- Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- María Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Tania Fernández Merino. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Sara García García. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Quironsalud. Zaragoza. España.
- Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Roberto Gómez Gaya. Graduado Universitario en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
CARTA AL EDITOR
En el área sanitaria, la capacidad de poder transmitir adecuadamente información es esencial para garantizar la atención integral, humanizada y que tenga como eje central el beneficio del paciente. En el contexto previamente descrito la transmisión de noticias negativas es algo inherente a la actividad profesional de todo sanitario independientemente del área en la que desempeñe sus funciones. Esta función está estrechamente ligada al profesional de enfermería ya que este actúa en muchos casos como la primera puerta de comunicación entre el paciente, su entorno y el conjunto de profesionales sanitarios1. En este sentido, la transmisión de malas noticias es una de las tareas más complejas y con mayor exigencia emocional a la que se puede enfrentar un sanitario, ya que por definición se entiende que una mala noticia es toda información de carácter negativo que puede alterar drásticamente la percepción de futuro de una persona, la cual puede impactar no solo en el estado de bienestar inmediato sino que conlleva algún grado de sufrimiento emocional futuro, despertando en quien recibe la noticia sentimientos negativos como incertidumbre, angustia o desesperanza2.
El rol comunicativo de la enfermera es una parte importante del cuidado integral del paciente, durante este proceso comunicacional la enfermera debe hacer uso de habilidades técnicas y profesionales, específicas que permitan influir de forma positiva en el proceso asistencial de salud. No obstante, aunque es una parte importante y en algunos casos cotidiana de la actividad laboral dentro del entorno sanitario, es común que las enfermeras perciben una carencia de formación específica durante su etapa académica respecto a cómo afrontar adecuadamente este tipo de situaciones que pueden ser realmente complejas3. Esta falta de formación específica se traduce en una actividad profesional llena de inseguridades, evitación, y en general un ambiente profesional donde predominan las dificultades relacionadas con el cómo gestionar adecuadamente las reacciones emocionales de los receptores.
Aunado a esta falta de recursos formativos son además múltiples los factores que hacen que dar malas noticias sea un obstáculo para la actividad profesional de enfermería, el transmitir información negativa despierta en el profesional temor a las reacciones emocionales tanto del paciente como de su familia, el lidiar con este tipo de situaciones en un ambiente que además está condicionado por la sobrecarga laboral, la falta de tiempo durante una jornada laboral habitual o la ausencia de espacios dedicados a este fin en el entorno asistencial que permitan mantener un grado de confidencialidad esperado dificultan más este proceso3. Además, se debe considerar que en muchos casos no hay protocolos claros sobre lo que debe o no decir una enfermera lo que alimenta y crea un entorno de inseguridad y limita la capacidad de acción de este grupo profesional. Esto no solo afecta a la calidad de la comunicación, sino que puede influir en la experiencia profesional del paciente. Es por esto que se hace menester estrategias destinadas a mejorar la transmisión de este tipo de noticias desde el entorno formativo, así como protocolos claros a nivel organizacional que delimiten de forma clara el rol de la enfermería para que los profesionales puedan desenvolverse en el entorno laboral con competencia, empatía y contención emocional4.
En la actualidad ya se han propuesto herramientas estructuradas y sistematizadas para mejorar la comunicación en relación a noticias negativas, uno de los modelos más empleados es el SPIKES5, un acrónimo en inglés para:
- S: “Setting up the interview” (preparar el entorno): garantizar un ambiente adecuado, armónico, privado, sin interrupciones y con tiempo suficiente para mantener una conversación fluida y adecuada.
- P: “Perception” (percepción): evaluación previa sobre lo que el paciente ya sabe o cree sobre su situación.
- I: “Invitation” (invitación): preguntar al paciente ¿cuánto desea saber? o ¿qué tipo de información está preparado para recibir?.
- K: “Knowledge” (conocimiento): adecuar y transmitir información de forma clara, gradual, sin tecnicismos innecesarios y adaptada al nivel de conocimiento del paciente y su entorno.
- E: “Explore emotions and sympathize” (emociones con empatía): reconocer y validar las emociones del paciente, mostrando empatía y contención emocional en caso de ser necesario.
- S: “Strategy and summary” (estrategia y resumen): cierra la comunicación, permite establecer juntos los siguientes pasos, aclarar dudas y cerrar la conversación de forma que la información transmitida se sintetice de manera comprensible y con el tono más esperanzador si es posible.
Inicialmente esta estrategia fue diseñada para implementar en el contexto médico-oncológico, pero en la actualidad es cada vez más adaptado y utilizado en la práctica de enfermería en general. La ventaja de esta estrategia para enfermería en específico radica en que la misma puede ser integrada tanto en escenarios hospitalarios como en atención primaria, favoreciendo que surja un vínculo enfermera-paciente/entorno que se convierte en un factor facilitador.
En conclusión, la enfermería, ejerce un rol profesional mediador entre el lenguaje técnico del discurso médico y la vivencia subjetiva del paciente que representa un componente esencial del acto de cuidado inherente a la profesión.
BIBLIOGRAFÍA
1. Grant JB, Jones J, Candrian C, Oman KS, Reed SM. The role of nursing communication: A critical interpretive synthesis. Int J Nurs Stud Adv 2025;9:100373.
2. Agnese BL, Daniel ACQG, Pedrosa RB dos S. Communicating bad news in the practice of nursing: an integrative review. Einstein (Sao Paulo) 2022;20:eRW6632.
3. Wahyuni S, Gautama MSN, Simamora TY. A Literature Review of Nurses Challenges and Barriers in Assisting Patients and Families Facing Breaking Bad News. Indian J Palliat Care 2023;29(3):243-9.
4. Meneses-La-Riva ME, Fernández-Bedoya VH, Suyo-Vega JA, Ocupa-Cabrera HG, Grijalva-Salazar RV, Ocupa-Meneses G di D. Enhancing Healthcare Efficiency: The Relationship Between Effective Communication and Teamwork Among Nurses in Peru. Nurs Rep 2025;15(2):59.
5. Mahendiran M, Yeung H, Rossi S, Khosravani H, Perri GA. Evaluating the Effectiveness of the SPIKES Model to Break Bad News – A Systematic Review. Am J Hosp Palliat Care 2023;40(11):1231-60.