AUTOR
- Sabela Meilán Vila. (Fisioterapeuta). Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo. España. ORCID: 0009-0006-9533-2500
RESUMEN
El embarazo produce importantes cambios fisiológicos, hormonales y biomecánicos que pueden influir sobre la funcionalidad y la calidad de vida de la mujer gestante. En ausencia de contraindicaciones, la práctica regular de ejercicio puede contribuir al mantenimiento de la condición física y favorecer una mejor adaptación a los cambios asociados a la gestación.
Objetivo: Describir los principales beneficios del ejercicio terapéutico durante el embarazo y analizar el papel de la fisioterapia en la promoción de una actividad física segura, individualizada y adaptada a las características de la mujer gestante.
Desarrollo: La práctica de ejercicio durante el embarazo puede contribuir al mantenimiento de la condición física, al control de la ganancia ponderal y a la reducción del riesgo de determinadas complicaciones gestacionales. Determinados programas de ejercicio pueden contribuir asimismo a prevenir o reducir el dolor lumbar y pélvico. El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede favorecer la prevención de la incontinencia urinaria durante el embarazo y el periodo posparto. Desde el ámbito de la fisioterapia, la valoración funcional y la prescripción individualizada permiten adaptar el ejercicio a la situación clínica, el nivel previo de actividad física y las necesidades específicas de cada gestante.
Conclusión: El ejercicio terapéutico puede constituir una herramienta relevante dentro del abordaje fisioterapéutico durante el embarazo, siempre que se plantee de forma individualizada, progresiva y acorde con la situación clínica y obstétrica de cada mujer. La fisioterapia puede contribuir a mantener la funcionalidad, abordar determinadas alteraciones musculoesqueléticas y favorecer un estilo de vida físicamente activo durante la gestación.
PALABRAS CLAVE
Embarazo, ejercicio terapéutico, fisioterapia, actividad física, suelo pélvico, dolor lumbar.
ABSTRACT
Pregnancy involves important physiological, hormonal and biomechanical changes that may influence functionality and quality of life in pregnant women. In the absence of contraindications, regular exercise may help maintain physical fitness and promote better adaptation to the changes associated with pregnancy.
Objective: To describe the main benefits of therapeutic exercise during pregnancy and analyse the role of physiotherapy in promoting safe, individualised physical activity adapted to the characteristics of pregnant women.
Development: Exercise during pregnancy may contribute to maintaining physical fitness, controlling gestational weight gain and reducing the risk of certain pregnancy-related complications. Specific exercise programmes may also help prevent or reduce low back and pelvic pain. Pelvic floor muscle training may contribute to the prevention of urinary incontinence during pregnancy and the postpartum period. From a physiotherapy perspective, functional assessment and individualised exercise prescription allow physical activity to be adapted to each woman’s clinical condition, previous level of physical activity and specific needs.
Conclusion: Therapeutic exercise may constitute a relevant tool within physiotherapy management during pregnancy, provided that it is individualised, progressive and adapted to each woman’s clinical and obstetric condition. Physiotherapy may contribute to maintaining functionality, addressing certain musculoskeletal disorders and promoting a physically active lifestyle during pregnancy.
KEY WORDS
Pregnancy, therapeutic exercise, physiotherapy, physical activity, pelvic floor, low back pain.
DESARROLLO DEL TEMA
El embarazo constituye un proceso fisiológico acompañado de importantes cambios hormonales, cardiovasculares, respiratorios y musculoesqueléticos destinados a favorecer el desarrollo fetal y preparar el organismo materno para el parto¹˒². Estas modificaciones pueden influir sobre la funcionalidad y generar síntomas físicos que repercutan en la calidad de vida de la mujer gestante.
Entre las alteraciones musculoesqueléticas más frecuentes durante la gestación destacan el dolor lumbar y pélvico, así como diferentes modificaciones posturales y funcionales³˒⁴˒⁵. El aumento progresivo del peso corporal, el desplazamiento del centro de gravedad y los cambios en las propiedades de los tejidos pueden modificar las demandas biomecánicas y contribuir a la aparición de molestias musculoesqueléticas³˒⁴˒⁵.
Aunque tradicionalmente existieron numerosas creencias restrictivas en torno a la práctica de actividad física durante el embarazo, las recomendaciones actuales consideran que, en ausencia de contraindicaciones médicas u obstétricas, el ejercicio constituye una práctica segura y beneficiosa⁶˒⁷. La actividad física regular puede contribuir al mantenimiento de la condición física materna y favorecer una mejor adaptación a los cambios asociados a la gestación⁶˒⁷.
El ejercicio durante el embarazo se ha relacionado con beneficios sobre diferentes componentes de la salud materna, incluyendo la condición física, el control de la ganancia ponderal y la reducción del riesgo de determinadas complicaciones gestacionales⁶˒⁷˒⁸˒⁹. Asimismo, la práctica regular de actividad física puede contribuir al bienestar psicológico y a la reducción de los síntomas depresivos durante la gestación¹¹˒¹⁵.
Desde el ámbito de la fisioterapia, el ejercicio terapéutico permite abordar de forma individualizada diferentes necesidades funcionales de la mujer embarazada. La intervención puede incluir estrategias de fortalecimiento, movilidad, ejercicio aeróbico, entrenamiento del suelo pélvico y otras modalidades de ejercicio adaptadas a las necesidades de la gestante⁶˒⁷˒¹²˒¹⁶˒¹⁷.
La prescripción del ejercicio debe adaptarse al estado previo de actividad física, la evolución del embarazo, la situación clínica y la presencia de posibles contraindicaciones⁶˒⁷. Por ello, la valoración individual resulta fundamental para seleccionar el tipo de actividad y ajustar su intensidad, frecuencia y progresión a las necesidades de cada gestante.
En este contexto, la fisioterapia puede contribuir tanto a la promoción de un embarazo físicamente activo como al abordaje de determinadas alteraciones musculoesqueléticas y funcionales asociadas a la gestación⁶˒⁷˒¹⁰˒¹²˒¹⁶.
Cambios fisiológicos y biomecánicos durante el embarazo:
El embarazo se acompaña de numerosas adaptaciones fisiológicas y biomecánicas destinadas a responder a las necesidades maternas y fetales¹˒². Estas modificaciones afectan a diferentes sistemas corporales y pueden repercutir sobre la postura, la movilidad y la capacidad física de la mujer gestante.
Desde el punto de vista musculoesquelético, el aumento progresivo del peso corporal y del volumen abdominal modifica la distribución de las cargas y desplaza anteriormente el centro de gravedad³˒⁴˒⁵. Como consecuencia, pueden producirse adaptaciones posturales y cambios en la mecánica lumbopélvica destinados a mantener el equilibrio y la estabilidad durante las actividades cotidianas.
Las modificaciones hormonales propias de la gestación también pueden influir sobre las propiedades de los tejidos y la estabilidad articular²˒⁵. Junto con los cambios mecánicos y posturales, estos factores pueden contribuir a la aparición de síntomas musculoesqueléticos, entre los que destacan el dolor lumbar y el dolor de la cintura pélvica³˒⁴˒⁵.
Asimismo, durante el embarazo pueden producirse modificaciones en el equilibrio y en determinados parámetros de la marcha como consecuencia de la adaptación progresiva a los cambios corporales¹˒². Estas variaciones no deben considerarse necesariamente patológicas, aunque en algunas mujeres pueden asociarse a molestias o limitaciones funcionales.
A nivel cardiovascular y respiratorio se producen igualmente adaptaciones destinadas a satisfacer el incremento de las demandas metabólicas maternofetales¹˒². Estos cambios deben considerarse al planificar la actividad física y ajustar la intensidad del ejercicio a la situación clínica y al estado previo de condición física de cada mujer⁶˒⁷.
Beneficios del ejercicio terapéutico durante el embarazo:
En ausencia de contraindicaciones, las recomendaciones actuales respaldan la práctica regular de actividad física durante el embarazo⁶˒⁷. El ejercicio puede contribuir al mantenimiento de la condición física y favorecer una mejor adaptación funcional a los cambios asociados a la gestación⁶˒⁷.
La práctica de ejercicio durante el embarazo se ha relacionado también con un menor riesgo de ganancia gestacional excesiva de peso y de determinadas complicaciones, como la diabetes mellitus gestacional y los trastornos hipertensivos del embarazo⁶˒⁸˒⁹. Estos beneficios hacen que la promoción de un estilo de vida activo constituya un componente relevante del cuidado de la mujer gestante.
Desde el punto de vista musculoesquelético, determinados programas de ejercicio pueden contribuir a prevenir o reducir la intensidad del dolor lumbar, pélvico y lumbopélvico relacionado con el embarazo³˒¹⁰. Las intervenciones deben adaptarse a la sintomatología y capacidad funcional de cada mujer, evitando establecer un programa único aplicable a todas las gestantes.
La actividad física también puede aportar beneficios sobre el bienestar psicológico. Diferentes investigaciones han descrito efectos favorables sobre los síntomas depresivos durante el embarazo¹¹˒¹⁵.
Los principales beneficios asociados al ejercicio durante la gestación se resumen en la Tabla 1.
Dolor lumbar y dolor de la cintura pélvica durante el embarazo:
El dolor lumbar y el dolor de la cintura pélvica se encuentran entre los problemas musculoesqueléticos más frecuentes durante la gestación³˒⁴˒⁵. Su origen es multifactorial y puede estar relacionado con la interacción entre cambios biomecánicos, hormonales y funcionales.
Las modificaciones en la distribución de las cargas, el aumento del peso corporal y las adaptaciones posturales pueden incrementar las demandas sobre la región lumbar y pélvica³˒⁴˒⁵. La intensidad y repercusión funcional de estos síntomas presentan una considerable variabilidad entre mujeres y pueden afectar a la movilidad, el descanso y la realización de las actividades de la vida diaria⁴˒⁵.
El ejercicio constituye una de las estrategias conservadoras utilizadas para la prevención y el manejo de estos síntomas¹⁰. Los programas pueden incluir ejercicios de fortalecimiento, control motor, movilidad y actividades funcionales adaptadas a la situación de cada gestante¹⁰˒¹⁶.
La educación constituye igualmente un componente relevante del abordaje. Las recomendaciones sobre actividad física, adaptación de las tareas cotidianas y estrategias de autocuidado pueden contribuir a mantener la funcionalidad y reducir las limitaciones asociadas al dolor¹⁶.
Tipos de ejercicio durante el embarazo:
La prescripción de ejercicio debe individualizarse considerando el nivel de actividad física previo, la evolución del embarazo, la situación clínica y la existencia de posibles contraindicaciones⁶˒⁷. En mujeres con embarazos sin complicaciones, las recomendaciones actuales promueven la realización regular de actividad física de intensidad moderada⁶˒⁷.
El ejercicio aeróbico puede realizarse mediante actividades como caminar, nadar, utilizar bicicleta estática o realizar ejercicio acuático, seleccionando la modalidad según las preferencias, experiencia previa y características de cada mujer⁶˒⁷.
El entrenamiento de fuerza puede incorporarse también durante la gestación mediante ejercicios adaptados y progresivos dirigidos a los principales grupos musculares⁶˒⁷. Su objetivo es contribuir al mantenimiento de la función muscular y facilitar la realización de las actividades cotidianas durante los cambios progresivos asociados al embarazo.
Los ejercicios de movilidad y control corporal pueden utilizarse para mantener la movilidad funcional y facilitar la adaptación a los cambios musculoesqueléticos propios de la gestación¹⁶. La selección y progresión de estos ejercicios debe ajustarse a la tolerancia individual.
El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico constituye otra intervención de interés durante el embarazo. Su realización puede contribuir a la prevención de la incontinencia urinaria durante el embarazo y el periodo posparto¹²˒¹⁷.
Las actividades de respiración, relajación y conciencia corporal pueden incorporarse como complemento de los programas de ejercicio cuando existan objetivos específicos relacionados con el control respiratorio, la percepción corporal o la preparación física para el parto¹⁶˒¹⁷.
Las principales modalidades de ejercicio y sus objetivos se resumen en la Tabla 2.
Papel de la fisioterapia durante el embarazo:
La fisioterapia puede formar parte del abordaje de las alteraciones musculoesqueléticas y funcionales que aparecen durante el embarazo, así como de la promoción de una actividad física adaptada a las características de cada mujer⁶˒⁷˒¹⁰˒¹⁶˒¹⁷.
La valoración fisioterapéutica permite identificar la presencia de dolor, limitaciones de movilidad, dificultades funcionales y alteraciones relacionadas con el suelo pélvico. A partir de esta información pueden establecerse objetivos individualizados y seleccionar las estrategias de intervención más adecuadas¹⁶˒¹⁷.
El ejercicio terapéutico constituye una de las principales herramientas de intervención. Dependiendo de las necesidades de la gestante, puede incluir ejercicio aeróbico, fortalecimiento, movilidad, control motor, entrenamiento funcional y trabajo específico de la musculatura del suelo pélvico⁶˒⁷˒¹²˒¹⁶˒¹⁷.
La educación y el autocuidado constituyen también componentes importantes de la intervención fisioterapéutica. La orientación sobre actividad física, adaptación de las actividades cotidianas y estrategias para mantener la movilidad permite favorecer la participación activa de la mujer durante el embarazo¹⁶˒¹⁷.
En presencia de dolor u otras alteraciones musculoesqueléticas, el tratamiento puede complementarse con otras estrategias fisioterapéuticas cuando estén indicadas, siempre dentro de un programa individualizado y orientado principalmente a mantener o recuperar la funcionalidad¹⁰˒¹⁶.
La fisioterapia puede participar asimismo en la preparación física para el parto y en la educación relacionada con el suelo pélvico y la recuperación posparto¹²˒¹⁷, adaptando los objetivos a las diferentes etapas del proceso gestacional.
La literatura disponible respalda la práctica de ejercicio durante el embarazo como parte de las estrategias destinadas a mantener la salud y la capacidad funcional de la mujer gestante, siempre que no existan contraindicaciones y la actividad se adapte a sus características individuales⁶˒⁷. Los beneficios descritos abarcan diferentes dimensiones de la salud materna, aunque su magnitud puede variar en función del tipo de ejercicio, las características de la población y los resultados analizados⁶˒⁷˒⁸˒⁹.
Uno de los aspectos con mayor respaldo es la contribución del ejercicio al mantenimiento de la condición física y al control de determinados factores de riesgo gestacionales. La actividad física regular se ha asociado con menor probabilidad de ganancia gestacional excesiva de peso y de determinadas complicaciones, como la diabetes mellitus gestacional y los trastornos hipertensivos del embarazo⁸˒⁹. Estos hallazgos apoyan la promoción de un estilo de vida activo durante la gestación, evitando considerar el reposo como una recomendación general en embarazos sin complicaciones⁶˒⁷.
Desde el punto de vista musculoesquelético, el dolor lumbar y el dolor de la cintura pélvica constituyen problemas frecuentes durante el embarazo y pueden repercutir significativamente sobre la movilidad y las actividades cotidianas³˒⁴˒⁵. La evidencia disponible sugiere que determinados programas de ejercicio pueden contribuir a prevenir o reducir estos síntomas, aunque existe variabilidad en las modalidades de intervención estudiadas y en la magnitud de los efectos observados¹⁰.
El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico constituye otro componente de interés dentro de la intervención durante el embarazo. Su utilización puede contribuir especialmente a la prevención de la incontinencia urinaria durante el embarazo y el periodo posparto¹²˒¹⁷. No obstante, la selección de los ejercicios debe responder a una valoración individual y a los objetivos específicos de cada mujer.
Los posibles beneficios del ejercicio no se limitan al ámbito físico. La actividad física durante la gestación también se ha relacionado con resultados favorables sobre los síntomas depresivos y el bienestar psicológico de la mujer embarazada¹¹˒¹⁵. Este aspecto resulta relevante al considerar la salud durante el embarazo desde una perspectiva integral y no exclusivamente musculoesquelética.
A pesar de estos resultados favorables, existe una importante heterogeneidad entre los programas de ejercicio estudiados. Las investigaciones difieren en las modalidades utilizadas, la intensidad y frecuencia de las sesiones, la duración de las intervenciones, el momento de inicio durante la gestación y las variables empleadas para evaluar los resultados⁸˒⁹˒¹⁰˒¹¹. Esta variabilidad dificulta determinar qué combinación concreta de ejercicio proporciona mayores beneficios para cada objetivo terapéutico.
Por este motivo, las recomendaciones generales sobre actividad física deben trasladarse a la práctica clínica mediante una prescripción individualizada. El nivel previo de actividad física, la edad gestacional, la sintomatología musculoesquelética, la condición física y la situación obstétrica pueden condicionar la selección y progresión del ejercicio⁶˒⁷. La presencia de determinadas complicaciones o contraindicaciones requiere además una valoración específica antes de iniciar o continuar un programa de actividad física⁶˒⁷.
En este contexto, la fisioterapia puede aportar una valoración funcional específica y adaptar el ejercicio a las necesidades de aquellas mujeres que presentan dolor, limitaciones funcionales, alteraciones del suelo pélvico u otras dificultades musculoesqueléticas. Su intervención puede combinar ejercicio terapéutico, educación y estrategias de autocuidado, integrándose cuando sea necesario dentro de un abordaje multidisciplinar¹⁰˒¹²˒¹⁶˒¹⁷.
Una de las principales limitaciones de la literatura disponible es la dificultad para establecer una dosificación óptima del ejercicio terapéutico aplicable de forma general. Aunque existe respaldo para mantener una actividad física regular durante los embarazos sin complicaciones⁶˒⁷, la considerable variabilidad individual y la heterogeneidad de los programas estudiados hacen necesario adaptar la frecuencia, intensidad, modalidad y progresión a cada situación.
Además, al tratarse de un artículo monográfico basado en una revisión narrativa de la literatura, el presente trabajo no pretende realizar una estimación cuantitativa de la eficacia de las diferentes modalidades de ejercicio. La selección de las publicaciones no se realizó mediante un procedimiento de revisión sistemática exhaustiva ni se llevó a cabo una evaluación formal del riesgo de sesgo, por lo que las conclusiones deben interpretarse como una síntesis clínica de la literatura consultada.
En conjunto, la evidencia disponible apoya la incorporación del ejercicio dentro del cuidado de la mujer durante el embarazo, con especial atención a la individualización, progresión y seguridad de la práctica⁶˒⁷. Desde fisioterapia, el objetivo debe orientarse a mantener o mejorar la funcionalidad, abordar las alteraciones musculoesqueléticas cuando estén presentes y facilitar que la mujer pueda mantenerse físicamente activa de acuerdo con su situación clínica. Son necesarios estudios que permitan precisar qué modalidades y dosis de ejercicio resultan más adecuadas para los diferentes objetivos y perfiles de gestantes.
La práctica regular de ejercicio durante el embarazo, en ausencia de contraindicaciones y adaptada a las características individuales de la mujer, puede contribuir al mantenimiento de la condición física, la funcionalidad y el bienestar durante la gestación⁶˒⁷.
El ejercicio puede resultar especialmente relevante en la prevención y el manejo de determinadas alteraciones asociadas al embarazo, como el dolor lumbar y el dolor de la cintura pélvica¹⁰. Asimismo, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede contribuir a la prevención de la incontinencia urinaria durante el embarazo y el periodo posparto¹²˒¹⁷.
Desde el ámbito de la fisioterapia, la valoración funcional y la prescripción individualizada de ejercicio permiten adaptar las intervenciones a la situación clínica, el nivel previo de actividad física y las necesidades específicas de cada gestante⁶˒⁷˒¹⁶˒¹⁷.
CONCLUSIONES
La educación y las estrategias de autocuidado pueden complementar este abordaje y favorecer el mantenimiento de un estilo de vida físicamente activo.
No obstante, la heterogeneidad de los programas estudiados dificulta establecer una dosificación única de ejercicio aplicable a todas las mujeres. Por ello, son necesarios estudios de mayor calidad metodológica que permitan determinar con mayor precisión las modalidades, intensidad, frecuencia y duración más adecuadas para los diferentes objetivos terapéuticos.
En conjunto, el ejercicio terapéutico puede constituir una herramienta relevante dentro del abordaje fisioterapéutico durante el embarazo, siempre que se plantee de forma individualizada, progresiva y acorde con la situación clínica y obstétrica de cada mujer.
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ANEXOS
TABLA 1. Principales cambios fisiológicos y biomecánicos durante el embarazo y posibles repercusiones funcionales:
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TABLA 2. Principales modalidades de ejercicio durante el embarazo y objetivos generales:
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