El dolor y su medición con escalas visuales

7 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Ángel Fleta Gálvez. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza. España.
  2. Laura Bueno Aranda. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La evaluación del dolor es fundamental en enfermería para un manejo eficaz y mejorar la calidad de vida del paciente. Las escalas visuales son herramientas prácticas y fiables para cuantificar el dolor. Su correcta aplicación permite una valoración objetiva, favoreciendo intervenciones oportunas y personalizadas. Sin embargo, es importante considerar las limitaciones en pacientes con dificultades cognitivas. La formación continua del personal de enfermería es clave para optimizar el uso de estas escalas.

PALABRAS CLAVE

Dolor, escala, visual, enfermería.

ABSTRACT

Pain assessment is essential in nursing for effective management and improving patient quality of life. Visual scales are practical and reliable tools to quantify. Proper use allows objective evaluation, facilitating timely and personalized interventions. However, limitations exist in patients with cognitive impairments. Continuous nursing education is crucial to optimize the use of these scales.

KEY WORDS

Pain, scale, visual, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

Para este artículo monográfico se realizó una revisión bibliográfica centrada en la evaluación del dolor mediante escalas visuales en el ámbito de enfermería. Se consultaron fuentes científicas que describen las características, aplicación y limitaciones de las escalas visuales. Los objetivos para este artículo monográfico fueron:

  • Evaluar el dolor para mejorar la calidad de vida del paciente desde la valoración de enfermería.
  • Describir las escalas visuales más usadas para medir la intensidad del dolor: EVA, EN y EVC, señalando sus ventajas y limitaciones, especialmente en pacientes con dificultades cognitivas. Además, se resalta el papel del personal de enfermería en la correcta aplicación de estas herramientas para una valoración objetiva y personalizada.

 

La presencia de dolor es una de las principales preocupaciones del paciente, de su entorno familiar, así como del personal sanitario. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada a una lesión tisular real o potencial1, 2.

A pesar de los avances en la fisiopatología del dolor, la disponibilidad de analgesia, y de ser uno de los principales objetivos de la atención sanitaria, todavía es identificado y/o tratado inadecuadamente, como reflejan estudios en los que entre el 50% y 90% de los pacientes hospitalizados en servicios de medicina intensiva presentaron algún tipo de dolor durante su estancia hospitalaria3.

Es una prioridad a abordar por la enfermería, dado que un inadecuado control del dolor puede derivar en complicaciones graves, como la cronicidad, la depresión o ansiedad. Por lo que es fundamental contar con herramientas que se centren en el paciente y ayudan a evaluar de forma eficaz, para ofrecer un cuidado adecuado reduciendo el sufrimiento y mejorando la calidad de vida.

Se puede clasificar el dolor desde múltiples aspectos según:

  • Duración (agudo o crónico).
  • Patogenia (neuropático, nocioceptivo o psicógeno).
  • Localización (somático o visceral).
  • Curso (Continuo o irruptivo).
  • Intensidad (leve, moderado o ligero).
  • Factores pronósticos de control del dolor.
  • Farmacología en función a su respuesta a opiáceos4.

 

El dolor es una experiencia subjetiva, por lo que no puede únicamente medirse con indicadores fisiológicos, siendo necesario el uso de herramientas y escalas que permitan medir la intensidad del dolor, para una correcta toma de decisiones terapéuticas que ayuden en la recuperación, la movilidad y el bienestar emocional del paciente2, 5.

La enfermería es fundamental para identificar y gestionar el dolor de una forma precoz, puesto que es el personal sanitario que mantiene un contacto más cercano y continuado en el tiempo con el paciente, lo que le permite identificar cambios en la condición del paciente. Realizar una evaluación objetiva permite implementar estrategias para el manejo del dolor adecuadas, que van desde técnicas no farmacológicas (terapia cognitivo-conductual) hasta intervenciones farmacológicas (analgésicos)6,7.

Las escalas visuales facilitan la comunicación entre paciente y profesionales sanitarios monitorizando el dolor de una forma práctica, sencilla y válida. Entre estas herramientas se encuentran la Escala Visual Análoga (EVA), la Escala Numérica y la Escala de Caras.

Escala Visual Analógica (EVA):

La EVA es una herramienta sencilla que permite mediante una línea horizontal de 10 centímetros marcar el nivel de dolor que padece, desde ausencia de dolor hasta el dolor más intenso posible. Ésta línea en su extremo izquierdo indica nada de dolor, y en el extremo opuesto, derecho, dolor insoportable, pudiendo el paciente marcar el punto de la línea que mejor represente su nivel de dolor en ese momento, expresándose verbalmente o mediante motricidad fina. Es una escala fácil de administrar de una manera rápida y eficaz. Sin embargo, está limitado a que el paciente comprenda la escala y señala sobre la línea, lo que descarta a personas con dificultades cognitivas o niños pequeños8,9.

Escala Numérica (EN):

La EN, o NRS (Numeric Rating Scale) por sus siglas en inglés, es otra herramienta comúnmente utilizada en la que se solicita al paciente que seleccione un número del 0 al 10 para indicar la intensidad del dolor. Donde la ausencia de dolor es representada con 0, y el peor dolor imaginable con 10. Es muy útil para adultos, y tiene la ventaja de ser más comprensible y fácil de usar que a la EVA a pesar de su similitud. Es de especial utilidad en escenarios donde el tiempo es limitado como pueden ser servicios de urgencias o cuidados postoperatorios, permitiendo un seguimiento rápido del estado del paciente10,11.

Escala Visual de Caras (EVC):

La EVC es una herramienta visual diseñada especialmente para niños o pacientes con dificultad de comunicación, compuesta por una serie de caras con expresiones que representan diferentes grados de dolor, desde ausencia (cara sonriente) hasta dolor severo (cara muy triste). Es de especial utilidad en pacientes pediátricos, adultos con discapacidad cognitiva y aquellos que presentan dificultades para verbalizar su dolor al permitir una valoración subjetiva adaptada a las capacidades cognitivas del paciente, facilitando la comunicación entre el paciente y el profesional de la salud12, 13.

CONCLUSIONES

La medición del dolor a través de escalas visuales es fundamental para una correcta evaluación y poder proporcionar un tratamiento adecuado. Una adecuada aplicación facilita la toma de decisiones clínicas al disponer de una valoración objetiva y cuantificable. Las escalas visuales como la EVA, EN y EVC facilitan la comunicación entre paciente y sanitarios, por lo que es imprescindible fomentar la formación del personal de enfermería en la utilización de estas escalas garantizando una atención centrada en el paciente. Aunque presentan múltiples ventajas por su simplicidad, rapidez en la aplicación, no invasivas, con capacidad de estandarizar la medición del dolor, permitiendo un seguimiento y comparación de la evaluación de un mismo paciente, no hay que obviar que presentan limitaciones en pacientes con barreras cognitivas, lingüísticas, alteraciones visuales o con dificultad para comprender las escalas. Por ello, es necesario complementar la evaluación clínica teniendo en cuenta las características individuales de cada paciente para adecuar la calidad del cuidado que se aporta y contribuir a su bienestar.

BIBLIOGRAFÍA

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