AUTORES
- Cristina Montaner Allué. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ana María Catalán Alonso. Terapeuta Ocupacional en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ángel José Gavín Samperí. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Pilar Verde Calvo. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Lara María Claver Rodríguez. Terapeuta Ocupacional en el Centro Base de Discapacidad IASS. Aragón, España.
- Lucía Oliván Peña. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Las lesiones de las extremidades inferiores en niños están aumentando en los últimos años. Una de las lesiones que debemos tener en cuenta es el dolor de rodilla, ya que es un síntoma a nivel musculoesquelético que se produce con mayor incidencia en personas jóvenes y con una vida diaria activa. Dentro de los dolores de rodillas nos vamos a centrar en la enfermedad de Osgood-Schlatter que la describiremos a continuación para conocerla un poco más.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad de Osgood-Schlatter, apofisitis tubérculo tibial, enfermedad de Lannelongue.
ABSTRACT
Lower extremity injuries in children are increasing in recent years. One of the injuries that we have to take into account is knee pain, since it is a musculoskeletal symptom that occurs with a higher incidence in young people with an active daily life. Within knee pain we are going to focus on Osgood-Schlatter disease, which we will describe below to learn a little more about it.
KEY WORDS
Osgood-Schlatter disease, tibial tubercle apophysitis, Lannelongue disease.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad de Osgood-Schlatter (EOS) es también conocida como enfermedad de Lannelongue o apofisitis del tubérculo tibial. Fue descrita hace más de 100 años, en 1903, independientemente por el Dr. Robert Bayley Osgood y por el Dr. Carl Schlatter1.
La EOS se caracteriza por un estiramiento del tubérculo tibial o una avulsión parcial en el punto de la inserción del tendón rotuliano en la tibia. Produce una tumefacción dolorosa e incapacitante que se origina principalmente en la adolescencia, aunque puede permanecer hasta la vejez2.
Etiología y epidemiología:
Con el paso del tiempo, se han sugerido diferentes causas para la EOS. Al principio se pensó que esta enfermedad estaba causada por un déficit de la vascularización de la apófisis o del tendón rotuliano, secundaria a una infección o producida por irregularidades endocrinas. Más adelante Lazerte, Rapp y Uhry observaron que la causa era de origen traumático y que en una porción de la tuberosidad tibial se provocaba una avulsión3.
Esta enfermedad afecta a niños en edad de desarrollo, por eso existe diferencia en la edad de aparición entre niños y niñas. En el sexo masculino se origina entre los 10-15 años, mientras que, en el sexo femenino se produce entre los 8-12 años1-3.
Esta enfermedad suele ser más común en niños, con una prevalencia del 11,4% mientras que en niñas la prevalencia disminuye hasta el 8,3%4. Los síntomas suelen ser sólo en una rodilla, aunque en el 30% de los casos se manifiestan bilateralmente3.
Es frecuente asociar la EOS con una vida deportiva activa, principalmente en los deportes que incluyen carreras, patadas o saltos como pueden ser el atletismo, fútbol, balonmano, baloncesto5.
Manifestaciones clínicas:
Estos pacientes presentan una tumoración dolorosa en la zona de la espina tibial anterior sin inflamación. Este dolor se acentúa al subir o bajar escaleras y al realizar deporte. Además, pueden presentar cojera durante la marcha debido al dolor, esto se puede evitar en la medida de lo posible, con el uso de las muletas6,7.
Se han establecido tres etapas en el desarrollo de la EOS. Estas etapas son:
- Etapa A: el dolor aparece después de la actividad física en las primeras 24 horas, después de ese tiempo desaparece.
- Etapa B: el dolor aparece después de la actividad física, aunque no desaparece pasadas las primeras 24 horas. No aparece limitación funcional.
- Etapa C: el dolor es permanente, aparece limitación funcional y limita las actividades de la vida diaria7.
Diagnóstico:
El diagnóstico de la EOS es fundamentalmente clínico, aunque nos podemos ayudar de radiografía, ecografía y resonancia magnética. Las radiografías mostrarán en etapas iniciales desplazamiento y roturas de los fragmentos de la diáfisis, y en etapas avanzadas observaremos osificación en la zona de inserción del tendón rotuliano. En la ecografía veremos un engrosamiento del tendón rotuliano y una zona hipoecoica rodeando a la apófisis del tubérculo tibial representando el tejido blando inflamado 3. La resonancia magnética nos puede mostrar signos inflamatorios en la zona anterior de la tuberosidad de la tibia, edema en el tendón rotuliano y bursitis infrarotuliana1.
Tratamiento:
El tratamiento de elección para estos pacientes es el conservador. Este tratamiento incluye:
- Uso de analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos.
- Frío local máximo 10-15 min en cada aplicación.
- Si existe sobrepeso, un control adecuado de la nutrición y pérdida de peso para evitar sobrecargar la articulación de la rodilla. Además, en este caso se debe evitar realizar actividad física que requiera grandes impactos en la extremidad inferior. Se incentivará a estos pacientes que realicen deportes como natación o ciclismo ya que no sufre tanto la articulación5.
- En pacientes en los que la sintomatología sea muy aguda y presenten cojera, se recomienda el uso de muletas durante 2 o 3 semanas3.
- En el caso de que los pacientes sigan realizando sus deportes habituales, se les aconsejará realizar como rutina diaria ejercicios isométricos del cuádriceps y estiramientos de la cadena extensora de la extremidad inferior5.
En el momento en que se alcanza la madurez ósea, la sintomatología suele desaparecer, aunque en más del 10% de los casos, estos síntomas permanecen hasta la edad adulta 1. En estos casos, es posible que estos pacientes requieran de una intervención quirúrgica mediante artroscopia de liberación y resección de los fragmentos óseos y cartilaginosos5.
Medidas de prevención:
Se puede aconsejar a los niños que no se centren en un solo deporte, sino que realicen varios ya que con los diferentes deportes se trabajan otros grupos musculares y de esta manera se evita sobrecargar uno en especial. Además, lo ideal sería practicar el deporte bajo la supervisión de un profesional, en el caso que no se haga se debe realizar un buen calentamiento y buena fase de enfriamiento. También, habría que adquirir un material adecuado en cada deporte para evitar lesiones1.
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