Electrólisis percutánea intratisular en el tratamiento de fascitis plantar. Comunicación breve.

18 enero 2024

AUTORES

  1. Alba Román Cuartero. Graduada en Fisioterapia. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

Uno de los tratamientos más recientes y con mayor auge para tratar la fascitis plantar es la técnica de electrólisis percutánea intratisular. Consiste en la aplicación de una corriente galvánica mediante una aguja directamente en la zona de la lesión, para desnaturalizar y eliminar el tejido dañado, fomentando la regeneración del tejido. Con esta técnica se están obteniendo unos resultados esperanzadores, incentivando la regeneración, en lugar de tratar la inflamación como se hacía con las técnicas aplicadas antes.

PALABRAS CLAVE

Fascitis plantar, regeneración, talón.

ABSTRACT

One of the most recent and most popular treatments for treating plantar fasciitis is the percutaneous intratissue electrolysis technique. It consists of applying a galvanic current through a needle directly to the area of ​​the injury, to denature and eliminate damaged tissue, promoting tissue regeneration. With this technique, encouraging results are being obtained, encouraging regeneration, instead of treating inflammation as was done with the techniques applied before.

KEY WORDS

Plantar fasciitis, regeneration, heel.

DESARROLLO DEL TEMA

La Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI) es una técnica de fisioterapia invasiva que consiste en la aplicación de una corriente de baja frecuencia con base galvánica ecoguiada, a través de una aguja de acupuntura, produciendo un proceso inflamatorio local; permitiendo la fagocitosis y la reparación del tejido blando afectado, algo que es imprescindible en el tratamiento de patologías tendinosas crónicas como la fascitis plantar. Además de la respuesta local, produce activación del SNC y analgesia, a partir de un efecto mecánico y eléctrico en el tejido1,2.

La fascitis plantar es la inflamación del origen de la fascia plantar a nivel del tubérculo medial del calcáneo, y las estructuras circundantes perifasciales. Es una de las principales causas de dolor no traumático en el pie en la población adulta, sobre todo a partir de los 40 años, con comienzo difuso y progresivo que se va agudizando, llegando en algunos casos a impedir la marcha3.

Su etiología es multifactorial secundaria a diversos factores de riesgo. Dentro de éstos podemos encontrar intrínsecos, que pueden ser anatómicos (acortamiento de Aquiles, pies planos o cavos, obesidad) o biomecánicos (debilidad musculatura intrínseca pie, limitación flexión dorsal tobillo, pronación excesiva mantenida); y los factores extrínsecos como el calzado inapropiado, caminar por superficies duras… todo esto, determina unas condiciones mecánicas o estructurales que aumentan la tensión en la fascia1,3,4. Se sabe, que el espolón calcáneo puede acompañar a la fascitis, pero no es la causa de la misma4.

En función del tiempo de evolución de la patología puede ser aguda, si es inferior a tres semanas o crónica, cuando supera las ocho semanas de evolución.

Los hallazgos histopatológicos y ecográficos muestran degeneración mixoide, microroturas en la fascia, necrosis de colágeno e hiperplasia angiofibroblástica, por ello, aunque la evidencia científica certifique que fascitis hace referencia a un proceso inflamatorio, como dichos cambios son reflejo de degeneración, sería más apropiado denominarla fasciosis plantar (sobre todo en los casos crónicos). Se cree que son secundarios a microtraumatismos repetidos sobre el origen de la fascia.

En este sentido las técnicas terapéuticas deberían intentar activar la regeneración, en lugar de tratar la inflamación. La EPI va a actuar sobre el tejido necrótico y fibrótico, produciendo una reacción electroquímica en el tejido aponeurótico, originando licuefacción de sustancia mixoide, modificación del pH y aumentando la respuesta inflamatoria necesaria para determinar fagocitosis y garantizar la regeneración tisular. Con la respuesta inflamatoria llegan al foco de lesión neutrófilos y macrófagos, formándose un edema, respuesta protectora sobre el tejido lesionado, eliminando las sustancias que produce la lesión por fagocitosis y preparando el tejido para la regeneración2,4.

Para hacer un buen diagnóstico de fascitis se precisa exploración física y conocer la historia del paciente. Éstos describen la talalgia más acentuada por la mañana, al dar los primeros pasos, y con bipedestación prolongada; el dolor disminuye con la actividad y empeora al final del día. Se caracteriza por una sobrecarga de la fascia plantar, que produce dolor localizado en la zona antero-interna del talón y puede ir asociado a parestesias nerviosas. A pesar de que el dolor se localice en la tuberosidad inferior y medial del calcáneo, puede haber molestia a lo largo de toda la fascia.

Hay muchos tratamientos aplicables a esta lesión, conservadores con crioterapia y vendaje funcional, físico y manual con masoterapia, estiramientos y ejercicios de fortalecimiento, así como infiltraciones de corticoides, acupuntura y punción seca (que suelen aplicarse en los estadios más agudos). También electroterapia con ultrasonidos y ondas de choque, y para casos graves cirugía y factores de crecimiento plaquetario.

Sin embargo, los tratamientos fisioterápicos descritos para tratar esta patología en su estadio crónico no conseguían, en la mayoría de los casos, una mejora significativa incluso a largo plazo y eran considerados poco relevantes científicamente. Es por ello, que este reciente tratamiento con EPI nace como método esperanzador que provoca una reacción electroquímica en la fascia plantar degenerada, permitiendo la activación biológica de su reparación, pseudoparalizada por la cronicidad del proceso degenerativo3,4.

El tratamiento con antiinflamatorios inhibe la migración de las células inflamatorias necesarias para activar la fagocitosis, de esa forma se evita la activación de los fibroblastos para producir colágeno. Es por ello que no se suele recomendar para tratar esta patología si vamos a aplicar la técnica de EPI1.

Se ha demostrado en la mayoría de los casos, que la EPI produce una mejoría notable a corto plazo, algunas referencias apuestan por combinarla con ejercicios excéntricos para incrementar beneficios, permitiendo a la persona volver a su vida cotidiana, y mantenerse en el tiempo1,3.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rodríguez Rivero A, Mayordomo Acevedo R. Revisión sistemática de la eficacia de la electrólisis percutánea en el tratamiento de tendinopatías en la extremidad inferior. Rev Esp Podol. 2017; 28(2): 93-98.
  2. Valera Garrido F, Minaya Muñoz F. Electrólisis percutánea musculoesquelética. Tendón y bursa. Barcelona: Elsevier; 2021.
  3. Conde Pascual E, Peralta Bustamante M, Guerra Monterroza C, Sierra Martínez D. Estrategias de prevención y tratamiento de la fascitis plantar en adultos. Búsqueda. 2015; 2(15): 31-38.
  4. Sánchez-Ibáñez JM. Fascitis plantar: tratamiento regenerativo mediante electrólisis percutánea intratisular (EPI®). Podología Clínica. 2010; 2(1): 22-29.

 

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