diagnóstico de otras patologías como digestivas o cáncer y, en caso de comorbilidad psiquiátrica, comprender cómo podría agravar aún más la tasa de depresión en comparación con la población general2.

3.1. Tratamiento farmacológico y psicoterapéutico:

El abordaje psicológico constituye una modalidad terapéutica primordial, reconocida por su importancia capital en el proceso de adaptación frente a cualquier patología aguda y crónica, especialmente en el DMID. La terapia cognitivo conductual y las terapias de tercera generación han demostrado ser efectivas, sin que se conozca la duración óptima del tratamiento. Habitualmente se llevan a cabo unas 12-15 sesiones destinadas a modificar el modelo cognitivo del diabético, gestionar las emociones ante síntomas depresivos y manejar situaciones y reacciones de estrés cotidiano. Hasta la fecha, se ha observado que los antidepresivos y la terapia hablada muestran una eficacia similar en los pacientes, quienes parecen preferir ambas modalidades ya que les permiten abordar más sosteniblemente.

La diabetes implica un impacto psicológico adverso para el individuo afectado, por lo que contar con un equipo de profesionales que incluya al psicólogo en el cuidado médico es esencial. El tratamiento para las diferentes formas de patología afectiva es hoy día esencialmente farmacológico y psicoterapéutico. En términos de tratamiento farmacológico, los ISRS y los IMAO siguen siendo los fármacos de primera elección para muchos trastornos afectivos, particularmente para la depresión en diabéticos. La Asociación Americana de Diabetes dedica tiempo a educar a los diabéticos sobre los riesgos de la automedicación con antidepresivos ISRS y tricíclicos, ya que estos pueden alterar varios sistemas neuroquímicos implicados en funciones metabólicas. Además, advierten sobre los posibles efectos secundarios de la terapia hormonal sustitutiva en mujeres postmenopáusicas que pueden incrementar los niveles de glucosa. Los antidepresivos tricíclicos deben emplearse con cautela en diabéticos debido a que podrían tener efectos anticolinérgicos que reducen la motilidad gástrica y el vaciamiento urológico6.

4. Educación y autocuidado:

Se requiere que los pacientes adopten un estilo de vida activo y saludable que rompa con estilos de vida sedentarios y destructivos, contribuyendo así a una experiencia diabética más saludable desde un enfoque terapéutico y educativo. Además, otra faceta del autocuidado en la depresión incluye compensaciones, integración social y búsqueda de apoyo mutuo para manejar el estrés y la ansiedad, trastornos comunes en quienes padecen diabetes.

Las estrategias de autocuidado en casos de depresión abarcan diferentes áreas; es crucial que a los pacientes con trastornos depresivos crónicos se les instruya sobre el autoreconocimiento de signos tempranos de una recaída para que puedan solicitar, de manera sincera y rápida, asistencia terapéutica profesional. Un cuidado relacional de sus actividades diarias, que abarca desde una alimentación acompañada, regulación del sueño y elección de ocio, hasta la autoadministración de insulina, representa un desafío técnico considerable. Por ello, es vital establecer metas realistas que permitan celebrar los logros progresivos, fortaleciendo el sentido de alegría y satisfacción personal, adecuados a la severidad y a las limitaciones funcionales de sus síntomas clínicos y a las posibles secuelas, que frecuentemente dependen de su adherencia al tratamiento médico y a las recomendaciones diagnósticas7.

El abordaje no farmacológico de la depresión radica principalmente en la psicoeducación y el fortalecimiento de la capacidad de resiliencia de los pacientes, fundamentales para el autocuidado, una actividad que requiere una participación activa en la aplicación de tratamientos terapéuticos.

4.1. Importancia de la educación del paciente:

El autocuidado constituye un pilar en la práctica enfermera orientada a fomentar la salud, prevenir enfermedades y controlar la enfermedad y su tratamiento, haciendo necesario impulsar estrategias que promuevan el conocimiento, habilidades y actitudes necesarias para un desempeño efectivo en el autocuidado, especialmente en el contexto de la diabetes y la prevención de complicaciones a futuro. En personas con diabetes, los programas educativos sobre autocuidado han mostrado impactos positivos tanto en el control de la enfermedad como en habilidades para realizar un autocuidado eficaz, el estado de salud general, la satisfacción vital y la reducción de costos. Por ende, el autocuidado y la educación terapéutica al paciente son esenciales en el manejo de individuos con DM, logrando incrementar la satisfacción vital y reducir las admisiones hospitalarias urgentes y la mortalidad hospitalaria.

Es crucial entender que una parte fundamental del control de la enfermedad y del seguimiento al tratamiento recae en la educación sanitaria del paciente por medio del proceso de autocuidado, donde el paciente asume un rol esencial en la gestión de su propia salud6.

5. Papel del personal de salud:

Es esencial educar sobre la diabetes y otras afecciones para prevenir su aparición mediante cambios de comportamiento sostenibles. Resulta crucial concienciar acerca de los riesgos vinculados con la no adherencia al tratamiento y el incumplimiento de las prescripciones médicas. Además, se debe promover la identificación de factores tanto conocidos como desconocidos que menoscaban la adherencia al tratamiento, y verificar la consistencia entre los hallazgos de investigaciones previas y las experiencias de investigadores o pacientes. Es imprescindible impulsar la adquisición de habilidades y formación relacionada con la diabetes en el ámbito escolar y familiar, con el fin de elevar el bienestar de individuos y comunidades, propiciando autocuidado, prevención de enfermedades y factores de riesgo, y mejorando la salud general mientras se reduce la prevalencia de enfermedades. Detectar a tiempo si alguien padece diabetes o depresión y actuar rápidamente es la manera más eficaz de minimizar los factores de riesgo y los impactos negativos, y de abordar o atenuar los cofactores asociados.

El personal de salud juega un papel crucial, al facilitar la consulta externa y ofrecer un enfoque multidisciplinario con la participación de distintas áreas (endocrinología, nutrición, enfermería, equipo interdisciplinario), además de proporcionar información preventiva sobre la depresión asociada a enfermedades preexistentes a la población que acude en casos de urgencia. Realizar educación sanitaria que motive a los pacientes con diversas patologías a colaborar en su propio tratamiento, promoviendo comportamientos y estilos de vida saludables5.

6. Investigaciones y avances en el campo:

El ambiente de urgencia hospitalaria se caracteriza por ser extremadamente estresante para los pacientes debido a que su visita suele ser provocada por una situación de gravedad que precisa de atención médica inmediata, abordando frecuentemente escenarios de dolor o incapacidad de llevar a cabo actividades cotidianas. Consecuentemente, los pacientes no solo enfrentan el problema subyacente que los llevó a consulta, con o sin la presencia de diabetes mellitus (DM), sino que también deben gestionar el estrés emocional derivado de esta experiencia. En estas circunstancias, la depresión puede manifestarse como un síntoma somático de una DM descompensada (referido como «Desorden de ánimo asociado a enfermedad médica»), no presentándose como un trastorno anímico más complicado. Es crucial prestar atención a este síntoma, dado que su inespecificidad podría llevar a errores diagnósticos si no se examina cuidadosamente. Existe la posibilidad de que una DM bien controlada oculte una depresión, ya sea secundaria o como una afección independiente. El riesgo de diagnósticos erróneos de trastornos como la ansiedad o la depresión es significativo y debe considerarse por las implicaciones terapéuticas y pronósticas que conlleva. De establecerse esta correlación, el paciente diabético experimentaría un estado de estrés constante, donde las restricciones dietéticas, la necesidad de ejercitarse y la medicación antihipoglucemiante se percibirán negativamente, enfocándose en el desinterés por las potenciales complicaciones1.

Numerosos estudios, principalmente llevados a cabo en atención primaria pero también en entornos hospitalarios, han evaluado la prevalencia de la diabetes en personas con depresión. No obstante, los estudios que abordan la depresión en pacientes diabéticos, específicamente aquellos hospitalizados en Servicios de Urgencias, son menos comunes ya que este tipo de carga psicológica es más frecuente y más sencilla de analizar y monitorear en entornos ambulatorios.

 

CONCLUSIONES

Este estudio puede contribuir a profundizar en el entendimiento que poseen los profesionales de las urgencias hospitalarias acerca de la interacción entre la diabetes y la depresión, facilitando la toma de decisiones clínicas, la implementación de estrategias de prevención terciaria y la redirección a otros niveles de atención; además de fomentar la conciencia en los formuladores de políticas para la creación de programas de salud pública dirigidos a dicha población. Se requieren estudios longitudinales y programas de intervención dirigidos. La atención en urgencias hospitalarias brinda una oportunidad para abordar de manera integral las características biopsicosociales de los individuos menos favorecidos social y económicamente, promoviendo así la salud y previniendo enfermedades tanto en los pacientes como en sus familiares, a través de derivaciones terciarias y cuaternarias que mejoran la atención global, considerando la literatura existente sobre el tema. Es posible que la diabetes actúe como un factor de riesgo para la depresión en servicios de urgencias hospitalarias, aunque se necesitan análisis más detallados de la interacción con variables como el sexo y la urgencia. El tratamiento prolongado de la diabetes y su farmacología podrían estar influenciando esta asociación. Las principales limitaciones de este estudio incluyen la falta de investigación en este ámbito y la necesidad de abordar el impacto de factores psicosociales en la relación entre la diabetes y la depresión. Es crucial seguir investigando en esta área para desarrollar estrategias de intervención más efectivas.

En relación con el contexto de las urgencias hospitalarias, específicamente en el campo de la enfermería, resulta relevante considerar cómo el personal de enfermería interpreta y maneja a estos pacientes. La enfermería habitualmente enfrenta una cantidad significativa de trabajo y demandas de intervención debido a diversas incidencias o complicaciones que afectan su capacidad de evaluación y atención. Usualmente, la intervención de enfermería en casos de pacientes crónicos es esporádica, incluyendo tareas como cambios de vías periféricas, administración de enemas y chequeos de signos vitales, prácticas que son más frecuentes en el servicio de urgencias que en otras unidades hospitalarias. A pesar de esto, las demandas de intervenciones de enfermería son a menudo más altas. A la luz de los resultados obtenidos en este estudio, se requiere reflexionar sobre varias cuestiones finales y reflexiones acerca de la relación entre la diabetes y la depresión. La razón por la cual las personas con diabetes son más susceptibles a desarrollar cuadros depresivos es un tema de debate continuo. Casi todos los individuos con enfermedades crónicas experimentan trastornos mentales como ansiedad, depresión o abuso de sustancias, influenciados por factores tanto biológicos como psicológicos. Estos pueden originarse por una exacerbación de la enfermedad (alteraciones del peso, del apetito) o por los efectos directos de la misma (dolor, fatiga), así como por factores psicosociales significativos (restricciones en la vida cotidiana, cambios en tareas habituales, necesidad de cuidado continuo), que pueden desencadenar estrés prolongado y una sensación de falta de control, culminando en trastornos ansioso-depresivos.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  4. Law, M.; Stewart, D.; Lette, I.; Pollock, N.; Bosch, J.; Westmorland, M. Instrucciones para el Formulario de Revisión Crítica Estudios Cuantitativos [Internet] 1998 [Consultado 17 abril 2023] Disponible en: https://canchild.ca/system/tenon/assets/attachments/000/000/365/origina l/MNGuiaCuantiCanada06.pdf?license=yes
  5. Instituto de Sanimetría y Evaluación Sanitaria. Global Health Data Exchange (GHDx) https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/ (consultado el 4 de marzo de 2023).
  6. Woody CA, Ferrari AJ, Siskind DJ, Whiteford HA, Harris MG. A systematic review and meta-regression of the prevalence and incidence of perinatal depression. J Affect Disord. 2017;219:86–92.
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