Educación diabetológica

17 agosto 2024

AUTORES

  1. Rebeca Sangüesa González. Diplomada en Enfermería. Residencia San Bartolomé. Navarra.
  2. Iguacel Pablo Romero. Diplomada en Enfermería. Centro de Salud de Cascante. Navarra.
  3. Víctor Manuel Aguilera Ruiz. Graduado en Enfermería. Zona Básica de Cascante. Navarra.
  4. Tamara Martín Carcas. Graduada en Enfermería. Zona Básica de Cascante. Navarra.
  5. Elisabeth Alba Pemán. Graduada en Enfermería. Centro de Salud de Buñuel. Navarra.
  6. Claudia María Sada Fernández. Graduada en Enfermería. Centro de Salud de Buñuel. Navarra.

 

RESUMEN

La diabetes mellitus (DM) se puede considerar como uno de los principales problemas de salud a nivel mundial por su alta prevalencia y elevado coste económico. La OMS estima que en el año 2002 existían en el mundo 3000 personas diabéticas por cada 100.000 habitantes y había 190 casos nuevos cada año1,2.

Actualmente, la OMS estima que en el año 2030 habrá 366 millones de diabéticos en todo el mundo, la mayoría DM tipo II, produciendo una epidemia en los países más desarrollados. Esto es debido a un envejecimiento de la población a nivel mundial, aumento de la obesidad y falta hábito en el ejercicio.

La DM se sitúa entre la cuarta y octava causa de muerte en los países desarrollados. En España, es la tercera causa de muerte en mujeres y la séptima en hombres. En cuanto a la tendencia, se observa un aumento en los países europeos, sin embargo, en España se observa una disminución de casos, aunque las defunciones han aumentado debido al envejecimiento de la población. Entre las causas de muerte no suele estar en primer lugar la propia diabetes, sino las complicaciones que esta provoca.

PALABRAS CLAVE

Diabetes Mellitus, obesidad, insulina, enfermedad, diabetes gestacional.

ABSTRACT

Diabetes mellitus (DM) can be considered one of the main problems of health worldwide due to its high prevalence and high economic cost. The who estimates that in 2002 there were 3,000 diabetic people in the world per 100,000 inhabitants and there were 190 new cases each year. Currently, the who estimates that in the year by 2030 there will be 366 million diabetics worldwide, most of them type II DM, producing an epidemic in the most developed countries. This is due to aging of the population worldwide, increase in obesity and lack of habit in the exercise. DM is between the fourth and eighth cause of death in developed countries. In Spain is the third cause of death in women and the seventh in men. Refering to trend, an increase is observed in European countries, however, in Spain observes a decrease in cases, although deaths have increased due to the aging of the population. Among the causes of death it is not usually in first place diabetes itself, but the complications it causes.

KEY WORDS

Mellitus diabetes, obesity, insulin, disease, gestational diabetes.

INTRODUCCIÓN

La obesidad y la diabetes son dos procesos íntimamente relacionados cuya incidencia va aumentando paulatinamente. Es evidente que la diabetes mellitus es uno de los factores de riesgo que más frecuentemente conllevan una enfermedad cardiovascular y hasta un 70-80 % de los diabéticos fallecerán por esta causa. Por lo tanto, su diagnóstico precoz, así como el de otros factores asociados, como pueden ser la obesidad y la hipertensión, es un requisito imprescindible para el tratamiento eficaz en la prevención de la mortalidad por causa cardiovascular.

El estudio Di@bet.es, publicado en 20123,4, es el mayor estudio epidemiológico poblacional sobre diabetes realizado en España, en el que se pudo registrar una prevalencia de la enfermedad alrededor de un 13,8% en la población adulta y en el que hay que destacar que casi la mitad de la población estudiada no estaba diagnosticada previamente. Esta prevalencia era similar a la que se observa en otros países del sur de Europa como Portugal, pero claramente superior a la que se puede ver en los países del norte de Europa. En dicho estudio, las personas mayores de 60 años, la prevalencia de la diabetes se incrementaba hasta valores por encima del 30 %. En los próximos años se estima un incremento exponencial del número de personas con diabetes a nivel mundial del 48%, y del 16% en Europa, para el año 2045.

La diabetes mellitus, es un grupo de condiciones metabólicas crónicas, que tienen en común niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia), como resultado de la incapacidad del cuerpo para producir insulina o resistencia a la acción de insulina, o ambos. La diabetes se puede asociar a diversas complicaciones, que pueden ser agudas (metabólicas o infecciosas) o crónicas (micro o macro vasculares) siendo causa importante de morbilidad, incapacidad y muerte.

Se pueden diferenciar según las posibles causas que originan la enfermedad 4 tipos:

  • Diabetes tipo I: producida por la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas y se caracteriza por una falta total de la producción de insulina, por lo que el individuo debe recibir insulina como tratamiento de sustitución hormonal.
  • Diabetes tipo II: caracterizada por un aumento anormal de la resistencia a la insulina, por lo que el cuerpo no puede producir suficiente insulina para superar esta resistencia. El individuo no necesita insulina, pero podría llegar a necesitarla a lo largo de la evolución de su enfermedad.
  • Diabetes gestacional: intolerancia a la glucosa que afecta a algunas mujeres durante el embarazo, puede ser necesaria la administración de insulina mientras dure el embarazo.
  • Diabetes autoinmune latente del adulto (LADA): diabetes con predominio insulinopénico por destrucción rápida de las células beta con anticuerpos ano GAD de aparición en edad adulta y necesidad de tratamiento insulínico de forma precoz.
  • Otros tipos de diabetes: que también pueden requerir administración de insulina para el tratamiento (diabetes inducida por fármacos como los glucocorticoides, tratamientos del VIH, enfermedades del páncreas, etc.).

 

La diabetes tipo I y tipo II son enfermedades heterogéneas en las cuales la presentación clínica y la progresión de la enfermedad pueden variar. La clasificación es importante para decidir el tratamiento, pero a veces, es difícil hacerla en el primer momento del diagnóstico.

Se considera un valor normal de glucemia en ayunas entre 70 y 100 mg/dl y después de las comidas por debajo de 140 mg/dl. También, existe un estado intermedio entre lo que se considera normalidad y diabetes cuando los valores son entre 100 y 126 mg/dl en ayunas, a este estado lo denominamos intolerancia a la glucosa. Para ello, se realiza la prueba de tolerancia a la glucosa, la cual consiste en administrar 75 mg de glucosa y tomar una muestra de sangre a las 2 horas, si el valor de la glucemia se encuentra entre 146 y 200 mg/l, afirmaremos una intolerancia a la glucosa.

Los criterios diagnósticos son los siguientes:

  • Glucemias al azar de 200 mg/dl o mayores, con síntomas como poliuria o polifagia.
  • Glucemia en ayunas igual o mayor de 126 mg/dl.
  • Glucemia dos horas después de la ingesta de 75 gr de glucosa igual o mayor de 200 mg/dl.

 

Para realizar la prueba de tolerancia a la glucosa se deben tener en cuenta varios criterios:

  • No se debe modificar ni restringir la alimentación los tres días antes de la prueba.
  • Se debe tomar la muestra a primera hora de la mañana.
  • Se debe administrar los 75 gr de glucosa en 300 ml de agua fría.
  • Durante las 2 horas de espera hasta la toma de la muestra de sangre el paciente debe permanecer en reposo.
  • A los menores de 18 años se le administra 1,75 gr de glucosa por kg de peso, máximo 75 gr.

 

Hay una serie de factores de riesgo a la hora de desarrollar diabetes que no podemos modificar, como son: la edad, la etnia, los antecedentes de primer grado, antecedentes de diabetes gestacional o síndrome de ovario poliquístico. Sin embargo, hay otros factores en los que se puede trabajar para disminuir el riesgo de padecer la enfermedad, como son: la obesidad, sedentarismo, tabaquismo, alimentación inadecuada, dislipemia y la hipertensión arterial.

MÉTODO

Para realizar este artículo de revista se ha realizado una revisión bibliográfica con metodología de búsqueda sistemática de diferentes artículos científicos en diversas bases de datos como pueden ser Google académico o Pubmed para poder ir recopilando información y llevar a cabo dicho artículo.

OBJETIVO

Con este artículo se pretende dar a conocer a la población el aumento de la prevalencia de la diabetes en la sociedad y los factores de riesgo que ella conlleva. También educar en el tratamiento y estilos de vida favorables intentando así conseguir una menor repercusión de la enfermedad. Incidir en la importancia de un diagnóstico precoz.

RESULTADOS

DIABETES MELLITUS TIPO I:

La DM opa I se produce debido a la destrucción de las células beta del páncreas, lo que provoca una deficiencia de insulina que puede ser leve al principio, pero puede evolucionar hasta una carencia absoluta de la hormona. Suele ser más frecuente en niños y en jóvenes. La velocidad de destrucción de las células beta determina la intensidad del cuadro clínica; cuanto antes se inicia el cuadro, la intensidad será mayor.

Todavía no se conoce con exactitud por qué unas personas padecen la enfermedad y otras no. Se nace con una predisposición genética a padecerla, pero para que curse la enfermedad se necesita la acción de otros factores que no son aún conocidos, como pueden ser los anticuerpos virales, lo que explica la relación entre epidemias virales y aparición de nuevos casos de DM tipo I; los hábitos alimentarios, el crecimiento acelerado que ocurre en la pubertad, etc…

Para el diagnóstico precoz de la DM opa 1, nos debe llamar la atención que el niño a pesar de comer mucho (polifagia), adelgaza. Aunque en otras ocasiones, sobre todo en niños pequeños, se pierde el apetito (anorexia), llegando a provocar una pérdida de peso. Otro factor indicativo es la poliuria o diuresis abundante, llegándose incluso a orinar en la cama, por lo que también el individuo tendrá mucha sed (polidipsia). A todos estos factores se puede sumar, que el niño se encontrará más cansado de lo habitual (astenia), lo que puede provocar cambios en el carácter y comportamiento del niño, volviéndose más apático o irritable.

En algunas ocasiones, cuando el diagnóstico ha sido precoz, el páncreas puede recuperarse parcialmente y producir una cantidad de insulina, necesitando por lo tanto administrar dosis más bajas de insulina. A este periodo de enfermedad lo denominamos periodo de remisión o “luna de miel” de la diabetes. Esta fase es transitoria y en ocasiones puede incluso, no llegarse a presentar. Sin embargo, si no se ha realizado un diagnósoco precoz, y la falta de insulina va progresando, los síntomas pueden evolucionar y llegar a un cuadro de mayor gravedad como es la cetoacidosis diabética cursando con vómitos y dolor abdominal, llegando a acompañarse de deshidratación, alteración respiratoria, y tendencia al sueño, hasta llegar a una disminución progresiva de la conciencia.

Desde que se sintetizó la insulina por primera vez en 1921, se ha podido modificar su forma de obtención, y se han desarrollado cambios en su molécula que permiten modificar su acción según precise el paciente. Para el tratamiento con insulina de la diabetes opa I, precisamos de insulinas que mantengan la glucemia estable entre comidas o en ayunas (insulinas de acción lenta), y otra que evite el aumento excesivo de glucosa en sangre después de las comidas (insulina de acción rápida).

El tratamiento de la diabetes I, además de la administración de la insulina consiste en el control de la alimentación5, ajuste del ejercicio físico y la medición de los valores de glucosa en sangre. Es muy importante monitorizar la glucemia con bastante frecuencia, ya que así podremos modificar y ajustar el tratamiento y, por lo tanto, disminuir las complicaciones a corto y largo plazo.

La dieta ha de ser equilibrada, el 45-50% de las calorías deben obtenerse de los hidratos de carbono, el 30% de las grasas y el 15-20% de las proteínas. Las comidas se deben hacer en 4-5 tomas a lo largo de todo el día. Se recomienda que el desayuno aporte el 15-20%, el almuerzo el 10%, la comida el 35%, la merienda el 15% y la cena el 20-25% de las calorías totales. Los hidratos de carbono de absorción rápida, no deben suponer más del 10% del aporte calórico de la dieta y no deben comerse solos, sino en las comidas principales, acompañados de fibras y otros alimentos que lleven grasa o proteínas, para que así se absorban más despacio. Es preferible, para un mejor control de la glucemia, los hidratos de carbono complejos o de absorción lenta, los cuales se encuentran en los cereales, legumbres y tubérculos.

Como hemos dicho anteriormente, las personas con diabetes tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, por lo que el consumo de grasas saturadas debe estar limitado, para ello se debe aumentar el consumo de pescado y carnes blancas. También es necesario ingerir de 15 a 30 gr de fibra al día, en forma de verduras, ensaladas, frutas con piel…ya que es muy beneficiosa para enlentecer la digestión y absorción de alimentos como los azúcares y las grasas, además previene del estreñimiento.

Además del control nutricional en la diabetes tipo I, es importante la realización de ejercicio ya que ayuda a mejorar el control glucémico. Se recomienda realizar 30 min de ejercicio físico al día. Es muy importante el control de glucemia para adecuar la ingesta y la dosis de insulina al ejercicio a realizar para evitar complicaciones.

En general, se recomiendan ejercicios de intensidad moderada o baja resistencia (aeróbicos), durante 30-90 min, ya que favorecen la circulación y mejoran la oxigenación de las células. Ejemplos de ellos podrían ser; correr, bicicleta, fútbol, tenis, etc. Los ejercicios de intensidad o anaeróbicos no se recomiendan porque disminuyen la oxigenación de los tejidos y aumentan la tensión arterial; como pueden ser levantamiento de pesas o pruebas de velocidad.

En cualquier caso, el diagnóstico de diabetes no debe cambiar el deporte que realizaba el paciente anteriormente, ni la diabetes debe suponer una limitación para la realización de cualquier ropa de deporte, simplemente habrá que adecuar el tratamiento al deporte a realizar por el paciente.

DIABETES MELLITUS TIPO II.

Los pacientes con DM opa II6 constituyen cerca del 85-95% del total de la población diabética en los países desarrollados. Actualmente se sugiere el cribado oportunista a personas mayores de 45 años de la glucemia basal cada 4 años, dentro del cribado de los factores de riesgo cardiovascular mediante tres tipos de pruebas; glucemia basal, sobrecarga oral con 75 gr de glucosa (SOG) o hemoglobina glicosilada en analítica sanguínea.

Se deben realizar controles glucémicos como mínimo cada tres años en adultos con al menos uno de los siguientes factores para desarrollar diabetes opa II:

  • Antecedente familiar de primer grado de diabetes.
  • Etnias de mayor riesgo como afroamericanos, latinos y asiáticos.
  • Inactividad física.
  • Antecedentes de enfermedad cardiovascular.
  • Sobrepeso.
  • Hipertensión arterial.
  • Dislipemia.
  • Esteatosis hepática no alcohólica.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Diabetes gestacional.
  • Fármacos hiperglucemiantes.

 

En el momento del diagnóstico de la DM opa II se debe hacer una evaluación médica para conocer la situación basal del paciente y detectar posibles complicaciones micro y macrovasculares. Al principio del diagnóstico es importante el papel educativo e informativo de la enfermedad, con el fin de implicar al paciente en el plan del tratamiento y control de la enfermedad. Se recomienda al diagnóstico de la enfermedad revisiones cada 2 semanas por parte de atención primaria hasta ajustar el tratamiento y completar el programa de educación. En el caso de insulinización, se requiere supervisión diaria durante la primera semana. Y una vez pasado el primer año del diagnóstico, en pacientes bien controlados se recomienda 1 o 2 visitas médicas al año y entre 2 y 4 visitas anuales de enfermería.

El control de la DM opa II se obtiene con un abordaje multifactorial intentando mantener unos objetivos de control:

  • HbA1C menor de 6,5 % si la enfermedad es de corta evolución y tiene bajo riesgo de hipoglucemia, si es de larga evolución se aceptan valores entre 7-8 %.
  • Glucemia en ayunas: 80-130 mg/dl.
  • Glucemia postprandial: menor de 180 mg/dl.
  • Colesterol no HDL: menor de 130 mg/dl.
  • LDL menor de 10 mg/dl si no hay enfermedad cardiovascular y el paciente es mayor de 75 años, sino se recomiendan valores por debajo de 70 mg/dl.
  • HDL mayor de 40 mg/dl en hombres y mayor de 50 mg/dl en mujeres.
  • Hipertensión arterial 120-140/80-90 mmhg sin nefropatía o retinopatía y por debajo de 130/80 mmhg con nefropatía diagnosticada.

 

El tratamiento7 no farmacológico es el primer escalón del tratamiento de la DM opa II, engloba alimentación, ejercicio y educación terapéutica. El 80 % de los pacientes con DM opa II presentan sobrepeso, por lo que una buena alimentación y por lo tanto una bajada de peso va a favorecer la disminución de la resistencia a la insulina llegando a disminuir entre 1-2% la hemoglobina glicosilada, mejorando el perfil lipídico, la tensión arterial y evitando complicaciones a nivel vascular.

DIABETES GESTACIONAL:

La diabetes gestacional es la alteración más frecuente durante la gestación y se asocia a un incremento del riesgo de morbimortalidad materna y fetal, por lo que se precisa un adecuado control tanto de la madre como del feto. Aproximadamente un 1% de todas las mujeres embarazadas presenta diabetes pregestacional (DMPG), es decir, la diagnosticada antes del inicio del embarazo y hasta un 12 % de los casos, presentara diabetes gestacional (DMG) durante el embarazo (diagnosticada por primera vez durante el embarazo).

Las tasas de incidencia de DMG están aumentando por el aumento de la tasa de obesidad en la población y aumento del número de embarazos en edad más avanzada. La diabetes en el embarazo está asociada a riesgo y complicaciones tanto para la mujer como para el feto; como pueden ser el aborto espontaneo, la preeclampsia o el parto pretérmino. Además, la retinopatía diabética puede empeorar durante el embarazo, la muerte fetal, malformaciones congénitas o la hipoglucemia al nacer es más común en bebés con madres con DMG.

Si en la primera consulta prenatal la gestante presenta criterios diagnósticos de DM no es necesario realizar ningún cribado, se considerará diabetes franca.

Se realizará cribado mediante la prueba de O ́Sullivan (SOG 50 g) en la primera visita a todas las gestantes con factores de riesgo de DMG, siendo la prueba patológica si la glucemia a la hora es igual o mayor 140 mg/dl. Cuando la prueba de O ́Sullivan sea positiva, se realizará la confirmación diagnóstica mediante SOG de 100 g.

Se realizará en el segundo trimestre de manera universal, entre la semana 24-28 de gestación al resto de gestantes no diagnosticadas previamente y en el tercer trimestre a gestantes que no hayan sido estudiadas anteriormente o que posteriormente hayan desarrollado complicaciones que se asocian a DMG como macrosomía fetal o polihidramnios (en estos casos se obviara la prueba del cribado y se realizará directamente una SOG).

Hasta ahora no existe unanimidad a la hora de establecer cuál es el mejor método de diagnóstico. El GEDE recomienda realizar el diagnóstico en dos pasos; en primer lugar, realizar el test de cribado con SOG de 50 g sin ayuno, y si el cribado es positivo, realizar el test mediante SOG con 100 g. Si solo un valor está alterado, deberá repetirse la SOG en tres semanas.

Una vez realizado el diagnóstico, es importante el trabajo multidisciplinar entre el ginecólogo, la matrona y el endocrino para un buen control. Se deberán explicar las implicaciones del diagnóstico de DMG para la mujer y para su hijo, la importancia de conseguir un buen control glucémico para reducir riesgos y el tratamiento a llevar a cabo; cambios en la dieta, y actividad física y si estos no serían suficientes, la administración de insulina.

El tratamiento nutricional consiste en un plan de alimentación personalizado, siempre teniendo en cuenta los hábitos de vida de la mujer gestante e individualizando la dieta a la situación actual del embarazo. Se debe incorporar un consumo adecuado de calorías, para ello se debe aumentar entre 340 y 450 calorías en el segundo y tercer trimestre respectivamente. En general, se prescribe una dieta normocalórica entre 2000-2200 calorías, y en el caso de aumento de peso no recomendado se indicará una discreta restricción, pero no menos de 1700 calorías al día.

Al diagnóstico de la DMG la recomendación de realizar ejercicio de forma regular también es importante ya que mejora el control glucémico. Se recomienda caminar, nadar, bicicleta estática, pilates, entrenamientos de suelo pélvico, etc, y se deben evitar deportes de contacto, o actividades de riesgo. Se deben realizar 30 minutos de ejercicio diario durante 5-7 días a la semana, pero no más de 45 minutos continuos.

Si con el tratamiento de dieta y ejercicio no se consiguen los objetivos de control glucémico (2 controles de glucemia superiores en el mismo momento del día durante 1 semana), o en el caso de crecimiento fetal excesivo, se deben pautar tratamientos adicionales. La glibenclamida y la metformina se han usado en gestantes con DMG pero se debe saber que en las fichas técnicas de ambos fármacos no especifica su autorización durante el embarazo. El tratamiento farmacológico de primera elección es la insulina. Para la insulina basal, se puede utilizar la insulina humana NPH y para la insulina de acción rápida, se indicará insulina humana regular, aspart o lispro.

El seguimiento obstétrico de la gestante con DM es similar al de una gestante sin patología, excepto que se debe realizar un control ecográfico adicional al habitual según recomienda la SEGO, entre la semana 28 a la 30 para valorar la macrosomía fetal e hidramnios, signos asociados a un mal control glucémico. Además, la ecografía de la semana 36-38 aportará información para planificar la finalización del embarazo en las gestantes que fuese necesario.

En los casos de DMG bien controlada y sin factores de riesgo, la finalización de la gestación sería similar a la población en general, sin sobrepasar la semana 40 + 6, en el resto de casos habrá que valorar cada caso según los factores de riesgo asociados y el control glucémico.

Durante el parto es necesario una buena monitorización glucémica y si es preciso establecimiento de tratamiento insulínico, preferiblemente mediante bomba de perfusión intravenosa para prevenir la hipoglucemia neonatal. Después del parto se deberá suspender el tratamiento farmacológico instaurado durante el embarazo y realizar controles glucémicos para valorar la situación metabólica basal. Las mujeres con glucemia capilar en ayunas después del parto mayor de 100 mg/dl presentan riesgo alto de persistencia de DM o alteración del metabolismo de los carbohidratos, por lo que deberán realizar un seguimiento más estricto. Debido al alto riesgo de desarrollar DM opa II se realizará una SOG con 75 g de glucosa entre la semana 6 a la 12 del posparto o una vez terminada la lactancia, para así poder valorar el estado metabólico con mayor exactitud.

 

CONCLUSIÓN

Para lograr los objetivos dietéticos explicados anteriormente se recomienda la dieta mediterránea. Según el estudio PREDIMED (prevención con dieta mediterránea), afirma que, en personas con un riesgo cardiovascular elevado, se puede reducir el riesgo cardiovascular llevando una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o frutos secos. Estos últimos parecen tener un efecto neutro en el control de la glucemia y un efecto beneficioso en la disminución de eventos cardiovasculares.

La dieta DASH es recomendada para reducir la presión arterial elevada, por lo que es baja en sala. Además, es alta en frutas y vegetales, cereales integrales, legumbres, lácteos bajos en grasa, carnes magras, pescados, grasas mono y poliinsaturadas y baja en grasas saturadas.

En los pacientes con tratamiento con insulina a dosis fijas o fármacos con riesgo de hipoglucemia se deberá seguir el mismo patrón dietético pero el paciente deberá conocer qué cantidades de HC tomar en cada ingesta y ser más o menos constantes. Para ello, es útil el método del plato, el cual se divide en cuatro partes con la siguiente estructura:

  • Dos partes en forma de verduras y hortalizas.
  • Una parte para harinas (arroz, pasta, patata o legumbre).
  • Una parte para alimentos proteicos (carne, pescados o huevos).

 

Se añade el pan y el postre (siendo preferentemente fruta) según cada caso. Este método tiene la ventaja que permite mantener una cantidad similar de hidratos en cada comida sin tener que pesar los alimentos.

Otro pilar fundamental del primer escalón que incluye el tratamiento no farmacológico es el ejercicio físico. El sanitario debe ser capaz de asesorar y prescribir ejercicio al paciente diabético, pero siempre entendiendo las dificultades que tienen muchos pacientes para alcanzar los objetivos, por lo que se deben proponer metas capaces de cumplir y antes de prescribir se debe hacer una anamnesis completa para descartar cualquier opa de enfermedad o complicación que pueda agravarse con el ejercicio.

La actividad física tiene un papel importante en pacientes con DM opa I, pero su papel específico en la prevención de las complicaciones y en el manejo de los niveles de glucemia no se ha visto tan demostrado con en los pacientes con diabetes opa II. Por ello, es importante insistir en este tipo de pacientes.

Se ha visto en pacientes con DM opa II que tras realizar ejercicio durante al menos ocho semanas se ha reducido la hemoglobina glicosilada una media del 0,66 %, incluso sin cambios significativos en el IMC.

La National Strength and Conditioning Association (NSCA) recomienda tener en cuenta los siguientes factores antes de realizar cualquier opa de ejercicio en los pacientes diabéticos:

  • Realizar un calentamiento progresivo durante 5-10 minutos.
  • Rehidratarse continuamente durante el ejercicio.
  • Evitar realizar ejercicio con temperaturas elevadas.
  • Controlar la glucosa en los ejercicios de duración prolongada.
  • Programar los ejercicios 1 o 2 horas después de las comidas.
  • Reponer las reservas de CH después del ejercicio.
  • Volver a la calma de forma progresiva al haber terminado el ejercicio.

 

A pesar de que el ejercicio, en general, genera una disminución de la glucemia, hay momentos en que puede suceder el efecto contrario y producir una hiperglucemia por la liberación de catecolaminas. El efecto de estas hormonas es corto, suele durar 1 hora aproximadamente, por lo que no se debe corregir la hiperglucemia inmediatamente al ejercicio.

 

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