Dispositivos diana en el manejo moderno de la diabetes mellitus. Avances, retos y perspectivas

15 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Cristóbal García Bragado. Graduado en Enfermería por la Universidad de Navarra. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Natalia Bueno Latorre. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. María Castán Merino. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  4. María Berges Vidal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Belén Brau Sanz. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  6. Silvia Serrano Yus. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Los denominados “dispositivos diana” se han convertido en herramientas fundamentales para mejorar el control de la diabetes mellitus y la calidad de vida de los pacientes. Inicialmente, los sistemas de monitoreo continuo de glucosa (MCG) han demostrado una mayor eficacia que los glucómetros tradicionales, al proporcionar datos en tiempo real y reducir tanto la hipoglucemia como la hiperglucemia. Adicionalmente, las bombas de insulina ofrecen un suministro más preciso y adaptable a las necesidades individuales, facilitando un control glucémico más estable y reduciendo complicaciones. Un paso más allá son los sistemas de páncreas artificial o circuito cerrado, que integran MCG y bomba de insulina con algoritmos avanzados, ajustando automáticamente la dosis según la glucemia.

No obstante, estos avances enfrentan desafíos, entre ellos los altos costos, la formación continua requerida para pacientes y profesionales, así como la necesidad de programas educativos efectivos que garanticen la adopción responsable. Además, la brecha tecnológica y la disponibilidad en diferentes sistemas de salud limitan el acceso universal a estos dispositivos. Se espera que la próxima generación de dispositivos diana incorpore algoritmos de inteligencia artificial y quizá hormonas adicionales, con el objetivo de emular de forma aún más cercana la función de un páncreas sano.

PALABRAS CLAVE

Diabetes mellitus, dispositivos diana, monitoreo continuo de glucosa, bombas de insulina, páncreas artificial, educación diabetológica.

ABSTRACT

The so-called “targeted devices” have become essential tools for improving diabetes mellitus management and patients’ quality of life. Initially, continuous glucose monitoring (CGM) systems have proven more effective than traditional glucometers, as they provide real-time data and reduce both hypoglycemia and hyperglycemia. Additionally, insulin pumps offer a more precise and adaptable insulin supply to meet individual needs, facilitating more stable glycemic control and reducing complications. One step further are the artificial pancreas or closed-loop systems, which integrate CGM with an insulin pump and advanced algorithms, automatically adjusting the dose according to glucose levels.

Nevertheless, these advances face challenges, including high costs, the continuous training required for both patients and healthcare professionals, as well as the need for effective educational programs to ensure responsible adoption. Moreover, the technological gap and varying availability within different healthcare systems limit the universal accessibility of these devices. It is expected that the next generation of targeted devices will incorporate artificial intelligence algorithms and possibly additional hormones, with the goal of more closely replicating the function of a healthy pancreas.

KEY WORDS

Diabetes mellitus, targeted devices, continuous glucose monitoring, insulin pumps, artificial pancreas, diabetes education.

DESARROLLO DEL TEMA

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por la alteración en la producción o acción de la insulina, provocando hiper o hipoglucemia1. En las últimas décadas, el desarrollo de dispositivos tecnológicos orientados específicamente al control y manejo de la diabetes ha avanzado de forma considerable2. Estos dispositivos, conocidos coloquialmente como “dispositivos diana”, comprenden tecnologías que permiten la monitorización continua o intermitente de la glucosa, así como el suministro preciso de insulina según las necesidades del paciente3. El objetivo de esta monografía es revisar los dispositivos diana actuales en el control de la diabetes mellitus, proporcionando una actualización sobre su eficacia, desafíos y perspectivas futuras.

PANORAMA GENERAL DE LA DIABETES MELLITUS Y LA NECESIDAD DE DISPOSITIVOS DIANA:

La diabetes mellitus, tanto en su tipo 1 como en el tipo 2, se asocia con un control inadecuado de la glucosa sanguínea, lo que puede derivar en complicaciones a largo plazo como retinopatía, nefropatía y neuropatía4. Durante décadas, el tratamiento se ha basado en la administración de insulina (en el caso de la diabetes tipo 1) o en el uso de fármacos orales e insulina en la diabetes tipo 2, junto con modificaciones en el estilo de vida 3. Sin embargo, el control glicémico óptimo sigue siendo un reto para muchos pacientes, ya que el automonitoreo tradicional a través de glucómetros de punción capilar resulta limitado en frecuencia y no capta todas las fluctuaciones de la glucemia1.

Los dispositivos diana han surgido como herramientas clave para superar estas limitaciones. Su desarrollo se ha visto impulsado por la búsqueda de un control glucémico más fino y por la necesidad de reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes 5. Algunos de los principales dispositivos diana incluyen los sistemas de monitoreo continuo de glucosa (MCG), las bombas de insulina, y los llamados páncreas artificiales o sistemas integrados de circuito cerrado 6. La evolución y la disponibilidad de estas tecnologías han permitido un mayor grado de personalización en el tratamiento, facilitando la adherencia y reduciendo la incertidumbre asociada con el control de la diabetes2.

MONITOREO CONTINUO DE GLUCOSA (MCG):

El monitoreo continuo de glucosa (MCG) se ha convertido en uno de los pilares del control intensivo de la diabetes3. Estos dispositivos miden la glucosa en el líquido intersticial de forma casi continua, ofreciendo datos en tiempo real sobre la tendencia y las variaciones glucémicas1. Existen dos tipos principales de MCG: los sistemas de monitorización continua tradicionales y los sistemas flash de monitoreo de glucosa7. En los dispositivos tradicionales, el sensor se inserta bajo la piel y transmite información a un receptor o teléfono inteligente, generando alarmas de hipoglucemia o hiperglucemia6. En cambio, en los sistemas flash, el paciente “escanea” el sensor con un lector para obtener las lecturas de glucosa8.

Estos sistemas MCG han demostrado mejorar el control glucémico, reducir las hipoglucemias e incrementar el tiempo en rango de glucosa2. Estudios recientes señalan que los pacientes que utilizan MCG muestran mayores reducciones en la hemoglobina glucosilada (HbA1c) en comparación con aquellos que realizan únicamente autocontrol tradicional con glucómetros de punción9. Además, la disponibilidad de datos continuos permite al paciente ajustar su terapia de insulina, alimentación o actividad física de forma más precisa5. Sin embargo, los MCG presentan desafíos, como la calibración del sensor (en algunos dispositivos) y el costo elevado, lo que puede limitar su accesibilidad en algunos sistemas de salud o pacientes8. Asimismo, la necesidad de recambios regulares del sensor y la incomodidad de llevar un dispositivo adherido al cuerpo constituyen barreras de aceptación en ciertos pacientes7.

BOMBAS DE INSULINA:

Las bombas de insulina suministran insulina de acción rápida de manera subcutánea, imitando la secreción fisiológica basal y los bolos para las comidas10. Desde sus inicios en la década de 1970, estas bombas han evolucionado notablemente en cuanto a tamaño, prestaciones y facilidad de uso 1. En la actualidad, las bombas de insulina pueden programarse para liberar dosis basales ajustadas en diferentes momentos del día y administrar bolos correctores o prandiales con precisión11. El uso de este tipo de bombas se ha generalizado principalmente en pacientes con diabetes tipo 1 que requieren un mayor control de sus glucemias siendo todos ellos insulinodependientes3.

El principal beneficio de las bombas de insulina reside en la mayor flexibilidad que ofrece al paciente y en la posibilidad de lograr un control glucémico más estable10. Los pacientes pueden programar distintos perfiles basales según su ritmo circadiano y ajustar los bolos de insulina cuando ingieren alimentos o en situaciones especiales, como el ejercicio físico o el ayuno12. Numerosos estudios reportan una reducción de las hipoglucemias severas y mejoras en el control global de la diabetes, con el uso de este tipo de sistemas en estos pacientes11. No obstante, el éxito de esta terapia depende en gran medida de la educación y el compromiso del paciente, la monitorización constante y la prevención de fallos técnicos5, dado que algunos usuarios experimentan problemas de oclusión en la cánula, infecciones en el sitio de inserción, sumando a todo esto el costo elevado relacionado del mismo13.

SISTEMAS DE PÁNCREAS ARTIFICIAL O CIRCUITO CERRADO:

Los sistemas integrados de páncreas artificial representan la siguiente generación de dispositivos diana para el control de la diabetes 4. Estos sistemas combinan un MCG con una bomba de insulina y un algoritmo de control inteligente que ajusta de manera automática la administración de insulina en función de los valores de glucosa en tiempo real14. De esta forma, se logra un circuito cerrado que imita, al menos parcialmente, la función del páncreas sano9. Diversas investigaciones han demostrado que estos sistemas pueden mejorar el tiempo en rango de glucosa y reducir las hipoglucemias nocturnas de manera significativa, lo que supone un importante beneficio de seguridad en estos pacientes15.

A pesar de los avances, los sistemas de páncreas artificial aún enfrentan desafíos, como la necesidad de calibración del sensor en algunos modelos, la inexactitud en situaciones de variabilidad glucémica extrema o la imposibilidad de responder con insulina cuando la hiperglucemia es muy rápida14. Además, la mayor complejidad tecnológica y el costo de estos dispositivos pueden dificultar su adopción masiva, aunque su uso reduciría a largo plazo las complicaciones asociadas de un mal control glucémico, reduciendo con ello el importante gasto sanitario que estas patologías subyacentes, suponen al sistema sanitario1.

Se espera que la introducción de algoritmos más sofisticados y la inclusión de hormonas adicionales (por ejemplo, glucagón) mejoren la eficacia y la seguridad de estos sistemas en los próximos años 6. De hecho, actualmente la biomedicina ya ha desarrollado un páncreas artificial bihormonal, que administra insulina y glucagón, el cual se encuentra en fase de estudio, siendo una posible solución para todos estos pacientes que carecen de un páncreas normofuncionante, que podría resolver ciertos inconvenientes relacionados con la hipoglucemia16.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA ELECCIÓN DEL DISPOSITIVO DIANA:

La elección del dispositivo diana más adecuado para cada paciente depende de factores clínicos, educativos, económicos y personales 9. El equipo médico debe evaluar la capacidad del paciente para manejar la tecnología, su grado de motivación y el apoyo familiar o social con el que cuente 3. Por otra parte, la disponibilidad y cobertura de los dispositivos por parte de los sistemas de salud pueden condicionar en gran medida la selección5. Es esencial que existan programas de educación en diabetes que enseñen a los pacientes y sus cuidadores a utilizar adecuadamente los dispositivos diana, maximizar sus beneficios y minimizar los riesgos17. Asimismo, el monitoreo continuo de la adherencia y la satisfacción del paciente resulta clave para el éxito de estas terapias7.

DESAFÍOS EN LA ADOPCIÓN Y USO DE DISPOSITIVOS DIANA

A pesar de los claros beneficios de los dispositivos diana, su adopción encuentra barreras que incluyen costos elevados, falta de infraestructura sanitaria para el seguimiento de los pacientes y brechas en la formación de los profesionales de la salud2. De igual modo, existe resistencia por parte de algunos usuarios debido a la incomodidad de portar un sensor o bomba de insulina de manera constante, así como temores a las alarmas o fallos técnicos14.

Para superar estos desafíos, se requiere una estrategia integral de políticas públicas y privadas que favorezcan la inversión en tecnología, la negociación de precios y la incorporación de los dispositivos en los cuadros de cobertura de seguros 1. Además, la investigación continua y el desarrollo de dispositivos menos invasivos, más precisos y con una vida útil mayor son esenciales para fomentar la adopción y la persistencia en el uso10.

EDUCACIÓN Y ROL DEL EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO:

La incorporación de dispositivos diana al tratamiento de la diabetes mellitus conlleva un cambio en la forma en que el paciente gestiona su enfermedad9. Por ello, la educación diabetológica y el apoyo de un equipo multidisciplinario integrado por endocrinólogos, educadores en diabetes, enfermeros especializados, dietistas y psicólogos, son cruciales para guiar al paciente en la adaptación y uso adecuado de estas tecnologías2.

La educación debe centrarse en la comprensión de los valores de glucosa, la interpretación de las alarmas y la toma de decisiones terapéuticas basadas en los datos proporcionados por el dispositivo5. Asimismo, el soporte emocional y la identificación temprana de dificultades son determinantes para asegurar una buena calidad de vida y reducir la angustia que puede causar la monitorización continua3.

PERSPECTIVAS FUTURAS: INNOVACIÓN Y PERSONALIZACIÓN:

Los avances en la miniaturización de sensores y bombas, así como la mejora en la comunicación inalámbrica y los algoritmos de inteligencia artificial, auguran un futuro prometedor para los dispositivos diana en el control de la diabetes mellitus6. La tendencia actual se dirige hacia sistemas cada vez más automatizados, con algoritmos de aprendizaje que ajusten la administración de insulina según patrones individuales de glucemia, actividad física y alimentación14. Además, se investiga la inclusión de otras hormonas, como la amilina, y la posibilidad de crear un páncreas artificial con células beta encapsuladas o ingeniería de tejidos1.

La personalización de la terapia, en conjunto con la implementación de estrategias de telemedicina, posibilitará un control más minucioso del paciente y la identificación temprana de complicaciones sin requerir la frecuente asistencia presencial. Este enfoque contribuirá además a disminuir la carga asistencial que generan estos pacientes crónicos en el sistema sanitario, al reducir la demanda de consultas presenciales 2. Sin embargo, uno de los principales retos radica en asegurar la equidad en el acceso a estas innovaciones tecnológicas, de manera que no se vea limitada por disparidades socioeconómicas o geográficas y no se prive a determinados grupos de la evolución científica9-16.

En última instancia, la adopción masiva y eficaz de los dispositivos diana para la diabetes mellitus depende de la cooperación estrecha entre todos los actores implicados: los propios pacientes, el personal sanitario, la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, así como las autoridades gubernamentales y las asociaciones de pacientes 17. Solo a través de esfuerzos conjuntos en materia de educación, financiación, desarrollo tecnológico y concienciación se podrá garantizar una incorporación responsable y global de estas soluciones en la práctica clínica, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con la enfermedad16-17.

CONCLUSIÓN

Los dispositivos diana han transformado radicalmente el control de la diabetes mellitus, ofreciendo nuevas posibilidades para la monitorización de la glucosa y la administración de insulina. El monitoreo continuo de glucosa, las bombas de insulina y los sistemas de páncreas artificial son ejemplos claros de cómo la tecnología puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir las complicaciones asociadas con la enfermedad. Sin embargo, todavía persisten desafíos importantes, como la necesidad de educación integral, el costo de los dispositivos y la brecha tecnológica entre distintas regiones y poblaciones. El papel del equipo multidisciplinario en la capacitación y seguimiento de los usuarios es determinante para maximizar los beneficios de estas tecnologías.

A medida que la investigación avance, se espera que los dispositivos diana sean cada vez más precisos, menos invasivos y más automatizados, permitiendo un control de la diabetes casi fisiológico. La innovación en algoritmos, la posible inclusión de otras hormonas y la integración de aplicaciones de inteligencia artificial prometen dar un nuevo impulso a la gestión de la enfermedad. No obstante, la equidad en el acceso a estas herramientas y la concienciación de la importancia de un manejo integral y personalizado siguen siendo aspectos fundamentales que requieren la colaboración de todos los sectores involucrados. En definitiva, la evolución de los dispositivos diana señala un horizonte esperanzador para el control de la diabetes mellitus, pero su éxito dependerá de la adopción responsable, la educación y el compromiso colectivo de mejorar la calidad de vida de las personas con esta condición crónica.

 

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