Esquistosomiasis vesical

9 marzo 2026

AUTORES

  1. Tamara Ortega Garrido. MIR Urología. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. España.
  2. Ana Aparicio Paramio. MIR Ginecología y obstetricia. Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. Ourense. España.
  3. Nuria Céspedes Fanlo. FEA Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Cristina Céspedes Fanlo. MIR Urología. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. España.

 

RESUMEN

Las infecciones urinarias por parásitos no son un motivo frecuente de consulta en nuestro medio, sin embargo, se ha visto un repunte de caso y debemos tenerlas en cuenta para un buen diagnóstico diferencial debido al movimiento migratorio de personas provenientes África Subsahariana y Oriente Medio, y también debido al creciente turismo a estas áreas geográficas.

Concretamente, la presencia de hematuria macroscópica junto con clínica miccional irritativa en paciente joven originario o viajero reciente en estas zonas endémicas debe hacernos pensar en una esquistosomiasis vesical.

Ante esta sospecha diagnóstica se debe realizar un urocultivo o coprocultivo en busca del parásito, serología sanguínea para la detección de antígenos parasitarias, o bien una cistoscopia identificando las lesiones más comunes vesicales con la toma de biopsia, y posterior análisis histológico de la muestra.

El tratamiento es médico, que consiste en Praziquantel 40 mg/kg de peso, vía oral, y dosis única.

El seguimiento de estos pacientes en consulta no está claro, debiéndose individualizar, ya que si la infección se cronifica se podría desarrollar un carcinoma escamoso vesical.

PALABRAS CLAVE

Schistosoma haematobium, esquistosomiasis, carcinoma vesical de células escamosas, praziquante.

ABSTRACT

Parasitic urinary tract infections are not a frequent cause of consultation in our clinical setting; however, a recent increase in cases has been observed. These infections should be considered in the differential diagnosis, particularly in the context of migratory flows from Sub-Saharan Africa and the Middle East, as well as the growing number of travelers returning from these endemic regions.

Specifically, the presence of macroscopic hematuria accompanied by irritative lower urinary tract symptoms in a young patient originating from, or recently returned from, these areas should raise a high index of suspicion for vesical schistosomiasis.

In the presence of such a diagnostic suspicion, it is essential to perform urine or stool cultures for parasite identification, serological testing for parasitic antigens, and, when indicated, cystoscopy to assess characteristic bladder lesions. Biopsy of these lesions followed by histopathological examination is recommended for definitive diagnosis.

The treatment of choice is pharmacological, consisting of a single oral dose of Praziquantel at 40 mg/kg of body weight.

Patient follow-up remains controversial and should be individualized, particularly given the risk of chronic infection leading to the development of vesical squamous cell carcinoma.

KEY WORDS

Schistosoma haematobium, squamous cell carcinoma, praziquantel.

DESARROLLO DEL TEMA

La esquistosomiasis es una infección parasitaria causada por gusanos planos (trematodos) del género Schistosoma. La forma urogenital es provocada principalmente por Schistosoma haematobium, mientras que S. mansoni y S. japonicum causan afectación intestinal y hepatoesplénica.

Epidemiología:

La esquistosomiasis es la segunda infección parasitaria más prevalente después de la malaria, afectando a más de 200 millones de personas a nivel global.

Ésta es una infección endémica de África subsahariana, Oriente Medio, Sudamérica y algunas regiones de Asia.

La infección ocurre por la exposición al agua contaminada,y se ve favorecida por la falta de acceso al saneamiento adecuado

Ciclo biológico:

  1. El humano infectado elimina huevos por orina (S. haematobium) o heces (S. mansoni, S. japonicum).
  2. Los huevos eclosionan agua dulce, liberando larvas llamadas miracidios que infectan a caracoles específicos (hospedador intermediario).
  3. En el caracol, los parásitos se multiplican y se desarrollan hasta convertirse en cercarias.
  4. Las cercarias, que son liberadas al agua, penetran activamente la piel humana.
  5. Una vez dentro del cuerpo humano, las cercarias se transforman en esquistosómulas y migran hasta los vasos sanguíneos, donde maduran y se reproducen, completando el ciclo.

 

Manifestaciones clínicas:

Clínicamente, presenta una evolución bifásica: una fase aguda y otra crónica.

En la fase crónica predominan los síntomas genitourinarios: clínica miccional irritativa, infección urinaria y hematuria macroscópica, debido a que los huevos del esquistosoma se alojan en la pared vesical, lo que desencadena una respuesta inflamatoria local.

Si la infección no se trata, puede evolucionar hacia complicaciones a largo plazo, como la uropatía bilharziana, caracterizada por una reacción inflamatoria granulomatosa crónica que genera fibrosis y lesiones estructurales irreversibles en el tracto urinario. En casos avanzados, esta situación puede derivar en el desarrollo de un carcinoma vesical de células escamosas.

Diagnóstico:

*UROCULTIVO: detección de huevos del parásito en muestras de orina recogidas entre las 9:00 y las 15:00 horas, siendo esta la prueba de referencia.

*COPROCULTIVO: técnica Kato-Katz.

*TÉCNICAS INMUNOLÓGICAS: ELISA, Western blot o PCR para la detección de antígenos circulantes.

*ECOGRAFÍA GENITOURINARIA: engrosamiento de la pared vesical e hidronefrosis.

*CISTOSCOPIA Y TOMA DE BIOPSIA: objetivando lesiones vesicales granulomatosas y/o ulcerativas.

*RECTOSCOPIA Y TOMA DE BIOPSIA.

Tratamiento:

El fármaco principal para erradicar la esquistosomiasis es el praziquantel, una dosis única de 40 mg/kg por vía oral.

Prevención y control:

  • Campañas de educación sanitaria.
  • Uso de agua potable segura
  • Control de los hospedadores intermediarios (moluscos: caracoles)
  • Vacunas: Estado actual de la investigación en vacunas para la esquistosomiasis.

 

La esquistosomiasis es la segunda infección parasitaria más frecuente después de la malaria, afectando a más de 200 millones de personas a nivel global¹.

Existen 3 especies que afectan a los seres humanos: S. mansoni, S. japonicum y S. haematobium².

S. haematobium, cuyo vector es un trematodo, es la causante de la parasitosis urinaria, siendo endémica del área subsahariana, Oriente Medio y del norte de África³.

La infección ocurre tras el baño en lagos y charcas infectadas por caracoles que son específicamente reservorio natural del esquistosoma3,5.

Afecta principalmente a agricultores y pescadores³. Sin embargo, el movimiento migratorio de las zonas rurales a las ciudades está introduciendo esta infección a zonas periurbanas, y con la emigración esta infección, tan poco frecuente en el mundo occidental, está teniendo cabida en nuestro medio2,6.

Las manifestaciones clínicas comprenden una fase aguda y otra crónica3,5.

Fase aguda: el síntoma principal es el rash cutáneo, que ocurre a las pocas horas tras la exposición a aguas contaminadas, para posteriormente, a las 2–8 semanas, dar paso a la “fiebre de Katayama”, que comprende un conjunto de síntomas como fiebre, astenia, diarrea, cefalea y mialgias³.

Fase crónica: síntomas genitourinarios. A las 8–12 semanas de la infección, los huevos anidan en la pared vesical y se eliminan con la orina, causando síntomas urinarios irritativos, infección urinaria y/o hematuria macroscópica3,4.

A largo plazo, si la infección se cronifica, aparecen secuelas conocidas como uropatía bilharziana, debido a una reacción inflamatoria granulomatosa, lo que da lugar a lesiones fibrosas irreversibles; incluso puede desarrollarse un carcinoma vesical de tipo escamoso³.

El diagnóstico se basa en un análisis microbiológico parasitario en orina, recogida entre las 9 am y las 3 pm, siendo el gold standard para la detección de la infección¹. También puede realizarse mediante serología sanguínea con detección de antígenos¹.

A nivel urológico, para completar el estudio, se recomienda realizar cistoscopia objetivando lesiones granulomatosas y/o ulcerativas, que pueden biopsiarse para análisis histológico⁶. Además, la ecografía en consulta permite valorar el engrosamiento de la pared vesica6.

El tratamiento es médico; el habitual es praziquantel 40 mg/kg de peso en dosis única¹.

La opción quirúrgica se reserva para complicaciones, como hematuria severa que precise de RTU vesical hemostática6.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Barro Lugo S, Saperas Pérez C. Principales retos de Salud Pública en inmigrantes recientes. Formación Médica Continuada en Atención Primaria (FMC). 2025 Ago;32 Supl 1:39–56. doi:10.1016/j.fmc.2025.07.004
  3. León-Ramos Osmany Lázaro, Arencibia-Diaz Luis, García-Reyes Alety Anett, González-Martín Ronaldo, Lorenzo-Valdés Huberto Antonio, Junco-Piedra Nidieska. La esquistosomiasis como factor de riesgo del cáncer de vejiga. Hospital Central de Nampula, Mozambique. Rev.Med.Electrón. [Internet]. 2023 Feb [citado 2025 Ago 13] ; 45( 1 ): 70-82. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1684-18242023000100070&lng=es. Epub 28-Feb-2023
  4. Oliva Encina J. Esquistosomiasis urinaria. En: Sánchez Martín FM, editor. Summa haematuriae. Una visión integral de la hematuria. 1.ª ed. Madrid: Visto Bueno. Equipo Creativo S.L.; 2005. p. 150
  5. Rashid S- an, Domenech Cañete I, Valdes Hernández MJ. Esquistosomiasis en Ghana, África / Schistosomiasis in Ghana, Africa. RNPS 2492 [Internet]. 15 de octubre de 2021 [citado 14 de agosto de 2025];4(1). Disponible en: https://revcienciaconciencia.sld.cu/index.php/ciencia-conciencia/article/view/43
  6. Sforza S, Tuccio A, Zammarchi L, Verrienti P, Rinaldi F, Tilli M, Di Maida F, Mari A, Masieri L, Carini M, Bartoloni A, Minervini A. Manejo urológico y procedimientos quirúrgicos en migrantes del África Subsahariana con esquistosomiasis urogenital. Actas Urol Esp (Engl Ed). 2021 May;45(4):309–19. doi:10.1016/j.acuro.2020.03.016

 

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