AUTORES
- Sara Juadra Farré. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Raquel de la Natividad Seguí. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Anabel Naval Gascón. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Lucía García Lapeña. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Lucía María Gracia Fumanal. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Alba Labuena Solano. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
RESUMEN
La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario complejo que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, caracterizado por una restricción severa de la ingesta alimentaria, miedo intenso a aumentar de peso y una percepción distorsionada del propio cuerpo. Este trastorno puede provocar consecuencias físicas, psicológicas y sociales significativas, afectando la calidad de vida y el bienestar general del paciente. La identificación temprana, el abordaje multidisciplinar y una intervención enfermera adecuada son fundamentales para optimizar los resultados clínicos y apoyar la recuperación.
Este caso clínico aborda la situación de una joven de 20 años diagnosticada con anorexia nerviosa, cuyo proceso de enfermedad se manifiesta a través de la pérdida importante de peso, alteraciones fisiológicas y un fuerte impacto emocional relacionado con la autoexigencia y la percepción corporal distorsionada. Se realiza una valoración integral basada en las 14 necesidades de Virginia Henderson y en los diagnósticos de enfermería NANDA, junto con las intervenciones NIC y resultados NOC, con el objetivo de ofrecer un cuidado centrado en la persona que promueva su recuperación y bienestar.
PALABRAS CLAVE
Anorexia nerviosa, trastornos alimentarios, adolescente, cuidado de enfermería.
ABSTRACT
Anorexia nervosa is a complex eating disorder that primarily affects adolescents and young adults. It is characterized by severe restriction of food intake, an intense fear of gaining weight, and a distorted perception of one’s own body. This disorder can lead to significant physical, psychological, and social consequences, impacting the patient’s quality of life and overall well-being. Early identification, a multidisciplinary approach, and appropriate nursing intervention are essential in order to optimize clinical outcomes and facilitate recovery.
This clinical case examines the situation of a 20-year-old woman diagnosed with anorexia nervosa, whose illness manifests through significant weight loss, physiological alterations, and a strong emotional impact related to high self-demand and distorted body image. A comprehensive assessment is performed based on Virginia Henderson’s 14 basic needs and NANDA nursing diagnoses, along with NIC interventions and NOC outcomes, aiming to provide person-centered care that promotes her recovery and well-being.
KEY WORDS
Anorexia nervosa, eating disorders, adolescent, nursing care.
INTRODUCCIÓN
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son un conjunto de enfermedades psiquiátricas que afectan aproximadamente al 13% de las mujeres jóvenes, mientras que la prevalencia en hombres es menos clara, aunque se observa un aumento progresivo en los diagnósticos sin diferencia notable en la edad de aparición.
La anorexia nerviosa (AN) es un trastorno caracterizado por una restricción calórica severa y un miedo intenso a ganar peso, acompañado de una alteración de la imagen corporal que genera consecuencias físicas y psicológicas importantes. Su inicio suele darse en la adolescencia temprana, generalmente entre los 13 y 18 años1,2.
La etiología de la AN es multifactorial, incluyendo factores genéticos, con una influencia estimada del 59%, así como ambientales, socioculturales y psicológicos. Entre los factores sociales destacan los estándares de belleza impuestos principalmente por los medios de comunicación, que promueven la delgadez extrema como ideal estético. A nivel individual, rasgos de personalidad como el perfeccionismo y el narcisismo, junto con comportamientos obsesivo-compulsivos, también juegan un papel importante.
El diagnóstico diferencial incluye enfermedades como enfermedad inflamatoria intestinal, hipertiroidismo o diabetes tipo 1, y trastornos psiquiátricos como depresión, ansiedad o trastornos por rumiación. Una historia clínica detallada y la evaluación clínica son fundamentales para establecer el diagnóstico adecuado.
Clínicamente, se reconoce por la tríada sintomática conocida como “las 3 A”: amenorrea, anorexia (restricción voluntaria de la ingesta alimentaria) y adelgazamiento significativo durante un período de 3 a 6 meses. Esta triada, junto con signos físicos característicos como aspecto demacrado, piel seca, caída del cabello y pérdida de características sexuales secundarias, orienta al diagnóstico clínico1.
Las complicaciones son múltiples y afectan a diversos sistemas, debido a la adaptación del cuerpo a la inanición y la malnutrición severa. Entre ellas se incluyen el síndrome de realimentación, alteraciones cardiovasculares, metabólicas, óseas, endocrinas, renales, dermatológicas y gastrointestinales, las cuales varían según el subtipo del trastorno, ya sea restrictivo o purgativo. La tasa de mortalidad asociada es considerablemente alta, siendo de 10 a 12 veces mayor que en la población general1,2.
En cuanto a su tratamiento, existen diversas corrientes psicoterapéuticas, como el psicoanálisis, el conductismo y el humanismo que aportan enfoques complementarios para abordar tanto las causas emocionales como los patrones conductuales que perpetúan la enfermedad, buscando la rehabilitación integral del paciente2.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Acude a consulta una mujer de 20 años tras ser diagnosticada de anorexia nerviosa. Desde hace un año, comenzó a rechazar su imagen corporal, por lo que modificó su alimentación y aumentó de forma intensa la actividad física, con el objetivo de perder peso. Refiere ser muy autoexigente, especialmente con los estudios, y busca la perfección también en su físico. Se alimenta de manera restrictiva, eliminando grupos de alimentos, obsesionada con las calorías, y manifiesta saltarse comidas. Bebe entre 1.5 y 2 litros de agua al día, pero consume excesivamente café (7 a 10 tazas diarias). Afirma que para evitar comer cuando tiene hambre, toma café o chicles.
Ha perdido 12 kg en menos de un año (de 55 a 43 kg), con un IMC de 16.8. Presenta amenorrea desde hace 6 meses y estreñimiento leve. No es consciente de su bajo peso, ya que manifiesta que «la gente dice que estoy muy delgada, pero sigo viéndome mal». Utiliza ropa holgada que le cubre completamente. Aunque cuenta con el apoyo de su familia y amigos, no acepta hablar del tema y se aíslan emocionalmente.
No fumadora, no bebedora, sin antecedentes médicos relevantes, no toma medicación habitual.
Exploración:
-TA: 100/50 mmHg.
-FC: 59 lpm.
– Saturación: 99%.
-Temperatura: 35.4 ºC.
-Peso: 43 kg.
-Talla: 160 cm.
– IMC: 16.8.
– Escala SCOFF: 4.
VALORACIÓN DE ENFERMERÍA SEGÚN VIRGINIA HENDERSON
1. Necesidad de respirar normalmente: No se observan alteraciones respiratorias. No refiere disnea, ni otros signos clínicos en reposo.
2. Necesidad de comer y beber adecuadamente: Ingesta muy limitada, dieta desequilibrada basada en frutas y verduras, obsesión por las calorías. Se salta comidas y sustituye el hambre por café o chicles. Bebe 1.5-2L de agua/día, pero consume de 7 a 10 cafés diarios.
Presenta pérdida de peso significativa (12 kg) e IMC de 16.8.
3. Necesidad de eliminar normalmente por todas las vías: Refiere estreñimiento leve.
4. Necesidad de moverse y mantener posturas adecuadas: Realiza ejercicio físico intenso diariamente, lo que podría agravar su estado de desnutrición. No refiere limitaciones funcionales actuales.
5. Necesidad de dormir y descansar: No presenta alteraciones, duerme 8 horas al día y por lo general, descansa bien.
6. Necesidad de escoger ropa adecuada, vestirse y desvestirse: Se viste con ropa ancha para ocultar su cuerpo, posiblemente relacionado con una distorsión de la imagen corporal. No se observan dificultades físicas para vestirse.
7. Necesidad de mantener la temperatura corporal dentro de límites normales, adecuando la ropa y modificando la temperatura ambiental: Normotermia.
8. Necesidad de mantener la higiene corporal y la integridad de la piel: No presenta lesiones y tiene la piel hidratada.
9. Necesidad de evitar los peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas: Riesgo elevado para la salud física por desnutrición. No presenta conductas autolesivas directas, pero sí una percepción distorsionada de su cuerpo con consecuencias peligrosas. No es consciente de su bajo peso.
10. Necesidad de comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores y sensaciones: Tiene apoyo familiar y social, pero no quiere hablar del problema, se aísla emocionalmente, evita el contacto y niega la gravedad de su situación.
11. Necesidad de vivir según sus valores y creencias: Se observa una autoexigencia extrema y un ideal de perfección física que interfiere en su salud. Muestra sentimientos de culpa hacia su madre.
12. Necesidad de trabajar en algo gratificante para la persona: Alto rendimiento académico, muy exigente consigo misma. Canaliza su perfeccionismo hacia la imagen corporal, el ejercicio y la alimentación restrictiva.
13. Necesidad de desarrollar actividades lúdicas y recreativas: No presenta alteraciones.
14. Necesidad de satisfacer la curiosidad que permite a la persona su desarrollo en aspectos de salud: Presenta escasa conciencia de enfermedad. No reconoce su bajo peso ni acepta los consejos del entorno. Se encuentra en una fase de negación del problema, por lo que su disposición al aprendizaje y tratamiento es limitada.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA NANDA, NIC, NOC3-5
Tras realizar la valoración según las 14 necesidades de Virginia Henderson, se realiza un plan de cuidados individualizado para ayudar a la paciente a ser consciente de su problema y realizar un cambio de conducta respecto a su autocuidado.
NANDA: Nutrición desequilibrada: inferior a las necesidades corporales (00108) m/p pérdida de peso significativa (12 kg), IMC bajo (16.8), alimentación insuficiente, amenorrea, estreñimiento r/c restricción voluntaria de la ingesta alimentaria, preocupación por la imagen corporal.
NOC:
Estado nutricional: ingestión alimentaria (1902)
Estado nutricional: equilibrio de líquidos (1903)
Estado nutricional: peso corporal (1904)
NIC:
Manejo de la nutrición (1050)
Educación para la salud: nutrición (5602)
Monitorización del peso (0650)
Control de líquidos (4120)
NANDA: Imagen corporal alterada (00128) m/p percepción negativa de su cuerpo (“sigo viéndome mal”), uso de ropa ancha para cubrirse r/c percepción distorsionada del propio cuerpo, autoexigencia, insatisfacción corporal.
NOC:
Imagen corporal (1202)
Autoestima (1211)
Adaptación psicosocial (1302)
NIC:
Apoyo emocional (5270)
Ayuda en la modificación de la imagen corporal (5320)
Consejería para afrontamiento (5246)
NANDA: Negación ineficaz (00114) m/p falta de reconocimiento del bajo peso, rechazo a escuchar preocupaciones familiares r/c falta de conciencia del problema, temor al cambio.
NOC:
Conducta de afrontamiento (1301)
Nivel de conciencia (1213)
Participación en el tratamiento (1604)
NIC:
Potenciación del afrontamiento (5240)
Orientación y apoyo (5440)
Educación adaptada al paciente (5600)
NANDA: Riesgo de desequilibrio electrolítico (00099) m/p pendiente valoración analítica, signos vitales r/c ingesta nutricional inadecuada, consumo excesivo de café, alteraciones digestivas.
NOC:
Equilibrio electrolítico y ácido-base (0402)
Estado de hidratación (0403)
Integridad de la piel (1101)
NIC:
Monitorización de líquidos y electrolitos (4120)
Prevención de la deshidratación (4150)
Educación para la salud: hidratación (5604)
CONCLUSIONES
La anorexia nerviosa requiere una atención integral debido a sus múltiples complicaciones físicas y psicológicas.
La aplicación de taxonomías NANDA-NIC-NOC facilita una valoración integral y una planificación de cuidados dirigida a restaurar el equilibrio nutricional y mejorar el bienestar emocional.
El abordaje interdisciplinar y el seguimiento continuo son esenciales para optimizar la recuperación y prevenir complicaciones.
BIBLIOGRAFÍA
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