- Gisèle Cano Rodriguez. FEA Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Ernest Lluch. Zaragoza. España.
- Emma Casasampera Segarra. FEA Urgencias y Emergencias. Althaia. Barcelona. España.
RESUMEN
Las roturas parciales del tendón supraespinoso son causa frecuente de dolor y limitación funcional del hombro. El manejo quirúrgico depende de la extensión de la lesión, los síntomas y el fracaso del tratamiento conservador. Lesiones <50 % del grosor tienden a tratarse con desbridamiento artroscópico y acromioplastia selectiva, mientras que lesiones >50 % o progresivas requieren reparación completa mediante técnicas como completion and repair, doble fila o reparación in situ. La elección de la técnica se basa en la calidad del tendón, edad y nivel de actividad del paciente, buscando restaurar anatomía, aliviar dolor y prevenir progresión. La rehabilitación estructurada es clave para optimizar resultados funcionales y minimizar complicaciones. Este artículo revisa indicaciones quirúrgicas, estrategias técnicas y principios de rehabilitación en roturas parciales del supraespinoso.
PALABRAS CLAVE
hombro, rotura parcial, supraespinoso, reparación artroscópica, desbridamiento, rehabilitación.
ABSTRACT
Partial-thickness supraspinatus tendon tears are a common cause of shoulder pain and functional limitation. Surgical management depends on the extent of the lesion, symptom severity, and failure of conservative treatment. Tears involving less than 50% of tendon thickness are generally treated with arthroscopic debridement and selective acromioplasty, whereas tears greater than 50% or progressive lesions typically require complete repair using techniques such as completion and repair, double-row fixation, or in situ repair. The surgical technique’s choice is determined by tendon quality, patient age, and activity level, with the aim of restoring anatomy, relieving pain, and preventing progression. Structured rehabilitation is essential to optimize functional outcomes and minimize complications. This article reviews surgical indications, technical strategies, and rehabilitation principles for partial-thickness supraspinatus tears.
KEY WORDS
Rotator cuff injuries, supraspinatus tendon, arthroscopy, tendon repair, rehabilitation.
DESARROLLO DEL TEMA
Las roturas parciales del tendón supraespinoso constituyen una causa frecuente de dolor y limitación funcional del hombro, particularmente en adultos mayores y atletas. Su manejo sigue siendo un desafío, ya que la decisión entre tratamiento conservador o quirúrgico depende de factores clínicos, anatómicos y funcionales, incluyendo la extensión de la lesión, los síntomas, el nivel de actividad del paciente y la presencia de comorbilidades1,2.
Actulamente, se sugiere que las lesiones sintomáticas que no mejoran con rehabilitación estructurada o aquellas con progresión anatómica deben considerarse para intervención quirúrgica, con el objetivo de prevenir la degeneración tendinosa y la progresión a rotura completa1,3.
Epidemiología y clasificación:
La prevalencia de roturas parciales del supraespinoso aumenta con la edad, afectando aproximadamente al 30-40 % de los adultos mayores de 60 años3. Estas lesiones pueden clasificarse según la profundidad, localización y extensión, siendo el lado articular más propenso a progresar que el bursal o intratendinoso. La clasificación de Ellman distingue entre lesiones <50 % y >50 % del grosor tendinoso, proporcionando criterios para orientar el manejo conservador o quirúrgico4.
Tratamiento quirúrgico:
El tratamiento quirúrgico se recomienda principalmente cuando hay fracaso del manejo conservador, definido como persistencia de dolor o limitación funcional tras 3 a 6 meses de fisioterapia y control analgésico1,2. También se indica cirugía en lesiones que comprometen >50 % del grosor tendinoso, especialmente en la superficie articular, debido a su mayor riesgo de progresión a rotura completa [5]. Asimismo, la presencia de dolor funcional significativo que interfiere con actividades de la vida diaria o deportivas constituye otra indicación clara, al igual que la evidencia de progresión radiológica, como aumento del desgarro o retracción tendinosa5,6. Factores de riesgo sistémicos, como diabetes, tabaquismo o hipercolesterolemia, también deben ser considerados, ya que pueden influir en la cicatrización y aumentar la probabilidad de fracaso terapéutico6.
El abordaje quirúrgico de las roturas parciales del supraespinoso depende de la profundidad, localización y extensión de la lesión, así como del estado del manguito rotador y de los factores individuales del paciente.
En lesiones superficiales sintomáticas que comprometen menos del 50 % del grosor tendinoso, se recomienda desbridamiento artroscópico combinado con acromioplastia selectiva, orientado a eliminar tejido degenerado y a reducir la fricción subacromial, lo que puede aliviar el dolor y mejorar la función sin necesidad de reparar el tendón1,2.
Cuando la lesión afecta más del 50 % del grosor tendinoso o presenta progresión radiológica, la técnica de completar la lesión y repararla se considera lo indicado. Esta estrategia consiste en convertir la rotura parcial en completa, eliminando tejido tendinoso insuficiente, para luego realizar una reparación artroscópica convencional mediante anclas y sutura transósea, restaurando la anatomía y la tensión tendinosa3,4.
Otras técnicas incluyen:
• Reparación artroscópica in situ: indicada en lesiones parciales de la superficie articular con tejido tendinoso remanente suficiente. Permite suturar selectivamente la zona dañada sin completar la rotura, preservando tendón sano y minimizando la tensión en la reparación5.
• Técnica de doble hilera: recomendada en roturas parciales extensas o degenerativas, especialmente en pacientes jóvenes o activos, con el objetivo de aumentar el área de contacto tendón-hueso y mejorar la biomecánica de la reparación6.
• Técnicas combinadas: en lesiones complejas con degeneración significativa del tendón, algunos autores proponen combinar desbridamiento artroscópico, reparación parcial y acromioplastia selectiva, ajustando la estrategia intraoperatoriamente según calidad del tendón y presencia de bursitis subacromial7.
La selección de la técnica debe considerar factores como edad del paciente, nivel de actividad, calidad del tejido tendinoso, patrón de la rotura y riesgo de progresión a rotura completa. La evidencia sugiere que la reparación completa de lesiones >50 % del grosor tiende a ofrecer mejores resultados funcionales a largo plazo y menor riesgo de recurrencia, aunque requiere un programa de rehabilitación más estructurado7.
En todos los casos, la cirugía artroscópica permite minimizar la invasividad, preservar la anatomía del hombro y facilitar una recuperación temprana con menor riesgo de rigidez, comparado con abordajes abiertos clásicos. La planificación preoperatoria basada en resonancia magnética y ecografía articular, junto con la experiencia del cirujano, es clave para seleccionar la técnica óptima y optimizar los resultados funcionales.
Rehabilitación postquirúrgica:
El éxito funcional depende en gran medida de un programa de rehabilitación estructurado. La inmovilización con cabestrillo se mantiene generalmente durante 4-6 semanas, para protección de la sutura, aunque se puede iniciar la movilización pasiva y/o activoasistida en función de la cirugía previa realizada con el objetivo de disminuir el riesgo de capsulitis adhesiva. Entre las semanas 6 y 8 se introducen ejercicios activos, y a partir de la semana 12 se inicia fortalecimiento progresivo, adaptado al dolor y a la tolerancia del paciente, con retorno gradual a actividades deportivas7.
El control exhaustivo de la movilización y la exploración física durante el seguimiento estrecho van a permitir objetivar y diagnosticar precozmente complicaciones, como es la capsulitis adhesiva y realizar un tratamiento precoz con maniobras poco agresivas (aumento de rehabilitación con movilización pasiva, hidrodilatación ecoguiada…).
CONCLUSIÓN
El manejo quirúrgico de la rotura parcial del supraespinoso requiere una evaluación integral que combine factores clínicos, anatómicos y funcionales. La cirugía se indica principalmente en pacientes con dolor persistente, lesiones >50 % del grosor tendinoso, progresión radiológica o fracaso del tratamiento conservador.
La elección de la técnica quirúrgica debe individualizarse considerando la edad, nivel de actividad y factores de riesgo del paciente, con el objetivo de restaurar la función del hombro y prevenir deterioro progresivo del manguito rotador. Las técnicas artroscópicas actuales permiten desde el desbridamiento selectivo a la reparación completa según la extensión de la lesión, con el uso de diferentes técnicas e implantes.
El protocolo de rehabilitación estructurado y el seguimiento estrecho es esencial para optimizar los resultados funcionales y prevenir complicaciones
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