- Pilar Ainara Cea Vaquero. Grado en Medicina, Aragón, España.
- Francisco Javier Mancebón Sierra. Grado en Medicina, Aragón, España.
CARTA AL EDITOR
Estimado/a editor/a:
La seguridad del paciente en el proceso de prescripción no depende exclusivamente de la competencia individual del profesional sanitario, sino que está íntimamente ligada a factores organizativos y estructurales que condicionan la calidad de la atención. El entorno de las unidades de cuidados intensivos (UCI), caracterizado por la presión asistencial, la alta rotación de pacientes y la complejidad terapéutica, presenta un terreno fértil para la aparición de errores relacionados con la medicación.
Entre los factores más frecuentemente implicados se encuentran la sobrecarga de trabajo, la falta de experiencia del personal y la insuficiente formación continua. La evidencia sugiere que los turnos de mañana, donde se concentra gran parte de la actividad diagnóstica y terapéutica, se asocian con un mayor riesgo de errores, probablemente debido a la concentración de tareas críticas en lapsos de tiempo reducidos. Del mismo modo, la inexperiencia —especialmente en personal de reciente incorporación— se ha relacionado con una mayor incidencia de errores, lo que subraya la necesidad de supervisión adecuada y acompañamiento profesional.
En este contexto, resulta preocupante que aún persisten deficiencias en la formación específica sobre prescripción segura. La implantación obligatoria de programas de capacitación y actualización debería ser una prioridad para las instituciones sanitarias, no solo como estrategia de mejora de la competencia profesional, sino como una medida concreta para prevenir daños evitables al paciente.
También se ha documentado que la estabilidad del equipo asistencial influye en la calidad de la prescripción. La presencia de médicos a tiempo completo se ha asociado con un mayor uso de antimicrobianos de espectro estrecho y una reducción del empleo innecesario de antibióticos de amplio espectro, evidenciando cómo la continuidad y la cohesión del equipo pueden influir directamente en las decisiones terapéuticas.
La gestión institucional de la seguridad no puede limitarse a recomendaciones puntuales. Requiere de estructuras organizativas sólidas, una cultura de mejora continua y un enfoque proactivo en la identificación de riesgos. La recogida sistemática de datos, el análisis de eventos adversos y la implementación de medidas correctoras deben formar parte de un ciclo permanente de evaluación y mejora.
En definitiva, los errores de prescripción son también un reflejo del funcionamiento de las organizaciones sanitarias. La reducción efectiva de estos errores no se logrará únicamente mediante el perfeccionamiento de habilidades individuales, sino a través de un compromiso institucional decidido, que proporcione a los profesionales los medios, la formación y el entorno adecuados para ejercer una medicina segura, basada en la evidencia y centrada en el paciente.
BIBLIOGRAFÍA
- Kessemeier N, Meyn D, Hoeckel M, Reitze J, Culmsee C, Tryba M. A new approach on assessing clinical pharmacists’ impact on prescribing errors in a surgical intensive care unit. Int J Clin Pharm. 2019;41(5):1184-92.